El Fin de las Ventosidades Ajenas


Me pregunto qué es, frente a esto, el trabajo del divino Hefestos, que ni siquiera recordó, tras haber cincelado y repujado en el escudo de Aquiles el universo entero, el no habérsele ocurrido dejar un pequeño espacio, mínimo que fuera, para dibujar el talón del guerrero ilustre, clavado en él el vibrante dardo de Paris, que hasta los dioses se olvidan de la muerte, y nada raro es si son inmortales, o habrá sido caridad de éste, nube lanzada sobre los ojos perecederos de los hombres, a quienes les basta no saber ni cómo, ni donde, ni cuándo para ser felices.

Pero más riguroso dios, es el portavoz de la “Seiren”, compañía que ha desenvuelto estas nuevas piezas, las que señalan el fin y el lugar dónde, mientras hacen de su anuncio, un laberinto, un trapo; pues sin espasmo alguno tal representante declaró a la Agencia Efe, que la ropa íntima creada por esa empresa nipona se destina a absorber y camuflar los malos olores del cuerpo y ya emerge como un éxito de vendas en el Japón,

“Ventosidades, axilas, sudor de los pies y el olor corporal de los más viejos… Son muchos olores”, apunta el sitio del fabricante responsable por la fabricación de la línea de productos “DEOEST”, lanzados después de años de pesquisa.

Cuentan que la empresa dio inicio al proyecto de fabricar ese tipo de ropa íntima femenina y masculina, después que un ventoso gastroenterólogo demostró interés en desenvolver las piezas que pudiesen disfrazar las pestilencias de los pacientes afectados por el síndrome del intestino irritable… Y del suyo también.

A partir de esta iniciativa, los investigadores de la Seiren demoraron años para conseguir integrar unas pequeñas partículas cerámicas y metálicas, que absorben los olores y evitan la reproducción de bacterias en el tejido de las piezas, sin que las mismas perdiesen en conforto… y sujetasen las cosas.

Sólo después de haberse certificado que esas partículas no se desprendían después del lavado, la empresa pasó a vanagloriarse del hecho de qué sus productos conseguían absorber el 99% del mal olor producido por las ventosidades, mismo cuando la persona que los utiliza se encuentre en espacios cerrados… ¿Y después de comer porotos con coliflor, qué?

En fin, esas inusitadas ropas íntimas fueron lanzadas por la empresa en el último mes de marzo, la cual pensó que su público estaría restricto a los enfermos y a los hospitales. No en tanto, poco tiempo después, ellos constataron que las piezas eran adquiridas por todo tipo de personas, especialmente por aquellas que necesitan mantener reuniones frecuentemente y trabaja directamente con el público.

De tal forma, que la Seiren decidió ampliar su línea de productos DEOEST y, ahora, pasó a distribuir una línea más completa que cuente con más de 20 artículos, incluyendo medias soquetes que absorben el mal olor de los pies, camisetas que hacen lo mismo con la transpiración de las axilas y hasta ropa de cama.

Cómo información adicional y gratuita para el ventoso leyente, aviso que todos estos productos pueden ser comprados a través de la tienda “online” Rakuten, dentro de una sección que la Seiren prefirió llamar “inodore store”, donde las piezas íntimas masculinas y femeninas son vendidas con precios que varían entre US$ 36 e US$ 47… Lo que indica que los más menesterosos continuarán haciéndonos gozar gratuitamente de sus flatulencias gaseosas… no solamente en el ascensor.

Sin embargo, tan esdrújulo pensamiento, no se aplica en aquel país, pues la procura por las piezas íntimas de la Seiren aumentó aun más, después que las mismas comenzaron a aparecer en diferentes vehículos de la media local y, por ello, la compañía no para de recibir llamadas de personas queriendo saber donde pueden comprar los artículos, afirmó el portavoz de la empresa.

Por lo tanto, mi estimado lector, en este momento, ya parido y salvo el invento, queda decretado que tal episodio tiene carácter enteramente pedagógico-redundante y cuidados maternales pos depurativos… Ahora sin malos olores, claro.

¿Enamoramiento o Amistad?


Con la mano en el corazón, le pido que por favor me responda quien es que nunca se apasionó por un amigo o amiga. Igualmente, requiero que quien nunca confundió todo aquel compañerismo o el deseo de querer proximidad con algo que va mucho más allá de broderagen, entoncesque de un paso al frente, que tire la primera piedra o deje de leer lo que se sigue.

Gente, ¿existe cosa más fácil de que dejarse llevar por aquella sensación de confianza e intimidad, y terminar imaginando que existe algo más que fraternidad en todos aquellos gestos y buena voluntad? No, no hay. Y es allí que reside el peligro.

Vea bien, la amistad es uno de los tipos más poderosos de afecto que existen en el universo. Amigos viven y mueren unos por los otros, escuchan historias mutuas, se ayudan sin juzgar y están siempre a puestos para dar una mano cuando la barra pesa demás, sea con un consejo de última hora o una dosis de tequila. Sin necesidad de hablar en gustos parecidos, o de los chistes internos y de las miles de cosas vividas juntos que dejan esa sensación de conforto que incluso un regazo de madre es incapaz de superar.

Dígame la verdad, ¿esa es o no es la receta de un relacionamiento perfecto? Hasta sería, si no fuese por un pequeño detalle: no hay amor entre amigos. Por lo menos no del tipo romántico en el que las personas se besan, se casan y viven felices para siempre en casas con jardín y cerquita blanca. Y eso, mis amigos, muda todo.

Porque, al contrario de los enamorados, estos no exigen exclusividad, lo que permite una gran libertad a la historia. Entonces piense bien antes de querer meter, a la fuerza, ese carapacho de que es el “hombre o mujer de su vida” en aquella persona que usted conoce hace años y que nunca le dio señales de querer llevar el relacionamiento de ustedes para otro nivel. Porque simplemente, puede que esta no sea la mejor elección para ese papel.

Concuerdo que los individuos a veces no logran controlar lo que se siente, y que muchas veces somos tomados de sorpresa por ese sentimiento que tomó un rumbo inesperado. No en tanto, es necesario estar atento para no confundir los cables y querer colocar en la estantería un amor que debería ser largado en el cesto de la carencia. Porque yo apuesto que ese amor repentino surgió, justamente, en un momento en que la vida te dio una rastrera y, sin muchas perspectivas, te encaminó para el hombro amigo más cercano… ¿No es verdad?

Visto por otro ángulo, la proyección también puede llevar a las personas a pensar que el sentimiento por el otro dejó de ser amistad. Porque, a veces, llegamos a gustar tanto del otro, lo admiramos tanto, nos divertimos tanto con él, que acabamos queriendo ser el otro. Entonces nos metemos en la cabeza que queremos tener al otro sólo para nosotros en la tentativa de absorber por osmosis un pedacito de aquello todo que hace de él un ser tan especial… ¿Necesita que te diga que eso no resulta correcto? Creo que no.

No estoy diciendo que amigos no pueden ser amantes y vice-versa. De vez en cuando hasta que el afecto se transforma y gana otros significados. Suerte para esas palomitas si consiguieren mantener un relacionamiento leve y profundo como sólo las grandes amistades lo son. El problema aquí, es pensar que amor y amistad son etapas de un mismo proceso. Porque en verdad, generalmente no lo son.

Lejos de mí querer desalentar quien quiera que sea a vivir sus paciones por más improbables que ellas parezcan ser. Sólo aviso que no cuesta nada conferir si es que hay agua en la piscina antes de saltar. O mejor dicho, conviene ver si la tal piscina existe en verdad, o si ella es un espejismo creado por la sed extrema de afecto del cual sufrimos vez u otra en la vida.

Y en relación a lo aquí expuesto, nada mejor que rescatar las palabras del escritor mediterráneo Alberto Moravia, quien dictó el siguiente fallo: “La amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso, hay que salvarla como sea”… ¿Usted no concuerda?

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