La Castidad no Será Resguardada


Me pregunto quién no ha escuchado diversas historias sobre los cintos de castidad, esos artilugios que eran comunes en la cultura medieval y que eran usados por las mujeres de los caballeros linajudos que viajaban para batallas, en largas peregrinaciones -no necesariamente a la Meca- y cruzadas bélicas, tan solamente con la finalidad de garantizar la fidelidad de ellas. Sin embargo da que pensar: ¿Hasta qué punto eso es real y verídico?

Con todo, no juzgue el leyente que estoy hablando de cosa antigua, ya que hasta el día de hoy se escuchan historias envolviendo el mencionado accesorio. Recientemente, por ejemplo, hubo un caso en que un equipo del Cuerpo de Bomberos de la ciudad de Padua, en Italia, tuvo que socorrer a una mujer que estaba literalmente “presa” en un cinto de castidad y no conseguía soltarlo. Finalmente la mujer explicó que ella misma había sido quien colocara el cinto, pero perdiera la llave y no conseguía abrirlo.

Sin ir más lejos, el año pasado dicho artefacto también volvió a ser comentado, sólo que esta vez los hombres fueron los protagonistas. Resulta que en la ciudad de Nyeri, en Kenia, una mujer le cortara el pene de su marido infiel. Luego, esa medida drástica inspiró a una tienda de moda masculina a colocar a la venta un cinto de castidad masculino, a fin de proteger los kenianos de sus esposas celosas y e rencorosas.

En todo caso, hoy día diversos modelos de cintos de castidad son comercializados generalmente para realizar fantasías sexuales, y basta una consulta rápida en internet para encontrar su venta en varios sitios por 219,90 euros… ¡Una pichincha!

Sin embargo, hay quienes se preguntan: ¿Eso es mito o verdad? Pues diré que eso no es definitivo, visto que ya existen algunos estudios que indican que los cintos están más próximos del mito que de la realidad. Por ejemplo, en la “Academia de Hungría”, situada en el “Palazzo Falconieri” de Roma, están expuestas reproducciones de todos los tipos de cintos bajo el título: “La historia misteriosa de los cintos de castidad: mito y realidad”… Una muestra truncada ya que falta exhibir lo que había dentro de los cintos.

Mismo así, según Sebestyen Terdik, uno de los curadores de la muestra, el cinto es más mito que realidad porque los estudios ya demostraron que la historia de las cruzadas y de los caballeros fue, en realidad, una gran mentira.

El profesor Albrecht Classen, de la “Universidad de Arizona”, en Estados Unidos, y especialista en historia medieval, escribió el libro “The Chastity Medieval Belt” en 2007, lo que de por sí lo torna la principal autoridad del mundo sobre este asunto. De acuerdo con él, no existe ninguna evidencia para indicar que existió o que tales objetos fueron producidos en la Edad Media. La primera vez que se habla del cinto es en un libro escrito por Konrad Keyeser en 1405. Pero se acredita que el autor quiso realizar una lectura divertida y realizó un chiste sobre un dispositivo que las mujeres utilizarían para proteger la honra de sus maridos cuando estos estaban en las batalla, lejos de ellas.

Luego el cinto de castidad se tornó un mito que dio lugar a innúmeros cuentos y sátiras a costillas y divertimiento de los hombres impotentes o que no podían controlar a sus esposas, las que luego iban en busca de otros hombres más activos sexualmente. También existen diseños de escenas que reflejan el momento en que el hombre que va de viaje, coloca un cinto de castidad en su mujer, mientras el amante está dentro del armario con otra copia de la llave.

Ergo, de acuerdo con Francisca Molero, sexóloga, ginecóloga y directora del “Instituto de Sexología de Barcelona”, los estándares de higiene de la época eran muy cuestionables, y si pensamos que hoy día algunas mujeres usan absorbente y ya se les irrita la región, es fácil imaginar cual serían entonces las consecuencias de usar un cinto de metal pesado, duro y afilado, con todo lo que eso implica.

“Para comenzar, las personas quedarían simplemente con heridas debido al atrito producido por al andar, sentar o inclinarse. Además de la dificultad o imposibilidad de realizar higiene vaginal y anal, el artefacto iría provocar una septicemia, lo que sería difícil de curar en aquella época. O sea, eso causaría la muerte”, concluye Molero.

No sé, pero hay cosas que ni en sonido ni en peso se pueden igualar. Y además está la relación entre la vista y el tacto que leí no sé dónde, la vista que es capaz de ver por los dedos que están acariciando lo que sea, esos mismos dedos que, sin tocar, consiguen sentir lo que están viendo… ¡Un tormento!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

Anuncios

No Confunda Democracia con Autocracia


La democracia, antigua y sublime dama de la manumisión de la expresión, es la doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno; o mejor dicho, es el predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.

Sin embargo, la democracia no se reduce solamente a los derechos civiles y políticos de la sociedad: las libertades de expresión, prensa, opinión, culto, asociación, elección. Tiene también que ver con la igualdad de condiciones para ejercer los derechos. Por lo tanto, de nada sirve hablar de libertad de elección, por ejemplo, cuando hay escasos niveles de educación política y pocos son los grupos que acceden a la competencia electoral. Es decir, un contexto de analfabetismo electoral no contribuye con buenas decisiones.

En este orden de ideas de nada sirve mencionar la libertad de prensa, si pueden los sujetos que componen este espectro estar expuestos a la censura previa o si los medios cierran las puertas a la diversidad de pensamiento y solo permiten que ciertas voces opinen, comenten y dirijan la información y el conocimiento.

La construcción de la democracia necesita sobrepasar las intenciones filosóficas y debe concretarse en la satisfacción de demandas concretas, y dar a luz a una sociedad más incluyente. Este es uno de los papeles más importantes de los Estados y viene siendo así desde la forma de gobierno adoptada por las antiguas ciudades-Estado griegas, donde las decisiones principales eran patrocinadas por una asamblea general de ciudadanos que encomendaban su ejecución a los magistrados.

Ya en Roma, se aportó a esta concepción política los principios jurídicos de igualdad ante la ley y de la delegación o representación de poder. Así mismo, agregaría que durante la Edad Media, la Carta Magna otorgada por Juan Sin Tierra de Inglaterra en 1215, proclamó por primera vez la exigencia de limitación del poder del monarca. A esto, complementaría que en el siglo XVIII, Locke elaboró su teoría política basándose en el derecho del hombre a elegir y controlar sus gobernantes, mientras que Montesquieu desarrolló una teoría de la división de poderes como garantía frente al abuso de al autoridad, al mismo tiempo que Rousseau aportó el componente netamente democrático de la voluntad general como única fuente legitima del poder.

Por ello de nada sirve referirse a la libertad de asociación, en la medida que una reunión sea motivo de sospecha para cualquier gobierno. Si no se hacen efectivas las libertades a plenitud, lo más probable es que no estemos en un contexto democrático.

Sin embargo, la democracia no se constituye por sí misma, ya que las iniciativas ciudadanas como la asociación de grupos en pro de mejorar aspectos de su realidad como las mingas, la seguridad preventiva y comités deportivos, entre otras, dependen de su interés y compromiso.

En un contexto de libertades democráticas, se hace más posible el desarrollo de los pueblos, mientras haya una adecuada comprensión y puesta en marcha de la igualdad de las personas, y no haya o se cataloguen sujetos de primera, segunda y tercera clases.

Precisamente, porque la democracia de nuestros pueblos ha estado últimamente pasando por un estado de agonía, es que la sociedad demanda otro tipo de democracia que no solo satisfaga los derechos civiles y políticos, sino también los sociales. Y eso no quiere decir asistencialismo, pero sí acceso a educación, salud y seguridad social… ¿Usted no está de acuerdo?

El Poder con Vigilancia y Castigo


No caben dudas de que el voto es el arma más efectiva que el pueblo tiene al alcance de su mano para lograr expresar su voluntad, premiar aciertos, castigar errores y corregir equivocaciones pasadas.

Los sistemas democráticos están construidos sobre las bases fundamentales de la perpetua prueba y error que las sociedades ejercitan con sus elecciones, opciones o “resignaciones” surgidas de acuerdo al panorama de la oferta que cada sector del espectro político presente en sus plataformas.

No en tanto, el título de este comentario corresponde al pensador francés Michel Foucault (1926-1984), quien fundamentó con locuacidad y dedicó buena parte de su obra al estudio del poder. De tal modo que, en “Vigilar y Castigar” nos señala que, durante la Edad Media, el poder de quien entonces mandaba se basaba en la demostración de la fuerza a través del castigo y la amenaza.

Sin embargo, todo da a entender que ahora hay una especie de sombra que nos acecha, que nos mira, que nos controla. Para comprender mejor, se hace necesario que revisemos la obra del pensador francés, donde apunta: “Hay que admitir en suma que este poder se ejerce más que se posee, que no es el “privilegio” adquirido o conservado de la clase dominante, sino el efecto del conjunto de sus posiciones estratégicas”.

Es como una especie de conformismo ante el ejercicio del poder: “son obligaciones o prohibiciones para quienes no lo tienen”. Los invade, pasa por y a través de ellos, se apoya sobre ellos (incluso a través de las urnas).

Foucault nos habla con elocuencia de la justicia regida por un poder omnímodo: “Lo que atacan en efecto en la justicia tradicional, antes de establecer los principios de una nueva penalidad, es indudablemente el exceso de los castigos, pero un exceso que va unido a una irregularidad más todavía que a un abuso del poder de castigar”.

Por consiguiente se nos hace terrible leer en sus líneas que “no se pretende castigar menos, sino castigar mejor; castigar con una severidad atenuada quizá, pero para castigar con más universalidad y necesidad; introducir el poder de castigar más profundamente en el cuerpo social, multiplicando los circuitos”… “En suma, el arte de castigar, en el régimen del poder disciplinario, no tiende ni a la expiación ni a la represión”.

La disertación de Foucault utiliza estas tácticas: “referir los actos, establecer comparaciones, diferenciar a los individuos, definir qué es lo anormal y qué lo normal. La penalidad perfecta que atraviesa todos los puntos, y controla todos los instantes de las instituciones disciplinarias, compara, diferencia, jerarquiza, homogeniza, excluye. En una palabra, normaliza”.

Por consiguiente, equivale a decir que hay que generar una actitud, una acción y un pensamiento único, basados en el miedo, en aras de que solo haya una palabra que es ley y que no exista nadie que se le oponga… En síntesis, vigilar y castigar.

Son los tiempos que vivimos… ¡Pero si Dios permite, sólo hasta las próximas elecciones, claro!

Teorías y Tesis de Periodistas


El concepto “prensa escrita” se refiere a publicaciones impresas que se diferencian en función de su periodicidad, que puede ser diaria (en cuyo caso suele llamarse diario), semanal (semanario o revista), mensual (caso de muchas revistas especializadas), o anual (anuario). Pero no hay duda de que el periódico fue el primer medio de comunicación de masas y la herramienta propulsora del periodismo. A lo largo de los siglos ha evolucionado hasta convertirse en el soporte más difundido, con millones de ejemplares especializados en diversas temáticas y editado en multitud de formatos.

El periódico, como medio de comunicación de masas, apareció tras la invención de la imprenta de Gutenberg, mientras que el primer ejemplar impreso de forma masiva fue alemán y nació en 1457 con el nombre de “Nurenberg Zeitung”. Posteriormente, ciertos intelectuales comenzaron a publicar escritos con forma de semanarios, diarios, revistas, etc. Pero fue a partir de mediados del siglo XIX, durante la Revolución Industrial, cuando se experimentó el gran desarrollo del periódico.

Sin embargo, antes de la aparición de la imprenta existieron ciertas publicaciones que pueden ser consideradas como antecesoras del periódico moderno. En el año 59 a.C. salió a la luz en Roma una publicación conocida como “acta diurna” -noticias del día- por orden de Julio César, con la que buscaba poner a los ciudadanos al tanto de los sucesos que tenían lugar en la ciudad. El boletín incluía anales históricos, actas y noticias sobre la sociedad, sucesos y comentarios.

Otro de los precedentes del periódico es la publicación “Kaiyuan Za Bao” -“Noticias Mezcladas”-, publicada en el Imperio Chino en el año 713 d. C.

Durante la Edad Media, la tradición escrita cayó en desuso prevaleciendo la oral a través de los juglares, que narraban las hazañas y acontecimientos de la época. Sería en el siglo XIII cuando la costumbre de registrar de forma escrita los acontecimientos que sucedían volvería a coger fuerza, dando lugar a la aparición de publicaciones como “Nouvelle manuscrite”, “Journal d’un burgeois” o las “gazzettas”.

Empero, el 28 de junio de 1712 nació J. J. Rousseau, pensador que ha apasionado a centenares de intelectuales por considerarlo uno de los padres de la Revolución Francesa y, por ende, de la Independencia. Pero lo más extraño del caso es que casi todas sus ideas no fueron originales, él las tomó de otros pensadores, un par de ellos ingleses a los que no le gustaba citar. Otro punto que llama la atención de sus escritos es la absoluta pesadez, la cual podría compararse con la consistencia de un balón de cemento. Su prosa aburre, cansa, desobliga. Por ello su crítica nos hace sospechar que varios de sus panegiristas criollos no lo leyeron nunca, y tan solo citan sus ideas generales, sus teorías resumidas en libros de texto y enciclopedias.

Una de las tesis roussonianas que más simpatías le deparó en su tiempo y en el siglo siguiente fue la de que el hombre es bueno por naturaleza, con lo cual pretendía dar un golpe a la creencia judeocristiana sobre el pecado original. Rousseau llevó una vida personal muy alejada de la bondad natural y hasta contraria al bien racional o filosófico. Por ejemplo, podría afirmarse que nunca se preocupó de sus hijos, ya que a todos ellos los entregó a un hospicio sostenido por la Iglesia, a la que tanto odió.

Su trato a las mujeres con las que vivió provocaría estallidos de indignación en cualquier luchadora por los derechos de ellas. Tanto es así, que si podía pasarlo bien sin trabajar, mejor que mejor. Si era necesario teorizar e inventar hechos para justificar las teorías, no había problema: sus seguidores lo aceptarían sin dificultad.

Sin embargo, hace unas pocas semanas que el periodista William J. Dobson publicó en “The Wall Street Journal” un artículo titulado “Los dictadores modernos invocan la democracia”, en que habla de un nuevo “dictador inteligente”, que entiende que “en un mundo globalizado, las formas más brutales de intimidación -como las detenciones en masa, los pelotones de fusilamiento y las violentas represiones- son mejor reemplazadas por formas más sutiles de coerción”.

Según la opinión de este periodista, el “dictador inteligente” de nuestros días “despliega los recaudadores de impuestos o los inspectores sanitarios para desactivar a disidentes”. O en todo caso, “se asegura de que las leyes estén redactadas en términos generales y luego las utiliza como un bisturí para atacar a los grupos que considera una amenaza”. Además, “en vez de disparar a todos los medios, hacen excepciones para pequeños medios —en general periódicos— que permiten un debate público limitado”.

Este mismo escritor recuerda que “los líderes soviéticos solían organizar elecciones y anunciaban que habían ganado con 99% de los votos”, en tanto hoy los “dictadores inteligentes entienden que es mejor dar la impresión de ganar una elección reñida que robarla abiertamente”. Señala, sin embargo, que “el autoritarismo moderno es más duradero que el destino de un solo dictador, que tiene sus vulnerabilidades”.

En efecto, considera que “el fin de esos regímenes está en las calles y en la plaza, es decir, en la movilización de la población bajo las banderas democráticas”.

Para los nuevos dictadores “el reto no es tener armas suficientes para atropellar a su gente en las calles, sino evitar que aprenda a manifestarse”… Interesante, ¿verdad?

La Pornografía Causa Ceguera


A veces pienso que las orgias de los griegos y los romanos deberían ser muy importantes, pues aun con la censura sincrónica o anacrónica que se ha impuesto sobre ellas, siglos y siglos de antigüedad después y sin contar con la ayuda de imagen fotográfica o fílmica, han conseguido llegar a nuestros ojos y oídos con todo lujo de detalles. De igual modo, la supuestamente “oscura” Edad Media nos ha dejado entrever bajo los cinturones de castidad y santos por millones, que los poderosos, con la colaboración de vasallos y vasallas, organizaban fiestones y misas negras que incluían reyes, reinas, papas, pajes y doncellas en alegre montón.

Que lo diga Boccaccio en la literatura y los Borgia en época de pleno Renacimiento, ya que estos fueron testigos de que, poder y sexo, brillaban y bailaban la misma danza.

Pero ahora, para mal de muchos, según un estudio publicado por “Live Science”, ponerse a mirar pornografía con frecuencia puede “apagar” -para quien tiene- algunas zonas del cerebro y, en particular, las vinculadas al estimulo visual. Pues bien, estos concienzudos investigadores, descubrieron que las películas explícitas provocan que llegue menos sangre al “córtex visual primario”, de acuerdo a un estudio realizado con 12 mujeres… ¡Bah! Por la profundidad sus estudios, noto que estos hombres ambidextros de la ciencia son unos pre-conceptuosos.

En todo caso, ellos advierten que más allá de mirar pornografía, la cual es una tarea que requiere más que nada un esfuerzo visual, las nuevas evidencias descubiertas señalan que las películas de contenido erótico tipo “XXX” pueden aquietar las partes del cerebro que procesan los estímulos visuales… Y hasta descubrieron que algunos quedan bizcos con tanto esfuerzo.

Por lo tanto, de acuerdo a ese estudio publicado por Live Science, estos investigadores descubrieron que mirar películas o realizar cualquier otra tarea visual, mandaría un flujo de sangre extra a esa región del cerebro. Sin embargo, no ocurre tanto cuando las escenas son muy explícitas. En lugar de ser así, el cerebro desvía sangre -y por lo tanto energía- a las regiones del cuerpo responsables de la estimulación sexual… ¡Sí! Puede que la envíe para la otra cabeza.

Pero según Gert Holstege, un uro-neurólogo de la “Universidad de Groningen” en Holanda, el cerebro no precisa de todos los detalles visuales de una escena sexual… “Si mirás tu computadora y tenés que escribir o hacer algo, tenés que mirar específica y cuidadosamente para no cometer errores. Pero en el momento en que mirás películas de sexo explícito, eso no es necesario, ya que no son importantes los detalles de si la puerta es verde o amarilla”, explicó el científico a Live Science… Claro, a esas alturas, ¿quién miércoles se va a importar con detalles coloridos?

“El cerebro no puede estar a la vez ansioso y excitado”, señaló Holstege. Quien indicó que durante el orgasmo, la actividad en las regiones asociadas a la ansiedad en el cerebro, desciende, lo que puede explicar por qué las mujeres con bajo deseo sexual a menudo tienen alto grado de ansiedad… y mucho dolor de cabeza, principalmente a la hora de acostarse..

Para explicarlo, Holstege aclaró que cuando una persona se encuentra en una situación peligrosa, por ejemplo, no siente deseos sexuales, porque la urgencia es la supervivencia del individuo y no de la especie… ¡Vaya descubrimiento!

Las investigaciones en escaneo cerebral ya habían dado algunas pistas de que las imágenes sexuales explícitas “adormecen” un área cerebral llamada “área 17 Brodmann”, a la que también se refieren como “córtex visual primario”, una región que procesa la información visual que llega al cerebro.

Holstege examinó el córtex visual primario de 12 mujeres heterosexuales y pre-menopaúsicas. Cada mujer vio tres videos mientras se le escaneaba la actividad cerebral mediante un sistema que detecta los cambios de radioactividad del cerebro correspondientes al flujo de sangre que llega a las distintas regiones. Uno de los filmes era un documental sobre la vida marina, mientras que los otros dos, de pornografía “amigable” para mujeres. El primero de ellos mostraba solamente el juego previo y estimulación, y el segundo escenas de sexo oral y penetración… Se cree que, en las menopaúsicas, la reacción hubiese sido extraordinariamente exitosa.

Pero en fin, los resultados revelaron que el video de mayor intensidad sexual provocaba que menos sangre llegara al córtex visual primario. “La región aún está activa, sólo que en una medida mucho menor. Usualmente, ese efecto en la región del cerebro se ve cuando la persona se está dedicando a una actividad no visual, como recordar palabras”, concluyó Holstege.

Qué palabras o frases debería agregar a lo descubierto por este laborioso de Gert, si lo que yo pretendía era bien más simple y va mucho más allá de impedir que las virtudes de la noche trasciendan para los horrores del día, sobre todo cuando a algunos gentiles lectores del artículo les da unas ganas locas de agarrar un chicote filosófico ante los idiotas que aparecen en escena vociferando asnerías… ¿No es esplendido?

A %d blogueros les gusta esto: