Ameritando


Unos ya nacen sin necesidad de poner mucha voluntad por ameritar toda la fama que por casualidad en vida les toca. Otros, no obstante, sobre seguro se merecen otros bemoles no tan misericordiosos que se diga.

Es que siempre existirá un precio a desembolsar cuando un determinado individuo elije ser es un célibe mujeriego. Tarde o temprano las mujeres empezarán por abrumarle la vida, momento en que se cansará de las chicas, semidiosas de cuentos de hadas, semiluciérnagas de la noche, y cierto día la cortina caerá y se pondrá romántico y tonto, minuto en que empezará la búsqueda por alguien a quién se ligó fuertemente en el pasado. Mejor dicho, por un tipo de mujer que con sus armas nunca podría competir con la emoción de sus encuentros fugaces. Desde ese día en más, a medida que pase el tiempo, el individuo irá de asombro en asombro, de estupor en estupor, al hallar que las nadas de sus ayeres rebosan de toda insignificancia.

En estos casos, cuando el estupor nos invade el alma, es porque ya andamos cerquita de la orilla de la vida, junto del final de la existencia o, como quien dice, en busca de la sepultura que paciente nos espera, para adentrarnos luego en un nuevo e insólito mundo que en un cerrar de ojos se convierte en nada, aunque, eso sí, dentro de sus murallas es posible escuchar voces de rostros que son máscaras.

Por eso que en este mundo nuestro, todos andamos en estado de alerta cuando llega el atardecer, momento en que se cierran los párpados, que, como pesadas cortinas de un bufo escenario, nos deja solísimos, pensando en lo que fuimos pero sobre todo en lo que no fuimos, hasta que nos abrace el sueño.

Sin embargo, percibo que no debemos rendirnos, ya que la vida es justamente eso, continuar el viaje, perseguir los sueños, destrabar como sea el tiempo, correr los escombros para finalmente destapar el cielo.

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La Duda Atiza la Mente


Uno dice, por ejemplo: “Yo creo en Dios”, y considerando la importancia de esta declaración, a otro le valdría responder: “Unos creen, otros no, eso es lo de menos, con tal que puedan entenderse como personas”. Por lo que el primero agregaría: “Con tal que puedan”, y tras meditar más profundamente sobre lo dicho, el segundo añadiría: “No tiene importancia. Hay algunos que no creen y son mejores que otros que creen”; diálogo tan lúcido como posible.

Tal filosofía coloquial puede sonar absurda si ocurrida en la mesa de un café y frente a un licoroso vaso de vino; pero si sustituimos el ambiente y el lugar, cuando no algunas palabras y a su vez le agregamos pensamientos cosmológicos, bien podría ocurrir en China, ya que últimamente por esos pagos hay que creer o reventar.

Por causa de tales ocurrencias, fue que los teóricos de la conspiración pasaron a vivir días sumamente ocupados después que aparecieron las imágenes misteriosas de un fenómeno que aconteció en los cielos de China. Todo, porque aparentemente los bultos de una posible ciudad fantasma pasaron a sobrevolar recientemente el reino celestial de este país oriental dejando una gran duda en la población del viejo Mao.

Las imágenes de los filmes que lograron capturar esos bultos extraordinarios muestran lo que podría parecer sombras de rascacielos amenazadores elevándose sobre las regiones de Jiangxi y Foshan. Luego, millares de habitantes de esos dos parajes pasaron a afirmar haber visto la aparición, no obstante hasta el presente apenas un registro haya sido presentado al incrédulo público de ojos sesgados.

Por su lado, ciertos científicos descartaran el espectro y lo consideran el resultado de una ilusión óptica conocida como “Fata Morgana”. Tal manifestación acontece cuando un espejismo se forma debido a la inversión térmica. Objetos que se encuentran en el horizonte como por ejemplo, islas, acantilados, barcos o icebergs, adquieren una apariencia alargada y elevada, similar a los “castillos de cuentos de hadas”.

Con todo, después de lo ocurrido quedó aún más difícil la no especulación -que no es inmobiliaria- al respecto de la “paranormal” aparición urbana fantasma. Por lo que algunos ya comienzan a afirmar que la espectral ciudad puede ser evidencia de un universo paralelo o un mensaje enviado por una raza alienígena… Que no posee la tecnología de internet que nosotros tenemos por aquí.

Sin embargo, otros también han sugerido que las imágenes son nada más que el reflejo de los test de la Nasa que hacen parte del “Proyecto Blue Beam”, una teoría de la conspiración popular que según afirma la agencia espacial, pretende simular una invasión alienígena a la Tierra o una segunda venida de Cristo por medio de hologramas… Aunque esta vez Él ya vendría alertado sobre las malas intenciones de los fariseos y la clase política de nuestro planeta.

Como sea, un “YouTuber”, de los millones que andan por ahí, se le dio por afirmar: “Esos alienígenas probablemente tele transportaron una ciudad gigante de su civilización, o tal vez reflejaron su propia dimensión aquí. Porque la manera de ellos pensar va más allá de nuestros cerebros minúsculos”.

Por supuesto que frente a estos paradisíacos pensamientos gelatinosos, lo prudente y recomendable es rechazar los más voluntariosos que, mismo camaleando sus visiones para hacer baza en este desierto de incoherencias cognitivas, aun insisten en confundir las ondulaciones de la verdadera Nada que nos rodea… ¡Infernal!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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