Un Día Fui


Me encanta ver esa languidez que siempre se dibuja en tu rostro cuando la presumida ráfaga del viento traicionero insiste en enredarse en las madejas de tu pelo, y retoza en él como un niño que travesea en la calesita.

Con esos gestos de diosa encabruñada robas mi mirada, arrancas de mis ojos contemplaciones de arrobo, sustraes el aire que respiro en tu cercanía, dándome la impresión de que juegas con la luz del universo al quitarme el brillo del sol de la mañana.

Quiero continuar a recordarte cuando aún no existías en mi vida, cuando tú solamente eras sueños y utopías que me desvelaban por las noches mientras te soñaba como racimo de uvas maduras entre mis manos.

Quizás a nada de lo que ahora digo te pareces hoy y sin embargo lo eres todo a la vez, mujer de mi vida. Recuerda que antes de ti, yo era como una barca vieja hundida en la burda ribera de un río en remolino, un intruso errabundo sin destino en una soledad acribillada de sueño y silencio, que a su vez se sentía acorralado entre el mar y la tristeza, como alas rotas de gaviota que se va muriendo de pena al no poder volar.

Triste ternura fue la mía entonces, cuando ya vencido anduve errante por las calles con el corazón congelado y fracturado entre melancolías a tocar el vértice atrevido y frio de mis sentimiento, tal cual un viejo laúd al que se le revientan las cuerdas.

Hoy me siento orgulloso de ti, locura que mi espíritu exalta, embriaguez divina que sólo puede surgir del genio creador, porque durante los instantes que estás a mi lado dejo ya de acusarme por todo lo que un día fui, y porque junto a mí eres el aire que de tu regazo emana perfumes y armonías de la fuente de la vida, y porque con tu magia conviertes mi mundo en primavera.

 

 

 

 

 

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Necesito Decirlo


106-necesito-decirlo

Tendría tanto a decirte, amada mía, que creo que ante ti me animo a desnudar por completo mi doliente corazón. Permitiría que reparases por completo el interior de mi melancólico mundo con tus sensibles ojos de café, así como el viento barre a la lejanía las arenas de una playa desierta, pero sin que tú te pierdas en ella.

Desearía que sintieras por completo como mis palabras son capaces de llegar a ti, sumisas, dóciles, humildes, para que toda mi presencia te llene de alegría.

Escúchalas, aura de aplausos mil, nube radiosa, ola de plenilunio que besas mi alma ajada, isla de sueños e ilusión donde reposa mi espíritu ansioso, dulce embriaguez que nos otorga el vino amargo, déjate acariciar con mi infinita ternura y piérdete en mí, ahoga tu soledad en mi pecho como se ahogan las olas en el mar.

Abrásame como se ciñen en un solo abrazo los amantes imposibles. Con el alma, con el corazón y la esperanza de encontrarse algún día en algún lugar infinito.

Permite una única vez que te demuestre la intensidad de mis sentimientos, no obstante sea yo uno de esos que hablan con miradas, de los que sufren en silencio, los que responden con sonrisas, y déjame que te ame a besos.

Sé que te querré sin preguntas. Sé que vas a quererme sin respuestas, porque esta noche y las demás noches de mi vida, quiero dibujar con mis dedos en tu piel mis ingenuas, tímidas y más perversas intenciones, porque no hay mejor insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo.

Aun no acredito que tú estés llegando a mi lado, cuando la noche es aún un puñado de estrellas que no demoraran en despabilarse ante nuestra alegría.

Quién sabe nuestro amor no tenga un final feliz, pero te doy mi palabra que sonreímos todas las horas que pasemos juntos. Y tan sólo por eso, creo que ha de valer la pena haberte amado.

Diga No a la Embriagues Chichuleana


Sea sincero: ¿usted nunca se ha preguntado cómo se forman las tendencias? ¿Quién decide qué se lleva y cómo, lo que está “in” y lo que no? Con todo, por favor no se confunda de estilo y en lugar de moda piense que todo se trata de un modismo, ya que un “modismo” es un hábito, un lugar común, una costumbre lingüística que tiene la función de ahorrarnos energía en la manera de hablar, algo que se encuentran presentes en todas las lenguas y en el habla de todas las personas.

Así que, en definitiva, ¿qué es una tendencia? Normalmente se dice que una tendencia, en el mundo de la moda, es lo último, lo innovador, lo que está en la onda. Aunque en resumidas cuentas y aplicándolo a todo lo que nos rodea, todo no pasa de costumbres e inclinaciones que la gente comienza a adoptar y que de cierta manera marcan alguna época o lugar específicos. Lo interesante del caso, es que son justamente los consumidores los que deciden qué es tendencia y qué no lo es, y a cada año surgen nuevas modas en el mundo… ¡La lista es casi infinita!

Pues bien, en este caso específico no se trata de algo diferente, ya que una nueva moda o manía delirante ya está comenzando a preocupar a los ginecólogos en el mundo entero. Conforme relatos de algunos de estos profesionales -cuyo trabajo es sumamente arduo y por su vez animado-, muchas mujeres hoy día están mojando tapones de absorbentes íntimos con vodka y colocándolos dentro de sus vaginas -vulgarmente llamadas de “chichulas”- para alcanzar la embriaguez con más facilidad.

Es más, si se realiza una rápida búsqueda sobre el tema en “Youtube”, de cara aparecen por lo menos 6 mil resultados relacionados a esta práctica. Por tanto, frente a esta nueva onda, médicos ya están realizando fórums de discusión en las redes sociales para aconsejar a esas jóvenes de poca materia gris entre oreja y oreja, a abandonar cuanto antes esa peligrosa experiencia.

Mismo así, el invento de utilizar productos embebidos en licores para potencializar sus efectos, no es de por sí una práctica reciente. El primer relato de casos como éste aconteció en la helada Helsinki, la capital de Finlandia, en 1999. Por esa época las jóvenes se sometían a ese tipo de experiencia para poder beber sin que sus padres percibiesen cualquier vestigio de alcohol en sus hálitos.

Pues bien, hoy día, el Dr. Toli Onon, portavoz del “Royal College of Obstetricians and Gynaecologists”, del Reino Unido, llegó a afirmar en una entrevista colectiva, que exponer la vagina a cualquier objeto mojado con alcohol -no necesariamente la lengua-es algo extremamente peligroso.

“El alcohol es de por sí un antiséptico y perjudica el equilibrio de las bacterias benéficas que viven dentro de la vagina”, explicó el doctor… Sin reconocer lo bien que la pasan esas bacterias en ese hábitat.

En todo caso el ginecólogo fue más lejos y agregó: “Con ese proceder, hay chances de aumentar el riesgo de infecciones. Además, el alcohol puede ser muy irritante para la piel vaginal y puede llegar a causar ardor e inflamación en la región”… Con lo que la “chichula” quedaría como una rosa vieja que comienza a perder los pétalos.

Por lo demás, los especialistas dejan claro que la absorción de alcohol por la vagina no es suficiente para embriagar una persona, llegando a resaltar lo siguiente: “La mucosa vaginal es semejante a la de la boca -de viejo, que como todos saben tiene labios pero no dientes-, por tanto, si alguien colocar vodka en la boca y no lo traga, ciertamente todo ese alcohol no será absorbido”, terminó comentando Onon en su soflama.

Hoy llueve fuera, no sólo de la huerta sino en el vasto mundo, por lo que con tan denso rumor es imposible que, a esta misma hora, no esté lloviendo por la tierra entera, y vaya el globo vertiendo aguas por el espacio, como peonza zumbadora… Pero eso de la perinola ya es otra cosa… ¡Válgame Dios!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

Nunca Haga Acopio Interno de Alcohol


Nadie puede negar que la intoxicación etílica, ebriedad o embriaguez, sea un estado fisiológico inducido por el consumo excesivo de alcohol. No obstante, algunos, en el habla coloquial y vulgar, se refieren a ese tenebroso estado de otras maneras, por lo que recibe numerosos nombres tales como: borrachera, cogorza, mona, mamúa o melopea… Expresiones de por sí desnecesarias, porque tan sólo ver el estado del individuo ya lo dice todo.

Evidente que muchas sociedades tienen sus propios estereotipos culturales que están asociados con la ebriedad; por lo que mientras algunos consideran a aquellos capaces de beber grandes cantidades de alcohol como dignos de respeto, otros lo consideran como un serio problema moral. Por tanto, es indiscutible que tal actitud se puede abordar como patológica, puesto que puede conducir al alcoholismo.

Pero de nada le sirve a uno salirse con disculpas del tipo “bebí demás” después de aprontar alguna sandez. Por lo menos es lo que afirma la ciencia, la cual ha comprobado científicamente que cuando bebemos más allá de la cuenta, además de perder la brújula con los pies, sólo hacemos y hablamos aquello que siempre tuvimos ganas pero nos faltaba coraje de exponerlo por miedo o inseguridad.

Por tanto, si usted trasbordo el balde y pagó mico en la fiesta, telefoneó para la ex y se le declaró amorosamente, o contó un secreto oscuro de algún amigo, tenga en cuenta lo cuanto ira sentir de remordimiento al día siguiente, pues, por lo menos en la teoría, usted debe asumir la responsabilidad por sus actos.

Tal afirmación se basa en la indicación de los investigadores de la “Universidad de Missouri”, quienes revelan que el alcohol no elimina nuestra capacidad de saber exactamente lo que uno está haciendo, ya que sólo anula los sentimientos de culpa, remordimiento y vergüenza. Lo que en otras palabras, significa que estando chupados, sólo hacemos y hablamos apenas aquello que siempre tuvimos ganas.

Para alcanzar tal erudición, estos licenciados convidaron 67 personas para realizar una prueba. Los individuos fueron divididos en tres grupos: 22 tomaran refrigerios, otros 22 ganaron bebidas supuestamente alcohólicas (sin saber que la bebida en realidad no contenía alcohol), y el restante bebió vodka con tónica. Luego después, todos se sentaron frente a un computador, donde tenían que presionar la tecla con la descripción correcta de cada imagen que aparecía… Fueron más de 300 imágenes.

Obviamente, todos los participantes cometieron algunos deslices, por lo que confesaron, después del examen, que se habían equivocado. Con excepción de los embriagados, que cada vez que percibían sus erros, disminuían la velocidad de las respuestas, a fin de evitar otros equívocos.

Como todas las actividades cerebrales de los participantes fueron acompañadas por electroencefalograma, los doctos afirmaron que era el cerebro quien les enviaba esa señal, para ellos redoblar la atención después de un error.

Sólo que, entre los embriagados, por más que ellos reconociesen los errores, esa señal era más débil… “Nuestro estudio muestra que el alcohol no reduce nuestra consciencia sobre los errores, y sí, que reduce apenas lo cuanto nos importamos en cometer tales errores”, llega a explicar Bruce Bartholow, uno de los autores de la investigación.

Moral de la historia: Jamás busque justificar sus errores por causa de la bebida. Eso ya es historia para buey dormir, ya que su estado fisiológico oscilante lo mostrará más sincero de lo que es.

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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