Despedida


Aquí me tienes otra vez, luchando contra mis demonios, esos viciosos que se rinden cada vez que te ven, porque no obstante la mirada del cuerpo consiga a ser olvidada por veces, la del alma te recordará siempre.

Tantas veces me he prometido a mí mismo no volver a caer de hinojos ante mi flojedad, que creo que han sido las mismas veces que al mirarte he faltado a mi promesa de ser fuerte para no quererte otra vez.

Han sido tantas las ocasiones en que no me ha quedado más remedio que aceptar que soy yo el único culpable de la desilusión que me generas cada vez que te vas, aunque tú sigas, consiente, advertida del daño que me vas a causar.

No han sido escasas las veces que me he prometido que la próxima vez no volverá a ser igual a las demás, pero reconozco finalmente que termino por lanzarme de cabeza al abismo de tu tempestad, mintiéndole a mi mente que esta vez no tornarás a equivocarte, y hasta engañando a mis instintos que esta vez nada saldrá mal. Y ya lo ves, como resultado obvio de mi absurda debilidad, he llorado tantas veces arrepentido de ese amor tuyo que me causa tanto mal.

Pero acredito que esta vez ya no ha de ser igual, porque dirijo mis palabras a ti con absoluta seriedad, al decidir contarte que algo en mi ha cambiado en definitivo, y que después de haberte llorado tanto, hoy he despertado con nuevos planes, con nuevos sueños, pero, sobre todas las cosas, queriéndome mucho más.

Soy sincero, y te confieso que me ha costado mucho resignarme a la idea de que no eres tú quien hace mejor mi mundo, que ni hoy ni nunca serás el motivo de mi risa, y que tan solo serás un viejo recuerdo que dolerá más que cualquier otro.

Espero que comprendas que todo esto que ahora digo es sin ningún afán. Son solamente unas cuantas frases para poner un punto final. Así que hoy me marcho sin rencores, agradeciendo lo aprendido, sin nada que reprochar. Tómalo como una despedida, o quizás como un punto de partida para comenzar de nuevo sin mirar atrás.

Eso sí, nunca olvides lo mucho que te quise, ni nunca olvides que un día fuiste el buen motivo de mi calma y de mi tempestad.

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A un Paso Entre Falso y Buen Compañero


No es imperioso que uno se pique desnecesariamente, ya que actualmente vivimos en un mundo lleno de gánsteres de internet, de reality shows, de comida industrializada y productos de belleza que parecen ser milagrosos, por lo que suele ser cada vez más difícil saber lo que en realidad es falso y lo que es real.

Sin embargo, ¿cómo es posible descifrar si una persona está siendo verdadera o falsa? Al final de cuentas, un sinnúmero son capaces de sonreírnos durante el día entero, mientras por la espalda ponen cara de vómito y expresan todo su repudio.

Por suerte, ni todas las personas a nuestro alrededor son así. En todo caso, como siempre existen dudas, la cuestión es ¿cómo uno puede tener tanta certeza?

Pues le diré que según Stephan Labossiere, coach en Relacionamiento y autor del Best Seller “¿Dios, donde está mi Boaz?”, existen tres señales claras que pueden ayudarnos a descubrir si uno está tratando con verdaderos amigos o no. Para ello, bastaría con que se haga tres preguntas a usted mismo, y reevalúe criteriosamente entonces si los más allegados merecen mismo su atención.

¿Ellos son generosos o sólo quieren recibir? – Hay ciertos amigos que no piensan dos veces antes de llamarlo cuando están necesitando de algo. Ellos ya saben que usted estará siempre dispuesto a ayudar, y su carácter torna la vida de ellos mucho más fácil. Sí, son aquellos mismos capaces de permanecer días, semanas, y hasta meses sumidos y sin hablar con usted. No en tanto, cuando necesitan de ayuda, usted es el primero de la lista. ¡El amigo número uno! Pero cuando llega el día en que usted finalmente precisa de él, cualquier disculpa es dada, mismo las más descabelladas para sacar el cuerpo a la jeringa. Ellos nunca le ofrecen una mano y, por lo que usted bien sabe, eso jamás sucederá. Esta es una señal clara de que usted está tratando con falsos amigos. Amigos de verdad se importan con los otros y no miran sólo para sí mismos y su propio ombligo.

¿Ellos hablan lo que piensan en su cara? – Ni siempre es fácil decirle a un amigo lo que realmente sentimos y lo que pensamos sobre él. Algunas veces, uno se desahoga con otras personas sobre un determinado asunto. Sin embargo, para muchos, amigos que hablan por la espalda pasan lejos de ser amigos verdaderos. Empero, esa visión puede ser peligrosa, teniendo en cuenta que hasta los mejores amigos tienen sus momentos de debilidad. Por tanto, bastaría con evaluar si ese comportamiento es constante: ¿ellos están siempre hablando de usted por la espalda? Si es así, ahí sí que usted tiene un problema a resolver. En todo caso, otra manera de saber e ir directo al asunto, es cuestionar su amigo sobre ello. Si él es confiable, le ira confesar la verdad de una vez y resolver el asunto, en cuanto que el otro no lo admitirá para protegerse.

¿Mis amigos se sienten felices por mí? – Primero hay que pensar que somos todos humanos, y por eso es natural que a veces nuestros amigos tengan un poco de celos de nuestras conquistas. Eso no es lo que ira determinar si usted tiene amigos falsos o no, pero sí la frecuencia con que eso acontece. Si ellos nunca están felices por usted y la situación ya está fuera de control, entonces, tal vez sea el momento de rever los amigos que tiene. Pondere bien, pues este tipo de amigo siempre tiene algo negativo a decir o destronar lo que es importante para usted. Los verdaderos son lo contrario de ello: se orgullecen de verlo a usted conquistando sus objetivos y destacándose más que ellos mismos, en cuanto los falsos quedan con rabia porque usted se está saliendo mejor que ellos. Cuando el amigo es amigo, tentará siempre encontrar una forma de resolver los celos que siente por usted, no en tanto, cuando no lo es, generalmente no consigue entender eso como un sentimiento egoísta.

Por lo menos, creo que es mejor que usted observe a su rededor y esté consciente de quien lo está cercando. ¿Será que ellos son amigos de verdad, y que de vez en cuando luchan con algunos problemas, o son amigos que están constantemente creando problemas para usted? Al final de cuentas, ¿quién necesita de personas negativas y egocéntricas zumbando a su alrededor?

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

¿Por qué los Hombres las Prefieren Rubias?


Para refrescar la memoria, rescato de los polvorientos anaqueles que, en 1925, la escritora estadounidense Anita Loos publicó un libro con el título “Los hombres las prefieren rubias”, cuya trama era sencilla: una aspirante a actriz que encandilaba a los hombres con su platinada cabellera, tenía como único fin encontrar a un marido adinerado que cumpliera todos sus caprichos.

En aquella época, Anita Loos se dio cuenta de que los hombres las prefieren rubias durante un viaje en tren, donde casualmente se topó con una rubia que no dejaba de ser atendida, mimada y halagada por todos los hombres… babosos.

Percibió que si por casualidad a ella se le caía la novela que estaba leyendo, había reparto de bofetadas por recogérsela; mientras que Anita Loos bajaba y subía la maleta sin que ningún hombre pareciese reparar en sus esfuerzos.

Fue cuando se preguntó: ¿Por qué esa chica le daba cien vueltas en atractivo femenino? ¿Por qué los hombres prefieren a las rubias más que a las morenas?

Hay controversias en las respuestas, pero de acuerdo con un estudio de dos universidades británicas -Universidad de St. Andrews (Escocia) y Universidad de Lancashire Central (Inglaterra)-, esto de que los hombres las prefieren rubias, viene arrastrándose desde hace mucho más atrás, ya que los hombres de las cavernas ya parecían tener debilidad por las rubias.

Todo radica, según los estudiosos de cabezas escatológicas de esas universidades británicas, en razones evolutivas, pues afirman que el pelo rubio y los ojos azules aparecieron a fines de la Edad de Hielo como reacción a la escasez de alimentos y, sobre todo, de hombres… Claro, se les debe haber congelado las ideas.

Pero ellos afirman que las duras condiciones de esa época en el norte de Europa (a finales de la Edad de Hielo), fue lo que originó la falta de alimentos, y en consecuencia los hombres empezaron a cazar grandes animales, cada vez más peligrosos, lo que provocó un gran número de muertes… ¡Ahhh!

Esas circunstanciales defunciones ocasionadas por los accidentes fortuitos, fue lo que habría causado un crecimiento desproporcionado de la cantidad de mujeres, por lo que generó una fuerte presión en la selección sexual, y un posible resultado de ello fue la aparición de colores poco habituales en los cabellos, que llevaron a la “raza mejorada” a triunfar en la lucha por asegurar la procreación… ¡No deja de ser una fantástica definición de estas mentes iluminadas por el Santísimo!

Mismo así, ellos dicen que por ello, el pelo rubio comenzó entonces como una rara mutación entre las chicas cavernícolas, haciéndolas más deseables y más aptas para competir por los reducidos hombres… Si la cosa tiende para el lado risible del pensamiento, entiendo que como en aquel tiempo escaseaba la comida, las otras se merendaban a las feas, pienso yo… ¿O no?

No importa, pues por otra parte, se puede apreciar que el antropólogo Desmond Morris, lúcida mente que se encargó de comentar lo siguiente: “Parte del atractivo de las rubias reside en la delicadeza de su pelo. La excepcional ligereza de los mechones rubios los hace más suaves al tacto y, por lo tanto, más sensuales en los momentos de contacto personal íntimo. Entre los dedos que acarician, o contra la mejilla masculina, la suavidad del cabello recuerda la suavidad de la redondeada carne femenina. Así que en ese sentido se puede decir que las rubias son más femeninas que las pelirrojas o las morenas. Y hay otra ventaja: ser rubia da una imagen más infantil que ser morena, lo cual aumenta el atractivo sexual al trasmitir señales de “cuida de mí”. La razón por la que lo rubio sugiere juventud es que en un gran sector de la humanidad los niños cuando son pequeños suelen ser más claritos que sus padres, por lo que “ojitos azules” y “ricitos rubios” indefectiblemente se asocian con la infancia”.

Creo que cuando externó su sensiblero pensamiento dorado-femenino, este noble antropólogo estaba padeciendo de un insondable estado “sicalíptico-sensual-erótico”, generado entre las arrugadas sábanas por su musa-deidad durante las escasas calientes noches británicas.

¡Impresionante! Pues mismo que me empeñe en hacer todo lo posible para que lo casual persista y el fatalismo exista exorcistado por las cosas vanas, noto, pasmado, que abstemios obstinados y vírgenes reconocidamente prudentes, poseen el sacrosanto derecho de deambular por el planeta pronunciando asnerías y francas apologías sobre una huera realidad de nuestro orbe, mismo que tales ponderaciones existan solamente en el interior de sus cráneos… ¿No es formidable?

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