Santificado


Han de existir, por supuesto que sí, aunque no sea nada fácil ser un santo en este equívoco mundo en que vivimos.

Pero incluso sin haberlos visto una única vez en carne y hueso ni haber escuchado sus santas palabras ecuménicas, nos basta con ver las innumerables imágenes de madera, piedra y mármol que están expuestas en altares de aquí y allí para que los adoremos.

Es más, algunos de ellos son de barro, con coronilla y todo, lógicamente, que es justificadamente para hacer santo honor al fango de la albardilla de donde surgieron.

Todos, sin excepción, fueron seres bienaventurados que hicieron que sus piadosas palabras y su voz coincidieran con la esperanza de quien de lejos o cerca los miró y aguzó el oído, cuando entonces vieron que tanto las maravillas y las impurezas se ahogaban repentinamente en el olvido y lo normal se convirtió en milagro. Por ende, luego de su muerte los convirtieron en estatua.

Pero no me refiero exactamente a estos, pues intuyo que más santo ha de ser el necesitado humano que ama y no es correspondido. Que si bien sus rezos y rogativas son un tanto diferentes al pragmático modelo eclesiástico, por otro lado no podemos dejar de dar razón a sus apostólicas argumentaciones de amor, las que hilan y rehílan una y otra vez, sentimentales y afables, en un oído sordo.

La concepción del amor y la introspección del lenguaje del apasionado surgen, como en un pase de mágica, de una bolsa de ideas que él tiene escondida en su corazón. Quien un día ya vivió febril de amor, sabe muy bien que esos actos y ruegos responden a una complicada filosofía de sentimientos que no tiene reglas ni se ajusta a criterios de la ley mayor. Es pura pasión.

Con todo, peripatéticamente, éste ya no se tornará un santo hombre ni un día ganará silla en el reino celestial, si en esos acasos de la vida convierte su ilusión en realidad, ya que tendremos entonces un santo viviendo su propio infierno… ¡Ah, el amor, el amor!

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La Duda Atiza la Mente


Uno dice, por ejemplo: “Yo creo en Dios”, y considerando la importancia de esta declaración, a otro le valdría responder: “Unos creen, otros no, eso es lo de menos, con tal que puedan entenderse como personas”. Por lo que el primero agregaría: “Con tal que puedan”, y tras meditar más profundamente sobre lo dicho, el segundo añadiría: “No tiene importancia. Hay algunos que no creen y son mejores que otros que creen”; diálogo tan lúcido como posible.

Tal filosofía coloquial puede sonar absurda si ocurrida en la mesa de un café y frente a un licoroso vaso de vino; pero si sustituimos el ambiente y el lugar, cuando no algunas palabras y a su vez le agregamos pensamientos cosmológicos, bien podría ocurrir en China, ya que últimamente por esos pagos hay que creer o reventar.

Por causa de tales ocurrencias, fue que los teóricos de la conspiración pasaron a vivir días sumamente ocupados después que aparecieron las imágenes misteriosas de un fenómeno que aconteció en los cielos de China. Todo, porque aparentemente los bultos de una posible ciudad fantasma pasaron a sobrevolar recientemente el reino celestial de este país oriental dejando una gran duda en la población del viejo Mao.

Las imágenes de los filmes que lograron capturar esos bultos extraordinarios muestran lo que podría parecer sombras de rascacielos amenazadores elevándose sobre las regiones de Jiangxi y Foshan. Luego, millares de habitantes de esos dos parajes pasaron a afirmar haber visto la aparición, no obstante hasta el presente apenas un registro haya sido presentado al incrédulo público de ojos sesgados.

Por su lado, ciertos científicos descartaran el espectro y lo consideran el resultado de una ilusión óptica conocida como “Fata Morgana”. Tal manifestación acontece cuando un espejismo se forma debido a la inversión térmica. Objetos que se encuentran en el horizonte como por ejemplo, islas, acantilados, barcos o icebergs, adquieren una apariencia alargada y elevada, similar a los “castillos de cuentos de hadas”.

Con todo, después de lo ocurrido quedó aún más difícil la no especulación -que no es inmobiliaria- al respecto de la “paranormal” aparición urbana fantasma. Por lo que algunos ya comienzan a afirmar que la espectral ciudad puede ser evidencia de un universo paralelo o un mensaje enviado por una raza alienígena… Que no posee la tecnología de internet que nosotros tenemos por aquí.

Sin embargo, otros también han sugerido que las imágenes son nada más que el reflejo de los test de la Nasa que hacen parte del “Proyecto Blue Beam”, una teoría de la conspiración popular que según afirma la agencia espacial, pretende simular una invasión alienígena a la Tierra o una segunda venida de Cristo por medio de hologramas… Aunque esta vez Él ya vendría alertado sobre las malas intenciones de los fariseos y la clase política de nuestro planeta.

Como sea, un “YouTuber”, de los millones que andan por ahí, se le dio por afirmar: “Esos alienígenas probablemente tele transportaron una ciudad gigante de su civilización, o tal vez reflejaron su propia dimensión aquí. Porque la manera de ellos pensar va más allá de nuestros cerebros minúsculos”.

Por supuesto que frente a estos paradisíacos pensamientos gelatinosos, lo prudente y recomendable es rechazar los más voluntariosos que, mismo camaleando sus visiones para hacer baza en este desierto de incoherencias cognitivas, aun insisten en confundir las ondulaciones de la verdadera Nada que nos rodea… ¡Infernal!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

Sirve Para Limpiar el Polvo de las Mentes


“Lo que sobre todo hay que evitar son los déspotas de bolsillo”, fue una de las tantas frases expresadas de manera tan rotunda por Karl Popper, quien hizo de la libertad el motivo central de su pensamiento. No obstante, como el destacado filósofo falleció hace veinte años, no se puede pasar por alto esta fecha sin recordar una vez más su personalidad. Esencialmente, porque la filosofía popperiana enseñó a todos, no solamente a los intelectuales, que el hombre puede convertirse en el auténtico defensor de su individualidad. Y sobre ello bien decía el Nobel Octavio Paz, pues Popper pensaba que “cuando la unidad se transforma en uniformidad, la sociedad se petrifica”.

Las palabras que siguen pertenecen al Mario Vargas Llosa, en el libro “Encuentro con Karl Popper”, una obra que ayuda a entender la cultura de la libertad, sobre quien sigue siendo figura clave de la filosofía del siglo XX.

Pues bien, dice Vargas Llosa: “Lo que ha ocurrido, sobre todo en los últimos años, es decir, el desplome no solo de los regímenes totalitarios, sino el desplome de la utopía socialista, de la mitología revolucionaria y el extraordinario renacimiento de los valores democráticos y la cultura de la libertad en el mundo, y no solo en la Europa del Este y en la Unión Soviética, también en la región del mundo de la que yo vengo, en nuestra América Latina, ha dado a las tesis, las teorías políticas y sociales de Karl Popper sobre la libertad -también de otros pensadores, por supuesto- una extraordinaria legitimación; y ha desmentido y negado a quienes en los años cincuenta, en los años sesenta, incluso en los años setenta, ejercían la función de los “maîtres à pensée” en el campo ideológico y en el campo político”.

Nacido en Viena en 1902, Karl Popper se interesó, siendo estudiante de física, en la ciencia empírica. Lo que buscaba era saber si contenía conocimientos ciertos, y así las cuestiones epistemológicas concitaron su interés. Por esa época Viena bullía con las doctrinas de los positivistas, pero él se insurgió contra ellas.

Cuando se gestaba el nazismo, Popper decidió marcharse a Londres, y, tras una breve estancia, se instaló en la Universidad de Canterbury, de Nueva Zelanda, donde permaneció entre 1937 y 1945. Fue allí donde escribió “La sociedad abierta y sus enemigos”, una de sus obras fundamentales. Este es un libro donde la razón reemplaza a la irracionalidad y el individuo pasa a convertirse en protagonista de la historia, en tanto la libertad comienza a sustituir a la esclavitud. Es, por cierto, una de las obras de filosofía política esenciales de nuestro tiempo.

Enseñó en la “London School of Economics”, desde 1946 hasta 1969. Cuatro años antes, la Reina le había armado caballero. Luego, Sir Karl Popper continuó escribiendo y, entre otras obras esenciales, debemos mencionar “La miseria del historicismo”, “La responsabilidad de vivir”, “En busca de un mundo mejor”. En sus páginas hallamos la necesidad de la libre discusión, el choque de las culturas, la democracia como marco que permite la organización de los ciudadanos y la apuesta permanente a una sociedad abierta.

Con la caída del Muro de Berlín, en 1989, y la diversificación de los intereses filosóficos, Karl Popper se convirtió en un clásico contemporáneo, en un faro de los que aman la libertad. Su lucidez ha sido esencial para limpiar el polvo de las mentes y barrer los gemidos sobre el fin de la utopía… ¡Pruebe leerlo y verá!

(*) Si le parece bien, visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/… Libros y e-book disponibles en Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; y en: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Próximo Round: Insectos vs. Humanos


Incontables veces uno escucha pronunciar a nuestro alrededor un montón de comentarios despectivos y displicentes: un bochorno, un estorbo, una mugre, un inútil, palabra esta última que de por sí lo dice todo cuando tenemos que clasificar lo que supuestamente ya no sirve para nada.

Pero como no siempre es posible tener ideas originales, pienso que ya basta con tenerlas simplemente practicables, pues por lo menos eso nos posibilitaría tornarnos capaces de producir una idea, mismo cuya bondad intrínseca de ella esté de antemano demostrada por el hecho de que otros la han tenido antes y puesto muchas veces en ejecución.

Apoyado en este tipo de filosofía insípida, también entiendo que a un montón les gustaría alargar un poco más el remanso de la cama, aprovechar mejor el buen sueño de la mañana, que, tal vez porque tenemos de él una conciencia vaga, sin duda es, de todos sueños, el más reparador.

En fin, no sé porque menciono todo esto, pues, a bien verdad, lo que debía citar era que los invertebrados son seres indispensables para la Tierra: polinizan los cultivos, reducen la cantidad de insectos dañinos para el ser humano, filtran el agua y alimentan el suelo de nutrientes que lo mejoran; además de ciertas ocasiones hacernos la vida imposible.

Sin embargo, lo que se ve, es que mientras en 40 años la cantidad de humanos en el mundo se duplicó hasta llegar a ser hoy más de 7.000 millones de habitantes en todo el planeta, el número de insectos, gusanos y crustáceos ha llegado a disminuir un 45%, conforme lo reveló un trabajo que fue difundido hace poco en la revista “Science”.

Ben Collen, de la “Universidad College London”, y coautor del referido estudio, llegó a explicar: “Nos sorprendimos al descubrir que las pérdidas de invertebrados eran similares a las de los animales más grandes, puesto que hasta ahora pensábamos que los invertebrados eran más resistentes”.

No obstante según los investigadores, dos factores han estado contribuyendo para la desaparición de los invertebrados: la pérdida de hábitat y el cambio climático… Sin necesidad de mencionar el matamoscas, el insecticida en aerosol y otras preciosidades más que usamos a diario.

Por su vez, un otro estudio que llegó a ser publicado en la misma revista, alcanza a describir de manera sorprendente una relación de causa-efecto entre la desaparición de especies animales y el aumento de conflictos, del crimen organizado y la explotación infantil a escala mundial.

Es que según este estudio realizado por investigadores de la “Universidad de California”, en Berkeley, todo radica en que la desaparición de empleos y la penuria alimenticia podrían provocar directamente un alza del tráfico de seres humanos.

¿Entendió? No importa, no se preocupe, pues quizás se deba más bien a la sencilla razón de que no es sólo en la vida despierta el lugar exacto donde las palabras que decimos dependen del humor de la ocasión, y por veces nos desviamos por caminos y travesías del cerebro que ahorita mismo me es imposible reconstruir y describir con suficiente precisión.

En todo caso, hay que tener en cuenta la revelación del profesor Justin Brashares, autor principal del estudio, quien explicó: “Este artículo describe el declive de la fauna como una fuente, y no como un síntoma de conflictos sociales”… Y advirtió: “Millones de personas dependen directa e indirectamente de animales salvajes para sus ingresos y subsistencia y este recurso disminuye”.

Siendo así, cada uno que saque sus propias conclusiones delante del pasmo generado por esas pituitarias obsesiones universitarias, mientras yo mismo he de buscar controlar mis inquietudes en cuanto me entrego de alma en puño a creer que utopías sordas y paralelas musicales se encontraran un día en el infinito… ¡Extraordinario!

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

El Oro no era del Moro


Hablando en plata, es fácil raciocinar que en ciertas ocasiones y ante indudables oportunidades que suelen anteponerse en el camino de nuestras vidas, es indudable que algunos individuos lleguen a comportarse como hombres irreprochables que son. Empero no todos, pues bien sabemos que las sutiles y secretas intenciones que viven latentes en la inmoralidad de lo que se puede cometer ante determinadas coyunturas, harán quedar los propósitos de una pléyade por de pronto deshechos ante la moral simplicidad del criminal.

Quién sabe eso se debe al secreto punto flaco del egoísmo que muchos esconden y ocultan, lo que hará parecer algunos de sus actos mucho más incomprensibles de lo que tienen derecho a ser los de cualquier hombre.

Pero antes de uno querer entender la juvenil actitud oportunista que motivó a estos inconsecuentes, es necesario entender el porqué; y eso más bien se debe al hecho de que ya pasados diez años en 2011, desde cuando a la familia Beauté se le había ocurrido comprar una vieja casona del siglo XVIII en Notre-Dame-de-l’Isle, en el noroeste de Francia, decidiera entonces mandar reformar el antiguo inmueble y para ello contratara los servicios de una empresa de construcción.

Así pues, la empresa -que no tuvo su nombre divulgado-, mandó a tres jóvenes empleados para trabajar allí, pero cuando estos se encontraban modificando la casa que restauraban, mientras escavaban un viejo galpón para construir en su lugar una cocina moderna, para su sorpresa, encontraron una bolsa que contenía 16 lingotes de oro de un kilo cada uno y recipientes con 600 monedas de 20 dólares americanos de la década de 1920, todas de metal amarillo.

Por supuesto que en punto a discusiones, su juventud salió triunfante y, con los ojos brillando al igual que el vil metal, los tres hombres decidieron entonces dividir el tesoro en partes iguales antes de revender los lingotes y las monedas de oro a una casa de numismática.

En todo caso, lo que los tres jóvenes no alcanzaron a prever, era que una de las instituciones bancarias donde depositaron el dinero fruto de la venta, los denunciaría al fisco francés por considerar que las sumas elevadas de dinero allí confiadas eran de origen sospechosa.

En consecuencia, y conforme indicó el Ministerio Público francés, como ellos se quedaron con el tesoro evaluado en 1,2 millones de dólares, ahora serán procesados por hurto. No obstante el mismo portavoz esclareciese que los tres jóvenes admitieron haberse quedado con el tesoro sin declararlo -como exige la ley francesa- al Estado y a los propietarios de la casa.

Así pues, los tres trabajadores acusados de hurto y el funcionario de la casa de compra y venta de oro, quien pasó a ser acusado de comprar objetos robados, ahora tendrán que comparecer a la justicia en diciembre, y pueden llegar a ser condenados con pena de hasta 10 años de prisión.

Por otro lado, y conforme la ley francesa estipula, si el hallazgo tuviese sido declarado, los trabajadores se podrían haber quedar con la mitad del valor, ya que la otra mitad correspondería a los propietarios de la casa, mismo que de cierta forma una parte de las dos cantidades tendría ido a parar a los cofres del fisco.

Mi amigo lector, una vez enterados de la oportunidad perdida, presiento que debo retornar cuanto antes a la calma sibarítica entregándome a raciocinios rellenados de filosofía y ópera, intentando, quien sabe, oír con el aspirador de polvo los últimos acordes del “Crepúsculo de los dioses”… ¡Ornitológico!

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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