Amor Materno


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-Ya voy, mi amorcito -anunció la madre con voz tierna, porque en la camita su bebé lloraba desconsolado, mientras de pie, al lado de la hornilla, ella cuidaba la leche que hervía. No sabía lo que debía cuidar primero.

Al final del día, extenuada por los cometidos del hogar, en ese instante su voluntad era de acostarse y no levantarse más. Hasta imaginar algo agradable le resultaba difícil.

¿Qué podía pensar de interesante? Alcanzó a cavilar la madre, de ceño arrugado y boca fruncida. A no ser que su pequeño hijo parase de llorar y que la maldita leche hirviese de una vez para poder alimentarlo.

Cuando finalmente pudo aferrar a su niño, lo apretó cariñosamente contra su pecho y por milagro el cansancio se evadió de su cuerpo, la voluntad que tenía de acostarse desapareció y su corazón volvió a latir rítmico.

Cerró los ojos por un segundo y se sintió feliz; ni parecía la misma mujer de instantes atrás. No había duda que aquél diminuto corazoncito que estaba batiendo junto al suyo, era lo que le daba suficiente coraje para enfrentar sus propias desgracias.

Mientras ella saboreaba del momento y se sentía de espíritu elevado, la puerta de su humilde casa fue abierta de pronto de un puntapié. Era su hombre, que notoriamente venía otra vez borracho.

-Dale, haceme un café -ordenó éste, perentorio.

Como ella se demoraba, el marido le arrancó el crío de sus brazos y lo tiró peligrosamente sobre la cama grande. Sin embargo, justo cuando el hombre se preparaba para bajar el puño con furia sobre su hijo, la mujer tomó una cuchilla y, reuniendo fuerzas extrañas, se la clavó en las costillas varias veces hasta que lo vio caer inmóvil. Había sido una leona protegiendo su cachorrillo.

Entre el hijo y su compañero, el amor de madre habló más alto, y en ese momento crucial sólo pensara en cómo defender la vida de su inocente hijo. La cuchilla estaba a mano encima de la mesa, y ésta se transformara en su único recurso.

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Si no Beber, Haga de Todo


Mismo que sean desgracias nacionales notorias en mayor o menor grado, por veces no se puede explicar lo que sobradamente se justifica. El caso radica en que son muchas las razones que pueden inducir a la gente a beber, y claro que como en cualquier otra droga las causas pueden ser variadas… Propensión genética, características individuales o influencia del entorno social son factores que pueden impulsar a las personas a la bebida.

Dos estudios publicados en la revista científica “Alcoholism: Experimental & Clinical Research” han indagado las causas del alcoholismo, adicción en la que influyen factores biológicos, psicológicos y sociales, ya que hombres y mujeres experimentan distintos grados de ansiedad a lo largo de sus vidas, no obstante la ansiedad anticipatoria se muestre en aquellas personas que temen enfrentarse a una situación por los síntomas ansiosos que ésta les pudiera provocar.

Por consiguiente, parar de beber muda la vida mucho más de lo que cualquiera pueda imaginar. Por lo menos es lo que atestigua en base a su propia experiencia el creador del proyecto “One Year No Beer” (“Un Año Sin Cerveza”, en traducción libre), que pasó a desafiar a las personas a largar el alcohol por un ano.

Estudios realizados sugieren que los individuos que logran parar de beber se sienten 20% más productivos en el trabajo, y a la vez comen menos que las personas que beben.

Por ejemplo, el ex jugador de futbol profesional norteamericano, Andy Ramage, dice que se le ocurrió el desafío One Year No Beer porque estaba bebiendo frecuentemente con amigos y conocidos… “Después de cuatro años, yo no aguantaba más las resacas,” comenta Andy… “Decidí que lo mejor era intentar parar”.

Estimulado por la renuncia de la rubia bebida, Ramage escribió un libro contando sobre su propia experiencia, y lanzó el proyecto “One Year No Beer” como un desafío al rededor del mundo.

“Miles de personas ya se inscribieron,” comenta Andy. “Ahora tenemos personas de 42 países intentando el desafío. En esto no hay estigma ni rótulos. Es solo intentarlo durante 30 días. Luego intentarlo por 90 días más y entonces ver como se siente”.

Otro estudio que fue realizado en junio de 2015 y publicado en la revista “Obesity”, descubrió que personas acostumbradas a consumir alcohol comían 30% más que aquellos que no bebían. Con respecto a eso, Ramage dice: “Yo perdí 19 kilos y mi porcentual de gordura corporal cayó de 30% para 10%… Para mí, los efectos de la resaca eran los peores”… “Cuando uno larga el alcohol, puede mantener una dieta saludable, ya que no está comendo más aquel pedazo de pizza que sobró para poder curar la resaca y sus consecuencias amargas. Ahora yo peso 76 kilos, un nivel que nunca alcancé cuando me estaba encharcando de cerveza”.

Y si el tema es sentirse feliz con uno mismo, según Ramage: “La magia realmente comienza a acontecer en un periodo posterior que surge después de seis semanas y los dos meses. Que es cuando uno empieza a saber cómo pugnar contra los altos y bajos de la vida sin necesidad del alcohol”… “Definitivamente yo sufría de una ansiedad terrible después de beber. Eso es muy malo para la salud mental de las personas, y cuanto más yo caía en ese agujero, más difícil era salir de él”… “Cuando estaba bebiendo, sentía que siempre había una nube pairando sobre mí. Desde entonces, nunca más sentí esa sensación”.

En paralelo a la abstemia idea de Ramage, voluntarios de un experimento que llevó adelante la “New Scientist”, afirman que ellos se sintieron aproximadamente 17% más eficientes después de un mes sin beber.

Si de comparaciones se trata esto aquí, pienso que ha de ser como si uno se detuviese a mirar el río, la boca del mar, nombre más que los otros justo porque es en estos lugares donde el océano viene a saciar su inextinguible sed con labios sorbedores que se aplican a las fuentes acuáticas de la tierra. Obvio que son imágenes, metáforas, comparaciones que ciertamente no hallarán lugar en la rigidez de una oda, pero que se le ocurren a uno en horas vespertinas, cuando lo que en nosotros piensa está sólo comenzando… ¡Salud!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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