Cuando la Curiosidad Mató al Gato


Observe el lector que a la hora de analizar una determinada “figura pública” -que difiere en mucho de la comúnmente citada figura retórica-, no nos basta con querer identificarla, sino que es preciso valorar y explicar la importan­cia y significa­ción que dicha figura alcanza en un contexto concreto, mismo que ésta no obedezca al propósito de alcanzar una expresión innovadora y atrayente.

En realidad, las figuras públicas suelen aparecer de la noche al día en cualquier ám­bi­to de nuestra vida, lo cual no significa que sólo podamos encon­trarlas en él. Tanto en la vida cotidiana como en los distintos ambientes especializa­dos, es posible hallar un inventario rico y variado de éstas figuras; inclusive, porque al­gunas de ellas surgen casi inconscientemente; otras lo hacen de manera deliberada y responden a los más diversos propósitos, como: la persuasión (en el mundo de la publicidad), la necesi­dad de captar rápidamente la atención del lector, del radioyente, del que asiste TV y de saber mantener­la (en el periodismo), el afán de crear un efecto estético (en la literatura), etc., etc., etc.

Por su vez, la noción que uno tiene de “figura pública”, -a los fines de justipreciar el criterio aplicable al evaluar el derecho constitucional de una persona a la libre expresión frente a una acción de difamación-, a bien verdad está estrechamente vinculada a la adquisición de relieve, prominencia, fama o notoriedad esencial o general en la comunidad, que como corolario, de modo significativo le permite de ordinario a una persona cierto acceso a los medios efectivos de comunicación para exponer, adelantar y debatir sus puntos de vista ante la opinión pública, aunque, como resultado, ella corre el riesgo de estar más expuesta al escrutinio, atención e interés público en contraste con un ciudadano privado.

Pues bien, dichos esclarecimientos litúrgicos y puntuales, son los que permiten al amigo lector y a mí, lograr comprender sin necesidad de usar más retórica, el hecho de que una reportera de TV de los Estados Unidos acabase siendo presa bajo acusación de hurto, luego después de ella ser reconocida en la pantalla chica cuando dio la cara -bien maquillada- en un programa de televisión que fue al aire el último fin de semana.

Haciendo uso de la información revelada por el periódico “The New York Daily News”, agregaré entonces que la eficaz policía de la “Big Apple” ha informado que Sabrina Rodríguez, empleada del canal “Fox 40 News”, está siendo acusada de hurto por haber substraído de una tienda nada menos que cerca de 10 carteras femeninas que suman el valor total de U$ 2.500. Aparentemente, en la ocasión del despojo, ella estaría junto con una comparsa también mano ligera.

El mismo medio periodístico llegó a afirmar que el crimen fue cometido en marzo de 2013; sin embargo ella sólo fue identificada la semana pasada por los empleados de la tienda saqueada. Fue cuando reconocieron la cara de la cleptómana luego de ésta aparecer de repente al vivo y en directo en un informativo televisivo del mencionado canal.

No obstante, cabe agregar que después de haber sido accionada por la policía americana, la profesional -de robo y TV- decidió entregarse, aunque acabó siendo libertada después de pagar una fianza de, aproximadamente, U$ 10 mil. En todo caso, ella deberá comparecer a una pre audiencia judicial que ocurrirá este mes, corriendo aun el riesgo de ser procesada por formación de cuadrilla.

Según el periódico “Daily Mail”, un portavoz del canal “TV Fox 40 News” llegó a declarar en carácter oficial, que “Sabrina se dice inocente de las acusaciones” y que “le fue concedida a ella una licencia en la empresa”.

Da qué pensar, pues es bien probable que desde niña, Sabrina haya sido una mala alumna, o quizás sus padres o maestras no le enseñaron que la mejor dignidad de uno es ser discreto y fingir virtud… Digo “fingir”, porque aquello que se hace de callado no importa, mientras no se sepa o a uno se le ocurra poner la cara dentro de la pantalla chica… ¿No es verdad?

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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Fuera de una Domesticación Mediocre


Lo insólito, no es nada más que todo aquello que se considera fuera de lo común, lo cual sale de lo ordinario mismo que sea conocido y familiar. Pero en la eterna y muchas veces infructuosa búsqueda de la perfección, algunos seres humanos terminamos cediendo y conformándonos con lo más parecido a la felicidad que la vida pueda ofrecernos.

En principio, eso demuestra que aceptamos una domesticación mediocre y sin altura moral, una especie de sumisión a los límites que una realidad prosaica pone a nuestros sueños, utopías e ideales de vida. No todos se someten o aceptan ese comportamiento, y es cuando acuden a lo insólito. Sino, veamos dos ejemplos:

Una señora de 62 años -o sea, madurita ya-, fue detenida en el condado de Madison, en Illiniois, Estados Unidos, con nada menos que U$ 1,6 millones en billetes empaquetados y cerrados a vacuo. Lo que llevó a las autoridades a sospechar que la querida abuela estaba comprometida con el tráfico de drogas en la región.

Sucede que a la policía caminera se le antojó parar el coche que dirigía Carole Galvez, apenas para verificar la placa do su auto, que les pareció estar irregular. Entretanto, después de realizar una verificación más completa en el vehículo, acabó encontrando la exorbitante cuantía de dinero.

La sospecha es que esta sexagenaria señora estuviese transportando el dinero después de una transacción ligada al tráfico de estupefacientes. Ahora, doña Galvez está presa e sólo podrá salir de la jaula caso pague una fianza de U$ 1 millón. Y caso sea condenada por el delito de lavado de dinero -que no es igual que lavar ropa-, podrá recibir una pena de hasta 15 años de prisión… ¡Insólito!

Por otro lado, una otra mujer entró en la Corte de Justicia brasileña con una causa contra la “Igreja Universal do Reino de Deus” y logró recibir de vuelta sus décimos. De acuerdo con una publicación del periódico “Extra”, dicha mujer había recibido una gran cuantía de dinero después de haber realizado un trabajo, pero luego fue inducida por un elocuente “pastor de ovejas descarriadas” a revertir todo el montante para la referida institución religiosa. Poco después el hombre huyó de la iglesia, resultando en la fiel señora un profundo episodio de depresión, ya que quedó sin empleo y en la miseria.

La causa judicial que fue acompañada por la 5ª Turma Civil del Tribunal de Justicia del Distrito Federal y de los Territorios (TJDFT), confirmó la sentencia que ya había sido determinada por la 9ª Vara Civil de Brasilia. Ahora, la confirmación del fallo obliga a la “Igreja Universal do Reino de Deus” a devolver los R$ 74.341,40 (aproximadamente 35 mil dólares) donados, para la antigua frecuentadora de su templo, además de acrecentar tasas de mora de 1% al mes.

La referida donación había sido realizada por medio de dos cheques que fueron compensados en diciembre de 2003 y enero de 2004. Entretanto, la mujer decidió accionar la Justicia solamente en 2010, cuando su situación financiera ya estaba seriamente perjudicada.

No obstante, mismo habiendo recurrido al fallo, la “Igreja Universal do Reino de Deus” no consiguió cancelar la decisión. Dicha congregación, con la intención de defenderse, llegó a afirmar que la mujer era una empresaria exitosa y que tenía rendimientos suficientes para poder sustentarse caso donase el referido montante.

En todo caso, con ojos aguados, percibo que nuestra actitud frente a las propias vivencias es a veces frívola, por decirlo de una manera piadosa. Principalmente, porque no trasmitimos con eficacia nuestras experiencias a las nuevas generaciones, que deben resignarse a crecer en la creencia de que nada importante ha existido en este Reino antes de su nacimiento, y quedan convencidas de que con lo insólito han inventado la pólvora… ¿No es extraordinario?

(x) Para adquirir las obras de este autor en ediciones impresas o e-book, solicítelas en el sitio www.clubedeautores.com.br/

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