Sabios Cuentos Infantiles


Es evidentemente que muchos opinaran que son cosas de chiquilines, pero la cuestión se debe a que la maestra de una escuelita del barrio les mandó de deberes a los niños de 11 años de su clase, que ellos solicitasen a sus padres para que estos le hiciesen un cuento que al final tuviese una moraleja.

Así lo hicieron, y al día siguiente los chicos volvieron a clase y aguardaron acuciosos hasta que la maestra se decidió intimarlos para que uno por uno comenzaran a declamar sus cuentos.

El primero fue Daniel, quien relató: -Mi padre es un agricultor y tenemos un montón de gallinas ponedoras… Una vez llevábamos una canasta con los huevos en el asiento delantero del auto cuando nos metimos en un gran bache en el camino y todos los huevos se rompieron.

-¡Muy lindo relato! ¿Pero cuál es la moraleja?, le preguntó la maestra.

Daniel se sonrojó y dijo: -¡No pongas todos tus huevos en una canasta!

-Muy bien, muy bien -exclamó la maestra, mientras corría la mirada por los bancos para elegir quien sería el siguiente alumno.

Notó de lejos que Sara levantaba la mano, y tras escogerla, la niña dijo: -Nuestra familia es también de campesinos. Pero nosotros criamos pollos para vender… Un día teníamos una docena de huevos, pero sólo diez pollitos rompieron el cascarón, y la moraleja es: ¡No cuentes los pollos antes de que hayan nacido!

-¡Oh! Ese fue un lindo cuento, Sara -reconoció la maestra devolviendo la misma sonrisa que Sara le mostraba de manera insipiente.

Luego a seguir buscó otro alumno y pronto optó por Miguel, a quien le solicitó: -A ver, tú, Miguel, ¿tienes un cuento para compartir?

-Sí, profesora. Ayer mi papá me contó esto acerca de mi tía Pepa… Tía Pepa era una ingeniera de vuelo durante la guerra en un avión de la Fuerza Aérea que fue baleado -comenzó a recitar el niño sin darse el tiempo necesario para respirar derecho-. Por eso ella se tuvo que lanzar en paracaídas sobre territorio enemigo y todo lo que tenía era una botella de whisky, una metralleta y un machete. En todo caso, mi tía se tomó el whisky mientras bajaba, para que la botella no se rompiese al llegar al suelo, y luego aterrizó justo en el medio de 100 soldados del enemigo… Mató a setenta de ellos con la metralleta hasta que se quedó sin balas. Luego mató a veinte más con el machete hasta que la hoja se partió. A los diez restantes los ahorcó con sus propias manos.

-Dios mío, que cuento trágico -señaló la maestra, horrorizada, y ante el pasmo del resto de los niños de la clase.

-¿Qué clase de moraleja te dijo tu papá para este cuento tan horrible? -agregó de inmediato.

El chiquillo dio de hombros y luego dijo: -Ni se te ocurra acercarte a la tía Pepa cuando ella está en pedo.

(*) Si le parece bien, visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/… Libros y e-book disponibles en Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; y en: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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¡Ojo! No De con la Lengua en los Dientes


Parece un dato interesante, pues mucho se habla por ahí de qué en el universo de los nuevos relacionamientos, saber lo cuanto debemos revelar sobre nosotros mismos es algo así como pisar en huevos… Un simple silogismo, porque es evidente que no me refiero a los de uno, y si a los de gallina.

El asunto es que de acuerdo con el pronóstico profetizado por facundos estudiosos del asunto, resulta que si uno abre muy temprano sus sentimientos con la otra persona, corre el riesgo de sonar desesperado o chiflado. No obstante eso de esperar un poco más, por otro lado deja la sensación de que uno no se importa, o que es vago y distante.

Tal vez por ello la profesora de Psicología de la “Universidad de Massachusetts”, Susan Krauss Whitbourne, llega a sugerir que cuando se trata de auto revelación, uno necesita descubrir el punto de equilibrio perfecto de acuerdo con la fase en que la relación se encuentra. Según ella, querer dividir muchas emociones luego de cara -bien antes de saber lo que la otra persona piensa sobre uno-, puede llegar a complicar las cosas. Pero a su vez, si uno es introvertido y tiende a dividir menos lo que siente, casi nunca encontrará la hora cierta de bajar la guardia, afirma Whitbourne.

En un artículo que fue publicado en la revista “Psychology Today”, esta especialista calcula que todo buen oyente tiende a gustar de personas que cuentan bastante sobre sus vidas. Eso se debe a que cuando alguien le revela sus sentimientos y emociones, ellas tienen la sensación de conocer mejor al individuo; como si pudiesen prever de antemano cómo es que el otro irá reaccionar en determinada situación…. “Estamos constantemente intentando adivinar lo qué las personas harán y por qué lo harán”, garante Whitbourne.

En todo caso, visto ser imposible querer santificar mediocridades con lógica surreal, enumero a seguir algunos puntos importantes que el leyente debe apreciar:

Extroversión y ansiedad – El gran psicólogo norteamericano Carl Rogers, fundador de la terapia centrada en el individuo, acreditaba que la mayoría de las personas con dificultades psicológicas tenían miedo de dejar trasparecer lo que sentían. De acuerdo con Rogers, uno se siente ansioso porque creció en un ambiente donde los padres, profesores y otros adultos nos hicieron sentir constantemente deficientes. Esa ansiedad fue traducida por él en “falta de voluntad en dejar que los otros nos conozcan”.

¿La solución? Una buena dosis de auto revelación para percibir que no existe nada de errado en mostrar nuestras emociones. Para este psicólogo, parece que es más fácil uno abrirse con un terapeuta, por no existir miedo al ridículo o retribución.

Intimidad: una conquista – En un relacionamiento verdaderamente íntimo, los consortes saben que pueden revelar todo. Ellos sienten que pueden confiar uno al otro sus secretos más particulares. No en tanto, llegar a tal punto de intimidad no es una cosa que suele suceder de la noche al día. Sólo a medida que los lazos de los cónyuges se van estrechando, es que ambos pasan a tantear continuamente en cuales áreas y cuánto de sus vidas deben revelar.

Obviamente que no hay problema en contar a cualquiera que usted detesta cebolla. Sin embargo, pretender confesarle a alguien que uno mal conoce, que su primer casamiento acabó por causa de una traición, también no es la mejor manera de recomenzar a relacionarse.

Empatía y conexión – Cuando alguien revela alguna información personal, es probable que uno espere el mismo grado de sinceridad de la otra parte. ¿Pero será que la gente pasa a gustar más de otro/a, simplemente por trocar elogios y reclamaciones sobre nuestra propia experiencia de vida?

Pues le diré que en 2013, Susan Sprecher, una psicóloga de la “Universidad de Illinois”, desenvolvió un estudio que buscaba analizar el grado de reciprocidad entre extraños. Su objetivo era observar si la cantidad de informaciones particulares trocadas mutuamente, influenciaba de alguna manera el nivel de aprecio que uno sentía por el otro. La situación fue creada para simular el momento en que uno encuentra a alguien por primera vez y quiere pasarle una buena impresión, claro.

Sprecher concluyó que personas que evitan dividir sus emociones y sentimientos, sea por timidez, ansiedad, o por no tener lo qué decir, tiene más chances de iniciar relacionamientos con una gran desventaja a futuro. Todo, porque en vez de zambullirse de cabeza cuando la conversación está poniéndose más íntima, generalmente esos individuos hesitan hasta el punto de perder la oportunidad de “conectarse” con el otro sujeto. En estos casos, Whitbourne recomienda: “Intente comenzar por asuntos más neutros, como puede ser su preferencia por determinada estación del año, por ejemplo, y de a poco vaya hasta donde ambos se sienten confortables para la ocasión”.

Bueno, en cuanto a mí, reafirmo una vez más preferir los énfasis griegos, cuando lo Sublime quedaba restricto a Euterpes y viajes musicales en busca de lo Humano… Cosas sanas, nada más, como eso de participar de enduro en Cochabamba, extraer la raíz cuadrada de wiskis redondos o confundir tragedias de Sófocles con comedias de Platón… ¡Formidable!

(*) Si le parece, dese una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

La Notbook Tiene Uso Limitado


Se dice que el tiempo no se detiene, que nada logra parar su incesante caminata. Y lo dicen con estas mismas palabras, siempre repetidas, aunque no obstante no falta quien se impaciente con su lentitud. Al fin de cuentas, son veinticuatro horas para que pase el día, y fíjense que cuando él llega al fin, uno se da cuenta de que no ha valido la pena, al día siguiente todo vuelve a ser igual. En fin, para mi sería mejor saltarnos por encima de las semanas inútiles para vivir una sola hora de plenitud, un minuto fulgurante, si es que el fulgor puede durar tanto, claro.

Pero algunos humanos son recalcitrantes en lo tocante a no querer mudar sus hábitos e ideas. No hay dudas que algunos de ellos tienen razón al permitir su mente evolucionar y progresar, mientras otros dejan de lado los beneficios que nos trae la tecnología.

Algo así sucede con mi vecino, junto a quien el destino me sorprendió en una cierta tertulia vespertina discutiendo filosofías en pro de la rehumanización del Arte en la coherente suavidad de la Nada… ¡Un momento fascinante!

Resulta que en su justo momento, le escuché decir con el pecho inflamado: ¡El periódico jamás morirá!… ¡Al periódico nunca reemplazará la Internet!

-Todo depende, -le respondí desconfiado para ver adonde mi amigo quería llegar.

-¡Depende, nada! Pues te diré algunos de los más importantes usos del periódico.

-¿Cómo cuales, por ejemplo? -me aventuré a preguntar.

-Para comenzar, te indicaré los usos domésticos… Fíjate, sirve para madurar la fruta, recoger la basura, limpiar los vidrios, envolver huevos, alinear las patas de la mesa, empacar la vajilla en la mudanza, tapizar el piso de la jaula del pájaro, recoger la caca del perro, cubrir los muebles y el piso antes de pintar, evitar que se meta el agua debajo de la puerta, de protector en el piso de la cochera si el auto gotea aceite, matar moscas, cucarachas y demás insectos rastreros, y hasta en época de crisis Económica: como papel de baño, aunque algo duro, presta el mismo servicio.

-Bueno, -respondí sin querer cuestionarlo-, pero mirándolo desde tu bisel analítico, él también tiene sus usos educativos. ¿No te parece?

-¿Cómo cuales? -mi amigo se importó en saber.

-Te diré que nos sirve para pegarle al perro en el hocico cuando orina por la casa, para recortar letras y fotos para las tareas de los niños, para elaborar títeres o piñatas, hacer barcos de papel, arrancarle el pedacito en blanco de arriba para anotar números de teléfono…

-¡Sí! Pero te olvidas de los usos comerciales que él puede tener. -me largó en la cara sin darme tiempo a que continuase mi observación-. Podría señalarte -dijo-, que sirve para ensanchar los zapatos, rellenar los bolsos para que conserven su forma, envolver el pescado, envolver clavos en la ferretería, hacer un sombrero de pintor ó albañil, dar trabajo a periodistas, envolver flores, cortar moldes para modistas y sastres, y hasta para envolver cuadros.

-Si es que a vos te gusta separar el asunto por renglones, -afirmé-, no podes olvidarte que el periódico también sirve para prender la leña del asador, rellenar las cajas de los regalos sorpresa, o hasta para fabricar el embudo de mago que hace desaparecer el agua.

-En todo caso, -insistió él-, también puede tener otros usos, como para que los secuestradores usen sus letras en las cartas, hacer bolitas y pegarles a los compañeros de clase, como paraguas para que la lluvia finita no dañe el peinado, para que “los malos”, en las películas, escondan el revolver, o como funda para guardar el machete, y hasta para esconderte detrás de él cuando no quieres que te vean.

-Tenés razón, -le respondí siguiéndole la corriente-. Ah!!!!… Y por último y no menos importante, te sirve ¡para enterarte de las noticias!… Pero aun así no logro entender a donde quieres llegar con eso de que “el periódico jamás morirá”.

-Es que yo te quiero ver a vos en el baño cuando se te acaba el papel higiénico… ¡¡y sólo tenés la notbook!!

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