Es Bueno que se Pongan de Acuerdo


Si queremos saber dónde comenzó a tenerse en consideración el alcohol como bebida espirituosa, entonces no es necesario ir hasta el boliche de la esquina y sí remontarnos a las primeras civilizaciones. Ya los griegos rendían culto a Dioniso y ofrecían bebidas alcohólicas a los dioses -porque en ese entonces la botella salía muy barata-, aunque fueron los romanos quienes contribuyeron a la difusión de la vid y su tratamiento.

Frecuentes son las referencias bíblicas al vino, y los árabes han sido considerados descubridores del proceso de destilación del etanol, principal componente de las bebidas alcohólicas. Pronto su consumo comenzó a asociarse con salud y el bienestar durante la Edad Media, y de ahí que éstas fuesen denominadas “aqua vitae”.

Por eso que muchos beberrones, como mi vecino, por ejemplo, se apegan exacerbados a la idea de que un cáliz “ocasional” de vino o lo que sea les ayudará a vivir más tiempo, un tipo de creencia que la propia Ciencia ha venido apoyando por muchos años… Y con razón.

Sin embargo, da la impresión que un nuevo estudio sugiere que esa evidencia científica ha sido seriamente abalada.

Un nuevo estudio acabó evaluando otros 87 estudios anteriores que demostraban los beneficios de beber con moderación -lo que no debe pasar de una botella por día- y descubrió que muchos de ellos eran artificiales, conteniendo una formulación que sugería beneficios donde, probablemente, no había ninguno… A no ser la felicidad momentánea y pasajera de quien bebe.

Pues bien, el problema radica en que muchos de esos estudios comparaban los bebedores moderados con los “abstemios”, un grupo que incluía personas enfermas demás para beber, o que habían dejado de beber porque bebían demás.

Conforme explicó Tim Stockwell, del “Centro de Pesquisas sobre Vicios” de la “Universidad de Vitoria”, en British Columbia, Canadá: “La cuestión fundamental es como los estudios definieron los abstemios”… “¿La cuestión principal es: Con quién los bebedores moderados están siendo comparados?”, llegó a cuestionar el sobrio Stockwell.

El caso es que, cuando su equipo corrigió los criterios “subjetivos” aplicados a los abstemios, bien como ciertos problemas con la formulación del estudio, los bebedores moderados dejaron de presentar ventajas en relación a la longevidad… Pero no a la alegría, que también no dura mucho.

Al mismo tiempo, apenas 13 de los 87 estudios anteriores evitaron comparaciones subjetivas con el grupo abstemio, y ellos no revelaron ningún beneficio para la salud… Sólo para el bolsillo de los dueños de las vinícolas y destilerías.

Stockwell dice además, que el estudio demuestra que los bebedores “ocasionales” viven más, refiriéndose a las personas que beben menos de una dosis de bebida por semana… Lo que poco importa, ya que este tipo de consumidor se está perdiendo una de las mejores partes de la vida. La otra ya se sabe y no es necesario comentarla.

“Hay una idea general circulando por ahí, de que el alcohol es bueno para las personas, porque eso es justamente lo que oímos todo el tiempo”… “Por tanto, hay muchas razones para ser séptico a ese respecto”, afirmó Stockwell.

Sin embargo, el alcohol se ha convertido en una bebida que goza de alto estatus social, pero que pronto puede convertirse en una droga dura, causando una tremenda adicción entre sus “víctimas”. Es entonces cuando la vida de una persona se trastoca por completo y se vuelve del revés. Si tal hecho ocurrir, no hay duda que es necesario encontrarle la salida al oscuro túnel, aunque el camino a través de él se haga lento y pesado… Al final, como al final de todo túnel, se encuentra la luz… ¡Salvo que alguien se la apague antes!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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Viejo sí, Pero no Como los de Antes


Es comprensible que la transición del trabajo a la jubilación represente un cambio muy importante al punto de la persona llegar a sentir estrés. Eso suele ocurrir porque puede suponer la pérdida de ingresos, la identidad profesional, el estatus social, los compañeros y la estructura cotidiana del tiempo y las actividades… Sin considerar la parte anatómica, por supuesto.

Con todo, el hecho de un individuo jubilarse y cuándo hacerlo se encuentra entra las decisiones del estilo de vida más cruciales que necesitan tomar las personas al aproximarse a la vejez. Sin ellas olvidar que estas decisiones irán afectar tanto su situación financiera como su estado emocional, así como las formas en que irán pasar sus horas de vigilia y las maneras de cómo se relacionan con la familia y los amigos.

Por su vez, para los administradores públicos existe la problemática de tener que proporcionar apoyo financiero para una cada vez más grande cantidad de ancianos jubilados, lo que también tiene serias implicaciones para la sociedad, en especial cuando la generación “baby-boom” se acerca a la vejez.

Analizado por otro ángulo, existe un inconveniente que está relacionado a la necesidad de contar con arreglos adecuados de viviendas y cuidados para los ancianos que ya no pueden manejarse por sí mismos… O sea, los que ya están en la uña.

Lo cierto, es que las personas mayores de hoy en día se están dando cuenta de que el ser mayor ha cambiado completamente desde que sus padres llegaron a los 65 años, y notan que están más sanos y vigorosos que sus homólogos de hace varias generaciones. Tienen aspecto más juvenil, se sienten mejor y actúan con más vitalidad que sus padres y abuelos de la misma edad… Bueno, no todos, algunos ya llegan a esa edad hechos trapo.

Teniendo en cuenta lo antes dicho, la tecnología moderna, además de facilitar nuestro día a día, también ha traído muchos beneficios para la salud, y los que hacen parte de la llamada tercera edad -léase viejos añosos- ya están sintiendo en la carne los beneficios. Al final, para los viejos de cuerpo pero no de espíritu, el soporte “high-tech” promete ser cada vez mayor, lo que en parte contrarrestaría la actual tendencia mundial de reducción de la natalidad y el aumento de la expectativa de vida.

Para tener una idea, según estimativas de la “OMS” (Organización Mundial de Salud), el número de ancianos en el mundo debe duplicar hasta 2050.

Evidente que la independencia también es otra ventaja que la tecnología trae para la vida de los más viejos. En el futuro, la idea que se está encubando, es que existan drones para la realización de tareas domésticas, con el intuito que servirían para buscar objetos en lugares de difícil alcance, ayudar en la limpieza, entre otras ideas varias presuntuosas.

No crea el pretérito lector que estamos lejos de ello, pues esa propuesta ya está siendo estudiada y experimentada por la investigadora Naira Hovakimyam, de la “Universidad de Illinois”, Estados Unidos, ya que en 2015 ella recibió una bolsa de estudios de U$S 1,5 millón de la “National Science Foundation” para el proyecto “Aspire” (Automation Supporting Prolonged Independent Residence for the Elderly).

Elemental decir que la propuesta no es crear solamente drones, sino que también robos, los que serían adaptados para tareas domésticas.

Por tanto, si doña Naira lograr dar con la tecla, todo eso será bienvenido para facilitar la vida de los más viejos y achacosos. Con todo, vale recordar que mucha tecnología también puede traer soledad. Por eso también ya se habla que drones y robos no deben substituir el amor y la presencia de los familiares.

No sé bien porque razón, pero pienso que para los que se dan cuenta un día que se han puesto viejos, no habrá tecnología que valga cuando de repente se detengan a mirar el colchón de su amada cama y recuerden hechos trascendentales como lo sería ponerse a revivir el momento de años ya muy lejos donde su mujer perdió la virginidad, donde habrá ella sangrado por su último hijo, donde pereció el sueño infinidad de veces y demás etcéteras que suelen ocurrir sobre un colchón, comportándose mentalmente como si estuviera componiendo una oda sáfica, y laboriosamente luchando con la métrica reacia… ¡Mágico asunto!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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