¡Festeja ya! Se nos Viene el Fin del Mundo


Creo que a falta de algo mejor con qué entretenerse en estos días, una pléyade se ha dedicado a tejer teorías, conjeturas y profecías. La última que ha surgido, pregunta: ¿Sería Francisco o último Papa de todos?… No por causa de Cristina K ni porque el club de sus amores no clericales, San Lorenzo de Almagro, haya perdido la final del Mundial de Clubes contra el Real de Madrid… Lejos de ello.

En principio es muy difícil explicar en detalle cómo se constituye una teoría a menos que se especifique el ámbito de conocimiento o campo de aplicación al que se refiere, el tipo de objetos a los que se aplica, etc. Por tanto, de acuerdo con este mismo razonamiento es posible formular muchas definiciones de teoría.

En todo caso, una de ellas dice que una teoría es un “sistema lógico-deductivo” constituido por un conjunto de hipótesis, un campo de aplicación (de lo que trata la teoría, el conjunto de cosas que explica) y algunas reglas que permitan extraer consecuencias de las hipótesis de la teoría. En general las teorías sirven para confeccionar modelos científicos que interpreten un conjunto amplio de observaciones, en función de los axiomas o principios, supuestos y postulados, de la teoría.

Por su vez, la profecía bíblica consiste en la proyección de precedentes bíblicos, el uso de eventos proféticos y con ello poder interpretar procesos proféticos que además de poder interpretar el pasado, inspiran el presente y permiten entender el futuro… Aunque no necesariamente lo comprendamos.

Evidente que existen muchas opiniones respecto a cómo interpretar la profecía bíblica. Están los que aceptan sin cuestionar todo detalle literal, están los que enfatizan el significado de los símbolos, y muchos teólogos actualmente creen que las profecías fueron redactadas después de los hechos… Muchos solamente se ríen.

Pero volviendo al inicio de lo mencionado y poder explicar la pregunta, ese séquito de mentes pensantes de la actualidad, dogmatiza que por lo menos eso es lo que indican algunas teorías que tiene como base profecías realizadas para el fin del mundo.

La principal de esas visiones apocalípticas no sería exactamente la del médico y consultor astrológico provenzal de origen judío llamado de Nostradamus, o Michel de Nôtre-Dame, en la cual el actual líder jesuita sudamericano es visto como “papa negro”… Mismo que él no viniese de África o de alguna aldea de cautivos africanos.

Como sea, la profecía del provenzal dice: “Al principio, habrá enfermedades letales como advertencia. Después surgirán plagas, morirán muchos animales, catástrofes acontecerán, mudanzas climáticas y, finalmente, comenzarán las guerras e invasiones del rey negro”.

Como tal, esos que ahora se dedican a interpretar su auspicio, usan el Ebola para dar inicio a ella, recordando también de los fenómenos climáticos que han sucedido y, finalmente, las tensiones militares en Oriente Medio y en Rusia.

Pero si es así, vale la pregunta: ¿Donde entra el Papa en esa historia?

No sé, pero todos aquellos que acreditan en la teoría de que Francisco es el “Papa del apocalipsis”, hacen mención a la profecía de San Malaquías, quien afirmara que el “último Papa antes del final de los tiempos sería el de número 112 desde Celestino II, en el siglo XII, sobre cuyo mandato la ciudad de las siete colinas sería destruida”.

La ciudad de las siete colinas, en este caso es Roma, el lugar donde está el Vaticano. Y, desde la época anunciada por San Malaquías, Francisco es justamente el Papa número 112… Que a más, me parece que son dos buenos números para jugarle a la lotería de fin año.

Conjuntamente a estos pronósticos cabalísticos Malequinianos, los creyentes o defensores de esas teorías hacen cuestión de recordarnos que durante la elección de Francisco la luz se apagó en el Vaticano. También citan el rayo que atingió la cúpula de la basílica de San Pedro un día después que Benito XVI haber renunciado.

En todo caso, yo mismo tengo mi propia teoría, pero vale enunciar la pregunta: ¿Por acaso el desconfiado leyente acredita en teorías de conspiración y en profecías?… ¡Dios le valga!

(*) Si le parece bien, visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/… Libros y e-book disponibles en Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; y en: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Ahora Debemos Avanzar con Resiliencia


Normalmente, los asuntos por el estilo suelen pasar desapercibidos dentro de un contexto mayor de noticias, pero es interesante observar lo que el Primer Ministro del Japón presentó días atrás en el “Informe sobre el Desarrollo Humano 2014”, elaborado por el PNUD, ya que este año su tema central es la “resiliencia”; palabra ésta que significa la capacidad que tiene un sistema para recuperar sus condiciones o características iniciales después de estar sometido a una alteración y tras el cese de ésta.

Y siendo así, parece apropiado que esta edición del Informe, que comenzó a publicarse en 1990, haya sido dada a conocer en un país que es un ejemplo de capacidad de recuperación ante los desafíos más formidables.

No obstante, de un modo más amplio, la “resiliencia” también es la capacidad de una persona o de una sociedad, de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. Por tanto, el Informe observa que el desarrollo humano en los diferentes países ha avanzado considerablemente desde 1990 y que las tendencias generales continúan siendo positivas. Sin embargo, éste señala que se siguen produciendo pérdidas de vidas, crisis económicas, desastres y crisis naturales o causadas por el ser humano que ponen en peligro el desarrollo alcanzado.

En síntesis, uno puede juzgar que evaluar la capacidad de recuperación de la sociedad ante esos desafíos, no parecería ser una preocupación obvia ni para las sociedades ni los Estados… ¡Debería serlo!

El referido Informe no realiza una enumeración detallada de las amenazas que ponen en peligro los progresos económicos y sociales alcanzados en el último cuarto de siglo; pero nos basta con dar una mirada a la prensa para darse cuenta de que no vivimos en un mundo sereno y pacífico, con un futuro límpido y predecible, sino más bien en un entorno difícil con desafíos inesperados que, a veces, parecen abrumadores.

Es evidente que la globalización, un nombre nuevo para un proceso tan viejo como el homo sapiens o la humedad, apareja beneficios considerables para la sociedad, pero uno no debe olvidarse de que también acentúa la interdependencia global y genera nuevos motivos de preocupación.

Así pues, como resultado de la mayor interdependencia, eventos locales pronto pueden derramarse al resto del planeta afectando aún a las sociedades más distantes. Aunque, como lo demuestran los estudios del “Panel Intergubernamental para el Cambio Climático” publicados recientemente, la amenaza más grave, que seguramente pondrá a prueba la resiliencia de nuestras sociedades, no serán tanto los acontecimientos plasmados en los titulares de los informativos periodísticos, sino procesos más lentos, casi imperceptibles en el corto plazo, como el cambio climático.

Ejemplos hay de montón, y muchas de esas amenazas llegan a tener una escala transfronteriza, o aún global. Como resultado, en última instancia, la capacidad de cada sociedad para recuperarse de una situación extrema, dependerá de las fortalezas internas de que disponga para enfrentar desafíos sobre los cuales, individualmente, tendrá poco control. Claramente, una de las estrategias es aumentar la coordinación internacional.

El Informe concluye que es vital que cada sociedad desarrolle su resiliencia para enfrentar tamaños desafíos. Con ese fin, recomienda fortalecer el desarrollo y cohesión de la sociedad; asegurar un amplio acceso a los servicios sociales básicos, como salud y educación; introducir sistemas de seguridad social más sólidos; aplicar políticas para el pleno empleo, “reconociendo que el valor del empleo se extiende mucho más allá del ingreso que genera”; desarrollar instituciones justas que respondan a la sociedad; fortalecer la cohesión social; y reducir el potencial de conflictos sociales.

La idea fundamental es que sociedades con mayor desarrollo humano, más justas y sólidas serán más capaces de enfrentar los desafíos que se nos vienen encima… Lo que en otras palabras, significa más o menos, que si no hacemos nada es como quedarse sentado mirando como la enfermedad infecciosa viral del “Ébola” avanza y avanza…

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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