El Mito de la Rana Sudamericana


Casi todos hemos dado oídos algún día, de que uno de los grandes mitos urbanos es el de la rana en la olla de agua caliente. En realidad, por si el amigo leyente no lo sabe, la historia es que si se introduce una rana en una olla con agua hirviendo, el avispado animalito inmediatamente reaccionará ante el peligro y saltará afuera del recipiente. En cambio, si se pone el incauto anfibio en una olla con agua fría y luego se la calienta gradualmente, la rana no se dará cuenta del peligro y se dejara cocer tranquilamente.

Pero si en vez de ponernos a cocinar a una pobre ranita aplicamos esta leyenda en la astucia de algunos gobiernos latinoamericanos, notaremos que la temperatura en la olla política, económica y social regional va en aumento cada vez más.

Por ejemplo, en Venezuela, el gobierno continua inmerso en una crisis económica creada por su propia ideología. El presidente del “Instituto Nacional de Estadística” de ese país, explicó que “Venezuela está pasando por una situación coyuntural en cuanto al suministro de algunos alimentos, y que es una situación que puede durar entre dos y tres meses, producto de diferentes problemas: el acceso a las divisas, boicot, acaparamiento, compras nerviosas y toda esa serie de elementos que inciden en eso”. Pero, esa misma “situación coyuntural” que se indica, parecería ser un estado de cosas permanente… ¿A nadie le sorprende que uno de los principales países exportadores de petróleo tenga dificultades para acceder a divisas y que sus ciudadanos enfrenten problemas para conseguir papel higiénico?

Por si el preciado lector es uno de los sorprendidos, en tiempo le explico que el colmo fue la decisión del gobernador del Estado Zulia, de establecer un sistema electrónico de racionamiento para veinte productos de primera necesidad. Incluyendo arroz, aceite, carne, lentejas y harina de maíz. Por su vez, el presidente Maduro describió la iniciativa como “una locura” y ordenó dejarla sin efecto, pero el episodio nos revela el estado mental de algunas autoridades chavistas.

Otro ejemplo ocurre en Argentina, donde la presidenta Fernández de Kirchner y su partido, que tiene la mayoría en el Congreso, invocan la noble idea de democratizar para legitimar propuestas dirigidas a destruir, uno a uno, los pilares de la democracia. En realidad, esto es un espléndido ejemplo de lo que Orwell llamó un día de  “newspeak”. Afortunadamente, la sociedad civil de dicha república, a través de sus impresionantes demostraciones, y la Corte Suprema de Justicia, hasta ahora, han conseguido establecer algunas barreras ante los desbordes del gobierno. Pero ciertamente el horizonte anuncia tormentas… Y estas no vienen de la Patagonia.

Y ahora, lo que también tenemos, son los inesperados acontecimientos callejeros que se siguen sucediendo en el Brasil. El movimiento de protesta fue activado por el aumento del precio del transporte público en ciudades como Porto Alegre y São Paulo, pero luego se extendió a todo el país y expandió su agenda. Se han producido manifestaciones de “indignados”, generalmente pacíficas, desde Manaos (norte) hasta Porto Alegre (sur), que protestaron contra la corrupción, los impuestos, la brutalidad de la policía y el costo de las obras faraónicas para el mundial de fútbol (2014) y las Olimpiadas (2016). Por su vez, oportunista y alígera, como para no querer perder el ómnibus, la presidenta Rousseff, diciéndose perpleja, declaró que esas voces debían ser escuchadas… ¡Bueno! Una cosa es escuchar y otra encontrar la respuesta.

Lo que presiento, mi salsero amigo lector, es que algo está sucediendo en el jardín de estos tres principales socios del Mercosur, y eso puede llevar a que otros gobiernos piensen que harían muy bien en disminuir, en la medida de lo posible, su dependencia de ellos… Entonces, cuando se den cuenta, esos pueblos serán la ranita de la vez… ¿Concuerda?

(*) Si es de su interés continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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