Gracias a Dios, el Papa es Humano


El carnaval vino y se fue, pero al contrario de lo que todo el mundo esperaba, la noticia más importante que ocurrió durante ese feriado, no tuvo nada que ver con una bailarina semidesnuda, una escuela de samba, una murga o un trio eléctrico. Lo que más dio que hablar en estos últimos días, fue la sorprendente renuncia del Papa Benedicto XVI. La razón de todo ese parlatorio es simples: el último representante máximo de la iglesia católica en abrir mano de tan digno cargo, fue el Papa Gregorio XII en 1415… Y aunque muchos no lo crean, yo no había nacido aun.

Entiendo la perplejidad de las personas delante de algo que nadie nunca vio acontecer y que la gran mayoría ni pensó que fuese permitido, yo inclusive. Pero está más allá de mi poder de comprensión todas esas demonstraciones de indignación y arrebato que muchos católicos y no católicos tuvieron delante de la decisión de Benedicto XVI de retirarse. Como si al asumir que está viejo demás para regir la iglesia católica, el pobre hombre estuviese faltando con el respecto al legado que recibió al ser electo. Nada me parece más distante de la verdad.

Es perceptible que para los católicos, él fuese el representante de Jesús en la Tierra y que exista toda una mística alrededor de la posición que el sujeto ocupa. Sólo que eso no hace de él un superhumano. ¿Será que nadie recuerda a la figura debilitada del Papa Juan Pablo II en sus últimos años al frente del Vaticano?

No tengo la menor idea de cuáles son las atribuciones del cargo de un Papa, pero dudo que aquella figura frágil, doliente y llena de limitaciones, estuviese cumpliendo su papel a contento. Quizás, el miedo de pensar que deba ser así, hace que los críticos de Benedicto XVI acrediten que este hombre podría continuar ayudando al catolicismo a avanzar y reverter la fuga de fieles que ven vaciando las iglesias en todo el mundo.

En todo caso, si el sacrificio de Juan Pablo II llegaba a inspirar al erudito leyente con alguna cosa más allá que un sentimiento de pena, entonces le recomiendo que procure un médico. Porque sentir cualquier cosa buena al ver un hombre prácticamente arrastrándose para saludar a una multitud claudicante, es de un egoísmo vergonzoso, sin hablar en los posibles trazos de sadismo.

Pienso que esas millares de reclamaciones decurrentes de la abdicación de Benedicto XVI dicen mucho sobre cómo la sociedad occidental se maneja mal con asuntos como la renuncia, la vejes y las limitaciones físicas. Al admitir estar viejo demás para continuar en el comando, Benedicto XVI no demostró flaqueza o falta de respecto como afirman esas legiones de críticos alrededor del mundo. Al colgar la sotana, este hombre mostró una clareza rara en las personas que ocupan cargos vitalicios de poder… Nos sobran ejemplos.

Pienso que Benedicto XVI es un apostólico de marca mayor que, si hubiese tenido tiempo, capaz que sería el responsable por un período de grande repliegue para la iglesia que él fue elegido para gobernar. Pero eso no me impide de congratularme con él por su tamaña coraje en querer reconocer públicamente que no daba más para continuar, y entonces abdicar de un trono que muchos pasan la vida intentando ocupar.

Muero de tedio con eso de las teorías conspiratorias, por lo tanto, me tomo el derecho de ignorarlas. Prefiero imaginar que él es sólo una persona que percibió que ya había contribuido lo máximo posible, y que reconoció ya estar en la hora de dejar para los otros la misión de continuar desde donde él paró.

Podríamos aprender con él a desistir en el momento cierto. Podríamos seguir su ejemplo y dejar para atrás todas las batallas perdidas, pero que insistimos en continuar luchando por pura testarudez o miedo de admitir la derrota. Podríamos también reconocer su sabiduría y abandonar las cadenas y los cuerpos que pesadamente cargamos la vida toda por la incapacidad que tenemos de entender que todo tiene comienzo, medio y fin en nuestra jornada.

Nosotros, así como el Papa, merecemos descanso y paz. Tengo certeza de que Dios, caso exista mismo sobre nosotros, concuerda conmigo… ¿No le parece?

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