Elección


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Supongo que usted no imagina en lo más mínimo, todo lo que provoca en mí su susceptible mirada de ángel. Así como tampoco desconfía todo el delirio y ese desborde de emociones que me impulsa hacia el infinito, cuando veo en su hermosa boca delinearse esas sublimes curvas que tanto me hechizan.

Usted, ciertamente, es de ese tipo de alma candorosa a la cual me dan enormes ganas de asomar mi espíritu, al igual como me aproximo con ojos en delirios a una ventana llena de sol en el invierno.

Considerando los desvaríos que su presencia me causa, dama de mis sueños, opto por amarle en silencio, porque es justamente en el silencio donde no he encontrado rechazo siempre que he dado formas reales a un fantasma que me cautiva.

También he escogido amarle en soledad, porque se ha tornado evidente para mí, que en mi parco desamparo usted sólo a mí me pertenece.

Igualmente he elegido adorarle a la distancia, porque es en vano yo querer luchar contra un libro abierto donde sólo alcanzo a leer sus pupilas entre las letras, y descubrí que es en la distancia donde logro protegerme del dolor.

Por ser usted como una ola gigante que el viento riza y empuja en el mar de mis delirios, elijo besarle en el viento, porque he percibido que el viento es más suave que mis labios, nube de dolor.

A causa del eco de un suspiro que conozco formado de ese aliento que ya he bebido en otros días, elijo tenerle abrazada en mis sueños, porque al igual que una nota de lejana música, mis sueños no tienen fin.

Mi adorada de un día, cariñosa mujer, tal vez nos volvamos a ver cuándo el destino tenga ganas de juntarnos. Mientras tanto, se feliz bajo ese sol que ilumina tu sendero.

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Derroche Amor


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Normalmente, todo aquel que pierde el amor padece de insanos agobios al igual a cualquier otro ser cuya vida de repente se ve empañada por fortuitos pesares, momento en que, ya sin ánimo, consiente que su entorno se convierta adecuado para un ente tonto acosado por memos delirios que harían parte integrante de una obra teatral griega. No es para menos.

Sin embargo, todos necesitamos un poco de frivolidad y un poco menos de moderación de vez en cuando. No es el caso de sugerir que seamos derrochones de amor ni que no seamos moderados en esas cosas del corazón, o dejemos de hacer planes sensatos para el futuro. Pero, lo que ocurre, es que todos tenemos necesidades actuales que con frecuencia se convierten en brechas permanentes de ánimo, cuando no en inmensos precipicios en nuestra vida, al momento que esas carestías no se concretan.

El hecho de alguien pasar por alto o querer ignorar las posibilidades de amar y reír en el presente, llenar su vida con planes idílicos para un mañana que puede parecer más que nebuloso, implicaría en el peligro o la eventualidad de verse expuesto a la irrefutable posibilidad de agenciar una pérdida irreparable permanente, visto que el tiempo, sutil mediador silencioso de nuestras vidas, es limitado hasta en los más jóvenes.

Con frecuencia pasamos la vida portándonos en forma sensata, principalmente si es para el bien de los otros. Por tanto, eso del sentido común, la prudencia, la sensatez, el renunciamiento, son cosas importantes, siempre y cuando estas no sean las únicas en nuestra vida.

Ya que la falta de conciencia es con máxime frecuencia la responsable de que muchos de nosotros desperdiciemos una parte importante de nuestra vida, ciertamente, todos precisamos aprender algo de nuestro corazón aunque éste nos duela, ya que mismo siendo él un órgano hueco y muscular, de alguna manera prodigiosa se las arregla para lograr ocuparse a un tiempo de latir y de las emociones en el mismo segundo.

Ame ya, pero nunca entregue su miocardio a quien sólo se interesa por su epidermis. Encárguese de la gente que lo quiera, y deje a los que le hacen daño que se encargue la vida, porque la tragedia, quiérase o no, es que el tiempo perdido sin amar se ha ido para siempre.

Ebrio de Amor


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Incongruentes campanillas que tintinean en el pecho, mariposas que revolotean en el estómago, pies que pisan en nubes, una mente lejana extraviada en la nostalgia son, sin duda, los desvariados sentimientos de todo ser apasionado.

Vencido por esas emociones, cuando la aurora vuelque de vez sus flores silvestres en la inmensa copa del cielo infinito y en el aire de cristal que envuelve hoy mi alma se desmigaje el canto del último ruiseñor, viviré el momento en que la brisa matinal reabrirá las rosas para decirle a las ilustres violetas que ellas ya han desplegado su espléndido ropaje multicolor, y quizás mi alma descubra entonces que si existen lámparas que se apagan han de surgir esperanzas que recién se encienden.

Dama de mis sueños incontinentes, ese efluvio menudo y tenue que envuelve las flores, ¿por acaso es una voluta de perfume o el débil amparo que les concedió la luna entre la bruma de la noche? Por acaso tu cabellera de oro caída como catarata sobre el rostro en la alborada, ¿son las tinieblas de la noche que tu mirada ha de disipar con el primer rayo de sol?

Princesa de mis quimeras, cuando vaciles bajo el peso del dolor porque ya no hay noches de plenilunio o tu amor se ha roto o de repente se marchitó, cuando estén ya secas todas las fuentes de tus llantos, cuando el resplandor del día te exaspere, o cuando llegues a desear que una noche sin aurora se abata sobre tu mundo, piensa entonces en el césped que brilla tras la lluvia o el rocío de la madrugada, piensa en el despertar a mi lado… Es lo que deseo y sueño.

Notarás entonces que así como el cielo nocturno vuelca sus rosas de amor sobre la tierra de mi corazón reseco, las estrellas han de dejar caer sobre el tuyo sus pétalos de seda para tapizar el jardín de tu alma… Ven, ven a beber de mi copa el rosado vino de la felicidad.

Esta es precisamente mi vida ahora, cazar ideas, soñar despierto y casi siempre hablar dormido y, de vez en cuando, cuando estoy con suerte, hablar contigo.

Ambidiestro


27- ambidiestro

Consideramos que todo ambidiestro tiene la capacidad aparente de usar con la misma habilidad la mano izquierda o la derecha. Pero independientemente del grupo o género a que estos pertenezcan, todos y cualquier individuo puede ser considerado ambidiestro por igual, ya que él tiene esta misma destreza escondida en el alma y el corazón.

Ser ambidiestro de nacimiento suele ser poco frecuente, sin embargo es un arte que si se desea puede ser aprendida. El grado de versatilidad con cada una de las manos, es, generalmente, el factor determinante para ser ambidiestro.

Es lo mismo que sucede con el sentimiento del amor… ¿O acaso nos olvidamos que el amor se interpreta como un sentimiento que está relacionado con el afecto y el apego, y que es enteramente resultante y productor de una serie de emociones, experiencias y actitudes?

Suele ocurrir que la persona ambidiestra medita ante la decisión de qué mano escoger para realizar determinada tarea. Aun cuando el lado derecho del cerebro controla principalmente el lado izquierdo del cuerpo, y el lado izquierdo del cerebro controla, en gran parte, el lado derecho del cuerpo, el hecho de ser ambidextro refleja que las dos mitades del cerebro no han llegado a estar tan completamente especializadas así como lo están en otros individuos, principalmente si estos han sido contaminados por el dilecto bichito del amor.

Pero cuanto al amor en sí, el alma y el corazón no controlan nada, y es por eso que la diversidad de usos y significados del amor, combinado con la complejidad del sentimiento implicado en cada caso, es lo que hace que el hecho de amar sea especialmente difícil de definir de un modo consistente.

Pero mucho cuidado es poco, porque las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con frecuencia a ser irresistibles. Con todo, el amor interpersonal se considera sano o verdadero cuando éste es constructivo para la personalidad, para lo cual es indispensable tener una buena autoestima, ya que esta es el requisito necesario para que exista amor real en cualquiera.

Evidente que existen diferentes tipos de amor. Por ejemplo, el amor incondicional es el que se profesa sin esperar nada a cambio, y ya el amor fraternal, en su sentido estricto, refiere al afecto entre hermanos, aunque puede extenderse a otros parientes exceptuados los padres y los descendientes. Luego está el amor romántico, el que nace en la expectativa de que un ser humano cercano colme a uno de satisfacción y felicidad existencial.

Pero bajo hipótesis alguna podemos olvidarnos del amor confluente, ese tipo de amor entre personas capaz de establecer relaciones de pareja y apto a desembocar en el amor sexual, que a su vez incluye el amor romántico y el amor confluente, para derivar sin más en el amor platónico.

Con propiedad, no deja de ser un concepto filosófico que consiste en la elevación de la manifestación de una idea hasta su contemplación, que varía desde la apariencia de la belleza hasta el conocimiento puro y desinteresado de su esencia.

¿Quién, entonces, se anima a vivir sin ideas y amores? Sin estos, ciertamente no hay paraíso, ya que todo el que vive de ilusiones muere de realidades.

Abjuración


22- abjuracion

Aun no soñaba en conocerte, vida mía, pero ya me dedicaba a plantar flores y madrigales en el camino. Tuve como propósito que ni un sólo día de mi vida me faltasen las mariposas.

Pero luego que te conocí desenredando festivamente ese viento primaveral que se levanta en el ocaso, me distes un beso, y nuestros besos se transformaron pronto en danza y la sonrisa se hizo niña en tu rostro.

Tiempo después, sumergidos en un lento juego de luces noctívagas, mientras miles de nuestros besos varaban en un ansia anidada, nuestras manos construyeron diligentes una alianza de amor perpetuo. Entonces el suave toque de mis manos de pergamino convirtió mágicamente tu cuerpo en rosas y en mi estómago nacieron nuevas mariposas.

De inicio no lo advertí, pero traía tu amor, tal cual una estrella fugaz del firmamento, una larguísima hilera de emociones y dolores, un largo rayo mancillado de espinas; y, sin querer, ciegos de amor y pasión, decidimos cerrar nuestros ojos al mundo para que ninguna herida nos separase jamás.

En ti los ríos cantaban, pero de rebato, nada más que de repente, tú partiste y los minutos de mí vida se volvieron horas. Desde ese día mi cama pareció vacía, y la falta de tu toque se convirtió en pura agonía cuando la adversa campana solitaria del crepúsculo cayó de vez sobre tus ojos.

Desde ese día la tierra ya no canta. No es culpa de tus ojos este luto mío, no buscaron tus pies este camino y tus manos no clavaron esta espada, pero la simple evocación de tu piel perfumada hoy me causa un agito de escalofrío y mis lágrimas se tornan puras antes de ahogarse en el hondo torrente de un río.

El delicioso gusto azucarado de tu boca lo busco ahora en toda fruta madura, y encuentro la mirada de tus ojos en toda nube oscura. Fruto prohibido de mis quimeras, mujer de ensueños y alucinaciones noctívagas, rumor de olas quebrándose en la playa, en tus brazos me he rendido un día después de haber sido ladrón de corazones.

Farsante impío y despiadado que ha pasado toda la vida esquivando balas, siento que de repente me ha matado tu abrazo, tus besos, una despedida, y un hasta nunca más.

Pequeños Deseos


18 - pequeños deseos

A veces me parecías niña, a veces divino ángel y a su vez demonio, fragancia de flor antes de marchitar, pero siempre, siempre, una gran mujer. A veces te creía fruta o pan de miel, jazmín en flor o rosa desabrochada… Otras veces, en días de lluvia, quizás todo a la vez.

Oh, mujer alada de mis desvelos y letargos, estopín de mil delirios y emociones, miscelánea de milagro y mar, melancolía y maravilla a la vez, espuma de mar que muere letárgica en la arena, alma dura como un junco de bañado que el viento adverso sacude y dobla pero nunca quiebra, pero siempre siempre mía.

Ruego que me enseñes a jugar como tú, que ilusionas, pero no te ilusionas; que enamoras, pero no te enamoras; que rompes corazones pero nadie logra corromper el tuyo. Enséñame el amor, que ya bastante herida está mi alma como para soportar otra caída más…

Mi problema no son los sueños, me gusta soñarte. Mi problema son los amaneceres, el despertar y no tenerte, el abrazar la nada… Ese es ciertamente mi problema, soñar contigo y despertar si ti.

Hoy, por no tenerte a mi lado, tengo los días hechos de pequeños deseos, de vaporosas nostalgias, de perpetuas ilusiones, repletos de silenciosos recuerdos y melancólicos desconsuelos.

Lo único que mi mente turbada alcanza a imaginar ahora, es vivir un tiempo sin tiempo, desvestido de edades, miedos, desconfianzas, conceptos y expectativas.

Un indescifrable tiempo donde apenas solamente ser sea posible; y así, como las Juanas y las Marías, yo no pierda la extraña manía de tener fe en la vida.

Exuberancias


16- exuberancia

Sería oportuno que se estableciera cuanto antes, en que fecha cumplen su mayoría de edad los vicios menores; no obstante, de cara a los desenfrenos que causa la pasión, me sobrevenga una duda: ¿quién jamás ha puesto al huracán del amor ni yugos ni trabas, ni quién el rayo del deseo detuvo prisionero en una jaula?

Está probado por a más be, que yo alcanzo el éxtasis de mis utopías ante una impactante presencia de coloraciones surtidas, fusionadas en una amalgama entre cal y fango, entre madero y guijarro, entre metal y cristal, entre sangre seca y rezos de plegarias, entre imágenes ya esculpidas y rostros cobrizos donde tú no estás.

Es a causa de ello que, consternado por la distancia que nos separa, ruego al santo pajarillo que canta plegarias al amor, tan sólo un favor: vuela hasta la lucera de mi velada amada y entrégale en mi nombre el requiebro de tus trinos, y omite revelarle a la diva de mis ilusiones que por aquí yerran mis más resignadas reflexiones. Entretanto, en cuanto no vuelves con tu trino, me entregaré a indagar los sucesos de una época que probablemente jamás volverá.

Entre las mil aflicciones que me atosigan el alma, debo admitir que el leve roce de su beso fresco sobre mis labios de jaspe, su dócil caricia afectuosa sobre mi piel deslucida, o el más exiguo susurro que ella dispensa en mi oído como gemido de amor en flor, despiertan y provocan en mi alma una exuberante cascada de emociones expectantes que me conducen a la puerta de la locura.

Esa hechicera luz que irradian sus lindos ojos color de melaza azucarada, es la que ahora sirven para iluminar mi pedregoso sendero, permitiéndome distinguir con claridad la flor de esa niña mujer que, callada, habita dentro de mí.

Sus largos cabellos dorados son como largas espigas de trigo maduro que se mecen con la caricia del viento… Pero cuando me besas, ¡oh!, cuando tú me besas, mi linda niña, miles de mariposas de colores aletean agitadas en mi mente y me transportan irreflexivo hasta la punta del delirio.

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