El Detonador Repudio Perruno


No me extraña nada que otro viviente le haya dicho a Jerry Allen que el tiempo nunca se detiene y que nada es capaz de interrumpir su perene caminata. Tal vez le hayan comentado la existencia de otros avatares casi con esas mismas palabras, siempre repetidas, no obstante uno comprenda que nunca falta quien se impaciente con su lentitud olvidando que se necesitan completar veinticuatro horas para que pase un día. Aunque si él esperase pasar ese tiempo, cuando llegase al final del día se daría cuenta de que no había valido la pena, pues al día siguiente todo volvería a ser igual, y por tanto sería mejor para él saltar por encima de las semanas inútiles para vivir una sola hora de plenitud, un minuto fulgurante, si es que el fulgor puede llegar a durar tanto.

Excepto esas evaluaciones filosóficas sobre cuestión de tiempo y espacio, puede que también haya influenciado la psicótica mente de Jerry los designios contenidos en el libro “El hombre unidimensional”, de Marcuse, el filósofo que después de haber canjeado los densos raciocinios de Frankfurt por las amenidades existentes en las tierras californianas, luego entró en cortocircuito y acabó por caer directamente en el centralizador abismo de las historias banales.

Como sea, resulta que a Jerry se le ocurrió librarse de vez de los cachorrillos hijos de una perra de la raza pastor alemán, y sin otra acabó herido, la semana pasada, de forma inusitada en el Estado de Florida, Estados Unidos.

Según lo notificó la rede de noticias “NBC News”, Jerry Allen Bradford, de 37 años, por no conseguir encontrar nuevos dueños para esos pobres animalitos de apenas tres meses de vida, sin quemar mucho los sesos resolvió usar un revólver para matarlos.

En ese entretenimiento estaba Jerry cuando tres de los siete perritos ya habían perdido la vida luego de escuchar el mortal estampido, hasta que de repente uno de ellos, el que sería la próxima víctima, terminó por salvar al resto de la cachorrada.

Resulta que el ladrador “héroe” estaba siendo sujetado en el brazo de Bradford, cuando, accidentalmente, porque no hay otra manera de explicarlo ya que animales no raciocinan ni premeditan, el canino bicho colocó la pata en el gatillo del arma. De pronto el revólver disparó y la bala penetró en el pulso Jerry.

En consecuencia, las otras cuatro crías que sobrevivieron a la escatológica acción de Jerry fueron llevadas para un órgano de control animal del condado de Escambia, donde afirman que pronto ellos deberán quedar disponibles para adopción.

En entrevista concedida a la red americana de TV, y aprovechando eses cinco minutos de fama a que todos tienen derecho por lo menos una vez en la vida, el sargento Ted Roy condenó la acción del hombre. Con todo, para Jerry Allen esta historia no terminará por ahí, ya que la policía local entró con un pedido de prisión en su contra por cuenta de la crueldad contra los animales.

Dicho esto con la benedictina sabiduría de siempre, pienso que si tuviese a Jerry a mi alcance, lo expulsaría de este mundo con un soberbio puntapié en las nalgas para luego yo poder retornar al buen camino del ascetismo, de donde no debería haberme apartado jamás. Sin embargo, el estrago ya está hecho y la idiotez de Jerry obliteró mis ductos creativos y en consecuencia mi trapense obra quedará truncada… ¡Espantoso!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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Me di Cuenta que Vivo en el Invierno


Al principio comencé a leer este manuscrito de manera normal, haciéndolo según mi habitual costumbre, bastante rápido. Eso ocurrió hasta que llegué a la tercera oración, cuando entonces paré y empecé a leerlo de nuevo, interpretando más despacio las frases y pensando acerca de cada palabra. Por tal motivo, pienso que este escrito hará también que el amigo leyente tome su tiempo al leerlo, y cavile un poco al respecto; así que, me siento obligado a sugerirle que lo lea despacio.

¿Ya es Invierno…sabe? Creo que el tiempo tiene su manera peculiar de moverse rápido y tomarte desprevenido del paso de los años. Parece que sólo ayer que era joven, recién casado y embarcándome en mi nueva vida junto con mi pareja. Pero de cierta forma, eso me parece que fue hace mucho tiempo, por lo que ahora pienso irreflexivo: ¿A dónde se fueron los años?… Sé que los he vivido todos. Tengo visiones como fue entonces y de todas mis esperanzas y sueños. Pero aquí está el invierno de mi vida, y “me agarra de sorpresa”…

Es cuando me pregunto: ¿Cómo llegué aquí tan rápido? ¿Dónde se fueron los años? ¿Adónde se fue mi juventud?… Bueno, recuerdo bien haber visto gente mayor a través de los años, cuando pensaba que aquellas personas mayores estaban muy lejos de mí, y que ese invierno estaba tan lejos de mí, que no me podía imaginar cómo sería…

Pero no hay como negar que aquí está él. Todos mis amigos están retirados y volviéndose “grises”, se mueven más lento y en ellos ahora veo a una persona mayor. Algunos están en mejor forma, otros peor que yo, pero sí, noto en sus fisonomías el gran cambio. Ya no son como las personas que recuerdo, que eran jóvenes y vibrantes, sino que son como yo, y que su edad se empieza a mostrar y ahora todos somos como aquellas mismas personas mayores que solía ver y que nunca pensé que sería…

¡Ahora veo que sólo el hecho de tomar una ducha es uno de los acontecimientos reales del día!… ¡Y que tomar una siesta ya no es algo agradable como era antes, sino que es algo obligatorio! Y eso ocurre porque si no lo hago por mi propia voluntad, simplemente me quedo dormido donde esté sentado.

Un poco absorto me doy cuenta que entré en esta nueva etapa de la vida sin preparación alguna para todos los dolores y achaques y la pérdida de fuerza o habilidad para ir y hacer todas las cosas que quisiera haber hecho pero que nunca las hice. Pero por su vez, por lo menos sé, que aunque el invierno haya llegado y no obstante no esté muy seguro de cuánto va a durar, sí sé que cuando éste se acabe en esta tierra, se acabó… ¡Otra aventura empezará!

Obvio que tengo arrepentimientos en mi alma. Hay cosas que hubiese querido no haber hecho, y otras tantas cosas que debí haber hecho y no las hice. Pero de verdad, hay muchas cosas de las que estoy contento que hice.

Así que, si usted todavía no está en su invierno, permítame recordarle que pronto estará allí mucho más rápido de lo que piensa. Por tanto, cualquier cosa que quiera lograr en su vida, por favor, “hágalo rápido”. No lo posponga por mucho tiempo. La vida se pasa rápido. Haga todo lo que pueda hoy, porque uno nunca estará seguro si ya es su invierno o no.

Como usted no tiene la promesa que verá todas las estaciones de su vida, mejor que viva el hoy y diga todas las cosas que quiera que sus seres queridos recuerden, con la esperanza que ellos lo aprecien y amen por todas las cosas que ha hecho por ellos en los años pasados.

Recuerde que la vida es un regalo que se te ha dado, pero la forma en que la vives es un regalo que tu dejas para los que vienen después. Por tanto, has de este viaje algo único y fantástico… ¡VIVE BIEN!… ¡Goza el día! ¡Has algo agradable!… ¡Se Feliz!

Por lo demás, recuerde: “Lo real es la salud y no las piezas de oro y plata que uno acumuló”. Y finalmente, considere lo siguiente: “Goce al máximo su día mientras dure, pues pronto verá que sus hijos se están convirtiendo en lo que usted es ahora”.

¡Ah! Y eso de salir a la calle es bueno, pero ¡regresar a la casa es mejor!

Sé que usted también se olvida de los nombres, pero eso no importa mucho, está bien, porque otras personas ¡se olvidan que siquiera te conocieron!

Es por eso que pienso que las cosas que me importaban hacer, ya no me importan ahora, aunque sí me importa que no me “importe” que no lo haga más. Al final de cuentas uno duerme mejor en un sillón con la TV prendida que en la cama, aunque a esto se le llama “pre-dormir”… Además, confieso que extraño los días cuando todo trabajaba con solamente un interruptor de “prendido” y “apagado”.

En consecuencia a todo esto, he percibido que últimamente tiendo a usar más las palabras: ¿qué?… ¿dónde?… ¿cómo?, y lo que solían ser pecas ahora son manchas del hígado. Además, noto que a mi lado todo el mundo “susurra”. También tengo tres tallas de ropa en el ropero, dos de las cuales nunca volveré a usar…

En todo caso, pienso que lo “Viejo” es bueno en algunos casos: Viejas canciones, Viejas películas, y lo mejor de todo, ¡VIEJOS AMIGOS!

Confieso que no soy el autor de este artículo… Solo me gustó.

(*) Si desea seguir la misma línea y enfoque de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Mujer al Volante, Peligro Constante


De pura casualidad me entero que algunos seres bípedos de este universo viven inquietos con el paso del tiempo, que dicho sea de paso lo tienen de sobra, pero en este caso me da la impresión de que ya no saben lo que han de ponerle dentro, del tiempo, se entiende.

También es admirable que el lector, mismo que simpático, igualmente sea un factor resultante de la raza de los desasosegados de nacimiento, y por ello no tenga claro este asunto en su retentiva. Como también puede que se angustie ante la posibilidad de que el arbitraje le llegue un poco tarde, como probablemente le hubiera sucedido si yo no me tomase el benemérito trabajo de explicarlo aquí.

Siendo esa mi insigne labor, para refrescarle la memoria en estos días tan tórridos, le diré un “muftí”, además de ser un caminante de las arenas del desierto, es un jurisconsulto musulmán sunni, intérprete y/o expositor de la sharia -o ley islámica- con total autoridad para emitir dictámenes legales o “fetuas”; ya que la palabra muftí, etimológicamente, significa “emisor de una fetua”… ¡Elemental decirlo!

Por tanto, en aquellos países cuyo sistema político está basado oficialmente en el islam -como lo es Arabia Saudita- o donde la legislación tiene como una de sus fuentes a la sharia -como es el caso de Egipto-, los muftíes, y especialmente la figura conocida como “gran muftí”, se dedican a asesorar a los órganos judiciales y legislativos… Y tal vez por ello, da en lo que da.

Sin embargo, y dada la descentralización característica del islam, en un principio, las fetuas que son dictadas por un muftí no son de obligado cumplimiento para ningún musulmán excepto para el propio muftí y para quienes voluntariamente se sitúan bajo su égida. Por ende, en el “islam chií”, la función de los muftíes la realizan los mulás…, pero ojo, no se confunda, ya que estos no son los cuadrúpedos que los interioranos utilizan para que les lleven su carga.

Pues bien, resulta que el muftí de Arabia Saudita afirmó en alto y buen grado, que el objetivo de impedir que las mujeres puedan dirigir automóviles “es el de proteger a la sociedad del mal”, conforme lo informó hace unos días la prensa saudita.

Me refiero al jeque Abdel Aziz Al Sheikh, quien efectuó esta insólita declaración en una conferencia que fue realizada en Medina, ciudad al oeste de Arabia Saudita.

Claro está que dicho muftí defiende “el examen de este tema bajo el punto de vista de protección de la sociedad del mal” que implicaría en autorizar que las féminas sauditas puedan dirigir… Mismo que lo hagan bien.

En realidad, su tomada de posición refleja toda la hostilidad existente en los círculos religiosos con relación al derecho de las mujeres sauditas a obtener la libreta de habilitación… Para conducir coches, obvio.

Por su vez, las activistas sauditas -que no tienen pelo en la lengua- llegaron a afirmar que el ministro de Interior, el príncipe Mohamed ben Nayef, ya les garantizara que el asunto está siendo estudiado… Mismo que el fallo pueda demorar siglos, ya que Arabia Saudita es un país que aplica una versión rígida del Islam que, entre muchas cuestiones, hace con que las mujeres necesiten de autorización de un tutor para viajar, trabajar e, inclusive, casar.

Por otro lado, yo pienso que aunque más no sea por un desvarío de imaginación, bien que podría existir una carretera, más ancha que lo normal, con un carril reservado y exclusivo para la circulación de vehículos femeninos, esa categoría superior, para que ellas puedan tener el derecho de competir en pie de igualdad con las lentas y mastodónticas máquinas machistas que roncan, mugen y escupen -entre otras cosas- nubes sofocantes por los tubos de escape…

Empero, puede que algunos quieran un día recuperar el tiempo perdido, palabras estas insensatas entre las que más lo sean, expresión absurda con la cual suponemos engañar la dura realidad de que ningún tiempo perdido es recuperable, como si creyésemos, al contrario de esta verdad, que el tiempo que juzgábamos para siempre perdido hubiera decidido quedarse parado detrás, esperando, con paciencia de quien dispone del tiempo todo, que sintiésemos su falta… ¿No es un absurdo?

(*) Para su comodidad, existen otras lecturas amenas a su disposición en mis libros. Viste el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

¡Ya sé Cuando me Moriré!


Ciertas veces se nos hace posible distinguir que algunos asuntos parecen que demandan dramáticos efectos para causas tan pequeñas, pero le es aleatorio a cualquiera comprender que cada persona sabe cuánto le duele y dónde y, por lo tanto, el ridículo es algo así como una quemadura por dentro, un ácido que en cada momento es reavivado por la memoria, una herida infatigable. Empero, también hay quienes digan que la propia naturaleza se muestra indiferente a los dolores y preocupaciones de los hombres, aunque estos no sepan pizca alguna ni de hombres ni de naturaleza.

Del mismo modo, no se puede descartar que el curso de los astros puede perturbar la regularidad de las mareas y llegar a desajustar el equilibrio mental pensante del individuo; aunque luego comentarán los escépticos, esos que hacen profesión de dudar de todo incluso sin pruebas en contra o a favor, que la proposición es indemostrable, ya que una golondrina desorientada no hace primavera.

En todo caso, y quizás por pensar que quienes pagan por algo se creen que el dinero les confiere todos los derechos, fue que el diseñador americano Frederik Colting acabó de desenvolver un excepcional reloj que se encarga de realizar el cronometraje regresivo para marcar el tiempo que falta para la muerte de su usuario.

En efecto, parecería que esa fue la forma, un poco mórbida, que Colting encontró para mostrar a las personas que la vida es corta y que ella debe ser aprovechada al máximo y como se pueda.

Así pues, de acuerdo con lo mencionado en el sitio “The Verge”, el Tikker -nombre del funesto carrillón-, logra realizar entre sus pérfidos tic-tacs el contaje de los años, meses, días, horas y segundos que faltan hasta que le llegue la muerte al dueño del referido artilugio… Y no piense el ominoso amigo leyente que se refiere a la muerte chiquita… Ese es otro tema.

En todo caso, para lograr identificar la data prevista de su muerte en el reloj, el tirulato usuario debe llenar primero un cuestionario relacionado a su salud, e introducir los datos en la memoria del carrillón.

Claro que además de mostrar cuanto tiempo le resta a uno de vida, el gadget también muestra la hora local, lo que es elemental en cualquier reloj. En todo caso, esto ha llevado a su creador a afirmar con sapiencia de alambique que “si usted supiese cuanto tiempo dejó pasar en blanco”, ¿no iría querer usarlo con sabiduría?

Por lo más, para el artilugio comenzar a ser producido, el señor Colting necesita arrecadar unos US$ 25 mil para poder fabricarlo en escala y así llegar a los pulsos de los primeros usuarios. Además, se ha tomado el trabajo de mencionar que la persona que compre una unidad de su funesto dispositivo, ésta llevará para su casa un libro que irá explicar curiosidades sobre el tiempo, y que conjuntamente servirá de manual para el funcionamiento del reloj.

Y así, sintiéndome tal cual un Cristóbal Colón moderno a buscar incesantemente siempre las playas donde brotan, eternamente, los encantos de lo imponderable, y con toda certeza reviendo la afable incombustibilidad de los hechos mencionados, veo con clareza que no existe ninguna relevancia en querer continuar aquí a exhibir mis gónadas filosóficas sin que haya un efectivo retorno existencial de uso común; esto es, sin que el gentil lector participe y se beneficie de esos pequeños éxtasis que seguidamente registro… A pesar de la estrechez de raciocinio, evidente.

(*) Si es de su interés continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Hoy no me Gusta el Sexo


Para muchos que hacen parte del gentío, esa cuestión de ponerse a hablar de sexo puede llegar a ser un tabú; y los comprendo, pues puede que en su momento se hayan salteado el aula principal; pero en todo caso, opino que ponerse a hablar de que no les gusta el sexo, puede ser un tabú aún mayor, mi deleitado amigo. Por tanto, sin miedo alguno, respondo ya la pregunta del título: “todo es normal” en el reino del Señor.

Si discuerda con tan vana ontología, le pido que considere que ni todo el mundo gusta de sexo, así como ni a todo el mundo le gusta el chocolate. Por más sabrosa que esta golosina le pueda parecer a usted.

Hasta puede parecer que esto es una moda más del momento, pero no es bien así. La falta de deseo sexual viene sucediendo desde que el mundo es mundo y no tiene nada a ver con enfermedad o deficiencia hormonal o mental. Uno nasce así… Mala suerte. Las personas simplemente no quieren practicar sexo, y pronto, que le vamos hacer.

Ya en 2004, el psicólogo canadiense Anthony Bogaert llegó a la conclusión de que el 44% de las personas que no tenían interés en sexo estaban casadas, vivían con sus parejas, o ya habían pasado por una de esas opciones. Lo que prueba que una cosa no excluye la otra… Aunque con ello se pierdan la mejor parte.

Dicho estudio, que fue realizado con 18 mil británicos, muestra que hasta 1,1% de los adultos pueden ser asexuados o no tener atracción sexual duradera. Eso significa que hasta usted mismo puede pasar por esas etapas. Puede que hoy usted quiera transar y mañana ya no tenga el más mínimo interés en ese asunto tan delicado. Así pues, esas fases pueden ir y venir siempre, con la intensidad y la duración que quisieren… Lo que es lamentable si le llega a suceder.

Por otro lado, piense que nada de ello debería ser un problema o un drama mayor. Respetar la propia sexualidad es lo básico para cualquier sujeto ser feliz no sólo sexualmente, sino más bien consigo mismo. Nada más que entender y respetar quien uno es de verdad, sin necesidad de agradar a nadie o fingir.

Por ejemplo, en Brasil, también en 2004, el “Proyecto Sexualidad”, que fue desarrollado por la Universidad de São Paulo (USP), llegó a entrevistar más de siete mil personas y descubrió que el 7,7% de las mujeres y el 2,5% de los hombres no practicaban sexo y no sentían ninguna falta de él… Llevando las cosas puestas como un mero artilugio de decoración… ¡Un desquicio!

Sí, mi desinteresado amigo, justamente en el país de la libertad sexual -porque la otra ya fue censurada hace tiempo-, que la gente por allí sabe que ese rótulo que es vendido en el exterior es una gran mentira, y una pléyade no siente voluntad de practicar ejercicios en la horizontal.

Claro que se hace difícil explicar para su pareja que usted prefiere ponerse a jugar videogame, salir con los amigos, perder horas en el Facebook o limpiar la casa, de que querer practicar el bucólico acto sexual; pero no existe otra opción sino explicar.

Obvio que esa cuestión es todavía más complicada para los hombres. Nuestra sociedad entiende que los hombres precisan estar todo el tiempo a disposición, con su aparato sexual casi erecto y nunca debe decir no, ni negar fuego. Bueno, toda una mentira para buey dormir… Los hombres, así como las mujeres, no necesitan sentir deseo sexual el tiempo entero, por tanto, decir no, es un derecho de todos… Aunque parezca una pérdida de ocasión

En todo caso, un detalle importante que cualquiera debe tener en cuenta, es notar si no existen factores externos perjudicando su deseo, pues no da para confundir asexualidad con enfermedad. Por consiguiente, si uno siente que el deseo desapareció por causa de estrés, problemas de relacionamiento, por no querer encarar disfunciones sexuales comprobadas, o simplemente no siente más deseo por aquella persona en especial, no piense que se volvió un demente, y en este caso lo aconsejable es que procure lo cuanto antes un médico.

Así pues, eso de no gustar de sexo es normal, como gustar de sexo también es normal. Gustar de sexo con personas del mismo género es algo normal, aunque diferente. Gustar de sexo con personas de género diferente es muy normal -y delicioso, según mi vecino. Del mismo modo que gustar de fetiches es normal -desde que ese fetiche sea siempre consensual e no hiera su integridad o la del otro. Por tanto, realizar sus fantasías es súper normal, mi gozador amigo.

Así pues, no creo que deberíamos sorprendernos con todo esto, pues en un mundo con menos juzgamiento comportamental, todos seríamos todos mucho más felices… ¡Muy oportuno recordarlo!

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Los Despojados Discípulos Húngaros


Ni bien las bandas de Oriente clarearon un poco, pronto notamos que el trabajo nocturno ha sido interrumpido por inefables, pues en estos tiempos de estupidez globalizada, algunos resuelven cuidar del cuerpo -ya que del espíritu nunca les sirvió de nada- y al salir la Aurora se les antoja partir corriendo por las vías públicas como si fuesen un pedestre alucinado en busca de saldos de liquidación.

Dentro de dicho escorial, lo que tenemos, mi avizor lector, es que los estudiantes de la “Universidad de Kaposvar”, situada al sudoeste de Hungría, terminaron por asistir aula usando apenas su ropa íntima en un despojado protesto contra la decisión que fuera tomada por el delirante rector de dicho instituto, al cual se le dio por querer crear un código de vestimenta severo, de acuerdo con lo que informó la semana pasada la prensa local.

Por consiguiente, varios estudiantes de artes teatrales, junto con una de las profesoras, permanecieron apenas de ropa íntima durante el desarrollo de un aula y anunciaron que realizarán una manifestación durante el mes de octubre para posicionarse contra las malditas “instrucciones del rector”… Absteniéndose a mencionar si la harían con ropa o no.

En todo caso, esto se debe a que el rector, Ferenc Szávai, habría ordenado la prohibición del uso de “minifaldas”, de pantalones cortos, la usanza de descotes exagerados, zapatillas y el uso excesivo de perfume y maquillaje.

Además, hay que agregar que este rector considera “adecuado” que los estudiantes y profesores hombres usen pantalones largos, camisas o camisetas y zapatos cerrados, y que cuando estos realicen las pruebas, usen trajes, zapatos y medias oscuras.

Por su vez, las estudiantes y profesoras deben usar falda o pantalones, con blusas claras, y, durante las pruebas, utilizar la versión “elegante” de dichas vestimentas, concluyó el rector en sus nuevas instrucciones, quien acrecentó: “Las exigencias generales son para mantener la apariencia limpia (cabellos, uñas y rostro)
y el uso de ropas planchadas”.

Ni que decir que el descontentamiento fue general, primero por parte de los estudiantes y organizaciones juveniles, aunque se sabe que también fue por parte del propio comisario de los Derechos Educativos de Hungría, Lajos Aáry-Tamás, quien expuso que estas instrucciones son “inaplicables” y propuso que sean retiradas lo antes posible.

No queriendo ser menos, el eurodiputado húngaro Tamás Deutsch, escribió en Facebook: “El señor rector puede querer reglamentar otras cosas como la altura, el color de cabello, y más tarde el color de piel, religión y origen de los estudiantes”, al momento que recomendó que Szávai consultase un médico.

Otros, no en tanto, pretendieron explicar que todo ello no pasaba de bobadas alucinadas de un decano regente con pocas neuronas y que, si el propio Einstein pensase así, todavía estaríamos en el tiempo de las cavernas, y hemos de convenir, mi erudito amigo leyente, que sobre lo dicho no existe mucha diferencia con el tiempo actual…

Al final, de ojos húmedos y manos vacías, lo que podemos notar, es que lo que nos resta cuando el asunto es política o tránsito, es que la filosofía resulta intransitable… ¡Fantástico!

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Como Agradar a su Mujer


De aquí a la China, es muy común ver las parejas caer en la insidiosa rutina de la vida, y por ello, mi amigo, es frecuente que a partir de un cierto punto del relacionamiento, cada uno pare de prestar atención en su compañero. Empero, para salir un poco de ese automatismo en el que anda metido, y buscar de alguna manera alegrar y valorizar a su amada, ¿que tal si usted intenta realizar algunas prontitudes sentimentales y pasionales de vez en cuando?

Claro que mi amigo no necesita pasarse las 24 horas por día desdoblándose en mil para poder agradarla, -eso es imposible-, pero creo que también no le cuesta nada realizar alguno de los gestos cariñosos que hoy le indico, para mostrarle lo cuanto ella es especial para usted… Aunque entiendo que haya casos que ya no tienen más tramitación.

Pero digamos, por ejemplo:

Lavar la vajilla de la cena – No, esto no quiere decir el tener que convertirse en un esclavo de las tareas domésticas y olvidarse del futbol de los miércoles o de los jueves del póquer con los amigos. Pero ayuda y mucho, si de vez en cuando, con algunas tareas que ciertamente no matan a nadie, usted pueda probar para ella como es solícito y está dispuesto a ayudarla en lo que precisar. ¿Que tal probar después de que ella te prepare aquella cena deliciosa que te dejó en las nubes, si tú te ofreces para lavar la vajilla? De esta manera, ella podrá descansar y apreciarte como un compañero prestadizo, el héroe de su hogar. Con el tiempo, hasta ustedes pueden montar una rutina y dividir las tareas y, tal vez, separar las actividades en turnos para cada uno… Claro que el de las noches, no.

Dar flores sin motivo – Gracias a las tradicionales películas románticas, con la participación de aquellos galanes que son capaces de quitar la respiración de cualquier mujer y con enredos que, inevitablemente, llevaban a un final feliz, las flores se tornaron el símbolo mundial del agrado masculino a la mujer. Siendo así, ¿qué tal volver un poco en el tiempo, asumir aquel aire de intérprete buen mozo de filme romántico, comprar un bello y colorido buqué, y sorprenderla cuando ella esté volviendo de un día exhaustivo de trabajo o de una reunión con las amigas? Con certeza, ella se apreciará como la chica sentimental de alguna película azucarada y se sentirá muy feliz con el agrado…  Sobre todo en la hora del “vamos ver”.

Elogiar con más frecuencia – Sabe cuando ella posta un comentario en la foto de su amiga en la red social, diciendo “estás lindísima”, y usted mira la foto y luego piensa: ¿lo que diablos ella tiene en la cabeza? Pues sucede que mujeres, mucho más que los hombres, mi amigo, son súper vanidosas y adoran ser elogiadas desde su nacimiento. Por eso, tal vez algunas veces ella mienta para las amigas, nada más que para levantarles un poco la autoestima y dejarlas juzgándose más bonitas. No quiero decir que usted necesite mentir para ella -hay casos sin solución-, pero si existir algo en su apariencia que no le agrada, indíqueselo con delicadeza y sensibilidad. Ciertamente ella irá adorar si usted le valoriza su producción comentando lo cuanto está (o mejor dicho, es) bonita. ¿Qué tal intentar?… Al final de cuentas, ese tipo de mentiras Dios perdona.

Cena romántica – Ellas no resisten a los hombres que dominan el arte de la culinaria. ¿Conoce la expresión “conquistar por el estómago”? Entonces, ¿qué tal reconquistarla por el estómago? No necesita ser un maestro cuca para impresionarla: un plato preparado con empeño, cariño y con la cantidad correcta de sal, ciertamente ya la dejará contenta. Sólo lleve en cuenta de dar preferencia a platos que no sean muy pesados, como carne roja o pastas, caso el clima más tarde se ponga caliente entre ustedes, ya que no querrá estar con el estómago pesado en la hora del placer en la horizontal.

Darle ligeree de regalo – Además de causar una buena sorpresa, ésta siempre será bienvenida, y ella se sentirá sexy al percibir lo cuanto usted la desea. ¿Y ya sabe, no? El primer paso para la mujer dejarse llevar para un clima más caliente, es sentirse linda y deseada, y con certeza se apreciará mucho más poderosa en la cama. Créame, la sorpresita le agradará y, al final, será una ventaja extra para usted también. ¿Que tal dar algo bien femenino y delicado, pero sensual, y dejar la noche rolar? Apenas tenga cuidado para no exagerar con el tono provocante del modelito y darle algo que pueda asustarla, o sonar como una reclamación a las ligerees que ella siempre usa… Al final, usted sabe como es difícil agradarla, ¿no?

Todavía, he de decirles que mi vecino insiste en comentar que haya un absurdo yo perder mi precioso tiempo intentando enviar membretes a los sobrevivientes. Cree que sería mucho mejor si yo pudiese volver a la alquimia metafórica a la que me entrego desde hace tiempo, cuando entonces realizamos -el razonado lector y yo-, un acuerdo tácito de escuchar toda aquella salacidad pseudo-oficial, para luego ponernos a pensar mejor en el asunto, y después, bajo un orgiástico placer, perdernos en libaciones pre-caracoleras bajo el filósofo placer de la Nada… ¿Usted también cree que sería mejor?

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