Hay que Reírse Contenidamente


Mi abuela aconsejaba siempre a la llorona de mi hermana, que ella debía reírse en lugar de llorar, porque la alegría es sobre todo un sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores, ya sea por medio de palabras, gestos o actos con que se puede expresar el júbilo. Por lo que la alegría es uno de los tantos sentimientos que experimenta el ser humano en la vida… En muerte aún no ha sido comprobado.

Sin duda la alegría es un estado interior fresco y luminoso, generador de bienestar general, altos niveles de energía, y una poderosa disposición -incluso la nocturna-. Por lo tanto es un sentimiento o valor, una acción constructiva, que puede ser percibida en toda persona, siendo que quien la experimenta la revela en su apariencia, lenguaje, decisiones y actos. En cuanto que la tristeza es el sentimiento o emoción contraria.

También se puede definir la alegría como el estado de ánimo más confortable por el cual uno puede pasar, aunque la tristeza juega aquí un rol importante, visto que sin ella nunca se podría sentir alegría, al punto que algunos médicos afirman la alegría ayuda al mejoramiento de la salud.

Sin embargo, aparentemente esos galenos estaban equivocados en sus dictámenes, visto que un reciente estudio suizo apunta que dolores en el pecho y falta de aire pueden ser causados por momentos de alegría. Eso, porque según estos estudiosos, no es apenas el estrés emocional que se despierta en los momentos de rabia, irritación, tensión -incluso en los momentos que aparece la bandera roja- los grandes villanos de los problemas cardíacos.

De acuerdo con estos investigadores del “Hospital Universitario de Zúrich”, por lo menos 1 de cada 20 casos da cardiomiopatía de “Takotsubo”, una alteración en el ventrículo izquierdo del corazón que está ligada al estrés, es causada por alegría en exceso. Luego, estas conclusiones fueron divulgadas en la publicación científica “European Heart Journal”.

Con todo, le recomiendo al sano leyente que no se precipite y vaya con calma y no se preocupe en ser no ser alegre, pues, según los estudiosos, dicho “problema” es completamente reversible y tiende a ser resuelto con tratamientos de manera eficaz.

Para tal conclusión, este jubiloso estudio hospitalario analizó 1.750 pacientes. Fue cuando los médicos descubrieron que algunos de los insanos presentaron problemas cardíacos causados por una serie -que no era de la HBO- de ocasiones felices como: casar un hijo, ganar un nieto, un reencuentro con amigos, ganar en juego de apuestas y hasta el resultado positivo de un examen de salud… Esto último, especialmente en aquellos que pesaban estar ya con un pie en el cajón.

Además, independiente de lo que sea y fuere, de acuerdo con los investigadores, la mayoría de los casos era de mujeres que pasaron por la maldita experiencia de la menopausia… La misma que las hace imaginar que el mundo se termina.

Jelena Ghadri, una de las científicas, dijo que el estudio reveló la existencia de más mecanismos por tras de la cardiomiopatía de Takotsubo, desafiando el estereotipo de quien sufre de esa dolencia, que generalmente es definido como paciente con el “síndrome de corazón partido”… No solamente a causa de un amor perdido.

“Esta enfermedad también puede ser causada por emociones positivas. Los médicos precisan estar al par de que pacientes que llegan a la emergencia de un hospital también pueden estar sufriendo la síndrome de Takotsubo mismo después de un evento feliz”, afirma Ghadri, agregando que los resultados sugieren que tristeza y alegría comparten el mismo “camino emocional” que lleva a esta enfermedad.

En fin, no hay como negar que los sentimientos se deslizan como camaleones por los vericuetos de la vida, y hasta por veces se refugian en guaridas de amor, pero cuando estos emergen al aire preso o libre, queda evidente que dan color al mundo, no exactamente el del universo inalcanzable sino del mundo chico, ese contorno privado en que nos revolvemos como podemos… ¡Simpático asunto!

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¿Juego de Taba o Pura Suerte Sin Lógica?


Tengo entendido que “la suerte” es un encadenamiento de sucesos que por muchos llega a ser considerada como un evento casual o fortuito. Así, quienes creen en la suerte, sostienen que las condiciones de vida pueden depender del “destino” o de la existencia y utilización de amuletos.

A su vez, los que acreditan en “superstición” sostienen que ciertos objetos o entes (como una herradura, un trébol de cuatro hojas, una pata de conejo, cruzar los dedos o tocar madera) pueden traer buena suerte. Otras cosas, en cambio, le generan mala suerte: un gato negro, romper un espejo, derramar sal o abrir un paraguas dentro de una casa. A más, en ambos casos, la lista continúa.

Sin embargo, uno de los puntos débiles de la superstición se aprecia al observar que ésta cobra formas diferentes en cada cultura. Por ejemplo, los japoneses no dan ningún significado negativo a eso de abrir un paraguas dentro de una vivienda y, cuando lo hacen frente a una persona occidental, suelen sorprenderse ante su reacción.

Por su vez, para los “racionalistas”, la suerte no existe. A estos, lo que se considera buena o mala suerte puede explicarse a partir de la aplicación de las “leyes de la probabilidad”. Por ejemplo, si un balcón cae sobre una persona, esto no habla de su suerte; el deterioro que el edificio haya sufrido hasta el momento del accidente hace que la estructura se desprenda, independientemente de quién esté pasando por debajo.

No en tanto, es poco común notar que la razón también se opone a las falacias lógicas de los amuletos. Como bien puede ser el caso de un croata que perdiera su billetera hace 14 años con una importante suma de dinero dentro, que según él usaría para pagar una obra.

Este individuo que nunca cargó con amuleto alguno y hasta se recuperara de aquel golpe anímico que le aliviara el bolsillo, resulta que ahora acaba de recibir por correo el maldito objeto de vuelta con todos los documentos dentro, e incluyendo la cantidad de dinero acrecido de las debidas tasas de interés, conforme lo ha informado la prensa local.

El periódico “24 sata” afirmó que Ivica Jerkovic, un morador de la ciudad de Donja Moticina, al este del país, declaró sin más: “A principio, pensé que era una broma”.

Su exclamación se explica, porque dentro del paquete del correo, Jerkovic encontró su vieja billetera con todos los documentos y 1.500 francos suizos (1.440 euros), lo que significa 440 euros a más de lo que él tenía en el momento que perdiera el objeto.

“No consigo imaginar un mejor regalo de Pascua”, dijo él, al destacar el hecho de que el remitente anónimo le hubiese enviado el dinero acrecido del correspondiente interés.

Jerkovic, de 50 años, acredita que la persona que años antes encontrara su billetera debería estar pasando por dificultades financieras.

“Sólo puedo imaginar que este dinero lo salvo del mal momento, pero supongo que el individuo tuvo que hacer cálculos durante años para devolver el valor justo”, completó el sorprendido afortunado.

Como el lector puede apreciar, existe una tendencia a creer que la suerte es producto de una serie de factores que podemos controlar, como ser el estado de ánimo y las decisiones que tomamos en torno a un cierto objetivo. Ergo, suele decirse que quien se mantiene positivo ante los desafíos y no deja de luchar hasta conseguir lo que busca, tiene más probabilidades de conseguirlo que aquel que duda y anuncia el fracaso aun antes de empezar; el primero atrae la buena suerte, mientras que el segundo, la mala…

En todo caso, pienso que Ivica debe ser un jugador habitué de la “taba”, y tiene por costumbre que el hueso siempre le caiga del lado llamado de ¡Culo!… Qué se yo

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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