Con o sin Mejoral, Aguante lo Más que Pueda


¿Sabe de esas personas que se encuentran por una de esas felices casualidades que la vida les proporciona y que luego de cara ya salen transando en el primer encuentro o durante los primeros meses? Pues bien, sé que muchos providenciales dirán que ellos son unos suertudos -además de hambrientos-; sin embargo, sepa que estos mismos individuos son los que presentan los peores resultados en los relacionamientos. Por lo menos es lo que tal afirmación resultó de un nuevo estudio realizado por la “Brigham Young University”, el cual apunta que ir para la cama con alguien antes del debido momento, puede minar las chances de una relación duradera… Aunque es evidente que ello no quita el placer inicial.

Mismo que a un sinfín le haya sonado escatológico, Dean Busby, el investigador que lideró el estudio, dijo al “LiveScience”: “Lo que parece ocurrir, es que si las parejas comienzan a transar temprano demás -un aspecto bastante compensador en una relación-, mismo que eso perjudique la tomada de decisión, mantiene a las parejas en un relacionamiento que puede no ser lo mejor para ellos a largo plazo”.

Según Busby, estudios anteriores que vinculaban el sexo con la calidad del relacionamiento, presentaban paradigmas diferentes hasta el día de hoy. Y eso se debe, primordialmente, a causa de que el sexo habría sido considerado esencial para el desenvolvimiento, una vez que permite que las parejas descubran si son sexualmente compatibles o no. Por tanto, siguiendo esa línea de pensamiento, parejas que se casan antes de testar la química en la cama corren mayor riesgo de la relación acabar pronto.

No en tanto, este nuevo estudio afirma que parejas que postergan o se abstienen de la intimidad sexual durante el “período inicial” de sus relacionamientos, permiten que la comunicación y otros procesos sociales se tornen los pilares de la atracción que sienten uno por el otro. En esencia, Busby defiende que el sexo precoz puede ser perjudicial al relacionamiento, ya que aparta la comunicación, el compromiso y la habilidad de saber lidiar con las adversidades… Mismo que los más memos tengan que recurrir a soluciones manuales.

Por supuesto que el vértice de la relación entre sexo y relacionamiento es complejo. Por ejemplo, una experiencia realizada con cerca de 300 estudiantes que estaban en una relación estable en 2004, probó que cuando las parejas están en el ápice del comprometimiento, tienden a considerar el sexo un momento importante y positivo en el relacionamiento, aumentando la comprensión y la confianza. No en tanto, cuando el grado de comprometimiento y de abertura emocional era bajo, la iniciación al sexo tendía a ser vista como un evento negativo, evocando arrepentimiento, incerteza y falta de confort.

Por tanto, Busby y sus compañeros se enfocaron específicamente en los períodos de los eventos sexuales. Ellos reclutaron 2.035 individuos heterosexuales en torno de los 36 años durante sus primeros casamientos. Los participantes tuvieron que revelar cuando habían transado por primera vez con su pareja actual, además de responder cuestiones que envolvían la comunicación, nivel de satisfacción y expresión de empatía.

De acuerdo con estos científicos, cuanto más las personas esperaban para transar, mejor se sentían más tarde en el relacionamiento. En contrario a aquellos que fueron con mucha sed al pote ya en el primer mes de noviazgo, puesto que estos presentaron los peores resultados. De igual modo, cuando comparados a los que transaron precozmente, los participantes del grupo que esperó hasta el casamiento reveló 22% más estabilidad en la relación y 15% de más satisfacción en la cama.

“Curiosamente, casi el 40% de las parejas inician las relaciones sexuales en la primera o segunda vez que se encuentran”, revela Busby, quien agrega: “con eso, ellos permiten que el arrebatamiento sexual comprometa la capacidad de decidir si quieren o no un relacionamiento”… Empero, bien se sabe que eso no les quita lo bailado.

En todo caso, actualmente el investigador está repitiendo el estudio en una escala mayor y bajo una dinámica longitudinal en que los participantes son acompañados periódicamente… “Estamos particularmente curiosos al respecto de personas que dicen querer aguantar un poco más el deseo, pero que acaban no siguiendo sus convicciones; pensamos que se trata de un grupo único con resultados singulares”, sugiere Busby.

Pues pensando en éstas cosmopolitices ideales de pequeños sesgos, tal cual lo hicieron los grandes del estructuralismo como Saussure, Barthes, Foucault, Lacan y, sobre todo, Levi-Strauss, para quien las indias sudamericanas tenían los pechos caídos y el ambiente académico olía a calostro disforme; me parece que los resultados de Busby suenan fantásticos bajo una mirada oftálmica-esterilizante dedicada a un universo mamográfico tan singular… ¿No es una canallada?

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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Puede que no Sea Olvido Sino Confusiones


No importa que el individuo en cuestión ocupe el cargo de mandatario de un país poco relevante o no en el escenario mundial, pero él no es una excepción a la regla y juzgo que olvida cosas que no debería olvidar. En realidad, parecería que no son estrictamente olvidos sino confusiones y poca noción del tiempo en que vive, y quizás haya utilizado esa procesadora no muy aceitada con la cual su cerebro licua y disuelve fechas, nociones, hechos y contextos, produciendo por así decir un cocktail catastrófico que se parece más a un puré ideológico sin sabor que a un trago largo.

Tan filosófica manifestación de opinión, se debe a que el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, sancionara el lunes 24 de febrero una ley que pune con prisión perpetua actos homosexuales “con agravantes”, una ley que endurece la persecución de su gobierno a una orientación sexual que por allí ya es tipificada como crimen.

En todo caso, retrocediendo un poco en la historia de éste asunto, la “Ley Homofobia” ya fuera aprobada por el Parlamento en diciembre de 2013, pero el presidente decidió adiar su entrada en vigencia hasta saber los resultados de un estudio que fue encargado a un grupo de 14 científicos.

Después de estos estudiados quemar un poco las pestañas y exprimir los sesos, llegaron a la conclusión de que la homosexualidad “no es genética”, y si una opción de los individuos derivada de una conducta social “anormal”.

Así pues, el estudio que fuera solicitado por el presidente Museveni después de las varias críticas recibidas por parte de la comunidad internacional, llevó a que el grupo sustentara que “el homosexualismo no es una enfermedad, y sí un comportamiento anormal que es aprendido a través de las experiencias que le otorga la vida a cada sujeto”.

Con eso tenemos que a través de la sanción firmada, la cual fue transmitida por la televisión pública ugandesa, el señor presidente terminara por refrendar la tesis de estos científicos, y dijo que “la homosexualidad es producto da la educación recibida por cada uno, y por tanto un factor que puede ser corregido”.

El propio Musaveni alcanzó a argumentar que el decreto también estaba siendo otorgado por motivos económicos, ya que prefirió llamar a los homosexuales de “mercenarios y prostitutas”.

“No hay dudas de muchos de nuestros homosexuales son mercenarios… En verdad, ellos son heterosexuales que se transforman por dinero, por tanto, ellos son como las prostitutas”, declaró el gobernante en su pronunciamiento televisivo.

A su vez, el presidente afirmó, incluso, que no está preocupado con el efecto que la nueva ley podrá tener en las relaciones internacionales de Uganda.

“Las relaciones entre países deben basarse en la igualdad, no en el servilismo. Por consiguiente, puedo muy bien aconsejar a nuestros amigos occidentales a no transformar este asunto en un problema mayor, porque cuanto más ellos lo hagan más perderán”, afirmó enfático.

Una semana antes de ser firmada de la nueva ley, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ya lo habría advertido de que la firma de esa ley sería un retroceso en la protección de los derechos humanos que complicaría la relación entre los dos países… Pero todo lleva a creer que el alerta no funcionó.

En todo caso, la minuta del polémico proyecto, transformado ahora en ley, fue presentada en 2009 incluyendo penas tan severas como la condenación a muerte por la comisión de actos de “homosexualidad con agravantes”. Eso incluiría el estupro homosexual, las relaciones homosexuales con menores de edad o incapacitados, o cuando el acusado sea portador de HIV. Circunstancialmente, la revisión del viejo texto terminó substituyendo la pena de muerte por la de prisión perpetua.

En este caso, no importa mucho qué lado de la hinchada el lector ocupe, pero recordando lo que mencioné en la frase inicial de este texto, entiendo que las confusiones mentales del mandatario no se restringen a este neto relato, pues pocas semanas antes, el presidente ugandés ya había firmado una otra ley contra la pornografía que, entre otros comportamientos “insidiosos”, prohíbe y pune el uso de la minifalda.

Creo que de nada sirve que en dicho país se busque utilizar sanciones métrico-filosóficas en ritmo historiográfico, pues a pesar de la estrechez de raciocinio demostrada por este oscuro comandante, su mediocridad camina a pasos largos… Bueno, quizás aún no sepa que vivimos en el siglo XXI… ¡Lamentable!

(*) Si desea seguir la misma línea y enfoque de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Heterosexuales Ven a la Mujer como Objeto


Es recontra sabido que en el “Día Internacional de la Mujer” se conmemora la lucha de la fémina por su participación, -en pie de igualdad con el hombre-, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. Como se celebra todos los 8 de marzo, creo oportuno adelantarme a esa fecha y mencionar que cuando muchas historias parecidas se cruzan en la vida de ellas, considero que debo escribir algo que pueda acrecentar el asunto. Lo que sucede, es que diversas mujeres comentan y discuten sobre los motivos que llevan a los hombres a creer que siempre podrán hacer sexo con ellas.

Es aquella vieja historia de una mujer disfrutar de una relación súper legal con un determinado sujeto en su trabajo, o en la academia, la facultad, el curso, la panadería, o donde sea, y de ahí, así que surge una chance, el individuo insinúa querer algo más con ella… Pero, espere un momentito, ella nunca tuvo esa intención, sólo buscó tratarlo bien, pero parece que el tal sujeto no lo entiende así.

Claro que esas chácharas de muchas mujeres hablando de lo mismo y dejándolas más estresadas y cansadas de lo que sería normal, llama la atención de cualquiera, y tal vez fue por ello que apareció un post que considero prodigioso: “Estudio muestra que hombres heterosexuales ven a las mujeres como objetos –literalmente-”, nombre que da título también a este escrito que el curioso lector está leyendo.

En realidad, el estudio en cuestión es de la psicóloga Susan Fiske, de la “Universidad de Princeton”. Parece no ser nada extraordinario, pero resulta que ella logró captar imágenes del cerebro de hombres heterosexuales en cuanto estos miraban imágenes sexuales de mujeres usando biquini.

El resultado de su estudio fue que la parte del cerebro activada en esos hombres, era aquella que normalmente se enciende cuando las personas van a utilizar alguna herramienta, o sea, que ellos veían a las mujeres como objetos inanimados que recibían una acción suya. Más nada.

Los individuos que tuvieron mayor incidencia de ese tipo de comportamiento, fueron aquellos que más conseguían desactivar la parte del cerebro que lleva en consideración las intenciones de otras personas (el córtex medial pre-frontal). Por tanto, ellos respondían frente a esas imágenes como si las mujeres fuesen no-humanas.

Esa explicación viene del libro: “The Equality Illusion: The Truth about Women and Men Today” de Kat Banyard… Para el caso de que cualquiera se interese por leerlo.

Pero buscando no apagar el entusiasmo del aplicado leyente, agrego que lo que en realidad busca demostrar la explicación del mencionado libro, es que los hombres -ni todos ellos, claro- miran para la mujer como si ella estuviese allí para servirlo. Es casi como si cualquier mujer fuese una muñeca inflable a su disposición, llevando luego el asunto para el sexo. Y pienso que eso es extremamente nocivo para la sociedad y las relaciones entre los géneros.

Claro que todo eso es posible de ser mudado. Hay miles y miles de hombres que tratan a las mujeres con respeto, que entienden que ni toda mujer se interesará por él y que no estará disponible para el uso en un sexo casual. Conciben con sabiduría que es obvio y elementar que las mujeres tienen deseos, pero respetan eso de ser ellas mismas quienes rigen sus decisiones.

No tengo dudas de que los hombres pueden entender esa parte, pero una gran mayoría deles no quiere, así como una buena parte de las mujeres tampoco. Entonces cabe a nosotros, hombres y mujeres conscientes, intentar colocar ciertos límites y de alguna manera luchar contra la exploración que ese tipo de pensamiento tan arraigado en la mayoría de las sociedades causa. Incluso, juzgo que es ese mismo tipo de idea equivocada, lo que hace con que estupradores se sientan seguros, así como los agresores.

El hombre necesita comprender que la mujer es humana y se siente ofendida cuando tratada de otra manera. Y como ellas también tienen deseos, voluntades, sueños y aspiraciones, creo que no merecen nada menos que respeto. Por tanto, todo individuo necesita discernir que son ellas quienes toman sus decisiones y solo ellas pueden escoger con quien quieren dividir su tiempo, su cuerpo y sus deseos.

Ya los hombres, profeso que deben repensar la relación que tienen con las mujeres. Si el lector siente que ese tipo de efecto maléfico acontece consigo, puede comenzar luchar contra él, abrir la cabeza, mudar de posicionamiento. Nada es inmutable, como nunca es tarde para empezar.

Por su vez, estudios como los de la psicóloga Fiske sirven para que la gente se dé cuenta de que la sociedad, de la forma que hoy actúa, causa daños permanentes en el cerebro de ellas. Mudar no es simple. Salir del patrón impuesto por la sociedad y los amigos también no lo es. Pero todo eso es valioso, libertador y hace con que uno consiga observar el mundo con un poco más de clareza. Esa mudanza está en las manos de cada uno. Dejar de repetir posturas que no acrecientan nada al mundo sólo depende de cada uno de nosotros… ¡Piénselo mejor, mi amigo!

(*) Si desea seguir la misma línea y enfoque de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Sincronice el Clímax y Deje el Oído de Lado


Ya es hora de que los hombres sepan de una vez por todas, que no deben dejarse llevar por el entusiasmo de su oído, principalmente porque los gemidos de su pareja durante el sexo no significan necesariamente que ella ha alcanzado el orgasmo. Así lo demuestra un reciente estudio realizado por dos extasiados investigadores de las Universidades de “Central Lancashire” y “Leeds”, en Inglaterra. Puesto que según dicho estudio, los ruidos y los gemidos emitidos por la mayoría de las mujeres cuando tienen relaciones sexuales, son intencionales y tienen objetivos muy concretos.

Gayle Brewer, un investigador de la Universidad de Central Lancashire declaró al diario español “El Mundo”, que: “Los resultados muestran que el momento del orgasmo y los suspiros están divorciados entre sí, y las mujeres reconocen que, con sus gimoteos, buscan, entre otras cosas, acelerar el clímax de la pareja y aumentar su autoestima”.

Otro autor del estudio, es Colin Hendrie, de la Universidad de Leed. En el trabajo, grabado por ambos en el último número de “Archives of Sexual Behavior”, publicación oficial de la “Academia Internacional de Investigación Sexual”, -entidad esta que reúne los estudiosos de temas en lo erótico-amatorio-sexual-, los dos sicalípticos científicos dijeron que las llamadas de “vocalizaciones de copulación” -definición técnica de los gemidos y gritos emitidos durante las relaciones sexuales-, tienen “efectos múltiples” que incluye la sincronización del orgasmo femenino y el masculino, o el fortalecimiento de la pareja. Sin embargo, las causas de ellos son una sorpresa para los menos leídos.

En la investigación, los científicos presentaron una serie de cuestionarios para 71 mujeres sexualmente activas y heterosexuales entre 18 y 48 años, donde por causas recontra sabidas, no se incluyeron en él a las vírgenes prudentes, ni a las abuelas precipitadas… ¡Asombroso!

En tal indagación, ellas necesitaron contestar preguntas acerca de la frecuencia de sus orgasmos en las etapas del encuentro sexual, como estos se produjeron, la historia de la pareja, y la cantidad y la intensidad de sus gemidos y gritos durante el trance. También se les preguntó si ellos (los incautos varones), se quejaron de las cuestiones “tácticas” y las consecuencias que tenían sus vocalizaciones.

Al final, los datos mostraron que existía “una sincronía entre la vocalización de las relaciones sexuales y el orgasmo”, concluye dicho estudio, agregando un hecho que fue apoyado por las respuestas a la pregunta: “¿Qué porcentaje de tiempo usted emite el ruido durante el sexo, incluso cuando va a tener un orgasmo?”. Alrededor del 25% de las mujeres reportaron que más del 90% del tiempo, y que se quejó cuando hubieron llegado al orgasmo”… El otro 75%, pienso que deben ser frías como loza de túmulo.

Ahora viene la pregunta del millón: ¿Cuál sería entonces la importancia de las vocalizaciones de copulación?

Entiendo cuán anhelante debe estar el lector por saber el resultado, pero la investigación pone de relieve que el 66% de las encuestadas dijeron que habían utilizado esta característica para acelerar la eyaculación de su pareja con el fin de evitar la incomodidad, el aburrimiento o la fatiga… O sea, que la mayoría de los que llegaron a este punto del relato, ya se enteraron que no son suficiente hombres para ellas.

Así mismo, insisto en agregar otro dato para los inaptos: “Es importante destacar que, el 92% de las participantes la tenía muy clara de que estas vocalizaciones fomentaban la autoestima de su pareja, y el 87% de ellas reconoce que eran emitidas para este propósito”… ¡Qué decepción!

Pero aun hay más: las mujeres descubrieron que ante la inhabilidad varonil de su pareja, ellas lograban orgasmos más frecuentes durante la automasturbación del clítoris, las caricias de su pareja y durante el sexo oral, de que durante la penetración vaginal del caprichoso birgulino en la sudada chichula… ¡Sorprendente!

También, de acuerdo con lo revelado por Brewer y Hendrie, varios estudios anteriores han examinado los efectos fisiológicos y psicológicos del orgasmo femenino, pero muy pocos se han centrado en las vocalizaciones de copulación… “Los datos muestran que todas (las encuestadas) se quejaban y al menos algunas de ellas lo hicieron a sabiendas”, y agregan en el documento: “El cien por ciento había experimentado el orgasmo. Sin duda, los gimoteos se produjeron con frecuencia en otros momentos de la relación, y no con la penetración vaginal, lo que indica que la estimulación del clítoris es de suma importancia en este contexto”… ¿Vio, vio? ¡Tarambana!

Los investigadores concluyen indicando que la investigación muestra claramente que “en las mujeres, las vocalizaciones del orgasmo y el apareamiento se disocian en las relaciones sexuales, lo que indica que cuando la cuestión aprieta, al menos algunas de ellas son más conscientes al actuar bajo el control del inconsciente”. Así, las mujeres “probablemente los utilizan para manipular el comportamiento de su pareja, en particular para influir en el momento del clímax”.

Qué más agregar ante tan loable estudio, si en verdad, sólo pienso que en el tiempo de Gandhi se alegaba que la fornicación era un medio de protestar contra el imperialismo y, “Java”, el alma individual, solamente alcanzaría la conciencia de su verdad cuando los ingleses se marchasen de una vez de la India y por fin la madre Tierra pudiese disponer de sus ubres para alimentar los famélicos de la patria bajo las cretinas veleidades de la autodeterminación… ¡Todo un clímax!

Los Gemidos Femeninos son una Táctica


Un reciente estudio británico, afirma que las mujeres usan ruidos y gemidos para conducir la relación sexual y permite concluir que los hombres no se deberían dejar llevar por el entusiasmo del otro orificio, -el auditivo-, porque esos quejidos voluptuosos de sus parejas durante “el vamos ver de las relaciones sexuales” no significan, necesariamente, que ellas tengan alcanzado el orgasmo… ¡Impresionante!

De acuerdo con un estudio que los afanosos investigadores de las universidades de Central Lancashire y Leeds, en Inglaterra, y conforme lo declaró el propio Gayle Brewer, uno de los científicos al diario español El Mundo, “los ruidos o gemidos emitidos por las mujeres en ese momento crucial de la vida en la horizontal, son intencionales y tienen objetivos bien específicos”.

Según ellos, los resultados demuestran que la sincronía entre el momento del orgasmo y el de los suspiros, están disociados entre sí, y las propias mujeres llegaron a reconocer que, con sus eróticos gemidos, buscan, entre otras cosas, acelerar el clímax de su pareja y aumentar la autoestima de él… ¡Pobres incautos!

En el trabajo, ya registrado en la edición más reciente de “Archives of Sexual Behavior”, publicación oficial de la Academia Internacional de Pesquisa Sexual, estos estudiosos afirman que las llamadas vocalizaciones copuladoras —definición técnica de los gemidos y gritos emitidos durante el sexo—, tienen “múltiplos efectos”, lo que incluye la sincronización del orgasmo femenino y el masculino, o el fortalecimiento de la pareja. Pero son las causas lo que provoca más sorpresa.

Otro autor del estudio es Colin Hendrie, de la Universidad de Leed, quien dice que en el trabajoso y exasperante estudio, los investigadores británicos sometieron una serie de cuestionarios a 71 mujeres heterosexuales y sexualmente activas, con edades entre 18 e 48 anos. Ellas respondieron sobre: la frecuencia de sus orgasmos, en que momento del encuentro sexual ellos eran producidos, la historia de la pareja y la cantidad y la intensidad de sus gemidos y gritos. También les fue preguntado si ellas gemían por cuestiones “tácticas” y las consecuencias que tenían sus vocalizaciones eróticas.

Al fin, los datos mostraron que no hay “una sincronía entre el orgasmo y la vocalización del coito”, dice el estudio al basarse en un testimonio que fue respaldado pelas respuestas a la pregunta: “¿Qué porcentaje de tiempo usted emite ruidos durante el sexo, incluyendo cuando va a tener un orgasmo? Y aunque el pasmado leyente no lo crea, cerca del 25% de las mujeres informaron que, más del 90% del tiempo, gemían cuando aun no habían alcanzado el orgasmo”, revelaron los sicodélicos autores.

¿Lo que las llevaría, entonces, a las vocalizaciones copuladoras? La pesquisa destaca que el 66% de las entrevistadas afirmaron que usaban este recurso para acelerar la eyaculación de su pareja, a fin de evitar agotamiento, tedio, cansancio o sueño. “Es importante destacar que el 92% de las participantes tenían muy claro que estas vocalizaciones impulsan la autoestima de sus compañeros, y el 87% de ellas reconocían que las emitían con este propósito”… ¡Que mujeres abnegadas!

No obstante, debe destacarse que entre las entrevistadas, los orgasmos eran más frecuentes durante la auto masturbación del clítoris, las caricias de su compañero y el sexo oral, de que durante la penetración vaginal… ¡Maravilloso!

Según declararon Brewer y Hendrie, varios trabajos anteriores han examinado solamente los efectos fisiológicos y psicológicos del orgasmo femenino, pero muy pocos se debruzan sobre las vocalizaciones copuladoras. “Los datos muestran que todas (las entrevistadas) gemían, y por lo menos algunas de ellas lo hacían conscientemente”, dice dicho trabajo. “Cien por ciento de ellas habían experimentado orgasmos. Sin duda alguna, los gemidos más frecuentes eran producidos en otros momentos de la relación, y no con la penetración vaginal, lo que indica que la estimulación del clítoris es primordial en este contexto”… Un descubrimiento sensacional.

Estos fanáticos estudiosos del asunto, al fin concluyen diciendo que la pesquisa muestra claramente que “en la mujer, las vocalizaciones de orgasmo y de cópula se desasocian en las relaciones sexuales, lo que indica que por lo menos, algunas de ellas estarían actuando más bajo el control del consciente que del inconsciente (cuando las emiten). Siendo así, las mujeres “probablemente las utilizan para manipular el comportamiento de su compañero, y en particular, para influenciar en el momento del clímax”.

Pues bien, dado mi reconocido carácter cósmico-filantrópico, he de confesarles que acepté la incumbencia de trasmitirles aquí la Nada, ya que los dioses peregrinos llegaron hasta mi puerta, peripuestos a convencerme para que les divulgase una vez más otro de los tantos temas que asolan a los mortales… ¿No es espectacular?

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