Hay Quien Tiene Cuerda Para Mucho Amor


Por veces no me animo a realizar ciertas preguntas en voz alta por causa de un irrefutable respeto a una razón por todos conocida, por tanto no es lícito, o quizás sea impropio, o poco delicado, manifestar una pizca de ignorancia cuando se indagan ciertos asuntos, ya que varios podrían ofenderse. Nunca se sabe cómo va a reaccionar la sensibilidad de los demás, por lo que no es posible tener certeza de ello, ya que nuestra propia sensibilidad se comporta de maneras tantas veces imprevisible para nosotros, que creíamos ya conocerla de antemano.

Sin embargo, tenemos conocimiento de que hay un mundo secreto ahí fuera, un universo oculto, paralelo, bello y elegante, intrincadamente conectado con el nuestro.

Fue Galileo quien se encargó de expresar la famosa frase de que las leyes de la naturaleza están escritas en el lenguaje de las matemáticas, que parecen “acechar” detrás de lo que observamos en el mundo físico, por lo que debemos tener cuidado. A veces la gente se deja llevar y cree que todo el universo, inclusive el amoroso, se puede describir con fórmulas matemáticas de una forma puramente mecánica. Pero eso es una visión anticuada, un retroceso al “determinismo científico” que planteaba Laplace en el siglo XIX. La ciencia del siglo XX ha dejado asentado que la imagen del mundo como un montón de bolas de billar golpeando entre sí es incorrecta.

Observado por otro ángulo, pienso que está la simetría, sin duda un concepto hermoso e intuitivo que, por desgracia, no se estudia bien en la escuela, aunque se aplica en muchas áreas de la ciencia y de la vida, desde la ingeniería hasta la física cuántica, y evidentemente en el amor entre un hombre y una mujer.

Entonces, como mondo ejemplo terrenal a todo el palabrerío anterior, tomemos a una mujer casada que admitió, en una entrevista que fue concedida a “Elle.com” tener cuatro novios fuera de su casamiento, y afirma a su vez que esa ocurrencia en verdad es lo que le ha ayudado a fortalecer su relacionamiento matrimonial… Y en hacer crecer las guampas del marido, por supuesto.

Escribiendo bajo el pseudónimo de Lisa, que tiene 34 años -por lo visto muy traqueteados y por lo que parece muy bien vividos en la horizontal-, ella relata que estuvo en un relacionamiento cerrado con su marido durante la mitad de su vida, pero tener otros relacionamientos extras mejoró extremamente su entendimiento marital con del vacuno de dos patas del marido.

Con todo, administrar tantos relacionamientos no debe ser tarea fácil para quien sea, al punto que la propia Lisa es quien afirma que a veces ella tiene hasta tres encuentros por semana con otras personas… Por lo que es de imaginar que debe sufrir muchísimo de las caderas y de las otras anatomías femeninas.

“Actualmente yo tengo otros cuatro compañeros -de diversiones en la horizontal-, dos de los cuales vemos juntos mi marido y yo… Los dos tenemos, en media, dos encuentros con otras personas por mes”… “Mi tipo de personalidad es propicio para desarrollar relaciones múltiples. Yo crecí en el seno de una familia muy grande. Soy un tipo de persona que requiere mucha atención”, afirma Lisa… Y es posible, ¿por qué no?

“Crean o no, yo tengo un montón de amor para dar. Por eso que el “poliamor” me ayuda a hacer lo que hago sin necesidad de tener que colocar todas mis necesidades directamente en mi marido”, completa ella, que aun afirma que desde que se deparó con la pregunta “¿cómo usted se siente sobre la monogamia?”, descubrió que un relacionamiento así es una expectativa irrealista.

Tiempo después de casados, Lisa y su marido formaron un trio con un colega de trabajo. “Nosotros esperamos por un año hasta que surgiese la oportunidad de tener un trio con un compañero de trabajo”, cuenta ella, añadiendo: “Mi marido y yo confiamos uno al otro también para el apoyo emocional con las cosas que están aconteciendo en nuestras vidas, en ambas vidas. Pero con los otros novios que tengo es más casual y sexual”, concluye Lisa… Haciéndome pensar lo que no quiero pensar y mucho menos decir mismo que lo piense… ¡Lo cierto, es que todo rumiante solo se relame el lomo!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

Quedó Elucidada la Vieja Manía Canina


Y a causa de ese nuevo develamiento acabo de desilusionarme con mi abuelo, a quien siempre tuve en alta estima. Aunque también es cierto que no estoy triste por ello, pues pienso que todo se debe a esa ignorancia propia que tenían los antiguos. A bien verdad, recuerdo que cuando yo era chico, y de ello ya se van muchos años, él me contara sobre la manía del por qué los perros se vienen oliendo la cola desde los tiempos antediluvianos, explicándome que se debía a un hecho lógico.

Y digo “lógico” por no decir fortuito ya que, según él, todos los perros del mundo fueron llamados por Noé a una reunión previa antes de éste terminar de construir su famosa Arca. Sin embargo, existía una determinación categórica: nadie podía entrar a la reunión con las bolas puestas. Eso originó que todos los perros dejasen las suyas en la puerta. Con todo, en medio de la tertulia aconteció una tremenda trifulca y todos salieron corriendo echando mano a lo que veían primero. Así pues, a partir de ese día, cada vez que ellos se encuentran se huelen uno a otro, que es para ver si alguno lleva las suyas puestas por equivocación.

Obvio que en aquel momento di el hecho por sentado, pues lo que él me contara hacía sentido; pero pasados los años uno se da cuenta que la respuesta para esa cuestión no es tan sencilla como parece… O mejor dicho, no era, puesto que en pocas palabras, se ha descubierto que los perros lo hacen para poder recolectar la mayor información que puedan sobre el otro animal… Por lo que algunos ya estarán deduciendo que estos animales tienen un chip escondido en el orificio.

En realidad, el secreto, conforme asegura la “Sociedad Química de Estados Unidos” (ACS por su sigla) en un artículo que fue publicado por la cadena “BBC”, estaría en la química, debido a que los perros tienen un olfato tan desarrollado que llega a ser entre 10.000 y 100.000 veces más sensible que el humano.

El asunto es que cuando dirigen sus hocicos a la cola de otro perro -tal cual un pendrive-, lo que hacen es recolectar un montón de información sobre el otro animal, desde lo que come hasta su género o estado emocional, llegaron a explicar los técnicos al medio de información británico.

Años atrás, George Preti, un conocido experto en feromonas y olores humanos, se dedicó a estudiar las secreciones anales de perros y coyotes, por lo que identificó los componentes de las secreciones que producen las glándulas alojadas en dos pequeñas bolsas… Lo que por sí sólo deja evidenciada la delicia de su trabajo.

De acuerdo con lo que informó el oledor de Preti a la BBC, este lenguaje químico del que habla estaría compuesto de trimetilamina y ácidos grasos volátiles; empero el aroma pueda cambiar de acuerdo a la genética y el sistema inmunológico del animal… Además de las porquerías que le den de comer en casa.

Por lo demás, todo indica que los perros, conforme llegaron a explicar los expertos de la ACS, tienen un sistema olfativo auxiliar diseñado específicamente para la comunicación química, un órgano que tiene nervios que se comunican directamente con el cerebro… O sea, que es algo así como un enchufe que lo conecta en el c… Bueno, es fácil uno imaginar a donde.

Pues bien, este sistema odorífico, aseguraron los especialistas consultados, le asegura no tener interferencias de otros aromas y dedicarse sin distracciones a leer las “tarjetas de presentación” de los terceros.

Reflexionando sobre esta revelación, es como si yo le digiera al perro: “el diablo no acecha siempre tras la puerta”. Aunque reconozco que a causa de la manifiesta diferencia de conceptos y la distinta naturaleza de los vocabularios entre él y yo, no podrá el perro aspirar siquiera a una mera comparación preliminar de lo que yo pretendía comunicarle, y en cierto modo menos mal que así es, porque, condición indispensable para pasar al siguiente grado de entendimiento, tendría que ser él preguntarme qué era eso del “diablo”, figura, entidad o personaje, como se supone, ausente del mundo espiritual canino desde el principio de los tiempos… ¡Guau!

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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