Hasta el FBI Desconfía de su Sombra


Quiera o no, uno siempre termina desconfiando. Eso es algo personal, porque normalmente siempre se espera lo malo y no lo bueno. A bien verdad, no siempre tiene que existir este síntoma que suele aparecer en las personas por diversas circunstancias, el que al final termina por generar la desconfianza y origina un sentimiento de inseguridad que dificulta las relaciones a cualquier nivel.

A los entendidos del tema se les ha dado por testificar que la desconfianza está relacionada con el miedo y tiene que ver con una baja autoestima. A raíz de ello, uno terminaría por encerrarse en una escasa capacidad asertiva para enfrentarse con éxito a cualquier situación cotidiana de interrelación social o sentimental.

Otros tantos, ya menos doctos que los anteriores, aseveran que la desconfianza enceguece a la persona que la padece, y ello no le permite ponerse en el lugar del otro; por lo que eso le resta la empatía necesaria para comprender las motivaciones o sentimientos de sus semejantes. A esos no le da la capacidad de confiar en los demás.

Todo lo contrario a este síntoma es la confianza, que implica exponerse, abrirse, y hasta arriesgarse… No mucho, sino la raya aparece.

Pues bien, resumiendo la cuestión, el síntoma puede atacar a cualquiera y llegar a motivar una paranoia sin fin, como todo lleva a creer que haya sucedido en el “FBI”, la agencia federal de investigaciones estadounidense, que terminó poniendo en la mira a sus propios agentes extranjeros, ante el temor de que éstos puedan sustraer datos o informes secretos y entregárselos al enemigo…

Consiguientemente, los agentes “no estadounidenses” de la agencia ahora son sometidos a un programa de vigilancia más rígido y a controles más frecuentes después de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono en 2001, conforme lo reveló la prensa estadounidense.

La dirección de la agencia alega que el referido programa fue elaborado para evitar infiltraciones de espías y para poder monitorear a los nuevos agentes extranjeros contratados con acceso a información clasificada.

En el fondo, se trata de un programa que, según los críticos, limita la carrera de los agentes extranjeros, a los cuales se les comunica la inclusión en el programa, pero sin explicaciones ni la posibilidad de réplica.

El vocero del FBI, Michael Kortan, a modo de rechazar las críticas que han sufrido, llegó a declarar: “Buscamos cuidar las informaciones sensibles y secretas, teniendo en consideración el posible impacto sobre el empleado. La inclusión en el programa no tiene efecto sobre las promociones y los factores que contribuyen a la evaluación del riesgo son periódicamente revisados”… Por lo menos eso es lo que consta en el papel, obvio.

Por tanto y según el vocero, el programa está dirigido a traductores, agentes y personal del FBI que hablan otras lenguas, que conocen otras culturas y tienen vínculos con el extranjero.

Desconfiado, ya que de eso se trata, Gamal Abdel-Hafiz, agente nacido en Egipto y desde 1994 traductor en el FBI, se le ha dado por afirmar: “Este programa andaba bien para los nuevos empleados después de septiembre de 2001, pero usarlo ahora contra los actuales trabajadores, algunos con 10 o 15 años de experiencia y que se ganaron la confianza de la agencia, es inaceptable”… Inclusive para James Bond.

Pienso que todo esto no hace más que confirmar que ni bien las bandas de Oriente clarean, el trabajo nocturno es interrumpido. Cierto o no este adagio, lo que se ve, es que en estos tiempos de estupidez globalizada, a muchos se les ha dado por cuidar del cuerpo -ya que el espíritu nunca les sirvió para nada- y salen corriendo por las vías públicas en la Aurora como pedestres alucinados en busca de saldos de liquidación… ¡Sospechoso!

(*) Visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/

Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: http://www.bubok.es/

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¡Se Busca!… ¡Urgente!


Por favor, si algún leyente lo encontrar primero, no sea egoísta, avise a los demás, ya que son muchos los cristianos, musulmanes y de otros credos los que están atrás de más de US$ 1 mil millones de los fondos iraquíes que desaparecieron después de la queda de Saddam Hussein y fueron parar en un bunker de Líbano, sin que se sepa como todo ese dinero llegó hasta allí.

Este fin de semana, el diario “New York Times” incluyó en su publicación dominguera un anticipo de parte de las informaciones que contiene un libro que será lanzado esta semana por su autor, James Risen.

De acuerdo con los datos presentados por el escritor, entre US$ 1,2 e 1,6 mil millones fueron enviados para un bunker situado en un local secreto de Líbano, después que los billetes fueron retirados clandestinamente de Irak.

Los fondos eran iraquíes y procedían de cuentas, abiertas en los Estados Unidos, del gobierno y del Fondo para el Desenvolvimiento de Irak, creado por la ONU para retener las recetas oriundas de la explotación de petróleo del mencionado país, dinero que sería destinado a la reconstrucción de Irak.

Resulta que después de la caída del dictador Saddam Hussein, en 2003, de esas cuentas abiertas en los Estados Unidos salieron entre US$ 12 e 14 mil millones que fueron enviados, en dinero contante y sonante, a Irak, además de cerca de US$ 5 mil millones en transferencias bancarias.

El destino final de buena parte del dinero es incierto, según la información, debido a la extensa corrupción existente en Irak y al caos generado con la caída de Saddam Hussein y la ocupación militar de la coalición liderada por los Estados Unidos.

La información publicada en el “New York Times” no viene con un mapa junto, pero tiene base en datos fornecidos por Stuart W. Bowen, que en 2004 fue nombrado inspector-general especial para investigar actos de corrupción en Irak y que mantuvo el puesto hasta el año pasado.

Los datos revelados ahora por Bowen indican que él -por no ser un Sherlock Holmes y no tener lupa- no supo seguir la pista de billones de dólares de esos fondos, pero, en 2010, un informante le reveló que más de US$ 1 mil millones llegaron a un bunker secreto en Líbano.

“No sé cómo llegó el dinero a Líbano”, afirmó Bowen en declaraciones divulgadas por el periódico citado… “Billones de dólares fueron retirados ilegalmente de Irak en los últimos diez años”, acrecentó el hombre, ojos húmedos de tristeza.

Según el “NYT”, a pesar de que tanto la CIA como el FBI llegaron a ser informados sobre los hechos, ninguna investigación prosperó a respecto porque “era dinero iraquí robado por los propios iraquís”.

Ni Bowen, ni funcionarios de su escritorio pudieron llegar al lugar donde fue escondido el dinero en Líbano, que según parece se localiza en una zona rural no determinada. El gobierno de Bagdad fue informado sobre el caso, empero, según la nota periodística, nunca dio un paso para recuperar los fondos.

Además del dinero, se cree que había en ese mismo local cerca de US$ 200 millones en oro; y Bowen acredita que parte de ese dinero salió del bunker y no se sabe se aún existe algún níquel de los fondos en ese lugar.

En todo caso, si su codicia puede más y usted ya está dispuesto a convertirse en otro “Indiana Jones atrás del arca perdida”, le aviso que por aquella tierra la cosa está que arde, y puede que en lugar de encontrar el dinero se tope con una bala en la cabeza… ¡Por lo menos queda avisado!

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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