Pequeños Deseos


18 - pequeños deseos

A veces me parecías niña, a veces divino ángel y a su vez demonio, fragancia de flor antes de marchitar, pero siempre, siempre, una gran mujer. A veces te creía fruta o pan de miel, jazmín en flor o rosa desabrochada… Otras veces, en días de lluvia, quizás todo a la vez.

Oh, mujer alada de mis desvelos y letargos, estopín de mil delirios y emociones, miscelánea de milagro y mar, melancolía y maravilla a la vez, espuma de mar que muere letárgica en la arena, alma dura como un junco de bañado que el viento adverso sacude y dobla pero nunca quiebra, pero siempre siempre mía.

Ruego que me enseñes a jugar como tú, que ilusionas, pero no te ilusionas; que enamoras, pero no te enamoras; que rompes corazones pero nadie logra corromper el tuyo. Enséñame el amor, que ya bastante herida está mi alma como para soportar otra caída más…

Mi problema no son los sueños, me gusta soñarte. Mi problema son los amaneceres, el despertar y no tenerte, el abrazar la nada… Ese es ciertamente mi problema, soñar contigo y despertar si ti.

Hoy, por no tenerte a mi lado, tengo los días hechos de pequeños deseos, de vaporosas nostalgias, de perpetuas ilusiones, repletos de silenciosos recuerdos y melancólicos desconsuelos.

Lo único que mi mente turbada alcanza a imaginar ahora, es vivir un tiempo sin tiempo, desvestido de edades, miedos, desconfianzas, conceptos y expectativas.

Un indescifrable tiempo donde apenas solamente ser sea posible; y así, como las Juanas y las Marías, yo no pierda la extraña manía de tener fe en la vida.

Para Cuando la Cosa Huele Mal


Entender cómo funciona la lógica de mercado se ha tornado de extrema importancia para explicar diversos sucesos que ocurren a nuestro alrededor. En ciertos casos es posible notar como se llega a crear una necesidad que no existe, tan sólo para conseguir vender un nuevo producto.

Existen muchas otras alternativas, claro, pero creo que en lo tocante a productos femeninos, esa norma parece ser la más popular. Eso origina, por ejemplo, con que una dama sienta una extrema necesidad de comprar un “desodorante vaginal”.

Caso ese tipo de impulso en combatir lo odorífico-interiorano ocurra con algunas, es de preguntarse: ¿cuál sería el problema de ella con su pestilencia?

Todo el mundo tiene un olor característico. Así como las flores, los alimentos y todo lo que existe a nuestro alrededor. Por tanto, uno no sale por ahí en busca de una rosa con fragancia de margarita o lo que valga. Ergo, entonces, ¿por qué la vagina de una mujer debería tener la fragancia de…, no sé, la brisa del mar, chocolate, etc.?

Existen, evidentemente, mujeres con problemas vaginales que hace con que unas tantas presenten un tufillo extraño en dicho lugar. Caso esto ocurra, juzgo que una mujer con los pies en el piso no pasaría a usar un desodorante íntimo, y sí visitaría lo cuanto antes a su médico, quien sin duda le indicará un tratamiento justo que le resolverá el problema por medio de medicación que no necesariamente necesitará mascarar el olor… Inclusive el de pescado podrido.

En todo caso y sin necesidad de apretar la nariz, para quien no sufre de problemas de salud, existe eso de mantener buenas prácticas de higiene, ya que con la limpieza una vez al día con jabón y agua sería pasadero por ser práctica que los especialistas serios indican como suficiente, -si es que la nena no fue sometida a mucho traqueteo-. Luego, no tendrían necesidad de querer mudar el olor del propio cuerpo.

En verdad, somos todos animales racionales -unos más, otros menos, vamos combinar-, pero mismo así somos animales. Por tanto, no olvidemos que los animales se aproximan o se apartan por causa del olor, entre otras cosas. Efectivamente, en los humanos hace parte de la construcción del tesón el olor del otro, y no la fragancia del perfume que ese otro compró y usa. Lo que influye es su olor natural.

¿Sin ese olor característico-particular, mi balsámico lector, cómo se espera que exista química a dos? En consecuencia de ello, resultan personas frustradas porque todo en el otro u otra es mecánico y superficial… Evidente que eso ocurra si uno no consigue dejar la naturaleza actuar por sí sola…

Mi amiga, tome cuidado con las modas que aparecen por ahí. Las mujeres famosas postan en las redes sociales lo que ellas son pagas para postar. No es coincidencia que todas posten sobre un mismo desodorante íntimo durante un mismo período: ¡Eso es publicidad pura! Por tanto, usted no necesita de más ese producto para mascarar su cuerpo. Recuerde que la aceptación y su auto conocimiento son pasos importantísimos para la felicidad.

Ah!, una recomendación importante sobre esos productos que prometen “encapsular bacterias”: ni toda bacteria es nociva -aunque algunas son mortales. La flora vaginal es formada por microrganismos que necesitan estar en equilibrio. Encapsular bacterias y mudar en ese equilibrio sólo hará con que su cuerpo pase a funcionar diferente y luego comience a sentir un olorcito extraño. Y evidente, ahí la mona necesitará comprar más desodorante íntimo.

¿Ya paró un poco para pensar como es inteligente ese personal que quiere vender cosas para las féminas? No importa a qué conclusión llegue el leyente, pero juzgo que él también lo es y que a más disfruta la libertad de poder tener su propio olor natural sin vergüenza de ello… A no ser que ella se pase de línea y ande por ahí con olor a viernes de Semana Santa… ¡Catastrófico!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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