La Fertilidad Masculina en Juego


Sólo por el trotear de los caballos y el andar del carruaje, es posible comprende adónde radica la razón de los dirigentes de las naciones que componen este desquiciado planeta, al querer tratar últimamente la cruda cuestión de los refugiados de manera tan rudimentaria.

Algo fácil comprenderlo, pues de acuerdo con un nuevo estudio que se ha realizado en Dinamarca, el hábito de “fumar mariguana” puede perjudicar la calidad del semen, y de ahí nacer hijos con poco seso.

Por si no me explico claramente, sepa el humoso leyente que dicho estudio contó con la honorable participación de 1.215 dinamarqueses del sexo masculino, con edades entre 18 y 28 años. Quienes además de haber sido cuestionados sobre el uso de drogas durante los últimos tres meses, fornecieron una muestra de su semen para análisis.

Estos espermatozoos investigadores acabaron descubriendo entonces, que los hombres que fumaban mariguana más de una vez por semana -que no es exactamente el caso de Bill y Barak, ya que ellos no tragaban-, presentaban una reducción importante en el número de espermatozoides: su balance era cerca de 29 por ciento más bajo de que la de los hombres que fumaban poco cannabis o que no consumían nada.

En todo caso, según informa Adrian Wyld, al “The Canadian Press”, mismo que “la hierba” deje a cualquiera bastante relajado, no hay duda que el usuario tendrá que abrir mano de la bendita “verdecita” si es que está intentando tener hijos.

Es más, todos aquellos que declararon que consumían mariguana junto con otras drogas, desde cocaína hasta pastillitas de éxtasis, presentaron una reducción aún más grave, pues la calificación de su esperma era 55 por ciento más baja.

Estos abnegados investigadores de la “Universidad de Copenhague” revelaron sus opiniones sobre el hallazgo en el “American Journal of Epidemiology”, anunciando con bombo y platillos: “Nuestros resultados son de interés público, visto que el uso de mariguana es bastante popular y puede estar contribuyendo para los recientes relatos sobre la baja calidad del semen”… Pues de ahí puede surgir una nueva clase de hijos que no son necesariamente de damas de baja ralea que trabaja en la horizontal.

De hecho y como sea, el 45 por ciento de los voluntariosos participantes que aportaron su frasquito con el resultado de soluciones manuales, habían fumado mariguana durante los últimos 3 meses… Y lo que parece peor, no respetaron los consejos de los antes dichos prohombres de la nación del norte, y se tragaron el humito.

Conforme lo relatado a la revista “Live Science”, es probable que existan varias causas para ese fenómeno. Es posible que la interacción entre el “THC” -tetrahidrocanabinol, una substancia química fabricada por la propia mariguana- y los reactivos químicos utilizados en los análisis, sea el causante de esa queda. O quizás la culpa pueda no ser da la propia mariguana… Por lo que habría que preguntar por su origen a los traficantes.

Ante tal inconformidad técnica, los entendidos agregaron: “No debemos descartar otra posibilidad: los hombres que consumen mariguana, generalmente tienen un estilo de vida poco saludable, y eso puede afectar la calidad de su semen y sus niveles hormonales”.

Aunque ellos tampoco descartaron la incidencia de consumo de cafeína, alcohol y de cigarrillos… O hasta la influencia de un elevado ejercicio de manualidad diuturno.

En todo caso, un estudio que fue realizado en 2014, y divulgado por la “Fox News”, reveló que el uso da mariguana está fuertemente relacionado con una irregularidad del semen denominada “morfología anormal de esperma”… Lo que en suma terminaría por engendrar gente de mucha cabeza y poco seso, que es lo que realmente uno ve por ahí.

¿Qué quiere que le diga?… Pronto, ¡largué el maldito vicio!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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La Culpa del Adúltero Viene de los Huevos


No, no es necesario que usted ahora se baje los calzoncillos para ver, o que a su mujer se le antoje revisarlo, pero tenga en cuenta que tener “testículos grandes” puede ser un indicativo de que existe “gran potencial de infidelidad” de su parte. Como ve, me tomo la molestia de avisarlo luego de enterarme de una conclusión a que se llegó en un estudio que fue realizado por científicos de la “Universidad de Oslo”, Noruega.

Por lo menos eso fue lo que le dijo el investigador Petter Bockman al periódico inglés “The Telegraph”, cuando declaró: “Si el macho va a fertilizar a la hembra y no tiene ningún competidor cerca, él necesita apenas de una cantidad suficiente de espermatozoides para alcanzar el óvulo. Empero, cuanto a la compañera que está a su lado, es inteligente de parte de ella que ésta opte por algo que ofrezca una mayor cantidad de semen”… Pienso que de glotona, nomás.

Esta lógica se diseña por cuenta del flujo abundante de semen en testículos mayores, pues de acuerdo con estos investigadores, una mayor cantidad de esperma genera mayor chance de reproducción, lo que llevaría a la procura de nuevas parejas.

Tal raciocinio se debe a que, utilizados en la investigación, los chimpancés Bonobos tienen grandes testículos y su costumbre es aparear en grandes grupos. Por otro lado, los gorilas, con órganos una vez y media menor, se aparejan en dupla… Lo que también puede ser su caso si es que sus ancestrales descienden de ellos.

Pero independiente de tan prodigioso descubrimiento bagual, ya que las mujeres se han quedado con la pulga atrás de la oreja, queda la pregunta del millón: ¿Por qué los hombres son infieles? Pues acredite o no, no es sólo por causa del sexo o el tamaño de los genitales del susodicho. Según un estudio realizado por M. Gary Neuman, psicólogo y autor del bestseller sobre traición en el “New York Times”, parece que cerca de la mitad de los hombres dicen que ya engañaron porque se sintieron desatendidos por sus esposas. Y apenas el 7% lo hicieron por causa del deseo sexual por otra persona.

En todo caso, independiente de lo apunten las encuestas, las mujeres quieren saber ¿cómo hacer para mantener su marido lejos de cometer una traición? Pues bien, ya que siempre ando acompañado de ese espíritu benemérito que me caracteriza desde que nací, les expondré a seguir, con todas las letras, algunas razones apuntadas por Neuman de porqué exactamente los hombres traicionan a sus queridas esposas y, mejor aún, lo qué una abnegada compañera puede hacer para mudar la curva del relacionamiento… El que ya va rumbo al infierno.

El tipo no se siente atrayente (por lo menos no para usted) – No es porque él sea hombre que usted no necesita elogiarlo y decirle cuan atrayente es. Mismo que estén juntos hace varios años, aun así es necesario hacer elogios constantemente, mostrar curiosidad sobre su trabajo, reparar en su cuerpo, su ropa, o lo que sea… Además de criticarlo, obvio. Es que si su mujer no lo hace, de por cierto que el marido encontrará quien lo haga por ella.

El sujeto cree que puede zafarse – Para algunos hombres, basta la falta de consecuencias para practicar la infidelidad. O sea, ser la esposa de alma buena que deja a su marido suelto por ahí, es bien arriesgado. Todo tiene un límite en esta vida. Defina los límites entre ustedes dos y mantenga la rienda corta. Es mejor ser una mujer firme pero sin necesidad de ser celosa al extremo, de que andar de paseo con guampas por ahí.

Su ego está machucado – Ciertas veces, una situación difícil puede hacer que el hombre dude de sí mismo y de su propia capacidad, aún más si la cosa envuelve trabajo. Si ocurrir: ¿adivine lo que hará? Ira procurar una forma de levantar su propio ego, sólo que en la cama de otra mujer. Por eso es tan importante que usted lo elogie y refuerce sus buenas cualidades, manteniendo vivo el eslabón que los une. Es que si él se siente comprendido en un dado momento complicado de su vida, ciertamente irá en su busca para levantar su ego nuevamente, y no una otra mujer.

Los sentimientos de ella nunca son prioridad – Cuando el individuo es un mujeriego y no da la mínima para la traición, generalmente él también no da la mínima para lo que su mujer piensa o quiere. Primero está él y sus voluntades, después vienen las de su mujer. Por tanto, abra el ojo y espere todos los tipos de disculpas de un sujeto así, porque éste no tendrá escrúpulos en la hora de mentir y en su egocentrismo no hay lugar para su pareja querida.

Él no se siente importante para usted – Y seguramente esta vez no la engañará por sexo, y sí para sentirse importante para alguien. Por tanto, mujer, si él percibir que eso hace parte da su “lista de cosas a realizar durante el día”, probablemente también no le dará exclusividad.

Está molesto pero no lo admitirá – Digamos que un marido que guarda para sí en vez de hablar lo que lo está incomodando, es más vulnerable a cometer una traición. El problema de lidiar con personas así, es que muchas veces ellas no le darán ninguna chance de saber porque están fastidiadas con usted. Por eso, deje claro a su marido que cuando algo esté incomodando a cualquiera de los dos, ambos tienen que sentarse y conversar sobre el asunto.

Usted lo acusa constantemente de traición – Así como existen hombres posesivos y controladores, también existen mujeres neuróticas y celosas al extremo. Si por acaso usted es de ese tipo, recuerde preguntarse siempre por qué está sintiéndose insegura en el relacionamiento… ¿Las horas de trabajo y los hábitos de su marido mudaron drásticamente?… ¿O su padre engañó a su madre en su infancia y ahora cree que todo hombre es como su padre? Cuando la duda llamar a su puerta, siente y converse con su marido, pero jamás lo acuse sin pruebas. Si usted permanecer martillando en la misma tecla, eso puede intrigarlo y levarlo a la traición (sólo que de esta vez no será en su cabeza).

El sujeto quiere que usted sepa que él no está feliz – Cuando él muestre esa señal de alerta roja, todo lo que usted tiene que hacer es estar atenta para no dejar los meses pasar sin resolver la situación. Si intentar disfrazar una relación que no existe, él comenzará a envolverse en un mundo que no la incluye. Prestar atención y ser una buena oyente de su pareja puede economizar tiempo, dinero y, posiblemente, salvar su relacionamiento. Un buen casamiento es una sociedad, y por ello ambas partes necesitan trabajar duro por el bien estar de una y otra parte.

Evidente que para muchos y muchas todo esto puede parecer una inconsecuente estupefacción de mi parte, no en tanto, les advierto que hay quien guste, ya que éstos actúan como los psicoanalistas Frank Philips y Wilfred Bion, a quienes les gustaba pasar tardes enteras a preguntar a sus pacientes cosas que, en verdad, estos lo sabían desde su infancia… ¡Puro mimetismo tropical!

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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