Promesas


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No sé qué decirle sobre todo esto, pero creo que siento por usted un amor antiguo. Como si fuese un hoy que se inició hace muchos ayeres, algo como una luna que nunca desaparece, como un viento en torbellino que arrastra hojas iluminadas.

Temo hablarle, temo molestarle o incomodarle, pero ya no sé más qué hacer con todo lo que siento. Aunque sin duda usted es la principal y única razón para yo creer en la magia y hoy llevo su nombre gravado en mi alma.

Confieso que, poco a poco, se ha ido introduciendo sigilosamente en medio de mis pupilas, justamente allí, donde antes se escondía la oscuridad. Donde tan sólo había quejumbre, tempestad, remolino en furia, y ha causado una colisión, un choque y una sacada de lugar que no hace daño sino que provoca una felicidad intensa.

Quién sabe usted aún no se ha dado cuenta, pero debo decirle que se ha metido en medio de mi vida, despacio, paso a paso, y ha ido destruyendo con su belleza todo lo que me hacía mal, los viejos dolores, los rancios rencores de antiguos amores, y que los ha hecho huir, cobardes, de mi guarida oscura dejando en su lugar nuevos huracanes de sueños y fuegos oblicuos.

Yo le permitiré que me llame como quiera si me presta su rostro para ahuecar en él mis manos, pero si usted en sus palabras me dice rosa, juro que tomaré su aliento a viento de primavera.

Todo lo ocupa usted en mi mente, y tal cual un girasol que mira siempre en dirección al sol, hoy mis ojos sólo miran hacia usted, pues se ha tornado el resplandor más brillante que he conocido sobre la tierra.

Si soy dueño de su corazón, un día, por primera vez y para siempre, he de llevar en mis pies y en mi alma las memorias de nuestro amor. Lo haré para no olvidar lo que es caminar junto a usted y para no perderme jamás, y continuaré a andar de manos dadas por esas mismas calles donde nosotros estuvimos juntos en sueños.

Arenal de Sueños


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Ya no me alcanzará la triste noche, si recostado en mi cama como playa de blancas arenas, dejo que las tibias olas de tu mar de amor platinado por la luna al pie de infinitas estrellas, bañe mi cuerpo y refresque mi alma con tus besos de espuma.

Aguardo impaciente la barcarola de tus susurros para regresar ansioso de otros viajes y dolores, cediendo a que el vals de la serena luna doble mi cabeza soñando sobre tu pecho de flor nocturna.

Deseoso estoy para que los desvelos de mi vida se deshagan de pronto en añicos, cuando tu mano que vive y vuela, abran los puños delicados dejando caer en mi piel señales sin rumbo que amparen la noche de este viajero dormido.

Iremos juntos a viajar entonces a través de las aguas del tiempo, en cuanto yo sigo el agua que llevas y que me lleva por la noche entre olas de pasión, por el mundo, hasta que el céfiro de la muerte nos envuelva en el destino.

Quiero que vivas amada mía, en cuanto yo, adormecido, te espero en los sueños de la madrugada. Quiero que tus oídos continúen oyendo el viento de mis clamores de ardor mientras hueles este amor de mar que aprendimos a amar juntos, y que sigas pisando la misma arena que nuestros cuerpos se acostumbraron a pisar un día.

Hoy, ausente de mí, sé que por otros sueños tu corazón navega. Cierra tus párpados, cierra ya esos sueños y entra con tu cielo en mis ojos. Dormirás ahora con mi sueño, e iras, iremos juntos los dos, a navegar por las aguas puras como ámbar dormido.

Entonces ya no seré apenas tu sueño, y viajaras de manos dadas siempre viva, siempre sol, siempre mar, siempre luna.

Lágrimas


25- lagrimas

Fue como si surgiese de repente el ventarrón infausto del destino, y presumo que a ti también te habrán lastimado el alma esas agrias palabras que, al proferirlas al azar, no tuvieron la intención de hacerme daño, aunque el golpe del veneno que había en ellas fue mucho más que un rencor ajeno olvidado en su inútil corona de espinas.

Hazme el favor, cállate, abominable Eva de este paraíso terrenal. Nunca ignores a quien ciertamente le importas, pues tal vez mañana, tarde, has de darte cuenta que perdiste la luna, mientras, dispersa y afrentada, te entretuviste en contar las estrellas.

Puede que no te hayas dado cuenta, pero las tuyas han sido palabras que acecharon la muerte de un amor sublime a quien entonces lo ofendieron e hirieron gravemente, únicamente porque mi boca cerrada ya no pudo contestar su canto avinagrado.

Al oírte me sobrevino el llanto. Esas ganas de llorar que nacen de repente, ahogadas en la desolación, mismo que fuera de mi cuerpo en desconsuelo la luna florecida y el vergel en flor quisiesen forjar ese deseo de estar solo y al mismo tiempo necesitar de un abrazo, una caricia, tal vez hasta un beso que lo pueda todo.

Duele, pero el más mentado de los hombres llora en los momentos más amargos de la vida. Yo no fui diferente, pues siendo más que el mar y que sus islas, y porque hay que caer dentro de ese mismo mar como en un pozo para salir del fondo con un ramo de agua secreta y verdades sumergidas, entonces lloré, lloré con el alma. Pero no lloré físicamente, lloré de verdad, de la manera que más duele, lloré sin lágrimas.

Infausta mujer, te has olvidado que el amor verdadero nunca se da por vencido, que jamás pierde la fe, porque siempre tiene esperanza y se mantiene firme ante toda circunstancia, incluso estando dentro de un traje vacío y uno siga cojeando como un espantapájaros de sonrisa sangrante.

¡Ay de mí!, ¡ay de nosotros!, mi dulce amada, que sólo quisimos apena amor, amarnos, y entre tantos dolores nos dispusimos los dos a quedar malheridos.

Abjuración


22- abjuracion

Aun no soñaba en conocerte, vida mía, pero ya me dedicaba a plantar flores y madrigales en el camino. Tuve como propósito que ni un sólo día de mi vida me faltasen las mariposas.

Pero luego que te conocí desenredando festivamente ese viento primaveral que se levanta en el ocaso, me distes un beso, y nuestros besos se transformaron pronto en danza y la sonrisa se hizo niña en tu rostro.

Tiempo después, sumergidos en un lento juego de luces noctívagas, mientras miles de nuestros besos varaban en un ansia anidada, nuestras manos construyeron diligentes una alianza de amor perpetuo. Entonces el suave toque de mis manos de pergamino convirtió mágicamente tu cuerpo en rosas y en mi estómago nacieron nuevas mariposas.

De inicio no lo advertí, pero traía tu amor, tal cual una estrella fugaz del firmamento, una larguísima hilera de emociones y dolores, un largo rayo mancillado de espinas; y, sin querer, ciegos de amor y pasión, decidimos cerrar nuestros ojos al mundo para que ninguna herida nos separase jamás.

En ti los ríos cantaban, pero de rebato, nada más que de repente, tú partiste y los minutos de mí vida se volvieron horas. Desde ese día mi cama pareció vacía, y la falta de tu toque se convirtió en pura agonía cuando la adversa campana solitaria del crepúsculo cayó de vez sobre tus ojos.

Desde ese día la tierra ya no canta. No es culpa de tus ojos este luto mío, no buscaron tus pies este camino y tus manos no clavaron esta espada, pero la simple evocación de tu piel perfumada hoy me causa un agito de escalofrío y mis lágrimas se tornan puras antes de ahogarse en el hondo torrente de un río.

El delicioso gusto azucarado de tu boca lo busco ahora en toda fruta madura, y encuentro la mirada de tus ojos en toda nube oscura. Fruto prohibido de mis quimeras, mujer de ensueños y alucinaciones noctívagas, rumor de olas quebrándose en la playa, en tus brazos me he rendido un día después de haber sido ladrón de corazones.

Farsante impío y despiadado que ha pasado toda la vida esquivando balas, siento que de repente me ha matado tu abrazo, tus besos, una despedida, y un hasta nunca más.

Me di Cuenta que Vivo en el Invierno


Al principio comencé a leer este manuscrito de manera normal, haciéndolo según mi habitual costumbre, bastante rápido. Eso ocurrió hasta que llegué a la tercera oración, cuando entonces paré y empecé a leerlo de nuevo, interpretando más despacio las frases y pensando acerca de cada palabra. Por tal motivo, pienso que este escrito hará también que el amigo leyente tome su tiempo al leerlo, y cavile un poco al respecto; así que, me siento obligado a sugerirle que lo lea despacio.

¿Ya es Invierno…sabe? Creo que el tiempo tiene su manera peculiar de moverse rápido y tomarte desprevenido del paso de los años. Parece que sólo ayer que era joven, recién casado y embarcándome en mi nueva vida junto con mi pareja. Pero de cierta forma, eso me parece que fue hace mucho tiempo, por lo que ahora pienso irreflexivo: ¿A dónde se fueron los años?… Sé que los he vivido todos. Tengo visiones como fue entonces y de todas mis esperanzas y sueños. Pero aquí está el invierno de mi vida, y “me agarra de sorpresa”…

Es cuando me pregunto: ¿Cómo llegué aquí tan rápido? ¿Dónde se fueron los años? ¿Adónde se fue mi juventud?… Bueno, recuerdo bien haber visto gente mayor a través de los años, cuando pensaba que aquellas personas mayores estaban muy lejos de mí, y que ese invierno estaba tan lejos de mí, que no me podía imaginar cómo sería…

Pero no hay como negar que aquí está él. Todos mis amigos están retirados y volviéndose “grises”, se mueven más lento y en ellos ahora veo a una persona mayor. Algunos están en mejor forma, otros peor que yo, pero sí, noto en sus fisonomías el gran cambio. Ya no son como las personas que recuerdo, que eran jóvenes y vibrantes, sino que son como yo, y que su edad se empieza a mostrar y ahora todos somos como aquellas mismas personas mayores que solía ver y que nunca pensé que sería…

¡Ahora veo que sólo el hecho de tomar una ducha es uno de los acontecimientos reales del día!… ¡Y que tomar una siesta ya no es algo agradable como era antes, sino que es algo obligatorio! Y eso ocurre porque si no lo hago por mi propia voluntad, simplemente me quedo dormido donde esté sentado.

Un poco absorto me doy cuenta que entré en esta nueva etapa de la vida sin preparación alguna para todos los dolores y achaques y la pérdida de fuerza o habilidad para ir y hacer todas las cosas que quisiera haber hecho pero que nunca las hice. Pero por su vez, por lo menos sé, que aunque el invierno haya llegado y no obstante no esté muy seguro de cuánto va a durar, sí sé que cuando éste se acabe en esta tierra, se acabó… ¡Otra aventura empezará!

Obvio que tengo arrepentimientos en mi alma. Hay cosas que hubiese querido no haber hecho, y otras tantas cosas que debí haber hecho y no las hice. Pero de verdad, hay muchas cosas de las que estoy contento que hice.

Así que, si usted todavía no está en su invierno, permítame recordarle que pronto estará allí mucho más rápido de lo que piensa. Por tanto, cualquier cosa que quiera lograr en su vida, por favor, “hágalo rápido”. No lo posponga por mucho tiempo. La vida se pasa rápido. Haga todo lo que pueda hoy, porque uno nunca estará seguro si ya es su invierno o no.

Como usted no tiene la promesa que verá todas las estaciones de su vida, mejor que viva el hoy y diga todas las cosas que quiera que sus seres queridos recuerden, con la esperanza que ellos lo aprecien y amen por todas las cosas que ha hecho por ellos en los años pasados.

Recuerde que la vida es un regalo que se te ha dado, pero la forma en que la vives es un regalo que tu dejas para los que vienen después. Por tanto, has de este viaje algo único y fantástico… ¡VIVE BIEN!… ¡Goza el día! ¡Has algo agradable!… ¡Se Feliz!

Por lo demás, recuerde: “Lo real es la salud y no las piezas de oro y plata que uno acumuló”. Y finalmente, considere lo siguiente: “Goce al máximo su día mientras dure, pues pronto verá que sus hijos se están convirtiendo en lo que usted es ahora”.

¡Ah! Y eso de salir a la calle es bueno, pero ¡regresar a la casa es mejor!

Sé que usted también se olvida de los nombres, pero eso no importa mucho, está bien, porque otras personas ¡se olvidan que siquiera te conocieron!

Es por eso que pienso que las cosas que me importaban hacer, ya no me importan ahora, aunque sí me importa que no me “importe” que no lo haga más. Al final de cuentas uno duerme mejor en un sillón con la TV prendida que en la cama, aunque a esto se le llama “pre-dormir”… Además, confieso que extraño los días cuando todo trabajaba con solamente un interruptor de “prendido” y “apagado”.

En consecuencia a todo esto, he percibido que últimamente tiendo a usar más las palabras: ¿qué?… ¿dónde?… ¿cómo?, y lo que solían ser pecas ahora son manchas del hígado. Además, noto que a mi lado todo el mundo “susurra”. También tengo tres tallas de ropa en el ropero, dos de las cuales nunca volveré a usar…

En todo caso, pienso que lo “Viejo” es bueno en algunos casos: Viejas canciones, Viejas películas, y lo mejor de todo, ¡VIEJOS AMIGOS!

Confieso que no soy el autor de este artículo… Solo me gustó.

(*) Si desea seguir la misma línea y enfoque de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Los Pañuelos Sólo Sirven para Saludar


Hasta el más merendero leyente está al tanto de que hay quienes digan que la naturaleza se muestra indiferente a los dolores y preocupaciones de los hombres, pero los tenemos que escuchar igual, mismo a sabiendas que estos no saben nada de hombres ni de naturaleza.

Así que, mientras busco componer y adecuar el relato para que el absurdo pueda parecer lógico, la incoherencia una rectitud perfecta, la flaqueza una fuerza, la humillación una dignidad, el temor una satisfacción, llego al punto de razonar que tanto vale lo que fuimos como lo que deberíamos haber sido, y que ojalá podamos mostrarnos así cuando llamados por el Supremo, pues el hecho de saberlo ya es haber realizado la mitad del camino y, por tanto, nos basta con que recordemos esto y que no nos falten las fuerzas cuando sea preciso andar la otra mitad.

Siendo así, y apoyado en tan banal filosofía, descubro que un ignoto académico canadiense está incentivando a sus alumnos para que ellos se coman las porquerías de la nariz… El dilecto manjar de los dioses pueriles, diría el bodrio de mi vecino.

En todo caso, Scott Napper, un bioquímico de la “Universidad de Saskatchewan” es el responsable por tan bazofia pesquisa, y quién está pidiendo para que sus alumnos se “metan los dedos” en la nariz para poder investigar los posibles beneficios que el acto de comer las secreciones mucosas pueden traer a la salud. Según dicho profesoral académico, esto puede llegar a estimular el sistema inmunológico de la persona, siempre de acuerdo con lo que publica el periódico “Daily Mail”.

Pues bien, Napper abona que ese beneficio funciona a través da la deglución de pequeñas cantidades inofensivas de mocos, incluyendo en ellos los gérmenes, ya que estos vuelven para el cuerpo.

En dicho estudio, el bioquímico dividió a sus alumnos en dos partes. La mitad de ellos los ingirió -con o sin asco- mientras que la otra mitad más afortunada no se encajó en ese “comportamiento anti-social”. Posteriormente, Napper observó la condición de cómo el sistema inmune respondía al nuevo hábito… Que ya era viejo y no se lo contaron.

Como consecuencia de su excrementoso análisis, Napper concluyó que los que ingirieron las secreciones tenían un sistema más fuerte. Lo que, según su declaración, se debe a que: “La naturaleza nos impulsa a realizar cosas diferentes y a comer diferentes tipos de alimentos”, a lo que el profesor agregó: “Nosotros evolucionamos en condiciones muy sucias, y tal vez ese deseo de mantener nuestro ambiente y nuestros comportamientos estériles no está realmente trabajando a nuestro favor”.

Por su vez, Hilary Longhurst, la inmunóloga consultora de “Bart NHS Trust”, acredita que algo semejante ocurre cuando las personas se muerden las uñas… “A menos que las manos estén inmundas, las impurezas que encontramos al morder las uñas pueden impulsar nuestro sistema inmunológico”, dijo ella.

En todo caso, todo lector podrá observar sin minucias la íntima relación que existe entre las actitudes del pensar público y el evacuar privado, lo que, contrariando de cierta manera a Descartes, paso a proponer ahora una contrapartida silogística “Defaeco, ergo sum” que, dicho en buen latín, queda notable, especialmente sabiendo que el verbo Defaecare ya era empleado por los más notables y locuaces tribunos, pero siempre teniendo la nítida intención de exprimir “Purificación”… ¿No es trascendental?

(*) Si quiere continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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