Desventura


29- desventura

Desventura, suerte adversa y aciaga que me persigue con rumor de quebrado, oscura sombra de amor que la vida me ha dado, suceso que va en contra de mi deseo y mi interés, ventura de envidia que me maldice por tu estar tan lejos de mis brazos.

Surgí para vivir para siempre entre tus manos, pero hoy me he convertido en movimiento sombrío de nave que deriva en un invierno, en agua que corre como torrente de río revuelto, rumor de ventanas que se cierran, ruido de vidrios rotos, paciencia sagrada de ese cenagoso mar que me impele a andar y navegar por esta tierra fatal.

En otros tiempos se notaba de lejos lo mucho que nos amábamos, teníamos entonces un fuego en la mirada y una inmensa pasión hipotecada en el alma. Sin embargo, aunque los dos éramos tan diferentes, no fueron pocas las veces nos chocábamos, y muchas veces peleábamos, pero lo cierto es que cuando estás lejos, te extraño locamente.

No camines más entre la niebla y los ladrillos, amada mía. Intenta ser feliz en cuanto puedas, vedada criatura de la corte celestial, porque aquí en esta región de extensas penas las injusticias siempre se pagan, porque el dolor siempre se supera y porque los errores al fin nos enseñan.

No sé por qué motivo, hoy me dio por extrañarte más que otros ayeres, por echar de menos tu presencia. ¿Será tal vez porque el amor le deja a uno más huellas que la nada?

Seguramente herido voy sin ir sangrando la vida, por no ser y ser sin que tú seas. Es como una melancolía inaudita, es volver al lugar donde un día fuimos felices, pero esta vez acompañado solamente de recuerdos.

No lo escondo de ti ni de nadie, porque a mí tú me sigues gustando, aunque hoy piense que lo nuestro ha de seguir siendo un amanecer imposible.

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Lo Llamé Amor


24- lo llame amor

Surgió nada más que de repente como surge siempre la noche sin estrellas en el ocaso de una vida, como luna que desenreda el viento sobre las aguas errantes, y a cabestrillo traía una mirada dulce y serena, aunque se me ocurrió pensar que tal vez ella estuviese luchando mil batallas por dentro, pero mostrando mil sonrisas por fuera.

Ciertamente, una persona que realmente conoce nuestro sentir, es alguien que ve el dolor acrisolado en nuestros ojos mientras los demás creen que sonríes. Por eso mis ojos entraron a jugar divertidos a mirarla como juega el suave viento con los pétalos de la rosa, porque todos en este mundo, sin excepción, necesitamos a alguien que nos mire como si fuéramos lo más bonito que han visto sus ojos.

En ocasiones uno no necesita a alguien que nos levante del suelo, sino a alguien que se acueste a nuestro lado hasta que nos sea posible levantar y domar nuestra alma solitaria y salvaje.

A partir de ese día, tal cual pájaro de plata que vuela en el ocaso, más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano y eso era amor, y entonces lo llamamos pasión.

Decidí quedarme con ella, porque ella era no era como las demás. No había esa necesidad de mirar a otra mujer, ni de buscar a nadie más, porque, verdad sea dicha, las otras tienen esa belleza de minuto, esa que dura un tiempo y nada más. Fue así que mis palabras llovieron sobre ella, porque me había dado cuenta que ella tenía ese tipo de belleza que dura de por vida.

Oh, damisela de la noche gris, eres, fuiste y seguirás siendo lo mejor que me pudo haber pasado en la vida.

No lo ignoro ni lo escondo. He decidido escogerte de por vida para hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos.

 

Esa, ni Tarzan la Sabía


No ocurrió exactamente en la frondosidad de la jungla, pero hace poquísimos días algunos médicos del “Hospital Universitario de Daca”, de Bangladesh, se depararon con un caso nada común a los ojos humanos. Como consecuencia del suceso, ese equipo de galenos se está preparando ahora para operar dentro de poco a Abul Bajandar, que, por increíble que pueda parecer, desenvolvió verrugas con apariencia de “cáscaras de árboles” en las manos y en los pies… Porque puede que necesiten consultar primero a un ingeniero forestal, un botánico y un auxiliar de jardinería antes de efectuar el proyectado desmoche en Abul.

Dejando de lado estas imaginaciones de carácter socio-político-ambientalista, el problema de este joven es conocido como “dolencia de hombre árbol”, una condición rarísima en los humanos -que ni Tarzán sabía de su existencia-, según lo informa la coordinadora del sector de cirugía plástica del mencionado hospital, Samanta Lal Sen, en entrevista concedida a la agencia EFE.

Dicha anormalidad física comenzó a surgir poco a poco hace 10 años. Hoy con 26 años -y sabiendo ya que no eran las uñas lo que le crecían-, Abul es incapaz de usar sus pies y manos para trabajar en la región donde vive, en la ciudad de Khulna. Con todo, él terminó siendo internado el último sábado 30 de enero y ahora aguarda para saber cuándo realmente podré ser operado.

“Se trata de una “epidermodisplasia verruciforme”, enfermedad rara no contagiosa de la cual conocemos pocos casos en el mundo. Yo misma nunca había visto una cosa igual”, confesó Samanta, aseverando que los médicos del hospital realizarán análisis y estudios más detallados durante las próximas semanas para evaluar si realmente es posible operar el paciente.

“A priori, no existe cura para esa enfermedad. Nuestro objetivo será proporcionar un alivio al paciente, mejorar su condición de vida e intentar conseguir con que sus manos y pies vuelvan a ser funcionales”, afirmó la especialista. Entre tanto, considera que existe la chance de las verrugas volver a surgir con el pasar del tiempo.

Por su vez, el joven Abul es casado y tiene una hija de tres años -dejando evidente que las verrugas no le impidieron entretenerse por las noches entre las sábanas y cuatro paredes-. Una familia que sustentaba con su trabajo de chofer, no obstante después de perder las manos para la anomalía, largó el empleo y ahora pide limosnas en la calle… Si bien perdió la oportunidad de trabajar camuflado como guardabosques.

El propio Abul fue quien se encargó de explicar al periódico “The Daily Star”: “Actualmente necesito de ayuda para realizar todas mis actividades diarias, inclusive comer y tomar baño -incluso cuando mueve el intestino-… El peso de las verrugas hace con que mis brazos cedan y el dolor aumenta cuando tengo que moverme”….

Desafiando escepticismos, sobradamente justificados después de millares de relatos leídos y oídos sobre las vidas ejemplares de perros y su impertinente dedicación en querer regar cuanto árbol encuentran, diría que la decisión de Abul ir definitivamente al médico no tendría porqué sorprendernos, una vez que, según las apariencias, se sintió cansado de que hasta los perros lo mearan todos los días… ¡Un absurdo!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

Cómo Rendir Bien el Examen en la Cama


Ya es requeté sabido que un sinfín de bípedes masculinos no da oídos a las desaprobaciones y abominaciones que las mujeres más condenan durante la relación sexual. Algunos experimentados sexólogos afirman que, así como ellos reclaman de ellas en la cama -principalmente durante la masturbación y el sexo oral-, muchas veces ellas también están insatisfechas con el comportamiento de su hombre en la horizontal y ellos ni cuenta se dan cuenta.

Son ésos mismos mortales los que necesitan entender que ellas no quieren transar a toda hora, que demoran más para llegar al clima, y son, digamos, más delicadas durante la práctica del sexo. En todo caso, ya que es súper difícil lograr envolver a una mujer lo suficiente para pintar un clima, pienso que la última cosa que un hombre puede pretender es ser desagradable y grosero en la hora del “vamos ver”…

Pues, siendo este asunto tan delicado que ni mayonesa casera, mi amigo leyente, por lo menos le sugiero que se entere como se pueden evitar esas brusquedades y groserías si se obvia al máximo lo que indica un reciente estudio que demuestra:

Cuando el sujeto quiere reproducir la posición de un filme porno – En verdad, ellas odian cuando el hombre intenta imitar posiciones que obviamente vio en un video porno. Todo porque, además de acabar prácticamente de punta cabeza, la mujer tiene que oír su comentario: ¿Te gusta, no, amor?

Cuando le pide para que ella coloque el preservativo – Raciocine, mi amigo, pues por mejor que ella se salga en la tarea, difícilmente se saldrá mejor que usted -que tuvo que hacerlo sólo la vida entera. Así que, si es la primera vez que usted está transando con ella, es mejor evitar hacer ese tipo de pedido. Eso pasa la impresión de que tiene pereza de colocarlo, o que le da asco hacerlo.

Cuando se entusiasma y casi golpea a la chica – Es que si usted se pone a practicar un profuso show de artes marciales -aún más si es durante las primeras relaciones sexuales con determinada persona-, eso lo hará parecer un tipo grosero que no se importa con el bienestar de la mujer. Por tanto, es mejor dominar las palmaditas y dejarlas para cuando los dos tengan más intimidad. A no ser que ya esté muy claro que los dos sienten apenas atracción física, y que esa será una noche y nada más.

Cuando la sufoca durante el sexo oral – Dicen que ésta es una cosa que debe ser muy angustiante -y sólo ellas saben lo cuánto. Por lo qué, tenga en cuenta que la mujer querrá pasar lejos de su cama si usted es del tipo que la sufoca haciendo movimientos bruscos que ni jinete del apocalipsis durante el sexo oral.

Cuando ven cosas en internet y quieren hacer igual – Cubos de hielo pueden ser eficientes para bajar la temperatura de mucha gente, no en tanto, ni toda mujer lo haya divertido si se los estregamos en sus partes íntimas. En todo caso, si no da para ser original en el fetiche, por lo menos escoja uno con el cual ambos puedan sentirse excitados y aprovechar el momento.

Cuando se pretende explorar todo al mismo tiempo – No necesita caer encima con tanto desespero, porque ella no huirá de allí. Así que, vaya con calma, mi amigo. Y además, ni se le ocurra salir colocando el dedo en todo cuanto es agujero como si estuviese tocando algún instrumento musical, ellas lo detestan. Por más difícil que sea, intente ser delicado al tocarla, mismo que su “pegada” sea fuerte.

Cuando intentan el sexo anal sin avisar – Puede que esta sea la peor de las peores. No hay nada más grosero de que una pareja estar en medio del acto y de repente el masculino dirige su miembro para el ano de ella. Debe ser un dolor increíble, aún más si ella no fue estimulada antes. Demás está decirle que tal cosa jamás debe ser realizada de sorpresa. Ellas lo odian

Cuando él queda encima durante el 69 – ¿Necesito que le diga más alguna cosa o ya da para imaginar porque eso es poco confortable? Es que si usted está por encima moviéndose como un caballo desbocado, acabará sufocándola. En todo caso, si se le ocurre hacer el 69, haga siempre la gentileza de dejarla permanecer encima y que ella misma controle la velocidad. Es lo que ellas prefieren y se sienten más confortables.

Como el lector pudo verificar, mismo que me empeñe al máximo para hacer que todo lo casual persista y el fatalismo quede exorcistado por las vicisitudes banales de la vida, a mí me da la impresión de que todo lo dicho no deja de ser pequeñas énfasis de cosa alguna para que echemos mano de Fantasías antes de llegar el Carnaval… ¡Paupérrimo propósito!

(*) Si desea seguir la misma línea y enfoque de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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