Cosa que las Mujeres Jamás te Dirán


Todos aquellos ortogradismos vivientes que han quedado desperdigados por el globo terráqueo, se les ha dado por aseverar que: “A las mujeres no hay que entenderlas, sólo quererlas”. Y es verdad, mi solazado amigo lector, pues ellas poseen sentimientos que muchas veces prefieren ocultar antes de verse vulnerables o sentirse heridas… ¿No me diga que no lo sabía?

En verdad, esta es una frase que no está lejos de la realidad actual, porque muchas féminas prefieren guardar sus sentimientos a comentar lo que verdaderamente están pensando. Y le diré que eso esconde muchas razones, que pueden ir desde la vergüenza, hasta el respeto, pues ellas no quieren herir el ingenuo corazón de los hombres que eligieron para tener a su lado… Mismo que más tarde se sientan arrepentidas.

Así que, blandiendo mi digno espíritu sencillo y benemérito, galopo alífero vistiendo mi lúdica capa de Pegaso impetuoso para ir al encuentro de artificios onomatopéyicos que permitirán que los machos irreflexivos puedan quererlas más y entenderlas un poco mejor, aunque el infame mi vecino insista en decirme que eso es imposible de alcanzar.

En todo caso, una revista especializada para caballeros, la “Men´s Health”, ya se ha encargado de listar algunas sabias recomendaciones que de alguna forma posibilitaría que los hombres interpreten las actitudes y sentimientos de ellas, y se anticipen en el trato para no quedar feo en la foto.

Lo único que resta por decirle, mi amigo, es que cheque este corto listado de las cosas que una mujer jamás le dirá, ni que la estén ahorcando:

Evaluación – Una mujer con mayúscula te estará poniendo a prueba constantemente; escuchará cada palabra que le dices, mirará tus uñas, observará tus dientes, checará cómo le hablas al mesero, cómo manejas el auto… ¡todo, mi amigo! ¡Todo! Después hará su tasación final y de eso depende si se acuesta contigo o no.

Piensa – A casi todas las mujeres realmente no le importa si no la llevas a un sitio muy caro en la primera cita o encuentro. En todo caso, ellas sí pondrán mucha atención en los detalles y la idea que tu cándidamente le ofrezcas… Así que si es algo aburrido o un lugar feo, olvídate de ella.

Sexto Sentido – Siempre, aunque no lo quieras reconocer, la mujer con la que estés saliendo sabrá cuando a ti te gusta alguien más que ella. Así que probablemente se mostrarán cautelosas al respecto, por no decir celosas… En este caso, hacerla sentir segura, es tu única opción.

Jefa – Por su espíritu, ella es la que manda y no te dirá que hagas algo más de tres veces. Pero si no lo cumples, seguro que ella tampoco lo hará en otras cuestiones y te torturará con una actitud pasiva-agresiva.

Por su nombre – Es así como le debes hablar, porque los pseudónimos genéricos que utilizas le pueden causar conflicto al ellas imaginar que se lo dices a todas para no confundirte.

Puede parecer insolente y exagerado de mi parte querer amonestar al apacible leyente con detalles de aparente desfachatez; pero en verdad, debo recordarle que, a despecho de sus viciosas interpretaciones sobre “el celibato sin culpa”, el rey Henrique VIII no resistió a la tentación y se casó tres veces… ¡Haya insistencia!

(*) Para continuar entreteniéndose con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene mis libros impresos o en versión e-book, que ahora están disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante … Desde ya, le doy las gracias por adquirirlos.

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Homos Necesitan de Photoshop Peneano


Hoy puede que sea difícil querer responder algo, mi fotogénico lector, pues no sé siquiera si sabría encontrar una respuesta del tamaño que usted se merece. Digamos que estoy así como un insomne que acaba de encontrar el lugar exacto de la almohada y al fin va a poder concentrar su meditación en el sueño. Pero si quiere, usted puede entender esta comparación al revés, o sea, que si se acepta el sueño, es para soñar. Quizás hasta soñar con esa ausencia que está del lado de allá.

Quién sabe, no es por ventura que a los científicos australianos se les ha dado por asegurar que el tamaño del pene es uno de los más importantes rasgos anatómicos que ayudan a los hombres a seducir mujeres.

Pues bien, habiendo quitando ya esa duda que lo carcome, mi amigo, resulta que investigadores de la “Australian National University” de Canberra, nos explican que desde antes que de los homo sapiens retoñasen en el globo terráqueo, las mujeres ya utilizaban el tamaño del pene como uno de los factores para elegir a quién podría ser su mejor compañero sexual con fines reproductivos… Y sicalípticos, ¿por qué no?

“Es trascendental que el tamaño del pene sea uno de los rasgos anatómicos que contribuyen a seducir a las mujeres”, es lo que alcanzan a concluir estos biólogos australianos, que hicieron su aporte peneano-mental-ilusorio a un debate que ya lleva siglos obsesionando a los hombres con sus asuntos disminuidos.

“Este tema excita la imaginación del público desde hace mucho tiempo”, observa Michael Jennions, profesor de biología en la “Australian National University” en Canberra, y uno de los principales autores de la investigación que ha sido publicada en las Actas de la Academia estadounidense de las Ciencias, la “Proceedings of the National Academy of Sciences”… Inmenso nombre para tratar asuntos tan delicados.

“Si usted es uno de esos curiosos que mira las revistas en los quioscos, verá a menudo artículos titulados: “¿Es importante el tamaño del pene?” (…) Por tanto, nosotros hemos buscado responder a la pregunta ancestral desde un acercamiento científico válido”, agrega Jennions.

“Todos los biólogos piensan que antes de que los hombres modernos, -los homo sapiens-, vistieran ropa, las mujeres utilizaban el tamaño del pene como uno de los factores para elegir al mejor compañero sexual con fines reproductivos, pero muy pocos datos lograron hasta el día de hoy respaldar esta hipótesis”, alcanza a explicar el experto en eso que todo hombre lleva guardado dentro del calzoncillo.

Estos biólogos australianos, nos recuerdan que, en todo caso, estudios anteriores ya habían afirmado que las mujeres de hoy prefieren a los hombres más altos, con espaldas anchas y cadera angosta,… Tal vez, por dar rienda suelta a su imaginación imaginando lo que ellos tienen un poco más abajo.

Pero este último estudio suma a todos estos criterios anteriorse, el del tamaño del pene. Sin embargo, el tamaño del miembro masculino no es una cualidad suficiente: “Si usted es bajo y tiene un cuerpo con forma de pera, un pene grande no aumentará su atractivo sexual”,… y sólo le servirá para entretenerse manualmente en solitario, llega a observar Brian Mautz, de la misma universidad, y un otro autor del estudio.

Para llegar a su conclusión, los investigadores mostraron en una gran pantalla a 105 mujeres heterosexuales de un promedio de 26 años, más de medio centenar de imágenes digitales de siluetas de hombres con diferentes alturas y anatomía, pero con el pene en reposo… Que era para no asustarlas.

Como si ellas fueran vírgenes prudentes postradas de pie ante estas psicodélicas imágenes, las participantes tenían que valorar, en forma anónima, el atractivo sexual que tenía cada imagen para ellas apretando teclas… Y no otras partes, obvio.

“El tiempo de respuesta de las -incontenidas- mujeres para cada imagen, fue muy rápido, de menos de tres segundos”, contó Bob Wong, biólogo de la universidad australiana “Monash” en entrevista telefónica con la agencia “AFP”: este detalle revela, -según él-, que la reacción es mucho más producto de un reflejo que de una reflexión… Pero yo creo que fue mucho más apoyada en sueños incontenidos.

En todo caso, otro estudio similar anterior no había arrojado conclusiones tan convincentes como esta, porque él se apoyaba en una cantidad de imágenes reducidas… Y el nene casi no florecía. Además, las respuestas de las mujeres interrogadas no eran anónimas… ¡Oh, chismosas!

Otro dato que agrego para quitar el sueño de todo iluso lector, es que según la “Academia Nacional de Cirugía francesa”, el tamaño del pene en reposo, es de entre 9 y 9,5 centímetros y de 12,8 a 14,5 cm en erección… Sin llevar en cuenta a los asnos, que son como las brujas…, sabemos que, aunque no las vemos, las hay. ¿No es verdad?

(*) No se apoque, mi amigo lector, pues mis libros impresos o e-book ahora están disponibles a través del sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante … ¡Ah! ¡Gracias por adquirirlos!

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