No Deje que sus Genitales Envejezcan


¿Usted cree que de aquí a 10 años va continuar a gustar de practicar sexo de vez en cuando? ¿Y de aquí a 20 años, 30 tal vez? Pues el menguado de mi vecino afirma que quién gusta de practicar sexo hoy, tiene la certeza de que continuará a gustar de esa maña no importa cuando tiempo pase… A lo que le tuve que responder, que, conforme la edad, algunos sólo lo practiquen mirando las figuritas.

¿Pensar así hace sentido, cierto? ¡Cierto, mi amigo! Pero cuando uno escucha, por ejemplo, a la actriz Susana Vieira, con 70 años, decir que tiene “vitalidad sexual fuera de lo normal” y que encuentra “una delicia transar”, algunos moralistas de pacotilla ya se sienten ofendidos, apuntando que ella debía tener vergüenza en la cara, darse más respeto y no andar hablando de sexo por ahí… Yo, por el contrario, pienso que ella puede continuar a ejercitarlo hasta los 90, aunque ya para mí, ni con media docena de pastillitas azules lo resuelvo.

¿Le parece que existe algo errado en toda esta ecuación, no? Pues ese mismo preconcepto se extiende a otros momentos en la vida de quien envejece. Cuando uno luego piensa en alguien que ya se encuentra en la tercera edad, imagina de inmediato a un señor o señora quietito, con algún problema reumático y achacoso, y sin la vivacidad que se espera de un joven. No en tanto, ese es un estereotipo que nos colocaron en la cabeza en algún momento de nuestra vida, ¿no es verdad?

Y esos estereotipos -o carteles mentales- terminan por colocar amarras en las personas. No en tanto, luego surgen los que apuntan que quien no vive de acuerdo con él, siente que está haciendo algo equivocado o que no está cumpliendo bien su papel en la sociedad… Empero, ese mismo papel a veces no es tan “higiénico” como parece.

La verdad, es que nadie puede decir lo que uno debe hacer. Eso corresponde a la decisión que uno mismo tome. Y quienes se comportan de esta manera, es una prueba cabal de que esas amarras sociales sólo atraen cosas ruines para sus vidas.

El científico David Weeks, de la “Sociedad Británica de Psicología”, lideró recientemente una pesquisa que afirma que mantener la vida sexual en la vejez, tiene un impacto en la diminución de riesgos cardíacos en hasta 50%. Y eso acontece porque las personas se sienten más jóvenes, lo que termina por generarle mejorías en su cuadro general de salud y le proporciona más longevidad.

Cualquier relacionamiento conyugal no necesita tornarse ruin conforme el tiempo va pasando entre los dos individuos. El hecho de dos entes envejecer juntos puede ser una manera más de continuar descubriendo al otro que se tiene al lado, evolucionado los dos juntos y transformando sus visiones del mundo. Los papeles de género y lo que se espera de las parejas en la vejez no precisa existir para entorpecer… Mucho menos en la horizontal y en la hora del “vamos ver”.

En dicha pesquisa, los datos comenzaron a ser colectados en 1997 y dividieron los hombres en dos grupos: los con alta frecuencia de orgasmo (dos veces por semana o más) y los con baja frecuencia. Como resultado, surgió que el primer grupo tuvo 50% de mejora en la salud en comparación con los del otro grupo.

Eso aconteció, porque al hacer sexo, uno termina por estimular la circulación sanguínea, y mueve más el cuerpo. Y la explicación biológica de todo esto es más simple aun, y cualquier niño que ya tuvo aulas de biología conseguirá interpretarlo.

En todo caso, le diré que esa maravillosa práctica sirve tanto para hombres y mujeres, ya que cuanto más la sangre pasea por el cuerpo, más el cuerpo absorbe nutrientes, es oxigenado y liberta hormonas que apartan la depresión.

Así pues, mi encabruñado amigo, ya dio para entender que ignorar la salud sexual no es una buena idea. No basta con que usted tenga una vida larga, pues lo ideal es tener una vida que sea  larga, saludable y feliz. Y para eso, es necesario uno cuide del cuerpo, de la mente, de los deseos y del alma… Además de muñirse de un buen estoque de pastillitas azules… ¡Elemental!, diría yo.

(*) Si es de su interés continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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