La Alegría en Versión Biónica


-¿De qué se ríe, doctor?… ¡Buen día!… Por su fisonomía, enjuicio que la vida le ha de estar resultando de pura despreocupación.

-Para usted también, mi amigo… Y cuanto a su percepción, creo que otra vez erró el tiro. Desde ya le aclaro que no me rio de la vida, que suficientes preocupaciones ésta ya me otorga gratuitamente.

-Sinceramente, ¡no lo comprendo, doctor!… ¿Puedo saber por qué sonríe?

-Es que apenas lo vi a usted ahí, sentado frente al pocillo de café, algo me trajo a baila su parecido con Mohammed Abad.

-Debe ser algún conocido suyo, porque no tengo idea de quién puede ser ese sujeto.

-La verdad, es que yo tampoco; pero como su caso es insólito, no puede abstenerme de compararlo con usted… ¡Disculpe!

-No sé porque yo tendría que aceptar sus disculpas, doctor. Por lo visto, ha de tratarse de algún chisme barato de los que usted siempre trae.

-No sea ingrato, hombre. Sólo buscaba ser urbano.

-Fenómeno, pero eso tampoco explica por qué anda tan alegre.

-No estoy alegre ni feliz, verdad sea dicha. Era tan solo la unión de dos contingencias.

-Ya viene usted con sus charadas… Sepa que hoy no estoy para acertijos… O me cuenta lo que sabe, o tire de una vez esa máscara chusca de su faz.

-Usted es un avinagrado, mi amigo. Por eso se parece mucho a ese individuo…

-¿Qué hombre?… ¿Podría explicarse mejor, por favor?

-Por supuesto, ¿qué mal hace?… Le cuento que cuando aun era un muchacho imberbe, Mohammed Abad sufrió un horrible accidente de automóvil.

-No me atinge su indirecta, doctor. Nunca fui atropellado en mi vida.

-¿Quiere que termine el relato, o va a comenzar con sus impertinencias?

-Dele nomás, suelte la lengua, doctor. Ya estoy curioso para saber de qué se trata.

-Como le decía, ese día Mohammed fue arrastrado por un vehículo por cerca de 185 metros, por lo que tuvo su pene sumariamente arrancado y tuvo que conformarse en vivir así durante casi treinta años.

-¡Ja! Luego imaginé que se trataba de alguna chacota de su parte…

-Está bien, no le cuento más nada.

-Si empezó algo, doctor, tiene obligación de continuar. Prometo que no lo interrumpo.

-Algo que dudo, pero sigamos. Resulta que la vida de este individuo que hoy tiene 43 años, de repente ahora mudó totalmente.

-¿No me diga que acertó a la lotería?

-Fue mejor que eso, hombre. Fíjese que luego de pasar por una cirugía bastante complicada, él acabó por ganar un pene biónico, y tres décadas después pudo conocer lo que era una erección. Por lo que su sueño ahora es perder la virginidad y formar una familia.

-Ya me lo imaginaba. Usted me quiere tomar el pelo, como siempre.

-Está bien, paro por aquí…

-No, no… Ahora siga. No se comporte como un maleducado, doctor.

-Usted me prometió que no iba a interrumpir mi relato.

-Entonces, le renuevo mi promesa. Continué nomas.

-Usted ya me sacó las ganas, hombre; pero si insiste, acreciento que para construir el tal pene biónico, los médicos tuvieron el delicado trabajo de retirar piel de los brazos del paciente y trasplantarla para dos tubos que se inflan cuando él presiona sus testículos.

-Esas cosas sólo pueden ser inventos suyos, doctor. Si fuese así, ese tal de Mohammed quedaría como el gallo que agita sus alas cada vez que cacarea.

-Eso, yo no sé, pero lo cierto es que días después de la cirugía, el hombre probó el aparatito y confirmó su funcionamiento, avisando que “ahora quiere conocer a alguien con quien pueda practicar sexo, ya que intentará llevar la vida normal que nunca consiguió”.

-Lo que no es de dudar, doctor. Al fin de cuentas, el sujeto perdió su juventud sin probar nunca lo que era experimentar el alivio manual.

-Se equivoca rotundamente, mi amigo; pues durante cierta época de su vida, él llegó a ser casado, aunque escondiera el problema de su mujer. En todo caso, como los dos no se relacionaban sexualmente de manera alguna, ella acabó pidiendo el divorcio… Por eso me reía de usted cuando esta historia me vino a la cabeza…

-¿Sabe una cosa, doctor? ¡Váyase al diablo!… O, mejor dicho, me niego a seguir escuchando sus gansadas… ¡Me voy!

-Vaya nomás, y no se olvide de cumplir con sus compromisos en casa, para que no le ocurra como a Mohammed.

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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¡Cuidado con la Hora!


-¿Cómo le va, mi amigo?… Pensé que hoy no aparecería por aquí.

-¡Buenos días, doctor! Perdone mi retraso… Más bien, el de la patrona, ya que ella perdió la hora y hoy al mediodía la comida no estaba pronta…

-¿Usted también me sale con esas disculpas, mi amigo?

-Es la pura verdad, doctor… Aunque por el tenor de su pregunta, da la impresión de que a alguien ya se le ocurrió decir lo mismo…

-Lógicamente, si bien no ha sido exactamente con las mismas palabras que usted ha utilizado, como tampoco ha sido algún sujeto de nuestro círculo de conocidos.

-Supongo que ha de ser un nuevo chisme de su parte… ¿O me equivoco, doctor?

-En lo más mínimo, mi amigo.

-Entonces, porque no me cuenta lo que ha ocurrido.

-Fíjese como a veces la suerte nos falta, mi amigo, porque si usted viviese en Nigeria y no aquí, su caso serviría de base para un buen pleito.

-¿Cómo, así? ¿Qué ocurrió?

-Yo diría que ha sido una excelente oportunidad para gente como usted. Pues conforme lo ha informado la prensa de aquel país, un tribunal le concediera el divorcio a un hombre de 57 años que alegara que su mujer le servía la cena tarde demás.

-¿Por acaso me quiere tomar el pelo, doctor?

-De ninguna manera, mi amigo. Aunque de todos modos, me siento en la obligación de narrarle las alegaciones de Olufade Adekoya.

-¿Quién es ese fulano?

-El individuo que reclamara al juez con las textuales palabras: “Mi esposa falló en sus obligaciones conyugales. Ella no prepara mi comida a tiempo por más que yo se lo haya advertido varias veces, pero ella prefirió no darme oídos”.

-Un impertinente, me imagino…

-No sé decirlo, mi amigo, pero supongo que el hombre ha de ser como usted.

-¿Por qué lo dice?

-Porque el individuo acrecentara frente al juez: “No hace sentido abrigar una esposa que me hace pasar hambre. Estoy cansado de esas ocurrencias”.

-Sepa que yo no soy así… Yo soy comprensible siempre que mi mujer no consigue hacer su parte.

-No existe eso de “partes” en una relación, mi amigo. Sepa que o es todo, o no es nada para los dos.

-No se me vaya del tema, doctor. Termine con la historia que comenzó. Quiero saber lo que alegara la esposa.

-Como era de esperar, la esposa negó las acusaciones y alegó que el marido tramó toda la historia porque pretende casarse con otra mujer.

-Es exactamente lo que yo imaginaba. Ellas siempre salen con eso.

-Debidas razones tendrán, mi amigo.

-Bueno, ¿y qué pasó con el juicio?

-Usted ya sabe cómo terminó. Si bien eso se debe a que el juez justificara su decisión, afirmando que la corte intentara varias veces reconciliar las diferencias de la pareja, pero fracasó.

-Parece una solución fútil. No hay caso, uno ve cada cosa en este mundo…

-Puede que a usted le cause extrañeza estas cosas, y puede que sea la primera vez que en Nigeria se concede un divorcio por ese motivo, pero este no llega a ser el caso más extraño de ese país.

-¿No me diga?… No, diga sí, ¿qué más usted sabe?

-Sepa que en 2008, un jubilado cediera a las presiones de líderes islamitas locales para que se divorciase de 82 de sus 86 esposas, por violar la “sharia”, la ley islámica.

-Mire que hay que maniáticos en este mudo… Lo digo por eso ponerse a coleccionar tantas esposas. Y más, siendo un jubilado.

-No estoy en desacuerdo con que hay chiflados de todo calibre. Fíjese que en otro caso, un empresario de 32 años pidiera divorcio horas después de casarse, porque descubrió que la esposa usaba una almohada para “erguir las nalgas” y aumentar el tamaño de sus glúteos.

-Lo que no deja de ser una buena alternativa, doctor. Es una manera de evitar tener que pagar una cirugía plástica para colocar prótesis de silicona en las nalgas y las lolas… Ese hombre se precipitó.

-No diga bobadas, mi amigo. ¿A quién se le ocurriría algo así?

-¡A mí! Y ahora mismo me voy a casa, porque esa solución la aplicaré en mi mujer… Chau, doctor.

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Cuando uno Decide Romper los Platos


¿Ya se preguntó por qué las personas que daban la impresión de ser bastante racionales antes del divorcio, se tornan maníacas completas e hiperdefensivas cuando el proceso de separación y divorcio comienza? Puede que no sea exactamente su caso, pero resulta asombroso observar como parejas que concordaron en divorciarse respetuosamente, de repente se transforman en furibundos enemigos íntimos.

A bien verdad, no es de asustarse ya que este comportamiento “maniático” es muy previsible y normal en tales circunstancias. Evidente que esto no es una disculpa, pero al ver como los otros se postran de rodillas ante este tipo de situación, es justamente cuando uno comienza a entender mejor lo que causa tales comportamientos, y alcanza un razonamiento que hace posible realizar elecciones más saludables y abordar los sentimientos de manera diferente.

El sitio “Your Tango” se ha encargado de listar cuales son los gatillos que hacen que las personas se comporten así durante el divorcio. Pienso que vale la pena que el lector se entere, ya que nunca se sabe. ¿Quien dice mañana le resulte útil saberlo?

La decepción y las expectativas que no fueron atendidas – Cuando decimos “sí”, uno crea varias expectativas sobre como el casamiento será. Pero tal vez uno nunca tenga compartido esas expectativas con alguien que realmente diese sus votos en el altar. Es que muchas veces no articulamos nuestras expectativas específicamente porque acreditamos que la otra persona ya debería saberlo. No en tanto, nadie más habita en nuestra cabeza más allá de nosotros mismos.

El gran desafío del casamiento es colocar las expectativas de la pareja cuanto las de uno mismo sobre la mesa, y enseguida trabajar en conjunto para crear acuerdos mutuos y una visión de cómo el casamiento ira realmente funcionar.

El miedo de la mudanza – No de los muebles, claro. Me refiero a que durante los periodos de inmensa y drástica mudanza (como suele ser el divorcio), nuestro cerebro entra en modo de sobrevivencia, pronto para pelear o retrucar por lo más mínimo.

Si nuestro miedo es perder el status (social, financiero, etc.), un sentimiento de incerteza sobre el futuro, una preocupación de que uno no pertenecerá más a su círculo social, o apenas un sentimiento de injusticia, la parte de su cerebro que es ligada a la resolución de problemas no consigue hacer su parte. Es ahí que uno entra en pánico.

La salud también queda más susceptible a problemas, y nos deja propenso a privarnos del sueño y tener baja resistencia justamente en el momento en cual uno está tomado por montañas de papeles extremamente importantes, decisiones, y detalles que hacen parte del divorcio.

Se sentir impotente y fuera de control – Es que en la vida normal, uno está acostumbrado a ser competente y responsable, pero ahora está siendo empujado para lo desconocido, sin saber cómo hacer las cosas derecho en el proceso de divorcio (y en su nueva vida después de la separación). Uno está siendo forzado a tomar decisiones importantes de última hora y sin tener tiempo para pensar mucho. Para eso existe el abogado (¡caro!) a ser contratado: ¿al final, quién ira a ayudarnos con los aspectos legales? Pero la contratación de un abogado puede ser vista por la otra parte como un ataque; o de haber elaborado una estrategia que ahora conduce a la guerra.

Como la comunicación es mala, uno se siente impotente e incapaz de controlar totalmente las cosas que afectan profundamente nuestra vida. Pero uno necesita confiar en su abogado, así como responder las preguntas de los otros familiares e hijos sobre todo lo que está aconteciendo. No es de admirar que en esos momentos las personas queden como en las nubes.

Un censo de derecho – Dividir en dos partes todos los bienes (y memorias asociadas) que los dos adquirieron con mucho sudor, equidad y dinero batallado puede parecer una transacción comercial rencorosa. Cada uno de los dos tiene un censo de propiedad y usa palabras como: “eso no tendría acontecido sin mi esfuerzo”, lo que deja claro que las decisiones ahora están dominadas por las emociones, y no por la razón de solucionar los problemas. Y si uno tiene hijos, es probable que exista una enorme sensación de culpa y preocupación, y la experiencia de divorcio podrá afectar a estos. Pueden hasta pensar que es culpa de ellos que sus padres se estén separando. Los menores acaban sufriendo también y eso complica aún más la situación. La batalla de ego trabada entre uno y la otra parte en la busca de “justicia emocional” acaba aumentando cada vez más.

Claro que estas son algunas de las razones -ínfimas- por las cuales las personas pierden la compostura cuando se están divorciando. Por eso, mi leyente amigo/a, es sumamente importante que coloque siempre las cosas en perspectiva y mantenga la calma, para que después no acabe pasando por una situación que le causará falta de confort y tristeza en el futuro… Aunque una pléyade diga que será de intensa alegría… ¡Habría que verlo!

(*) Visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/

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Sin Control, el Apetito Genera Divorcio


Los más entendidos en estas cuestiones de apetencia desmedida, suelen afirmar que el apetito no es más que un impulso instintivo que nos lleva a satisfacer deseos y necesidades. Por ejemplo, cuando nos queda poco combustible interno (glucosa), se dispara en nuestro organismo una señal de alarma que no es otra cosa que el hambre… O sea, un signo que nos excita a comer y saciar nuestro apetito.

Elemental decir que el deseo de comer tiene su origen en el cerebro -aquella parte que una gran mayoría tiene alojado entre oreja y oreja-, más precisamente en el llamado centro del hambre, que ésta ubicado en el “diencéfalo”, una estructura nerviosa especializada que se encuentra en la base del cráneo.

A bien verdad, el diencéfalo responde directamente a otro estímulo, que es la disminución de la concentración de azúcar en la sangre, puesto que la tasa de glucosa en la sangre (glicemia), debe mantenerse en un valor constante, ya que cuando ésta desciende considerablemente, se dispara la señal de alarma. No en tanto, un séquito de caminantes tiene mucho miedo a pasar hambre, por lo que se convierte en un ser insaciable cuando siente esa sensación física muy incómoda.

No es de sorprender que los galenos afirmen que es por ello que debemos realizar 3 comidas diarias y dos meriendas con las porciones adecuadas de alimentos, ya que de esa manera evitamos la ansiedad y controlamos la sensación de hambre que nos ataca cuando duramos muchas horas sin comer.

Yo, por mi parte, trato de aprender a controlar el hambre, porque sé que nuestros cuerpos aprenden a base de rutina a qué horas uno va a comer, a dormir, a despertarse, sin hablar ya de las otras necesidades biológicas, como es el caso de esta descontrolada mujer indiana.

Así pues, en vista de esa descontrolada emoción apetitosa, siempre de acuerdo con lo que informaron la semana pasada los medios de comunicación locales, fue que un tribunal de la ciudad indiana de Mumbai, acabó concedió el divorcio a un hombre que alegara que su hambrienta esposa mostraba “un excesivo e insaciable apetito sexual”, sin importarse con lo cuan agotado el infortunado cónyuge estuviese.

Por ende, la jueza Laxmi Rao consideró en su sentencia que, al no comparecer la descontrolada esposa al juicio, nadie fue capaz de contradecir las alegaciones del litigante, “por lo que el tribunal no tuvo otra opción que aceptar la evidencia y conceder el divorcio”, según menciona la agencia de noticias local “PTI”.

Mismo así, cabe agregar que el inapetente marido explicó con todas las letras frente a los tribunales, sin importarse en dar todos los tipos de detalles, como era que su mujer lo obligaba a practicar sexo y que, a pesar de que él trabaja duro en tres turnos diferentes y de volver para su casa muy agotado, su mujer le pedía siempre que la satisficiese. Además, relató, entre otros ejemplos, que en octubre de 2013 fuera operado de apendicitis y, no en tanto estuviese recuperándose, ella lo forzó a practicar sexo.

Según él, su comportamiento “insistente, agresivo y obstinado” lo llevó a tomar la decisión, ya que era imposible continuar viviendo con su mujer bajo el mismo techo… Y en la misma cama.

Discúlpenme, pero sin querer, esto me lleva de rayano a imaginar cual habrá sido el fantástico diálogo que existió en el momento fatal, visto que ni mismo Freud, que siempre arregló las cosas con pitadas de sexo sin nexo, sería capaz de explicar… ¡Hiperbólico caso!

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Si Es Casado No Use el Facebook


En los tiempos posteriores a los de Adán y Eva las disculpas eran otras, pero la primera vez que alguien señaló a la red social de Mark Zuckerberg como uno de los posibles responsables por el surgimiento de las crisis matrimoniales, ocurrió en 2009, cuando un oportuno ejecutivo de la empresa británica “Divorce-Online” encontró que la palabra “Facebook” aparecía en 989 de las 5 mil peticiones de divorcio que ellos recibieron durante ese período. No en tanto, luego, en 2010, una encuesta realizada por la “Academia Americana de Abogados Matrimoniales” (AAML en inglés) reveló que cuatro de cinco abogados declaraban un aumento de casos de divorcio con evidencia encontrada en Facebook.

Así pues, estos y muchos otros ejemplos peculiares por su estilo -excluyéndose la manzana, la suegra o la vecina- fueron los que llevaron a los investigadores Sebastián Valenzuela y Daniel Halpern, de la “Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica de Chile” a preguntarse si se trataba solo de anécdotas o si en realidad existía una relación significativa entre el divorcio y Facebook.

Para poder quitarse ese aprieto de la cabeza, ellos realizaron una investigación en Estados Unidos junto a la “Universidad de Boston”, la cual terminó siendo publicada en la revista “Computers in Human Behavior”.

Dicho estudio buscó comparar los niveles de penetración -teórica y no carnal- que ha alcanzado Facebook en los distintos estados de ese país con las tasas de divorcio en esas localidades.

En consecuencia de ello, Halpern explica: “Vimos que a medida que aumenta el uso de Facebook, mayor es el número de divorcios, aun cuando se controlen otros factores que puedan influir, como la religiosidad, el nivel socioeconómico, el número de hijos, etcétera”.

Por otro lado, también compararon estos datos con los resultados de una encuesta realizada en Estados Unidos a más de mil personas sobre calidad matrimonial y uso de redes sociales. Esta terminó arrojando resultados que muestran que los individuos que pasan más tiempo en estas plataformas virtuales tienen, en promedio, un menor nivel de felicidad en la pareja, y han pensado más veces en dejarlas que aquellos que pasan menos tiempo conectados.

“Lo encontré conversando con la ex novia”… “¿Por qué cada vez que peleamos se conecta a Facebook?”… “¿Por qué, si no tienen nada, lo acepta como amigo?”… o hasta un: “¡Justo ella le tenía que comentar la foto!”, son las frases más comunes que alcanza a escuchar la psicóloga clínica Jade Ortiz en su consulta y que tienen que ver con problemas de pareja relacionados con la mencionada red social.

Según esta experta, desde hace aproximadamente dos años que aumentó la aparición de Facebook en los problemas de pareja que trata en su consulta.

Evidente que el estudio no necesariamente afirma que el uso de redes sociales afecta causalmente la calidad matrimonial, ya que podría ser que personas con problemas matrimoniales tengan aumentado su actividad en ellas como vía de escape… Lo que parece ser más económico, una vez que antiguamente los individuos se iban al boliche para quitarse la calentura entre copas.

Sin embargo, también se observó que el 11,4% de los consultados que no usaban redes sociales, resultaron ser más felices en su matrimonio que los que las usaban con frecuencia… Mismo que no se demuestre si esos mismos examinados tenían conexión con la red.

Puede que a un montón le suene en los oídos algunas preguntas fundamentales: ¿por qué el hombre y no la mujer?… ¿por qué uno y no los dos?… Es una duda cruel, lo sé, porque es como si apenas el azar, y no la voluntad, fuese la que guía los dedos hacia el teclado. En todo caso, hay que considerar que el barro de la mujer se amasó sobre el barro del hombre, y estos no son otra cosa que un barro solo… ¡Irónico asunto!

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Técnica Eficaz para Enfriar un Casamiento


En primera instancia, me siento en la obligación de realizar algunas aclaraciones oportunas con respecto a cualquier conyugio, pues debe tenerse en cuenta que la palabra divorcio viene del latín: “divortium”, y se utiliza para personificar la disolución del matrimonio, mientras que, manejada en un sentido más amplio, se refiere al proceso que tiene como intención dar término a una unión conyugal… La que normalmente ya venía a las patadas. Sin embargo, en términos legales modernos, el divorcio sólo fue asentado por primera vez en el Código Civil francés de 1804.

Por lo general, también suele afirmarse que las causas de un divorcio son menos numerosas y más sencillas que sus consecuencias. Empero, todo indica que el proceso del divorcio es la segunda causa más dolorosa después de la muerte; aunque todos nacemos sabiendo que somos mortales y que algún día, lo deseemos o no, vamos a tener que partir de este mundo. En cambio, el divorcio ya es una decisión voluntaria.

Por otro lado, tampoco se debe confundir divorcio de una pareja con la “anulación del matrimonio”, ya que esto no es más que declarar que el matrimonio nunca existió, una derogación que no solo se encuentra normado en el ordenamiento jurídico de algunos países, sino que, además, se encuentra regulado en el derecho canónico con larga data… Y más bien, utilizado para agradar a los que tenían plata.

Claro que nadie está obligado a divorciarse, pues es de imaginarse que la mayoría de los matrimonios se forman con las intenciones que duren una vida entera. En todo caso, cabe preguntarse: ¿Cómo nace entonces esa determinación de romper un hogar?

Diversas investigaciones se han abocado a tratar de determinar cuáles podrían ser las variables que presentan un mayor riesgo de divorcio, aunque no necesariamente se puede presumir que son aquellas las causales directas de éste. Pero citando cifras de indagaciones al respecto, vemos que estas se centran -en la mayoría de los casos-, en que los divorcios suelen desencadenarse que ni tornados en Texas o huracanes en el Caribe, por causa de adulterio, riñas y/o disputas de los conyugues. Evidente que también existen causas bastante más raras pero a veces no menos frecuentes, que incluyen asuntos como el ronquido insoportable de uno de los cónyuges, la falta de higiene personal, adicciones a distracciones, política, deportes o hobbies… Pero muy pocas veces tienen como disparador una película infantil.

Sin embargo, eso último fue exactamente lo que sucedió hace pocos días en Japón, ya que tras llevar seis años de matrimonio, una mujer nipona pidió el divorcio por la razón más absurda que se recuerde.

Todo indica que el fanatismo de esta mujer por la película animada “Frozen” le hizo replantearse la vida que llevaba junto a su marido.

Según informó el periódico “Mirror”, el hombre -ahora ex marido- de 31 años, confesó al sitio “Kikonsha” cuál había el motivo de que su mujer le pidiera el divorcio. Conforme su versión, su mujer, de 29 años, se había obsesionado a tal punto con la película de Disney, que lo invitara a verla con ella… Y allá fueron los dos.

Pero la poca impresión que causó la trama del mencionado filme en el menguado marido, terminó por indignar a la mujer, quien por de pronto decidió iniciar los trámites de divorcio.

Claro que aquí falta que les detalle las causas para no causar un espasmo cerebral en el lector y ni parezca una noticia descalabra. Por tanto, una vez terminada le sección, ella le dijo a su marido: “Si tú no puedes entender qué es lo que hace a esta película grandiosa, entonces hay algo mal contigo como ser humano”.

No se necesita agregar otros detalles de la discusión por ya imaginarnos lo que ocurrió, pero se sabe que tras esos momentos de una insalubre reyerta familiar, la esposa decidió irse de la casa y mudarse de vuelta con sus padres, aunque parece dudoso que la justicia incluya a “Frozen” entre las causales de divorcio.

En todo caso, mucho se ha dicho que nos molesta el triunfo ajeno -como suele parecer aquí-, pero la explicación no es envidia sino sentido común: el éxito es normal, ya que el ser humano está biológicamente constituido para el fracaso, y prueba de ello es que tiene metabolismo en lugar de baterías… Entonces, ¿para qué soñar con el éxito si podemos vegetar tranquilamente en nuestros fracasos?

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¡Faltaba Más! Quieren Legalizar el Estupro


Lo primero que se me ocurre preguntar, es: ¿qué es lo que las personas comunes saben sobre Irak? No, nadie necesitan responder, porque ya sé que lo que inicialmente les vendrá a la cabeza serán los hechos nada edificantes de lo que por allí ha ocurrido recientemente, cuando el menos ilustrado de los lectores recordará además del conflicto bélico, el clásico desfile de ir y venir de figuras palacianas como la de los dos Bush, -no siempre acompañados de la delicada y sonriente Condoleezza Rice-, o la de Sadam Husein junto con los cinco hijos de su madre, -prole lograda con su prima Sajida Talfah con quien se casó en 1958, aunque el matrimonio fuera concertado cuando Sadam tenía cinco años y Sajida, siete-, la de Rumsfeld, Powel y demás etcéteras caminantes, todos unidos queriendo imponer su visión democrática a todo costo.

Pero todos sabemos que a pesar de que a cada diez tentativas realizadas de querer domesticar las tempestuosas orgias comportamentales que por allí vienen ocurriendo desde las “Mil y una noches”, casi nada ha cambiado; por tanto, tal vez la mayor parte de las personas solamente conozcan las historias de guerra, coches bomba y violentos atentados a la vida… Pues parecería que esas cosas son más edificantes.

Yo asumo, también, que sé muy poco sobre Irak. Pero una reciente noticia me hizo mirar más de cerca ese país milenario y babilónico: un proyecto de ley que quiere legalizar el casamiento de niñas a partir de los 9 años y tornar el estupro legal, desde que éste ocurra entre personas casadas.

Los especialistas en estos delicados asuntos de desfloración física y mental, mencionan que las chances de que un proyecto de tal magnitud consiga ser aprobado, son muy pocas. En todo caso, considero que para nosotros es fácil comprender que todo lo que esa tentativa retrógrada representa, ya es de por sí asustadora. Aún más después de enterarme de los números de la pesquisa del renombrado instituto “Ipea”, de Brasil, el cual apunta que el 26% de los entrevistados acredita que mujeres que usan ropas cortas y andan despechugadas merecen ser estupradas.

Así que, volviendo otra vez los ojos para aquellas tierras arenosas de seculares historias no siempre espléndidas, es posible notar que la propuesta quiere libertar niñas, a partir de los 9 años, para el divorcio… Pero calma, pues para que ellas se puedan divorciar, primero necesitan estar casadas, ¿correcto?… Obvio, porque además, de una cosa la gente puede tener certeza: los maridos no serán niños de 9 años.

Y para completar, esa tal ley quiere que las mujeres puedan ser obligadas a tener relaciones sexuales con su marido cuando él lo pedir. Pero si ella quiere o no, ya es otra historia… Ya que las libertades femeninas no existen para esas personas.

En todo caso, para los integrantes del partido político que pensó en ese proyecto absurdo que hiere totalmente los derechos humanos, la ley apenas reglamentaria algo que ya existe, pues que ellos todavía acreditan que esas medidas muestran respeto religioso: “La idea de la ley es que cada religión regule y organice la condición jurídica personal en función de sus creencias”, apuntó Ammar Toma, un parlamentar chiita del partido “Fadhila”.

Por otro lado, nuevos datos apuntan que en Irak, y de acuerdo con un estudio realizado por el grupo de investigaciones americano “Population Reference Bureau” (PRB), realizado en 2013, una cuarta parte de las mujeres se casan con menos de 18 años.

Pero no seamos ingenuos de acreditar que ellas lo hacen por voluntad propia… De todos modos, yo soy de los creo que alguien necesita explicarles de una vez por todas que ni todos los procederes que vienen de nuestros ancestrales son buenos.

Por eso que los especialistas insisten en decir que ésa es más bien una maniobra política de que otra cosa -así como todas las polémicas de muchos de los cabecillas que están al frente de la “Comisión de Derechos Humanos” de varios países-, ya que este tipo de ideas sólo fortalecen a quienes acreditan que el mundo debe ser así, y que las mujeres sólo existen para realizar los deseos masculinos.

Entre tanto, ya examinada la profundidad de este chapuzón pseudo-escatológico, creo que sólo nos resta analizar otros factores históricos que nos prenden en devaneos tan suculentos, como por ejemplo, que fin tendrá famoso “Tratado de Kioto” sobre la emisión de gases, sobre todo en el ascensor… ¡Impresionante!

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