Tatuajes Pueden Generar su Excomunión


Esta interpelación de la cual yo solo soy culpable, -tal cual letra de tango o bolero-la hago por mi total incomprensión a los tatuajes. Es que no me gustan ni comprendo para qué la gente se los graba en la piel. Con eso también espero no ofender a nadie al dar mi opinión, ya que no significa que no respete los fárragos y monsergas contrarias.

Pero en serio, me parece horrible eso de tatuarse la piel permanentemente por más que el dibujo sea lindo, pues creo que los dibujos son para tenerlos en cuadros y no en la piel. Además, no le encuentro ningún sentido práctico y no entiendo como a la gente le puede gustar eso en la actualidad, ya que los tatuajes solían ser un gran tabú.

Pero como usted no es corto de vista, verá que ahora se observa al menos un diseño en la piel de muchos de los caminantes que circulan por el orbe. No obstante esos que usted ve no correspondan la totalidad de los vivientes, ya que los otros ni siquiera muestran sus marcas porque han decidido tapárselas por distintas razones: misterio, trabajo, obscenidad, o simplemente porque no quieren mostrarlo o tienen miedo de que les peguen.

Y exactamente éste fue el caso del sacerdote Marcelino Brítez, que le pidió al padrino de un bebé que en ese momento él estaba bautizando, para que se tapara el tatuaje que llevaba en su brazo izquierdo. Sin embargo, el hombre reaccionó de manera violenta y le dio dos golpes de puño al religioso.

El encabronado cura afirmó que durante la ceremonia, se tuvo que esquivar de dos golpes de puño propinados por parte del reaccionario y nada apostólico padrino del bebé, porque se le había pedido que durante el solemne culto éste se cubriera un tatuaje de su brazo izquierdo. Además, el mecenas -que ni por asomo era de la familia de Don Vito Corleone- también tenía una oreja perforada, o sea, una suma de incidentes que obligó al cura a suspender el acto religioso.

Por ende, el agredido eclesiástico Marcelino terminó por contar al reportero de la agencia internacional “The Associated Press”, que se produjo un innecesario alboroto en el púlpito de nuestra parroquia Santa Elena, de Asunción, “porque solo le dije al padrino que se cubriera con la manga de la camisa el tatuaje, debido al perfil tradicionalista y conservadora que tiene nuestra iglesia”. Pero al verse contrariado, el padrino reaccionó lanzándome dos golpes de puño, y yo, que ni un Mike Tyson de los pulpitos, los esquivé oportunamente”, explicó el vilipendiado cura… “La iglesia no prohíbe los tatuajes ni las perforaciones, pero…”, alcanzó a comentar el sacerdote, en una tácita explicación de que se tratarían de expresiones artísticas inadecuadas para exhibirlas en un acto religioso.

Por su vez, Móniza Bazzano, la madre del bebé de cuatro meses, dijo a los periodistas que el cura “en el púlpito ante 50 personas nos maltrató verbalmente”… Y puede ser, vaya uno a saber si ella no entendió el latín cuando les dijo: ¡Agnus Dei!… Asinus asinum fricat.

Pero de vuelta al tema, ¿por qué la gente se tatúa? Para muchos, percibo que es como cortarse el cabello de una forma, pintarlo, o afeitarse, depilarse, pintar la uñas, usar ropa específica, o todas las otras razones por las que de repente hacemos ciertas cosas. Claro, entiendo que son personales y seguramente cada quien va a decirnos algo muy interesante acerca de su razón… Aunque quizás algunos no, por carecer totalmente de razones y motivos y sentirse como una María que va con las otras.

Sin embargo, parece que las razones más comunes son simples, como por ejemplo: para celebrar un acontecimiento, un cumpleaños, una idea, una creencia. Para conmemorar lo que uno ha logrado, recordar a la gente que se ha conocido, o los momentos que han experimentado, y otros etcéteras por el estilo.

En todo caso, los motivos más personales son los que conmemoran la muerte de alguien, simplemente porque es una experiencia traumática que necesita ser tomada en consideración ya que se usa el tatuajes como una forma de sanar y recordar aquel que se ha ido. En estos casos, algunos gravados son de nombres, o de símbolos de todo tipo de cosas que a ellos les gustaban… No obstante, una viuda me haya dicho que el de ella lo lleva muy bien puesto, por no avisó donde… ¡Imagine!

No quiero criticar nada, mi amigo, pero si hay personas que se hacen tatuajes con tantos significados, me pregunto: ¿uno no debería hacerlos solo porque estén de moda?, ¿o es que ya soy un dinosauro? Considero que uno debe tener un significado muy fuerte para hacerlo, porque en todo caso, con el paso del tiempo y si so nos morimos antes, uno puede sentirse arrepentido… Mi vecino dice que si nos arrepentimos del tatuaje, es como el divorcio, sólo que éste duele más quitárselo de encima.

Quizás muchos no tienen ese prejuicio en lo que creen, ni miedo de que el cura los excomulgue, así que cuando usted se vaya a tatuar, mi amigo leyente, la pregunta principal que debería hacerte antes del ¿dónde me lo hago?, o ¿qué diseño escojo?, mejor sería cuestionarse antes: ¿por qué me tatuaría?… No le parece que eso sería más coherente.

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¿A Usted le Gusta Con, o Sin Apuro?


Sin necesidad del uso de cualquier tipo de oropeles y baratijas literarias, y al mismo tiempo pretendiendo mostrando a las sedientas plateas exacerbadas la trágica e inútil obsolescencia de ciertos fenómenos a veces son pregonados en la prensa, confieso que hoy pretendía hablar sobre “el día de las brujas”. Sin embargo, más aligero que un Guepardo, decidí no hacerlo, pues a tiempo recordé que mi suegra podría tomarlo a mal.

Esclarecida la cuestión, y, reviendo la segura maleabilidad de hechos opuestos, me entero que después de tan sólo 27 años de noviazgo, Barry y Denise Maloney finalmente resolvieron casarse. En verdad, luego de un año y medio de galantería y manoseos en lo obscuro, ellos habían quedado novios en 1985. Pero a cada año, el surgimiento de algún obstáculo terminaba por impedir que estas dos palomitas inglesas pudiesen oficializar la unión matrimonial y casar de papel pasado y en la iglesia.

Pero lo más espasmódico de todo fueron los motivos alegados por ellos para oficializar lo que ya venían haciendo a tiempo entre lo fusco de cuatro paredes: la muerte de la abuela, peleas, falta de dinero, problemas religiosos, insalubres temores sobre el noviazgo y hasta mismo la compra de un automóvil Jaguar… Es que dentro de él, aunque no me crea, el ejercicio en la horizontal es más cómodo

En todo caso, en una entrevista que dio al periódico “The Sun”, Denise contó que “ellos estaban muy emocionados en el día del casamiento. Casi cedemos ante el miedo de que este día nunca llegase”… Pero sin mencionar su recelo por la noche, obvio.

Con todo, la demora de su casamiento terminó virando motivo de chacota entre sus amigos. Durante los primeros años, los conocidos de la pareja Maloney siempre les decían: “Ustedes son los próximos”. Pero con el pasar del tiempo, esos mismos comenzaron a pensar que Barry y Denise no querían casarse. O que ya se hubiesen casado a escondidas de los familiares y amigos, contó Denise… Y como es indiscutible en casos de absoluta profundidad, se abstuvo de comentar que ella no pasó a pan y agua durante todo ese tiempo, si es que el leyente me entiende.

Por supuesto que cosas así suelen suceder en este trastornado planeta que nos tocó vivir… ¡Nada de prisa para ver de cerca la muerte chiquita! Sin embargo, no se engañe el relumbrado lector con estas vicisitudes pueriles, pues terminé de ver en el tabloide “The Australian”, que una novia china, en su loca prontitud por sentir de cerca aquello que ya tenía entre ojo y ojo, terminó realizando el espasmódico sexo con uno de los padrinos de la boda, luego después de ocurrido el casamiento.

Tan inusitado episodio ocurrió en Napo, provincia de Guangxi, y según menciona la prensa de aquel país, la mujer alegó sólo haber notado su engaño después de finalizado el acto sexual… El que todo indica, demoró como tres horas.

Resulta que a la mañana siguiente del casamiento, la novia se levantó para ir al baño a desaguar sus males. Pero al volver, se equivocó de puerta y se acostó en la cama de uno de los padrinos. Ni corto ni perezoso, el padrino comenzó a acariciarla y ellos transaron largo y tendido. Al darse cuenta de la confusión, ella entró en desespero y acusó al padrino de abuso. A seguir, la novia y su marido le pidieron una indemnización de 20 mil iuanes (U$ 3,5 mil).

Así pues, cuentan que el padrino se negó a pagar la cuantía solicitada -tal vez por hallar que el sexo de la extraviada mujer no valía todo eso-, y la ´pareja entró con una acción en la Justicia. No en tanto, el padrino fue considerado inocente, pues quedó comprobado que el error fue de ella y la relación, ocurrida el 30 de agosto pasado, había sido consensual.

Por lo tanto, como estos asuntos me tren siempre a la memoria las enloquecedoras obras de Goya, y ya que éste asunto ha quedado parido y a salvo, queda decretado que tales aprietos tiene un carácter enteramente pedagógico-redundante y maternal-pos- depurativo… ¡Ah!… ¿Las brujas? Siempre tendremos una por cerca… ¡Agorero!

(*) Si es de su interés continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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