Ambidiestro


27- ambidiestro

Consideramos que todo ambidiestro tiene la capacidad aparente de usar con la misma habilidad la mano izquierda o la derecha. Pero independientemente del grupo o género a que estos pertenezcan, todos y cualquier individuo puede ser considerado ambidiestro por igual, ya que él tiene esta misma destreza escondida en el alma y el corazón.

Ser ambidiestro de nacimiento suele ser poco frecuente, sin embargo es un arte que si se desea puede ser aprendida. El grado de versatilidad con cada una de las manos, es, generalmente, el factor determinante para ser ambidiestro.

Es lo mismo que sucede con el sentimiento del amor… ¿O acaso nos olvidamos que el amor se interpreta como un sentimiento que está relacionado con el afecto y el apego, y que es enteramente resultante y productor de una serie de emociones, experiencias y actitudes?

Suele ocurrir que la persona ambidiestra medita ante la decisión de qué mano escoger para realizar determinada tarea. Aun cuando el lado derecho del cerebro controla principalmente el lado izquierdo del cuerpo, y el lado izquierdo del cerebro controla, en gran parte, el lado derecho del cuerpo, el hecho de ser ambidextro refleja que las dos mitades del cerebro no han llegado a estar tan completamente especializadas así como lo están en otros individuos, principalmente si estos han sido contaminados por el dilecto bichito del amor.

Pero cuanto al amor en sí, el alma y el corazón no controlan nada, y es por eso que la diversidad de usos y significados del amor, combinado con la complejidad del sentimiento implicado en cada caso, es lo que hace que el hecho de amar sea especialmente difícil de definir de un modo consistente.

Pero mucho cuidado es poco, porque las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con frecuencia a ser irresistibles. Con todo, el amor interpersonal se considera sano o verdadero cuando éste es constructivo para la personalidad, para lo cual es indispensable tener una buena autoestima, ya que esta es el requisito necesario para que exista amor real en cualquiera.

Evidente que existen diferentes tipos de amor. Por ejemplo, el amor incondicional es el que se profesa sin esperar nada a cambio, y ya el amor fraternal, en su sentido estricto, refiere al afecto entre hermanos, aunque puede extenderse a otros parientes exceptuados los padres y los descendientes. Luego está el amor romántico, el que nace en la expectativa de que un ser humano cercano colme a uno de satisfacción y felicidad existencial.

Pero bajo hipótesis alguna podemos olvidarnos del amor confluente, ese tipo de amor entre personas capaz de establecer relaciones de pareja y apto a desembocar en el amor sexual, que a su vez incluye el amor romántico y el amor confluente, para derivar sin más en el amor platónico.

Con propiedad, no deja de ser un concepto filosófico que consiste en la elevación de la manifestación de una idea hasta su contemplación, que varía desde la apariencia de la belleza hasta el conocimiento puro y desinteresado de su esencia.

¿Quién, entonces, se anima a vivir sin ideas y amores? Sin estos, ciertamente no hay paraíso, ya que todo el que vive de ilusiones muere de realidades.

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