Cómo Olvidarte


Cada día es un comienzo nuevo, porque esa es la hora y el mejor momento para amar y ser amado, cuando todo se asemeja a las eternas rocas que sobresalen mismo estando enterradas en la tierra. Quien las contempla sabe que son motivo de escaso goce, pero al mismo tiempo comprende lo cuanto son necesarias para el equilibrio del mundo.

Pero a mí me persigue su sonrisa… maldita sea. ¿Alguien ha visto alguna vez un atardecer en la playa? Ella tiene esa misma calma, la misma magia, el mismo hechizo, pero en su boca.

Cuando llega la noche la almohada pide que le hable de otras cosas, que le cuente algo más interesante. Perdidos en esas pláticas ahogadas, de a poquito en poquito experimento olvidar lo que por las noches tanto me ha hecho llorar, hasta que el perdón logre borrar lo que el tiempo no pudo.

A bien verdad, en absoluto podremos olvidar totalmente a quien amamos, si es que en algún momento de nuestra vida escuchamos juntos una canción y la hicimos nuestra.

 

 

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Albor de Vida


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Pequeño rayito de sol, nueva primavera de mi vida que con tu suave brisa coloreada has trasmutado mágicamente las negras rosas de mi alma por tiernos pimpollos del rojo intenso de la pasión, deja que tus tiernos labios toquen ya mi boca reseca y me abrace el calor de tu piel candente.

Oigo tu dulce resonar, y donde antes había solamente yedra marchita y yuyos secos, con tu magia juvenil y el hechizo de tu luz y tu voz y tus besos, has hecho nacer en mi deslucido corazón un egregio jardín florido donde hoy reinan celestiales miles de jazmines y magnolias, claveles y petunias, malvones y azucenas, begonias y amapolas; todo convertido ya en un descomunal vergel que empapas con el dulce hidromel de tu cuerpo de mujer madura.

Amada mía, brasa dorada de un sueño impedido que mi amor tu sombra evoca, has de mi tu prisionero y encadena de una vez tu corazón al mío, para que los infinitos sueños de amor puedan superar la lóbrega oscuridad de mi espíritu como si fuese un doble tambor a repiquetear nuestro idilio en la broza de mi jardín de fantasías cubierto por el espeso manto de hojas secas de ilusiones otrora perdidas.

Símbolo de dolor y ternura, ciego delirio de mis noches sombrías, de hoy en más, llévame a todas partes amor, y a todas partes conduce mis dedos y mis labios como si tu fueras el universo y yo, tu único habitante.

¿Quién fuera ruiseñor? ¿Quién fuera tu trovador?, que por tus besos suspiro. Quizá necesite buscar melodía para tener como llamarte. Siempre sol, siempre luna.

Reposa con tus sueños en mi sueño y sé sombra junto conmigo en todo cuanto rodea. Ya no quiero ser nadie sin que me mires. No obstante yo cambiaría la primavera para que tú me sigas mirando y amando de por vida.

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