66 Años Para Saber que Erró por un Poquito


Cualquier ortogradismo lector es capaz de recordar que cuando uno era chico, siempre alguna persona mayor de edad -para usar un término políticamente correcto y evitar decir viejo-, se nos venía encima con aquella pregunta clásica: ¿Qué te gustaría ser cuando seas grande?… E imaginen, la mayoría de nuestros amigos y compañeros contestaba: soldado, bombero, policía, maestro, futbolista, barrendero y un montón de otros ejemplos de funciones que hacían parte de nuestro cotidiano; aunque también hay que reconocer que había un sector que se sentía muy influenciado por padres pragmáticos que expresaba adultamente que su sueño era la abogacía o la medicina.

Esta última parte en especial, reflejaba nítidamente el sueño paternal de “M´hijo el doctor”, algo que estaba muy de moda casi siete décadas atrás en los países sub-desenvueltos como los de Sudamérica -aunque estos aún no han mudado mucho-, que eran el granero del mundo industrializado y que se promocionaban como “tierra de paz” mientras la guerra en diversos hemisferios era moneda corriente.

En todo caso, otros chicos, los menos, se decidían por vocaciones alternativas que iban de la veterinaria a la ingeniería, pasando por la bioquímica y el automovilismo… Claro que, en aquella época, a las niñas ni se les preguntaba, porque los más antiguos sabían que la que no contestaba “ama de casa” era una loca peligrosa, no obstante lo cual estaba la opción de recibirse de maestra y dar clase hasta encontrar marido.

En fin, nadie era un adivino ni tenía la bola de cristal que usan los videntes, para saber si nuestro sueño se cumpliría cuando llegásemos a la edad adulta, pero de ahí a descubrir, muchas décadas después, que no somos lo que somos ni tampoco lo que pensamos ser, llega a ser patético, por no decir enternecedor.

Pues bien, conjeture sólo por un momento, que una simple hinchazón en el abdomen pueda llegar a ser la responsable por hacer con que un hombre, después de 66 años de vida, alcance a descubrir que, en verdad, él no era lo que pensaba y si una mujer… ¿Perturbador, no?

Empero, dejando la subjetividad de lado, mi irresoluto leyente, resulta que un individuo de esa misma edad, al ir a parar con dolores abdominales a un hospital de Hong Kong, en China, él -o ella- terminó por descubrir que el problema se trataba de un quiste en los ovarios… ¿Usted se ríe por qué?

Yo sólo le cuento que según las informaciones que fueron dadas por la agencia EFE, la confusión sobre el sexo de dicho vejete, se debe más bien a una condición muy rara, oriunda de la combinación de dos disturbios genéticos: el llamado síndrome de Turner y la hiperplasia congénita adrenal (CAH).

Dentro de la medicina, se comprende que una mujer con el síndrome de Turner tiene algunas deficiencias como, por ejemplo, la perdida de la capacidad de quedar embarazada; pero el tal de CAH es el que termina por provocar un aumento de las llamadas hormonas masculinas.

Entonces, lo que tenemos, es que por cuenta de esa rara combinación de disturbios genéticos, este paciente poseía barba, un pequeño pene y no tenía los testículos… Y pasó seis décadas de su vida pensando que era un macho mal equipado para cumplir a contento con su sueño juvenil y la palabra del Divino: “Creced y multiplicad”.

En todo caso, el sujeto en cuestión, que prefiere mantener el anonimato, decidió que, después de la descubierta, que continuará su vida como un hombre, iniciando un tratamiento hormonal que le posibilite esa opción… Y pienso que pasará a tomar viagra como un condenado, que es para ver si tira el atraso.

(*) Si quiere continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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Una Clarividencia Después del Aborto


A veces existen de esos días funestos en los que la simple idea de ponerse a leer un diario, escuchar un informativo radial o mirar lo que está pasando en la actualidad mundial por la televisión, se convierte en algo bastante indeseable.

Clamores populares y algunos instantáneos de la vida además de cualesquiera discursos de energúmenos mandatarios, llegan a intranquilizar al más calmo viviente y nos ponen al borde del autismo. Claro que no todos, mí estimado lector.

Otras veces nos sucede el acaso y descubrimos informaciones de una magnífica clarividencia, como es el caso Melissa, la que me ha llamado mucho la atención por el contenido de su inaudito relato.

Claro que ella no es una famosa artista, ni cantante, ni modelo novia de futbolista o cosa por el estilo. Es una mujer normal y corriente que vive en los Estados Unidos. Digo mal, no es tan corriente, pues al leer sus propias palabras, descubrimos: “Fui abortada, y mi cuerpo descartado… como si no existiera. Pero una enfermera me oyó llorar, y me cuidaron lo suficiente para salvar mi vida”…

Ese algo poco común sucedía en 1977, cuando su madre estaba embarazada de siete meses y se sometió a un aborto, y a continuación arrojaron el “producto” de la bazofia a un tarro de basura, pero resulta que ella empezó a llorar.

Posteriormente Melissa fue adoptada y, a los 14 años conoció lo absurdo de su historia, por lo que ahora nos cuenta así su reacción: “Eso cambió mi vida. Durante años me sentí increíblemente sola. Estaba llena de miedo. Luchaba contra la vergüenza, la ofuscación, incluso la culpa”…

Sin embargo, actualmente ella es licenciada en Trabajo Social, casada, con dos hijos, y se dedica desde hace cinco años a dar a conocer su caso en apoyo a la defensa de la vida desde la concepción, además de ayudar a madres en trance de abortar, y a quienes ya lo han hecho y padecen el síndrome postaborto.

Pero también ha lanzado un video en el que nos revela otra noticia, de interés no solo para los ciudadanos de los Estados Unidos, sino para todos los seres humanos: “Hay algo que usted tal vez no conoce. Cuando era senador en el Senado de Illinois, Barack Obama votó a favor de negar los derechos constitucionales de los niños vivos tras un aborto fallido. No una, sino cuatro veces”.

Por consiguiente, con tal relato ella plantea una dramática pregunta: “Sé que estoy viva por la gracia de Dios, y tal vez sólo para plantearle a los Estados Unidos esta pregunta: ¿Es ese el tipo de liderazgo que nos hará avanzar? ¿Un liderazgo que desprecia a los más indefensos y más débiles?”.

No sé. En todo caso, muchos lectores me dirán que esto sucede muy lejos de nosotros, que mejor haría yo en escribir sobre temas de actualidad nacional, desde asilos pseudo-políticos o hasta de esas procacidades reiteradas que vemos todos los días.

Circunstancialmente, yo no opino sobre lo sucedido con Melissa, Barack Obama y los otros senadores norteamericanos, pero pienso que al levantar la cuestión, nos hará pensar que siempre existe la posibilidad de que dentro de veinte o treinta años, por aquí nos pase lo mismo, pues ya se intenta abrir aún más la puerta para justificar la eliminación de personas inocentes e inermes.

Por lo tanto, mi conspicuo lector, creo que siempre será mejor prevenir que lamentar… Y obligatorio recordar.

Ellas nos Ganan en Deseos


Fenómeno, pues me acabo de enterar que las mujeres españolas eligieron con cual personaje famoso les gustaría pasar una noche en un hotel… No sé haciendo que cosa, pero resultó que un tenista derrotó a Brad Pitt y Cristiano Ronaldo.

La preferencia fue tal, que el tenista español Rafael Nadal terminó siendo elegido por las mujeres españolas “como el personaje famoso, con el que a ellas les gustaría pasar una noche en un hotel”… Un acaso que de soslayo me lleva a pensar que sería para sostener entre manos el mango de su raqueta.

Tal predestinación acabó siendo demostrada en el último estudio realizado por el sitio “Hoteles.com” en el que los usuarios dejaron bien claro cual era su favorito.

Por tal motivo, dicen que el mallorquín pasó a ser el preferido de un 24.1% de las chicas españolas, mientras que el actor estadounidense Brad Pitt se coloca en el segundo puesto con 17.8% y el futbolista Cristiano Ronaldo con un 13.4% de los votos… Que pena, yo ni aparezco en las pesquisas.

Consecuentemente, pienso que al analizar los números de la encuesta nos queda claro que las españolas prefieren el clásico producto español que viene con un cogedero adicional, y no las abdominales del portugués Ronaldo o la rubia melena del actor norteamericano… ¿No es fantástico?

No en tanto, ya que hoy se me antoja ventilar resultados de escatologías encuestas, primero pregunto al digno leyente: ¿Usted sabe si a los hombres les importa más el fútbol o la novia? En este caso, un reciente estudio británico tiene una respuesta para su duda.

Se dice que cuando el individuo masculino de la especie humana que camina en dos patas, llega a la edad de “apareamiento”, además de barritos en la cara, gana en disfrutes pero también en complicaciones. Y si bien en los últimos tiempos ha aumentado el número de damas aficionadas al fútbol, en muchas parejas el “Deporte Rey” continúa siendo un factor de conflicto.

Resulta que muchos han sido los jóvenes que se fueron al estadio tras escuchar un: “dale, andá, a mí no me molesta, en serio…” de los lindos labios de sus novias, y se toparon que al regreso del partido lo esperaban con la más fría de las bienvenidas.

Sucede que para el aficionado futbolero que se encuentra en pareja, no falta día en que sus pasiones se superpongan y obstaculicen, al punto de que un equipo de científicos de la británica “Universidad de Bristol” se les antojó realizar un estudio para comprobar qué les importa más a ellos: “si la chica o el esférico”.

Durante la experiencia, los expertos en Psicología Biológica usaron como conejillos de india a varios hinchas del equipo “Newcastle United”. Lo que según consigna el periódico “Daily Telegraph”, los voluntarios debían ver cómo los investigadores rompían delante de sus ojos fotos de sus parejas, así como también de los jugadores del equipo de sus amores… Mientras esto ocurría, los científicos iban midiendo los nivele de estrés sufridos por los hinchas.

Para el asombro de los tolos y el espanto de los lánguidos decadentes, sumado a la perplejidad de los burgueses domésticos, el resultado fue una victoria por goleada para el “Queipo” de las novias. Incluso, los más acérrimos defensores de su club del corazón, se estresaban cerca de cinco veces más cuando la foto que se rompía era la de su novia o esposa.

No en tanto, mi amigo, pese a la coherente suavidad de la Nada comprobada por estas resientes pesquisas, he de decirles que a pesar de intraficable raciocino analítico, Ortega y Gasset frecuentemente se reportaba al ser humano de genio, como aquel con capacidad de inventar su propia preocupación… ¡Burbujeante análisis!

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