El Perfil del Tonto Contemporáneo


Ya está más que manyado eso de que los tiempos cambian, pero no hay dudas que los tontos aun permanecen habitando en nuestro espacio sideral. Pero para que uno no lo venga a pisotear si se tropieza accidentalmente con él, se hace necesario detallar cuales son las versátiles características del tonto contemporáneo.

En primer lugar, cabe decir que éste no es un delincuente que descarga -roba- películas de la red. Pero sí paga 5 dólares para ir a un cine incómodo y frío, lugar donde se reúnen a hablar las personas que no saben ver la televisión en silencio. Su tontería llega al extremo de sufragar el vicio ajeno. Avergüenza confesarlo, pero éste triste mamífero bípede tampoco obtiene la música ilegalmente de internet. Compra los CDs, y hasta es plausible advertir que el animalejo en cuestión exhibe un comportamiento pornográfico.

El tonto contemporáneo se dirige al quiosco para satisfacer su sed de información. Allí adquiere periódicos y revistas, porque no considera abusivo pagar una cantidad módica a cambio de escuchar el rumor del planeta. Es tan tonto que no posee ni casa, porque no quería endeudarse o porque no se la podía permitir. Ni siquiera los persuasivos mafiosos, que disfrazados de ejecutivos de instituciones financieras, lo convencieron con la vana promesa de que ellos avalarían la operación.

Simultáneamente, el estúpido paga las desgravaciones tramposas por la compra de vivienda -delincuencia de Estado, denunciada por la UE y la OCDE- que han llegado a sumar varios por ciento del PIB. Por si esto fuera poco, el muy tonto da hoy su dinero a los bancos que concedieron hipotecas irresponsables a quienes se las podían permitir todavía menos que él.

El tonto contemporáneo es religiosamente pagano, paga por todo. Deposita sus ahorros en una caja de seguridad de una imprudente Institución insolvente, la que después termina por amenazar al tonto con guillotinarlo si éste entra en números rojos. Y como si fuera poco, también vota al partido que mantiene en sus cargos a los mismos autores del atropello anterior.

Igualmente paga el precio real de billetes aéreos y habitaciones de hotel, sin salirse del presupuesto -los amigos de las gangas dicen que el tonto se equilibra pero siempre tiene el agua al cuello-. El muy imbécil también siente la obligación moral de restituir una deuda, así que empieza por no endeudarse. Algunos aun no se dieron cuenta, pero al tonto contemporáneo, antes se le llamaba de ciudadano.

Sin embargo, también los hay de otros mentecatos arquetipos, como por ejemplo, éste individuo, que para saber “qué se sentía”, le pidió a un amigo que lo baleara. Ahora, el timorato -o súper retonto-, está internado y su compañero preso.

Cuentan que el hecho ocurrió hace un par de domingos en el pequeño paraje de Stockholm, en Wisconsin, EEUU, una intrascendente localidad perdida en el mapa, ya que cuenta con una población de sólo 75 personas.

Quizá, aburrido por la rutinaria vida pueblerina y fútil, el joven dio en procurar para sí experiencias nuevas. Y no tuvo mejor idea que pedirle a un amigo que le pegara un tiro para “ver qué se siente” después del estampido.

Según consigna la agencia noticiosa AP, el amigo en cuestión -Shaw Mossow, de 25 de edad- acabó por ceder al absurdo pedido de su compañero, y le disparó en una pierna con un rifle calibre 22. La policía local no reveló el nombre del herido, pero indicó que los informes médicos son favorables y que el joven se recuperará pronto. Mientras tanto, su amigo Shawn pagó caro su acto de buena voluntad: fue puesto tras las rejas y se le fijó una fianza de 10.000 dólares.

En todo caso, juzgo que a estos dos tontos les debe de haber faltado un “poka-yoke”, palabra que literalmente se traduce del japonés como “a prueba de errores”, y es un dispositivo que los nipones han creado, generalmente destinado a evitar cagadas.

Sin embargo, algunos autores manejan el “poka-yoke” como un “sistema anti-tonto”, el cual garantiza la seguridad de la maquinaria ante los usuarios, proceso o procedimiento, con en el cual los idiotas se encuentren relacionados, y de esta manera, ellos no vengan a provocar accidentes de cualquier tipo.

Se apunta que originalmente en Japón las piezas mal fabricadas seguían en proceso con el consiguiente costo que ello ocasionaba. Entonces, con estos dispositivos que fueron introducidos en Toyota en la década de los 60 por el ingeniero Shigeo Shingo, casi de inmediato pasó a lo que se conoce como Sistema de Producción Toyota.

Aunque con anterioridad ya existían tontos-idiotas y poka-yokes, no fue hasta su introducción en Toyota que ellos se convirtieron en una técnica, hoy común, de calidad.

Sí, ya se. Todo esto puede parecer un poco ambiguo para los neófitos, no obstante, en un mundo tan absolutamente cuadrado, como hurtarme de la satisfacción de lograr exhibir otras formas que, por su propia y mágica sinuosidad, no se contrapongan a los cuadriláteros síntomas de la estupidez actual… ¿Alguien es capaz de explicarlo mejor?

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