El Impactante Sexo con Olas


-¿Qué tal, como le va, mi amigo?… ¿Ya se enteró de la última?

-¿Qué?… ¿Cayó el gobierno?… Eso sí que sería extraordinario, doctor.

-¡Cómo usted es ingenuo, hombre!… Esos que están ahí, no van a largar el hueso así nomás. Todavía nos ha de doler bastante, antes que el agua se lleve esa escoria.

-Aunque creo que dará igual, doctor, porque de la manera que votamos, cambiaremos seis por media docena…

-Por fin lo escucho decir algo sensato, ¡hombre!

-Está bien, pero déjese de comadreos políticos, doctor, y vaya directo al grano. ¿Qué noticia tenía para contarme?

-Una pavadita, nomás, mi amigo. Pero ya que usted insiste, acabo de ver las escenas de una pareja de ballenas que fue filmada mientras hacía sexo, y, de por sí, eso se tornó un descubrimiento que puede mudar lo que se pensaba sobre la vida sexual de los mayores mamíferos del mundo.

-¡Qué viejo verde! ¿No me diga que ahora se le ha dado por ver filmes porno con escenas de sexo explícito?

-No me confunda, que nosotros no somos astilla del mismo palo.

-Fue usted, quien comenzó, doctor.

-Mi amigo, sólo quise comentarle un tema que me impactó bastante, pero usted ya agarró para el otro lado… Como siempre.

-¡Ya sabía! Usted primero muestra el caramelo, y enseguida lo esconde… ¿Por qué no termina de contar lo que vio?… O, entonces, no diga nada.

-Usted, que es un jodón, hombre. Siempre interrumpiendo lo que pretendo contar.

-Está bien, cuente nomás. Me quedé curioso para saber que ocurrió con las ballenas.

-Parece que esta pareja de ballenas fue filmada en cuanto hacía sexo, y eso se tornó un develamiento que puede mudar lo que se pensaba sobre la vida sexual de estos mamíferos.

-Sí, ¿pero a dónde fue? ¿O es un truque cinematográfico?

-Calma, que ya le digo. El registro es verídico y fue realizado por biólogos, y las imágenes de las dos gigantes de los mares en su momento íntimo de apareamiento, fueron captadas en el mar de Argentina.

-La costa Argentina es muy grande, doctor. ¿Podría ser más específico?… Si sigue así, su chisme será más largo que esperanza de pobre.

-Pues le digo que el grupo de científicos realizaba estudios en la región sur del país, en Puerto Pirámides, cerca de la provincia de Chubut. Pero mientras filmaban, una de las biólogas dejó escapar un: “¡Increíble!”, en un suspiro atónito que en ese momento quedó registrado en el video.

-Me imagino cual no habrá sido la estupefacción de su suspiro, especialmente, porque esa mujer se habrá asustado con el tamaño del “birgulino” de la ballena.

-No sea mentecato, hombre. Usted tiene cada ocurrencia…

-Fue usted quien dijo que ella se impactara bastante. Yo sólo supuse lo podría haber sido… Nada más.

-Yo lo dije, porque la filmación es importante debido a un detalle de la escena, que no era exactamente esa parte que usted pensó.

-Ah, no… ¿Cuál, entonces?

-Es que uno de los hijos menores de la madre estaba presente, y eso contraría lo que se pensaba al respecto sobre el periodo de reproducción de las ballenas.

¿Se puede saber lo que esos doctos pensaban? Y no me venga con que ellos creían que los hijos se los traía una cigüeña ballenera.

-No joda, hombre. Antes, los científicos opinaban que estos animales sólo se reproducían de cuatro en cuatro años, pero, con la presencia del pequeño bebe ballena junto a la hembra más vieja, es bastante probable que la madre haya apareado con más frecuencia de lo que se pensaba hasta este momento.

-¡Una crueldad!… Algo así como la hiena. ¿Ya pensó doctor?

-¿Pensar, el qué, exactamente?

-En la hiena… Me gustaría verlo a usted en esa situación.

-Lo mínimo, debe ser alguna gansada suya, mi amigo.

-Es que yo no sé bien de qué se ríe la hiena, ya que come mierda y sólo copula una vez por año… Ni que decir de la pobre ballena… A cada cuatro años…

-¡Yo sabía!… Sí, que lo sabía… De la boca de un menguado como usted, sólo podrían salir tales cosas… Déjese de joder… Chau, me voy.

-Vaya con Dios, doctor… Y, de paso, pídale que lo absuelva de sus pecados morbos… ¿Dónde se vio, impactarse con esas cosas? De mi parte, opino que esos animales le estaban dando un aula práctica de sexo a su crío.

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

Anuncios

La Alegría en Versión Biónica


-¿De qué se ríe, doctor?… ¡Buen día!… Por su fisonomía, enjuicio que la vida le ha de estar resultando de pura despreocupación.

-Para usted también, mi amigo… Y cuanto a su percepción, creo que otra vez erró el tiro. Desde ya le aclaro que no me rio de la vida, que suficientes preocupaciones ésta ya me otorga gratuitamente.

-Sinceramente, ¡no lo comprendo, doctor!… ¿Puedo saber por qué sonríe?

-Es que apenas lo vi a usted ahí, sentado frente al pocillo de café, algo me trajo a baila su parecido con Mohammed Abad.

-Debe ser algún conocido suyo, porque no tengo idea de quién puede ser ese sujeto.

-La verdad, es que yo tampoco; pero como su caso es insólito, no puede abstenerme de compararlo con usted… ¡Disculpe!

-No sé porque yo tendría que aceptar sus disculpas, doctor. Por lo visto, ha de tratarse de algún chisme barato de los que usted siempre trae.

-No sea ingrato, hombre. Sólo buscaba ser urbano.

-Fenómeno, pero eso tampoco explica por qué anda tan alegre.

-No estoy alegre ni feliz, verdad sea dicha. Era tan solo la unión de dos contingencias.

-Ya viene usted con sus charadas… Sepa que hoy no estoy para acertijos… O me cuenta lo que sabe, o tire de una vez esa máscara chusca de su faz.

-Usted es un avinagrado, mi amigo. Por eso se parece mucho a ese individuo…

-¿Qué hombre?… ¿Podría explicarse mejor, por favor?

-Por supuesto, ¿qué mal hace?… Le cuento que cuando aun era un muchacho imberbe, Mohammed Abad sufrió un horrible accidente de automóvil.

-No me atinge su indirecta, doctor. Nunca fui atropellado en mi vida.

-¿Quiere que termine el relato, o va a comenzar con sus impertinencias?

-Dele nomás, suelte la lengua, doctor. Ya estoy curioso para saber de qué se trata.

-Como le decía, ese día Mohammed fue arrastrado por un vehículo por cerca de 185 metros, por lo que tuvo su pene sumariamente arrancado y tuvo que conformarse en vivir así durante casi treinta años.

-¡Ja! Luego imaginé que se trataba de alguna chacota de su parte…

-Está bien, no le cuento más nada.

-Si empezó algo, doctor, tiene obligación de continuar. Prometo que no lo interrumpo.

-Algo que dudo, pero sigamos. Resulta que la vida de este individuo que hoy tiene 43 años, de repente ahora mudó totalmente.

-¿No me diga que acertó a la lotería?

-Fue mejor que eso, hombre. Fíjese que luego de pasar por una cirugía bastante complicada, él acabó por ganar un pene biónico, y tres décadas después pudo conocer lo que era una erección. Por lo que su sueño ahora es perder la virginidad y formar una familia.

-Ya me lo imaginaba. Usted me quiere tomar el pelo, como siempre.

-Está bien, paro por aquí…

-No, no… Ahora siga. No se comporte como un maleducado, doctor.

-Usted me prometió que no iba a interrumpir mi relato.

-Entonces, le renuevo mi promesa. Continué nomas.

-Usted ya me sacó las ganas, hombre; pero si insiste, acreciento que para construir el tal pene biónico, los médicos tuvieron el delicado trabajo de retirar piel de los brazos del paciente y trasplantarla para dos tubos que se inflan cuando él presiona sus testículos.

-Esas cosas sólo pueden ser inventos suyos, doctor. Si fuese así, ese tal de Mohammed quedaría como el gallo que agita sus alas cada vez que cacarea.

-Eso, yo no sé, pero lo cierto es que días después de la cirugía, el hombre probó el aparatito y confirmó su funcionamiento, avisando que “ahora quiere conocer a alguien con quien pueda practicar sexo, ya que intentará llevar la vida normal que nunca consiguió”.

-Lo que no es de dudar, doctor. Al fin de cuentas, el sujeto perdió su juventud sin probar nunca lo que era experimentar el alivio manual.

-Se equivoca rotundamente, mi amigo; pues durante cierta época de su vida, él llegó a ser casado, aunque escondiera el problema de su mujer. En todo caso, como los dos no se relacionaban sexualmente de manera alguna, ella acabó pidiendo el divorcio… Por eso me reía de usted cuando esta historia me vino a la cabeza…

-¿Sabe una cosa, doctor? ¡Váyase al diablo!… O, mejor dicho, me niego a seguir escuchando sus gansadas… ¡Me voy!

-Vaya nomás, y no se olvide de cumplir con sus compromisos en casa, para que no le ocurra como a Mohammed.

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

De Cerebro Maltratado


-¿Cómo le va, doctor?… Hoy llegó encima de la hora.

-Me va bien, gracias a Dios. Y confieso que hoy día me siento mucho mejor, ya que pronto se podrá prevenir con anticipación los efectos que pueda producir la ingesta excesiva de alcohol en el cerebro.

-Si lo dice por mí, doctor, no se preocupe. ¡Soy abstemio!

-Usted siempre atajándose de las indirectas, mi amigo. No sea pedante. Piense que si el descubrimiento llega a ser efectivo, será de gran auxilio para muchos.

-Entonces, ¿por qué no es más directo y me cuenta lo que sabe? Déjese de rodeos y no haga como el perro antes de echarse.

-Me alegra mucho saber que mis relatos sosiegan su ansiedad, amigo…

-Al final de cuentas, doctor, ¿usted va a contarme cuál es el asunto, o prefiere continuar con esa cháchara voluble?

-¡Calma, amigo! Resulta que un grupo de científicos de la “Universidad Complutense de Madrid”, ha descubierto la existencia de una molécula capaz de prevenir los efectos que el consumo abusivo de alcohol genera; aunque hasta el momento esa molécula era estudiada en relación al apetito.

-No entendí, doctor. Disculpe la lentitud de mi raciocinio.

-No necesita excusarse, mi amigo. No todos logran ser rápidos de entendederas. Pero con respecto a lo que mencioné, el efecto de la molécula, denominada oleoiletanolamida, se ha probado en ratas, donde los investigadores lograron reducir la neuroinflamación y los efectos tóxicos que produce la ingesta de alcohol en el cerebro.

-¿Por acaso usted es inhumano, o cosa que valga? Porque a mí me duele la agresividad de sus palabras, quizás tanto, o más, de lo que les pueda doler lo que les hacen a esos pobres animalitos que usan de cobaya.

-Si no fuera por ellos, mi amigo, la medicina no habría avanzado y las muertes humanas sumarían ya varios miles de millones. Así que mejor dejemos de lado esas sentimentalidades, y observe el avanzo de hoy en este tema.

-Si usted lo dice, doctor… ¿Qué ha ocurrido?

-Muchas cosas. Por ejemplo, Laura Orío, de la Universidad Complutense de Madrid, ha explicado que los niveles elevados de alcohol en la sangre producidos por una ingesta intensiva, acaban provocando un impacto negativo en el cerebro, ya que en él se da una respuesta inmune e inflamatoria descontrolada que provoca mayor toxicidad cerebral, que afecta, entre otras áreas, a la corteza cerebral.

-¿En todos, doctor?

-Evidente que hablo de los que tienen cerebro, lo que no es su caso… Por suerte usted es abstemio. Pero como le decía, la molécula usada en esta investigación, fue descubierta en 2001 por otro equipo de investigadores españoles, que la hallara en el chocolate negro y también en el cuerpo humano, donde se genera de forma natural, ya que se libera desde el intestino y viaja al cerebro.

-Por si no lo sabe, doctor, he oído que el chocolate blanco fue inventado para que los africanos se puedan embadurnar al comerlo. ¿No es hilarante?

-Mejor dicho, “disparatado”, como lo es el imbécil que repite una sandez tan grave.

-Dele nomás, doctor. Noto que hoy, usted está muy agresivo… Mejor que termine su relato antes que me den ganas de agarrarlo a trompadas.

-Como sé que no tengo un espíritu pendenciero, mi amigo, no me importa lo que usted piense. Sin embargo, continuando con el tema, le cuento que esta molécula había sido estudiada en relación al control del apetito. Pero para este estudio, los investigadores administraron a los modelos animales alcohol y la citada molécula a la vez, y comprobaron que esta última es capaz de reducir la neuroinflamación exacerbada.

-¿Y a qué conclusión llegaron?

-Según esta científica, el compuesto tiene propiedades antiinflamatorias frente al daño cerebral, aunque aún no saben si serviría para amortiguar la resaca, ya que en este estudio no se ha comprobado esto, aunque “no es descabellado” pensar que podría tener algún efecto, ya que en estudios previos han constatado que podría actuar frente a la anhedonia…

-¿A la qué?

-Al estado emocional negativo, que debe ser la síndrome que usted sufre, mi amigo. Pero no se preocupe cuanto a su sintomatología, pues los resultados han sido buenos, y “en un futuro se podrá conseguir una buena terapia farmacológica para tratar cualquier tipo de abuso al alcohol”, y quizás actuar mejor frente a su anhedonia.

-Para mí, llega. Me marcho, doctor, antes que pierda los estribos con usted… ¡Chau!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

El Licor Afrodisiaco


-Buenos días, mi amigo… Noto que está feliz. ¿Puedo saber a qué se debe?

-Cómo para no estarlo, doctor, si últimamente mi nombre ha sido encumbrado por muchas mujeres.

-¿Cómo, así, “muchas”?

-Bueno, por lo menos han sido dos.

-Tiene razón, mi amigo. Dos ya es plural… ¿Y cuándo fue que ocurrió?

-Hoy, en el ascensor, luego de entrar… Les pisé el pie a dos damas.

-Dígame… ¿Por acaso usted bebió? Le advierto que tenga cuidado, pues recientemente beber se ha tornado muy peligroso.

-De ninguna manera, doctor. ¡Soy abstemio!

-Pues me parece muy bien que se conserve así, mi amigo. No vaya a ser que a su edad usted se equivoque y caiga en la bobada de querer tomar una de esas bebidas que andan vendiendo en China.

-No sea desdeñoso y pre conceptuoso, doctor. Ni todo lo que es chino es falluto.

-¿No me diga que no sabe?

-¿Saber lo qué, doctor?… Si usted sabe de algo, ¿por qué no lo cuenta?

-Pues le diré que en China, a una fábrica de bebidas alcohólicas se le ocurrió colocar “Viagra” en millares de botellas, y luego le dijo a los consumidores que el producto tenía propiedades “benéficas a la salud”.

-¡Qué idea! Parece fantástico, doctor… Cuente más, por favor.

-Fantástico no, mi amigo. Más bien, creo que estúpido, porque según las autoridades responsables por la fiscalización de alimentos en aquel país, la mezcla fuera realizada en tres tipos diferentes de “baijiu”, una bebida típica china que se parece con la caña y el ron.

-¿Está seguro de que no fue un programa gubernamental, como los que se aplican por aquí para ayudar a los pobres?… Lo digo por el tipo de bebida.

-Usted está diciendo sandeces, mi amigo. ¿A qué gobierno se le ocurriría una cosa así?

-Cómo andan las cosas aquí en América, doctor, no es de dudar que a muchos se les ocurra colocar algún estimulante.

-No creo en lo que usted dice. Aquí se piensa diferente…

-Dejémoslo así, doctor… En todo caso, ¿puedo saber dónde surgió la idea?

-Dicen que aconteció en la región de Guanhxi, al sur de China, donde fueron aprehendidas cerca de 5300 botellas adulteradas, lo que representa un valor aproximado de 700 mil yuans, o poco más de 100 mil dólares. A más, parece que en la fábrica también fueron encontrados varios paquetes de “sildenafila”, un polvo blanco que es uno de los principios activos del Viagra para combatir la impotencia sexual masculina.

-Si es así como usted lo dice, pienso que la bebida no tendría los efectos esperados, doctor, porque el precio corresponde al de un wiski paraguayo.

-En este caso, mi amigo, no se olvide, fabricado en China.

-Es verdad. Lo me lleva a recordar que recientemente en China, el sector de seguridad alimentar ha tenido diversos problemas.

-Concuerdo, mi amigo, porque este año ya fue registrado un caso de carne vencida y contrabandeada, además del escándalo envolviendo leche adulterada, que terminó por afectar a 300 mil personas, una vez que el líquido estaba contaminado con una substancia utilizada para la fabricación de plástico.

-Dígame, doctor… ¿Está seguro que los empleados chinos de la sección encargada de fiscalizar las leyes, no son sudamericanos?

-¿Por acaso lo dice por su impericia, o por ser corruptos?

-Me sorprende su pregunta, doctor. ¿Existen corruptos en el gobierno?

-Eso no se lo responderé hoy, mi amigo, porque tengo que retirarme y ese tema se haría largo como esperanza de pobre.

-Vaya nomás, doctor, y cumpla con sus obligaciones de buen ciudadano. Lo espero aquí, mañana.

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

A %d blogueros les gusta esto: