Atrás de los Santos Orines de Cada Día


Cuando se nos da por abrir un vespertino, con suspensión notamos que algunas de sus informaciones vienen impresas con falsificación de cabo a rabo, o que estos contienen solamente noticias agradables y artículos optimistas. Imagino que sea para que el pobre lector no tenga que sufrir con los terrores del mundo y sus promesas de empeorar, y por ello buscan explicar y demostrar con letras grandes que la crisis económica va menguando y que los bolcheviques tuvieron que rendirse a la evidencia de las virtudes americanas.

Afortunadamente el mundo puede satisfacer todos los gustos, por lo menos esto es lo que pienso, aunque comprendo que muchos no sepan apreciar de igual modo lo que leen, pues no obstante tengan sus preferencias, no pueden elegir las noticias y se sujetan a lo que le dan.

Pero muy distintas pueden llegar a ser esas noticias dependiendo del ojo del que las lee, cuando sólo lo aprovechable encanta con parágrafos serenos, pues al fin todo es armonía en la tierra después de garantizados los dividendos y los intereses… Si el amigo leyente no piensa así, respeto su determinación, aunque si supiese que en una de las cafeterías de Starbucks de Hong Kong, situada en el lujoso araña-cielos del Bank of China, usaba agua de un baño para preparar el café de sus clientes, tal vez mude de opinión.

Así pues, conforme muestra una materia del sitio norteamericano “Huffington Post”, una vez que fue abierta en 2011, los funcionarios de la tienda iban hasta un garaje vecino con un carrito lleno de recipientes vacíos. Al volver a la tienda, ellos filtraban y hervían el agua. Pero para dar cuenta de la demanda de la tienda, los funcionarios tenían que buscar agua en el edificio vecino cerca de 70 veces por día, según el reportaje del periódico “Hong Kong Daily”.

No en tanto, no piense el lector que era una fuente cualquiera, pues el estabelecimiento, para preparar las bebidas, usaba el agua de una canilla que estaba tan sólo a dos metros del sanitario,

Por su vez, Wendy Pang, portavoz de Starbucks, garante la cualidad del agua, explicando lo inexplicable cuando apunta: “a pesar de retirada de la canilla de un baño, esta cumplía las exigencias de la vigilancia sanitaria de Hong Kong después del filtraje y hervor. Eso se debe a que como la tienda no tenía una fuente directa de agua, se utilizaba de la fuente más próxima.

La situación causó indignación entre los clientes de la empresa, al punto que uno de sus clientes posto en el perfil de Starbucks en Facebook el siguiente comentario: “Starbucks gana ríos de dinero y mismo así optó por hacer los cafés con el agua de una canilla de un baño, en vez de comprar agua mineral. Pagamos algunos dólares por un café y a cambio recibimos falta de respeto para con nuestra salud”.

Por otro lado, como precaviéndose de futuros problemas en esas latitudes, se ha decretado que los hombres que no tengan buena puntería urinaria al utilizar los baños públicos en la metrópolis china de Shenzhen (sur del país), pasarán a ser multados a partir del mes que viene, conforme informó esta semana un funcionario de la municipalidad de dicha ciudad.

De acuerdo con lo indicado a la agencia AFP por este acólito funcionario público, a partir del mes que viene “una utilización inconveniente de los baños públicos será punida con una multa de 100 iuanes (12 euros) por las autoridades”.

El proyecto de ley municipal consultado por la AFP no informa a partir de que cantidad de orina lanzada para fuera del urinario, el tolo usuario quedaría expuesto a la multa ni como la infracción será constatada.

Ante tales hechos, los internautas chinos no tardaron en criticar el anuncio de la ley en el sitio de micro-blogs “Weibo” y pasaron a ironizar la posibilidad de un ejército de inspectores de baños… Como por ejemplo: “Serán creados muchos puestos nuevos en la función pública”… “Habrá un vigía atrás de cada persona que orinar para verificar si ella está mirando bien”.

Sólo me falta afirmar con total convicción, que para algunos puede llegar a ser extraño tener que ponderar las realidades de la vida sin utilizar masivas y balsámicas dosis de elixir surreal, y sin utilizar como orientador la aparente causa formal de reflexiones cotidianas ahumadas por el censo crítico… ¿No es maravilloso?

(*) Si es de su interés continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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