Cuando la Ficción nos Levanta el Ímpetu


Elemental decir que ahora más que nunca el mundo de hoy necesita superhéroes. En todo caso, igualmente cabe preguntar: ¿Era necesario el retorno en filme del Llanero Solitario y Tonto, su ayudante indio, ahora encarnado por Johnny Depp?

Pienso que muchos opinarán que la respuesta es enfáticamente afirmativa, sino como harán éstos mismos para vivir sin esas figuras que le permitan soñar maneras de deslizarse fuera de su circunstancia, fuera de la crisis, fuera de los conflictos, fuera de la inseguridad, fuera tanto agobio.

En realidad se trata de un fenómeno recurrente que se viene arrastrando desde la antigüedad, cuando se relataban las aventuras mitológicas de Ulises, Teseo, Aquiles y tantos más. Un fenómeno que demuestra desde siempre que lo humano necesita soñar con lo sobrenatural. O sea, fantasear nuestra mente con esos personajes que nos brindan las soluciones simples que tanto anhelamos y que son tan esquivas.

Hay etapas del devenir de la civilización en que parece acentuarse ese tipo de necesidad. Por ejemplo, en Estados Unidos en los años treinta, los personajes de ficción de este tipo ayudaron a levantar el ánimo y salir de la crisis. Personajes como “El Fantasma” que nació en 1936 y “Superman”, surgido dos años después.

Un facundo analista de este tema ha dicho que “no es casual que el período que va desde el crash de 1929 pasando por los años sangrientos de la Revolución Española, hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, coincidan con la aparición de Superman, Batman, Capitán Marvel y otros.”

Tal vez ningún período haya sido más productivo en este orden que el ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial, cuando prácticamente ningún diario dejaba de contar con su superhombre en versión seriada. Hay hasta quienes recuerden con alegría de esos tiempos en que los abuelos coleccionaban y encuadernaba las tiras del periódico para beneficio futuro de sus nietos que allí leyeron y releyeron aventuras como las de Juan Hazard, As Solar y su artillero Pepe Dinamita y las del detective Dick Tracy.

Lecturas que se prolongaron mucho más allá del final de la guerra cuando el psiquiatra Fredric Wertham afirmaba que los superhéroes creaban una distorsión de la realidad, generando falsas esperanzas como la de que Superman pudiera volar o que la Mujer Maravilla pudiera estar en un plano de igualdad con los hombres de la Liga de la Justicia.

Hay quienes clasifican este asunto por etapas: edad de oro (1938–1945), edad atómica u oscura (1945-1956), edad de plata (1956-1970), edad de bronce (1970-1985) y edad moderna (1986 al presente). Pero esto parece ser más a los efectos prácticos y no obedeciendo una realidad que seduce con sus ficciones a los terráqueos de todas las edades. Esos que leen cómo el periodista miope Clark Kent se convierte en Superman, quien si bien derrota a Lex Luthor, no logra concretar una relación amorosa con Luisa Lane. Es decir, que sufren como los héroes griegos, logrando grandes éxitos pero padeciendo como todo mortal.

En los últimos tiempos, el cine conjuntamente con sus modernos efectos especiales, ha sido un excelente vehículo para rescatar los superhéroes, -aunque legalmente solo los personajes pertenecientes a Marvel Comics o DC Comics pueden hacerse llamar superhéroes-, o seres con poderes especiales.

Cabe felicitarse de esto y que nos traigan versiones renovadas como la del Llanero Solitario, mientras quedamos aguardando más de lo mismo. ¿Qué tal una versión siglo XXI de “La Sombra”, o tal vez una del vendedor de diarios inválido que, explosión mediante se convertía en “Capitán Marvel”, listo para luchar contra Sivanita?

Estamos en camino: se anuncia que en 2015 Batman y Superman formarán el dúo dinámico de una película… Muchos la esperamos anhelantes.

(*) Si es de su interés continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Anuncios

Consejos para Salir del Anonimato Sombrío


En la antigüedad del quersoneso itálico, las exiguas palabras y manifestaciones de solidaridad que eran facilitadas a los virtuosos de entonces, siempre partieron de unos pocos iluminados, mismo que todos ya estemos al corriente de que fue Cayo Clinio Mecenas, el noble romano de origen etrusco, quien haya sido el humanitario hombre que abrió la lista con pompas y esplendor para proteger Virgilio, Horacio, Propercio, Lucio Vario Rufo, Plocio Tucca, Cayo Valgio Rufo y un puñado de otros eximios pintores y escultores geniales de la época. Claro que como premio, su nombre luego se convirtió en un sinónimo de visión, despojamiento y requinte intelectual que ha perdurado escrito en letras de bronce sobre los anales de la Historia.

Con todo, también se sabe que otro sabio que floreció en aquel sistema, fue el grande Lorenzo de Médicis, un noble que se le antojó examinar la Florencia renacentista y, notando una legión de talentos que estaban gastando su sustantivo a cambio de unas escasas monedas de entonces, igualmente decidió ayudarlos adoptando la “Fenixología” como un buen motivo para mantenerse eterno.

En todo caso, hoy podemos apreciar que, por el uso de inmediatismo como forma de querer perennizar la estulticia de los flácidos decadentes que insisten en fenecer y morir para siempre en la patética obliteración de sus dominios, también se sabe que las más pandémicas manifestaciones artísticas de hoy día se vehiculan por internet… ¡Lo que es fantástico!

Siendo así, no es por menos que un reciente video de la atleta australiana Michelle Jenneke se convirtió en un inusitado viral en internet, pero debo aclarar que el hecho no fue por causa de la gran performance deportiva de ella, o por alguna vinculación con los Juegos Olímpicos que se están llevando a cabo, sino por su baile de precalentamiento antes de realizar la carrera de 100 metros con vallas, lo que terminó por entusiasmar a la platea masculina que asistió al video.

Por tan facundo motivo, Michelle Jenneke pronto se convirtió en una celebridad cibernética por atribuciones ajenas a sus aptitudes deportivas, ya que gracias a su performance en el “Campeonato de Atletismo Juvenil” realizado en Barcelona, Jenneke se catequizó como la más nueva celebridad en internet, pero como dije antes, no por el resultado final en la competición, sino por el baile que decidió hacer a modo de precalentamiento.

Resulta que Jenneke salió quinta en la carrera final de 100 metros con vallas y ganó con luz la prueba clasificatoria registrada en el video, pero en este caso ya no importaba, pues fue seguida atentamente por las cámaras en la previa a esa carrera.

El blog de deportes “With Leather” fue el primero en querer prestarle atención al movimiento de precalentamiento de la atleta, y el que pronto llegó a “YouTube” y se convirtió en sensación. Y aunque sin contar con las implicaciones sexuales que les dio ese blog, el periódico “Usa Today” también aportó su granito de arena para que se popularizara el clip.

Por otro lado y en igual éxito, Karina Bolaños, la vice-ministra de Cultura de Costa Rica, acabó destronada del cargo por aparecer en un vídeo erótico en “YouTube”. En aquel placentero momento de dilación, ella aparece vistiendo apenas ligeree y hace declaraciones románticas para un amante. Y como si no bastase la inconveniencia por ser la ocupante de un ministerio, ahora Karina enfrentará un otro problema: “la bella y sensual chica es casada”…Pero no boba.

De acuerdo con el comunicado que fue divulgado por Manuel Obregón, titular de dicha autarquía, “las informaciones que fueron divulgadas en el vídeo son de ámbito personal, pero la exoneración del cargo se dará para que ella pueda resolver la cuestión de modo particular”… Más que lógico.

El diario uruguayo “El País”, divulgó la noticia del mensaje de Karina, quien dice no estár acostumbrada a realizar ese tipo de cosas, pero que aquello lo hizo por amor al hombre apellidado de “Pequis”. Con voz molesta, afirmó que no sabe como el vídeo cayó en internet… Sin embargo, para los demás ciudadanos, el mensaje que pronto se desparramó por las redes sociales pasó a ser más un golpe en la popularidad del gobierno de la presidente Laura Chinchilla.

No hay caso. En ogaño, las manifestaciones de solidaridad están siendo facilitadas a los iluminados virtuosos por la vía cibernética. Nada más justo, pienso yo, al final, como ya lo advirtiera san Jerónimo, cajones no tienen gavetas, mientras que el propio Andy Warhol ya nos advertía desde lo alto de su alpinismo social, que los vacíos quince minutos de gloria ofrecidos al anonimato sombrío, son pasajeros… ¿No es colosal?

La Comida es lo que te Hace Pendenciero


Está confirmado que de vez en cuando hacemos las cosas sin darnos cuenta. Eso nos ocurre muchas veces, pues damos los dos primeros pasos por devaneo o distracción, y luego no tenemos más remedio que dar el tercero, incluso sabiendo que es errado o ridículo. Tal situación sólo hace corroborar que el hombre es, realmente, y afirmémoslo como verdad íntima, un animal irracional.

No bastase tan florido y facundo raciocinio, ahora todo lleva a creer que a causa de una carencia de absorción en nuestra alimentación de vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales para nuestro organismo, podríamos llegar a disfrutar de conductas agresivas o violentas, algo que estaría directa e íntimamente relacionado con nuestra mala nutrición.

Esto me lleva a recapacitar cuán desprovistos se habrán sentido Adán y Eva la primera noche después de la expulsión del Edén. Pues al estar protegidos ambos en el hueco de la puerta, Eva le preguntó a Adán: ¿quieres una galleta?, y como sólo tenían una, ella la partió en dos trozos, le dio la parte mayor, y de ahí nos vino la costumbre.

Adán la masticó lentamente, mirando a Eva que mordisqueaba su pedacito, inclinando la cabeza como ave curiosa. Al otro lado de la puerta, cerrada para siempre, antes le había dado ella la manzana. Se la ofreció sin intención de malicia ni consejo de serpiente, porque estaba desnuda.

Por eso se dice que sólo cuando mordió la manzana, Adán se dio cuenta de que ella estaba desnuda, y percibió alucinado como Eva sin tiempo aún de vestirse, de momentos era como los lirios del campo que no hilan ni tejen… ¡Idílico momento!

De tan triste hecho ya han desfilado infinitas décadas, pero resulta que uno de los primeros estudios estólidos que confirmaron tan pánfila teoría, fue realizado recientemente en la “Universidad de Swansea”, en el Reino Unido.

Parece que los representantes de tan competente licenciatura, tuvieron que sudar la gota gorda para llegar a corroborar tal presunción, hasta que por fin concluyeron que al aplicar una “dieta de eliminación” a los participantes del estudio en el que fueron suprimidos los hipotéticos productos que serían los que podrían llegar a desencadenar reacciones violentas. Fue así que al final del inmodesto experimento, quedó comprobado que el comportamiento agresivo en las personas involucradas había disminuido.

Sí, ya se. El amado lector estará pensando que nada tiene que ver una cosa con otra, pero es ahí que les advierto sobre la obligación que tienen de elucidar una pregunta que algunos se niegan a responder: ¿Entonces, cuáles son esas comidas que tenemos que evitar si no queremos enojarnos tan fácilmente?

Bueno, diré que ello depende mucho del hambre de cada uno, obvio, y de la consonancia de sus sentimientos con los que tuvo el cándido de Adán aquella primera noche fuera de los muros del paraíso, pues es bien sabido que donde se junten hombre y mujer, allí está Dios de por medio, porque en definitiva, el paraíso no estaba donde nos decían, sino aquí, adonde Dios tendrá que venir siempre si quiere reconocerle a gusto.

Pero no pretendo establecer aquí una polémica teologal sobre asuntos tan delicados de la historia, y sí enumerar a continuación, la lista de los alimentos que favorecen la hiperactividad y la agresividad de mis semejantes.

Por conclusión, en el referido estudio ha quedado comprobado que en dicho elenco se incluyen algunos aditivos artificiales, como los colorantes; los alimentos sometidos a procesos industriales; los azúcares refinados; las carnes; las bebidas alcohólicas; y las sustancias estimulantes como la cafeína o las bebidas energizantes.

Y así, mientras permanezco a meditar filosofías al sabor de un buen scotch, luego pregunto: ¿puede haber algo inmediatamente más trágico que digerir incandescencias o rozar las hemorroides sobre escarpados toboganes históricos?… Es de pensarse.

A %d blogueros les gusta esto: