Cuando la Prisa Conduce al Error


¿Quién por acaso ya no se ha guiado por el “Google Maps” y acabó por no llegar exactamente dónde quería? Pues sepa el perdido lector que eso no resulta algo poco común, a pesar de también pasar lejos de ser la regla primordial del servicio de mapas del “Dios Google”. En realidad, es que en algunos casos, un error de la plataforma puede significar la destrucción, en el sentido literal, para ciertas personas.

A bien verdad, al final del año pasado, algunos tornados causaron daños bastante complejos en la estructura de varias residencias en diversas ciudades de Texas. Por causa de tan violento fenómeno, algunas empresas de demolición fueron contratadas para que casas afectadas pudiesen ser derrumbadas como medida preventiva de evitar que familias corriesen riesgos por tener que morar en locales que podrían desmoronarse a cualquier momento. Claro que hasta aquí, nada más allá de lo que se espera que ocurra en casos así, salvo que el problema radica en que una de esas empresas cometió un error muy grave.

Ese fue justamente el caso de una familia de la ciudad de Rowlett, estado de Texas, Estados Unidos, que tuvo su amada casa destruida luego que un equipo de demolición haber usado el “Maps” para llegar al destino de un trabajo encomendado. En verdad, los demoledores buscaban la calle Dr. Cousteau, 7.601, que queda más o menos a una cuadra de distancia del número 7.601 de la calle Dr. Calypso. Pero como las dos calles se cruzan en una esquina, ellas aparecen en el “Maps” como siendo el mismo lugar, de ahí el motivo de toda la confusión.

Sólo a título de comparación, en los servicios rivales del “Google Maps”, como “Here Maps” y “Bing Maps”, el error no parece repetirse y las dos direcciones no son listadas como una sola. De acuerdo con el reportaje del “KERA News”, Lindsey Diaz, la dueña del inmueble destruido por engaño, había solicitado junto a la administración municipal un permiso para reformar y reconstruir parte de su casa que había sido atingida recientemente por un tornado. Para su sorpresa, ella recibió una llamada de un vecino -chismosos hay en todo pueblo- informándole que su inmueble estaba siendo destruido. Todo, porque el “Google Maps” muestra las dos direcciones como siendo un mismo lugar.

Conforme consta en la misma publicación periodística, un funcionario de la “Billy L. Nabors Demolitions”, la empresa responsable por la demolición del lugar, habría mostrado a la propietaria del inmueble una captura de tela del “Google Maps” en la cual es posible verificar que un error del servicio de mapas muestra las dos direcciones como siendo la misma. Sin embargo, hasta el momento de publicar el reportaje, nadie de la compañía siquiera pidió disculpas a la Sra. Díaz.

A pesar de normalmente funcionar de forma correcta, estar siempre actualizado y abastecido de informaciones que son generadas por los propios usuarios, el “Google Maps” aún no es una herramienta cibernética a prueba de errores. Este caso sirve para alertar que, al menos en casos extremos, como cuando uno trabaja en una empresa de demolición, buscar otros medios de encontrar el local exacto de una dirección suele ser lo más indicado.

Presumo que estas actitudes, tal como lo son todas las características de las flaquezas humanas, toman una notoriedad e importancia capital en las clases gobernantes y en los círculos de poder, sin ellos tener necesidad de recurrir a cualquier plataforma cibernética, donde el error propio ahí sí toma dimensiones de catástrofe nacional… ¡Impresionante!

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Escóndase del Google Maps


Sin emotividad alguna y asumiendo desde ya la característica actitud de fraile de piedra que me adjudico en determinadas ocasiones, me entero que un señor de 72 años desaparecido en 2006 junto con su automóvil, terminó siendo encontrado a inicio de noviembre último dentro de un lago que existe en la ciudad de Michigan, Estados Unidos.

Algunos vecinos chismosos del lugar, mencionaron que este longevo hombre había ido poco antes a ver a su médico, y que una vez en el consultorio del galeno surgiera un desentendimiento: “Señor, el dolor de su pierna derecha se debe a su avanzada edad”, decretara el clínico, por lo que el anciano discordara del diagnóstico y le respondió: “No, doctor, porque la izquierda tiene la misma edad y no me duele”.

No importando el resultado de la diagnosis, se sabe ahora que los funcionarios de una funeraria que está ubicada justo a orillas de la laguna, ese día se encontraban decorando los pinos de la propiedad con baratijas navideñas que habían sido compradas en tiendas del tipo “todo por un dólar”. En eso, desde la cima de uno de esos costaneros empinados, notaron la presencia de un vehículo sumergido dentro del agua. Con todo, hoy se sabe que, con ojos curiosos, ese mismo vehículo ya podría ser visto en las imágenes de satélite del “Google Maps” desde hace algunos años.

Elemental decir que, como muy pocos lo utilizan, el servicio de mapas de “Google” no ayudó en nada a encontrar el desaparecido hombre, pero su visualización ocurrió luego después del hecho hacer parte de los noticieros locales, cuando varios curiosos consiguieron identificar el tal auto sumergido en las imágenes de satélite del mencionado sitio de la web.

En realidad, el anciano había desaparecido después de encontrarse con un amigo en un bar de las cercanías. Terminado eso de copa va copa viene en la taberna, nueve años después su coche fue encontrado a menos de 1 km de donde él fuera visto por la última vez… Por lo que ya no le podrán hacer el teste de alcoholemia.

Con todo, no se sabe exactamente como el vehículo fue parar dentro de la laguna, aunque es posible que el hombre tenga acelerado sin querer -quizás por causa de su malestar en la pierna derecha y no por las copas ingeridas esa nefasta noche- al intentar salir del estacionamiento de la funeraria… Donde algunos estiman que haya ido para averiguar precios de los sobretodos de madera.

Como sea y fuere, la familia ya había realizado un especie de velorio simbólico para el entonces desaparecido -léase economizaron con cajón y sepultura-, pero ahora que sus restos mortales fueron encontrados, tendrán que realizar un entierro de verdad.

Por su vez, exámenes oficiales sobre la arcada dentaria del anciano todavía están siendo realizados para poder comprobar su identificación, pero como el automóvil estaba registrado en su nombre y su documento de identidad fue encontrado dentro de sus ropas, restan pocas dudas de que el cuerpo sea del hombre en cuestión.

Por lo que se deduce ya dando por dicho lo anterior y lo restante, no olvidemos que en esos mismos talleres funerarios se hacen también artísticas puertas de metal para sepulcros y punto final… Sin embargo, que es, frente a esto, el trabajo del divino herrero Hefestos, que ni siquiera recordó, tras haber cincelado y repujado en el escudo de Aquiles el universo entero, no se le ocurrió dejar un espacio, mínimo que fuese, para dibujar el talón del guerrero ilustre, clavando en él el vibrante dardo de Paris, que hasta los dioses se olvidan de la muerte, y nada raro es si son inmortales, o habrá sido la caridad de éste, nube lanzada sobre los ojos perecederos de los hombres, a quienes basta no saber ni cómo, ni dónde, ni cuándo, para ser felices… Por lo menos es lo que dice el dios Google.

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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