El Otro Diluvio de Noé


El los más diversos mamotretos antiguos que sirven de cuna para las polillas, está registrado que durante toda su existencia, la humanidad tuvo que enfrentar miles de problemas serios para continuar existiendo. Algunos de estos resultaron ser inevitables, una vez que acontecieron por cuenta de las mudanzas climáticas naturales por las cuales nuestro vilipendiado planeta pasó… No obstante otras haya sido el propio hombre el causante de ellas.

Por ejemplo, uno de los episodios más conturbados de la historia reciente, claro que en comparación a toda nuestra existencia terráquea, ha quedado registrado con tinta sangre en crónicas medievales. Ella da cuenta de una hambruna implacable que asoló a toda Europa en 1315 y acabó matando millares de personas -literalmente muertas de hambre- durante un periodo de dos años.

Sin embargo, por medio de un estudio minucioso que fue realizado recientemente por acreditados científicos, parecería que finalmente se ha llegado a descubrir la causa de dicha hambruna. La conclusión a que llegaron estos cultos hombres, es que un gran diluvio puede haber sucedido en gran parte de Europa ocasionando que la escasez de alimentos destruyese la vida de millares de personas… No quedando esclarecido aún, si en referido aluvión transbordador estaba Noé con su famoso barquito… Que, como se sabe, no era de papel.

Con todo e independiente de estas artes navegadoras, para llegar a tal conclusión, los investigadores estudiaron los anillos de cedros y otros árboles con más de mil años que existen en las florestas de Alemania, Irlanda y Escandinavia. Según ellos, la espesura de los anillos de crecimiento -que no son iguales al de Harry Potter- obedece a factores que limitan o no la posibilidad de estos vegetales crecer, entre ellos, el clima.

De acuerdo con estudiosos orfebres de estas piezas de madera, se sabe que cuanto menor es el índice de precipitaciones, más fino y oscuro resulta ese tipo de anillo.

Teniendo esto en mente, a estos investigadores se les ha dado por afirmar que buena parte de Europa fue devastada por las lluvias a inicios del siglo XIV. Una oportunidad perdida por los comerciantes europeos, pues si bien lo cierto es que el paraguas ya existía en China en el siglo XI a. C., de allí pasó a Egipto y Grecia, donde fue usado como sombrilla, éste luego perdió su uso y eficacia tras la caída del Imperio Romano, y ese chirimbolo desapareció hasta finales del siglo XV, cuando resurgió en Francia como objeto de lujo… O sea, décadas después de este tremendo aguacero acontecer.

De vuelta a lo que interesa, conforme el referido estudio, permaneció fuera de la catástrofe apenas Italia, el sur de España y lo que en la época correspondía a una parte del territorio Bizantino… Lo que me hace pensar que hubiese sido un verdadero desastre para nosotros, ya que en la inundación podían haber perecido los ancestrales de Colón, Vespucio, Vasco da Gama y otros intrépidos navegantes que se les dio por imitar a Noé.

Observado el tema desde ese ángulo vernáculo, a pesar de la escasez de registros, es posible determinar que la hambruna que mató millares de personas a lo largo de dos años, nada tuvo que ver con una plaga o algo por estilo.

Así pues, esa precipitación completamente fuera de lo normal y sin patrón de referencia -puesto que no existían los institutos dedicados a la medición pluviométrica-, fue la responsable por una de las mayores catástrofes que la humanidad ya superó… Las otras, muchos de los leyentes ya las conocen.

Ahora bien, si por veces hasta incluso los ánimos más fuertes tienen momentos de irresistible debilidad, pese a los temores y los avisos, probablemente no imaginaron estos letrados que fuese otro el motivo de la continuada tolerancia o de la benévola indiferencia de los dioses, ya que todo no habrá sido simple resultado de casualidades múltiples o de obstinada suerte, como posiblemente hubieran respondido los dioses si les preguntasen por qué razón había llovido tanto… ¡Impresionante!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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A un Paso Entre el Atlántico y el Pacífico


“Apenas un día y una noche terrible…”. Según las palabras surgidas en la mente del filósofo Platón y registradas para la posteridad en sus anales, fue un tiempo más que suficiente para una tragedia natural hacer desaparecer Atlántida, la legendaria ciudad que habría sido destruida por un diluvio… Eso, porque Noé vivía en la otra punta del mapa.

No obstante todos sepamos que por esos mismo parajes, hoy día la Al-Qaeda, el Isis y otros grupos de locos sueltos más, destruyen ciudades con bombas en menos tiempo.

Con todo, volviendo en tiempo y espacio al periodo heleno, todo indica que Atlántida ahora puede finalmente dejar de ser un mito para tornarse una verdad… Lo que por su vez dejaría a los libreros locos de rabia, ya que ellos tendrán que retirar cientos y cientos de viejas y empolvadas obras de sus anaqueles.

Como sea y ocurra, el investigador español Manuel Cuevas, especialista en estos misteriosos asuntos, acaba de afirmar que acredita haber encontrado la mística ciudad, ya que de acuerdo con los viejos registros de Platón, Atlántida quedaría en las proximidades donde actualmente está el “Parque Nacional de Doñana”, en Andalucía, España. Y fue exactamente ahí que su investigación comenzó y puede que haya tenido éxito.

El entusiasmo de Cuevas fue transferido para la prensa con la siguiente declaración: “Tengo el 99% de certeza que encontré Atlántida”. Esto, porque el español basó su pesquisa en imágenes de satélite realizadas en la región donde Platón afirmó haber existido la ciudad. Y, según Cuevas, las fotos muestran claramente “la existencia de diversas estructuras construidas por el hombre y que formarían una gran ciudad antigua”.

Aún se le ha dado por afirmar que las imágenes muestran lo que podría ser murallas, calles y hasta mismo un edificio con una cúpula gigantesca. Esos restos, según él, evidencian la formación de una gran ciudad con extensión de más o menos ocho kilómetros, y las estructuras pasan la impresión de pertenecer a una ciudad circular, que podría estar localizada en una isla… No necesariamente la misma del Sr. Roarke y Tattoo, ya que esa quedaba en algún lugar del Océano Pacífico, donde la gente concurría pensando en poder cumplir sus fantasías sin importar su índole… ¡Pura fantasía!

Pero el emocionado Cuevas, que no era amigo del actor mexicano Ricardo Montalbán, va más lejos y explica” “Sea o no sea Atlántida, porque ni sabemos se era ese el nombre, el hecho es que la evidencia traída por las fotografías es bastante clara. Y es clara en relación a la existencia de restos y estructuras muy antiguas realizadas por el hombre. Estamos delante de una sociedad antigua y desconocida, que tal vez hasta hoy habitase en nuestros pensamientos apenas como mito”.

El caso es que, una vez realizado el descubrimiento, el investigador contactó a don Ramón Caroz, uno de los maestros de arqueología de la “Universidad de Sevilla”, también en España. La respuesta del hombre fue animada e interesada sobre el asunto, pero repleta de cautela. Este especialista -que ni loco se aparta de la ciudad para no perder su silla-, afirmó que “quiere estudiar cualquier evidencia comprobable”, pero que por ahora prefiere ir con calma antes de hacer cualquier anuncio.

Por su vez, a pesar de la desconfianza de la comunidad científica y arqueológica en torno del descubrimiento, Cuevas no se cansa de hablar sobre los 99% de certeza que posee. Ajeno a las críticas, el investigador garante a las personas próximas que hizo, con esas imágenes de satélite, la más grande descubierta de su vida, y una de las mayores de la historia de la humanidad.

Con el mismo dramatismo de Malcon Lowry, pensando en eso y de ojo avizor en el escándalo pluviométrico de aquel entonces, de repente me siento fatigado por esa Realidad excesiva que ahora golpea mi puerta, ya que de alguna manera y con heroica determinación, advierto que don Cuevas pretende mudar radicalmente las insignificantes cosas de la vida… ¡Drástico!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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