Gatos Persiguen una Maldita Herencia


El destino no siempre ordena mal las cosas, aunque tampoco es difícil observar que cada día existen más y más mascotas abandonadas, ya sea porque sus dueños intentan driblar la crisis que se les vino encima o porque ya les molesta su compañía y sus hábitos. No hablo apenas de los gatos. Infelizmente, tanto gatos como perros son abandonados a los millares a cada año que pasa, en cada ciudad de nuestro planeta.

Quizás sea la pérdida de ese vínculo que existe desde tiempos inmemorables entre el hombre y la naturaleza, lo que está provocando que algunas personas crean que sus mascotas son objetos que pueden ser tratados de la misma manera como tratan el televisor, el teléfono o el horno de microondas… Las compran, las usan y, cuando se cansan, las tiran.

El mundo está lleno de historias que narran sobre algunas personas que dejan sus perros atados en el camino hacia el sitio donde pasarán las vacaciones o simplemente los pierden antes de partir, o de los que abandonan los gatos en jardines y arrojan los peces por el inodoro, o hasta los que sueltan sus hámsteres en un terreno baldío, tan solo porque consideran objetos a sus mascotas.

Hoy es común distinguir que gran cantidad de mascotas están siendo sacrificadas simplemente porque ellas causan pequeños inconvenientes a sus dueños. De hecho, el mayor número de animales abandonados se registra durante la época de las vacaciones.

Pienso que todos deberían mentalizar por un momento la tremenda injusticia y la fatalidad que cometen al abandonar un animal por el motivo que sea. Por lo que también intuyo que para muchos de nosotros, los terráqueos con cerebro pensante, tal actitud es algo inconcebible. A bien verdad, para cualquier mente con un poco de sentido común, el abandono por el motivo que sea es una atrocidad.

Especialistas en el tema afirman que los animales tienen sentimientos, por lo que si ellos hablasen, imagino que dirían que es un emoción muy triste ver como las personas que consideraban como su familia, que pensaban que lo amaban, de repente se van y lo dejan así porque sí. Pienso que debe ser muy duro ver como las personas se apartan de uno y percibir que nunca más los volveremos a ver… Algo así, o quizás peor, como cuando se rompe el idilio en la relación de pareja y cada ex marcha por su lado.

Muy pocos suelen tener suerte y ser rescatados, aunque a posterior la suerte les falle, como ocurrió con algunos gatos norteamericanos, aunque ahora los moradores de una ciudad del estado de Maine, junto a un grupo de cuidadores de gatos huérfanos, han procesado a los administradores de los bienes de una mujer, cuyo último deseo antes de fallecer, fue dejar todas sus economías al cuidado de gatos abandonados.

El caso es tan viejo como la humedad, porque Barbara Thorpe falleció en 2002, momento en que dejó la mayor parte de su patrimonio, estimado en US$ 200 mil, para proveer comida, abrigo y cuidados veterinarios a los gatos de la calle de Dixfield.

Sin embargo, en sus páginas, el periódico “The Sun Journal” relata que apenas algunos millares de dólares fueron dedicados hasta entonces al cuidado de los desamparados felinos. Se detalla que los abogados recibieron más de US$ 16 mil y los administradores de los bienes de la fallecida recibieron más de US$ 22 mil.

Con base en esa realidad, hace algunas semanas atrás, los vecinos de la calle Dixfield y otras cinco mujeres que cuidan de los animales abandonados de la ciudad, procesaron judicialmente a los depositarios. En los autos del proceso mencionan que los administradores cobraron tasas excesivas por sus servicios y no realizaron los deseos de Thorpe. Por su vez, el oportuno abogado de los agentes fiduciarios dijo que ellos “niegan vehementemente cualquier irregularidad en el uso del dinero que les fue confiado”.

No es de dudar que algunos piensen que su mascota es un engorro, un obstáculo, un estorbo, algo inútil, palabra esta que lo dice todo cuando tenemos que clasificar lo que supuestamente ya no sirve para nada, y son esos mismos los incapaces de producir una idea cuya bondad intrínseca está de antemano demostrada por el hecho de que otros la han tenido antes y puesto muchas veces en ejecución… ¡Piénselo!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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Cuando uno Decide Romper los Platos


¿Ya se preguntó por qué las personas que daban la impresión de ser bastante racionales antes del divorcio, se tornan maníacas completas e hiperdefensivas cuando el proceso de separación y divorcio comienza? Puede que no sea exactamente su caso, pero resulta asombroso observar como parejas que concordaron en divorciarse respetuosamente, de repente se transforman en furibundos enemigos íntimos.

A bien verdad, no es de asustarse ya que este comportamiento “maniático” es muy previsible y normal en tales circunstancias. Evidente que esto no es una disculpa, pero al ver como los otros se postran de rodillas ante este tipo de situación, es justamente cuando uno comienza a entender mejor lo que causa tales comportamientos, y alcanza un razonamiento que hace posible realizar elecciones más saludables y abordar los sentimientos de manera diferente.

El sitio “Your Tango” se ha encargado de listar cuales son los gatillos que hacen que las personas se comporten así durante el divorcio. Pienso que vale la pena que el lector se entere, ya que nunca se sabe. ¿Quien dice mañana le resulte útil saberlo?

La decepción y las expectativas que no fueron atendidas – Cuando decimos “sí”, uno crea varias expectativas sobre como el casamiento será. Pero tal vez uno nunca tenga compartido esas expectativas con alguien que realmente diese sus votos en el altar. Es que muchas veces no articulamos nuestras expectativas específicamente porque acreditamos que la otra persona ya debería saberlo. No en tanto, nadie más habita en nuestra cabeza más allá de nosotros mismos.

El gran desafío del casamiento es colocar las expectativas de la pareja cuanto las de uno mismo sobre la mesa, y enseguida trabajar en conjunto para crear acuerdos mutuos y una visión de cómo el casamiento ira realmente funcionar.

El miedo de la mudanza – No de los muebles, claro. Me refiero a que durante los periodos de inmensa y drástica mudanza (como suele ser el divorcio), nuestro cerebro entra en modo de sobrevivencia, pronto para pelear o retrucar por lo más mínimo.

Si nuestro miedo es perder el status (social, financiero, etc.), un sentimiento de incerteza sobre el futuro, una preocupación de que uno no pertenecerá más a su círculo social, o apenas un sentimiento de injusticia, la parte de su cerebro que es ligada a la resolución de problemas no consigue hacer su parte. Es ahí que uno entra en pánico.

La salud también queda más susceptible a problemas, y nos deja propenso a privarnos del sueño y tener baja resistencia justamente en el momento en cual uno está tomado por montañas de papeles extremamente importantes, decisiones, y detalles que hacen parte del divorcio.

Se sentir impotente y fuera de control – Es que en la vida normal, uno está acostumbrado a ser competente y responsable, pero ahora está siendo empujado para lo desconocido, sin saber cómo hacer las cosas derecho en el proceso de divorcio (y en su nueva vida después de la separación). Uno está siendo forzado a tomar decisiones importantes de última hora y sin tener tiempo para pensar mucho. Para eso existe el abogado (¡caro!) a ser contratado: ¿al final, quién ira a ayudarnos con los aspectos legales? Pero la contratación de un abogado puede ser vista por la otra parte como un ataque; o de haber elaborado una estrategia que ahora conduce a la guerra.

Como la comunicación es mala, uno se siente impotente e incapaz de controlar totalmente las cosas que afectan profundamente nuestra vida. Pero uno necesita confiar en su abogado, así como responder las preguntas de los otros familiares e hijos sobre todo lo que está aconteciendo. No es de admirar que en esos momentos las personas queden como en las nubes.

Un censo de derecho – Dividir en dos partes todos los bienes (y memorias asociadas) que los dos adquirieron con mucho sudor, equidad y dinero batallado puede parecer una transacción comercial rencorosa. Cada uno de los dos tiene un censo de propiedad y usa palabras como: “eso no tendría acontecido sin mi esfuerzo”, lo que deja claro que las decisiones ahora están dominadas por las emociones, y no por la razón de solucionar los problemas. Y si uno tiene hijos, es probable que exista una enorme sensación de culpa y preocupación, y la experiencia de divorcio podrá afectar a estos. Pueden hasta pensar que es culpa de ellos que sus padres se estén separando. Los menores acaban sufriendo también y eso complica aún más la situación. La batalla de ego trabada entre uno y la otra parte en la busca de “justicia emocional” acaba aumentando cada vez más.

Claro que estas son algunas de las razones -ínfimas- por las cuales las personas pierden la compostura cuando se están divorciando. Por eso, mi leyente amigo/a, es sumamente importante que coloque siempre las cosas en perspectiva y mantenga la calma, para que después no acabe pasando por una situación que le causará falta de confort y tristeza en el futuro… Aunque una pléyade diga que será de intensa alegría… ¡Habría que verlo!

(*) Visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/

Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: http://www.bubok.es/

Unos con Mucho, Otros con Poco


Elemental decirle al amigo lector, que tengo bien claro que el título transcrito es una expresión que hace referencia a la injusticia natural que se produce en muchos ámbitos de la vida (economía, belleza…) cuando determinadas personas son más favorecidas que otras, pero que de acuerdo con otras arbitrajes, también se aplicaría muy bien en otras cuestiones y circunstancias que detallaré un poco después de ensancharme algo más sobre esta epígrafe.

En realidad, el significado de la frase alude a la desigualdad en los bienes, inclusive los anatómicos. Por tanto, suele decirlo quien está falto de bienes a modo de queja, cuando se le ocurre comparar su situación con la de otros que tienen mucho más desahogo. También se menciona en ocasiones con cierta envidia, como si fuese un lamento por una situación que se juzga injusta… Pero como verá, aquí no es el caso.

Hasta hace poco yo mismo me hacia la misma pregunta, pero reflexioné y llegue a la conclusión que solo me estaba fijando más en esas cuestiones, en lo que algunos tenían y otros renegaban, y les confieso que hasta sentí cierta envidia… Pero, claro, siempre que me hago esa pregunta, mi conclusión es que los seres humanos somos individuos injustos, defendemos lo nuestro, tomamos posesión de ello y, lo que es peor, somos codiciosos, puesto que los que tienen mucho no quieren perderlo y los que tienen poco sólo les queda luchar para sobrevivir con lo que les quedó.

Acortando un asunto que se hace tan largo como esperanza de pobre, para ejemplificar todo lo dicho aquí le reproduciré dos casos que ilustran muy bien esos opuestos que menciona el rótulo de cabecera:

En primer lugar, tenemos a una pareja que está siendo buscada por la policía por toda la gélida estepa rusa, nada más por causa de estos haber turbado la vida de los pedestres que circulaban por una plaza pública de la ciudad de Samara… ¿El motivo de la demandada? Es que esos dos angelitos del Diablo decidieron mantener relaciones sexuales sobre el parapeto de la fuente que existe en dicho local, y, lo que parece ser más sorprendente, hacerlo nada menos que durante 15 minutos y en plena luz del día.

De acuerdo con el reportaje del periódico “Life News”, la pareja estaba sentada al borde de la fuente en cuanto se entretenía con besuqueos y manoteos idílicos. Poco después, cuando por lo visto les hirvió la sangre, el hombre se acostó sobre el borde de la fuente y su compañera, ya sin la parte de bajo de su ropa, dio inicio al prosaico acto.

El responsable por realizar el registro en un video casero, Aleksey Doubhov, de 26 años, afirmó que los jóvenes no se mostraron intimidados con la reacción -celosa- de las personas que estaban al rededor en la plaza. No en tanto, después de la divulgación de las sicodélicas imágenes, los agentes de la policía rusa busca encontrar la extraña pareja para que presten los debidos esclarecimientos y, si posible, reconstruir el pecaminoso acto… Que por lo que se imagina, será fantástico.

El segundo ejemplo, y todo lo opuesto al caso anterior, se refiere a un ciudadano norteamericano de nombre Andre Johnson, quien tuvo un pensamiento magnánimo y un tanto diferente para poder dar fin a sus problemas.

Resulta que durante una noche regada a drogas, Andre descubrió que su pene era la raíz de todas sus preocupaciones, por lo que entonces se lo cortó. Una vez repuesto del sangrado suceso, el último lunes 14 habló por primera vez sobre el asunto en una entrevista publicada en el sitio “E!Online”.

“Sí, yo estaba usando drogas en aquel día. Pero estaba en completo control de mis actos… Me lo corté, porque mi pene era la raíz de todos mis problemas. Mi solución radical, fue la percepción de que sexo es sólo para mortales, y yo soy un Dios… Esas actividades extracurriculares ya me causaron varios problemas, y yo estoy aquí para ser un Dios”, afirmó el propio Andre Johnson en la -reducida- entrevista.

Su actividad profesional es la de rapper musical y hasta puede afirmarse que Andre tiene un cierto éxito en su país. Pero por cuenta de su castrador acto, su historia repercutió bastante en los medios. No obstante, en la época de la mutilación, rumores afirmaban que los médicos le habían reimplantado el pene con éxito, hecho que fue negado por Andre… Y confirmado “in loco”.

En la entrevista, anunció: “Los médicos no fueron capaces de reparar nada. Pero el pequeño ‘resto’ que tengo todavía se pone duro… Aún tengo un pedazo de pene que funciona. Pero de cualquier forma, últimamente yo no estaba transando mucho. Mis días de reproducción llegaron a su fin… Ahora soy un hombre renacido”.

Pues bien, puede que para muchos, estos asuntos sean sólo recuerdos que a veces lo asaltan y que, de tanto acariciarlos, de a poco esas mismas evocaciones terminan por tomar consistencia material… ¡Bueno, mi caso ya es otro!

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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