Métodos Para Disfrutar del Muerto


Sin duda que el figurín de la pauta prohijada muchas veces puede estar lejos del que termina siendo adoptado por las personas como fórmula exacta para la módica resolución de sus problemas… Desde un punto de vista resignado, lógicamente.

Tal pronunciamiento filosófico no lleva en cuenta algunos entendimientos que dicen que la “pauta” es una norma o modelo que se tiene en cuenta para realizar algo, como por ejemplo puede ser: el comportamiento de sus mayores a uno le sirvió de pauta en la vida.

Con todo, sé que otros tantos del gentío, aquellos que siempre les gusta llevar las cosas al extremo, dirán que la “pauta” es tan sólo un instrumento para trazar rayas paralelas y equidistantes en un papel, o un simple papel en el que hay rayas paralelas y equidistantes y que se pone debajo de otro para no torcerse al escribir, lo que también llaman de “falsilla”, ya que nada más es que un conjunto de rayas paralelas de un papel, como el que se traza para no torcerse al escribir o el que se utiliza para la notación musical… No importando que la música termine siendo un bodrio.

Pues bien, independiente del criterio que el musiquero leyente adopte en este caso, al hablar de hábitos y estándar, es mejor nos lo explique entonces los familiares de un criminoso puertorriqueño de nombre Jomar Collazo.

Todo principió durante el transcurso del último domingo 18 del corriente mes, cuando este joven transgresor de las leyes universales creadas por los humanos, fue asesinado por causa de su relacionamiento -para nada amoroso- con el tráfico de drogas. Sin embargo, para consternación -no de sus asesinos, claro está-, el crimen aconteciera pocos días antes de cumplir su aniversario de 23 años, lo que causó gran consternación en la familia de este insulano bandolero.

Inconformados por no poder conmemorar los festejos de los 23 años de Jomar, los compinches familiares resolvieron postergar un poquito más su entierro para celebrar con el cadavérico susodicho cumpleañero, mismo que él estuviese muerto… Entonces, comenzó una fiesta macabra.

Como si nada, toda la familia se reunió normalmente en la casa de la madre de Jomar, y las festividades acontecieron como usualmente suceden en el figurín histórico de todos. Lo diferente, sin embargo, era la presencia del muerto, que permaneció en la fiesta sentado bien en medio de los demás asistentes de la pachanga.

Empero, antes de eso ocurrir fue necesario realizar algunos retoques en Jomar, por lo que su familia tuvo que pagar para que el cadáver apareciese en buen estado y con excelente aspecto, utilizando maquillaje. Luego después lo vistió con una de sus ropas preferidas en vida -un conjunto de abrigo deportivo muy mono- y lo dejó allí, sentadito en una mesa como si nada.

A más, durante el festejo Jomar estuvo siempre “interactuando” con la familia -aunque bailar no pudo-. Su madre lo besaba a todo o momento, y otros familiares se sentaron en torno de él para “jugar dominó”. Por supuesto que el cumpleañero hizo sus lances y hasta ganó algunos partidos, ya que las piezas eran manoseadas por un primo.

Para el corresponsal de la agencia Reuters que concurrió para reportar los hechos, los familiares contaron que a pesar de parecer extraño, lo sucedido estaba siendo encarado normalmente. Para ellos, fue la oportunidad de despedirse de Jomar de manera menos melancólica, pues él era una persona muy querida que ellos nunca más irían ver.

Qué decir, si todo esto se parece más a cuando uno se mira en el espejo, superficie dos veces engañadora porque reproduce un espacio profundo y lo niega mostrándolo como una mera proyección, donde verdaderamente nada acontece, sólo el fantasma exterior de las personas y las cosas, árbol que hacia el lago se inclina, rostro que en él se busca, sin que las imágenes de árbol y rostro lo perturben, lo alteren, le toquen siquiera… ¡Fantasmagórico!

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El Día que Hannibal fue de Paseo a Ibiza


Si por uno de esos fenomenales acasos de la vida, el leyente es de los que está acostumbrado con películas y series televisivas que abordan un mundo apocalíptico y lleno de misterios enigmáticos, juzgo que lo que se tratará de aquí en más será un suceso que le parecerá extremamente común para sus gustos proparoxítonos. Con todo, si está a fin de continuar leyendo, desde ya le aviso que el gran inconveniente de por medio, es que esa escena aconteció en la vida real: “un ataque caníbal violentísimo”… Diría con acciones teatrales casi del tipo: El Silencio de los Inocentes, Psicosis, El Exorcista, Hannibal y demás por el estilo.

El hecho, de cierta manera extrañísimo, aconteció en la renombrada Ibiza, en España, uno de los destinos preferidos de los millonarios y poderosos de todo el mundo. Sin embargo la víctima terminó siendo un individuo de nacionalidad española de nombre Kenny McSween, de 38 años, el mismo que se encargara de describir los martirizados momentos que vivió.

Pero antes de seguir con esto, es de preguntar: ¿qué lleva a un individuo a desear comerse a otra persona? Claro que dependiendo de lo que signifique eso de querer “comerse a otra persona”, a los entendidos en este tipo de gastronomía se les ha dado por decir que generalmente tiene que ver con la fantasía de que se están ingiriendo cualidades, características que tiene el otro. Es como si se incorporaran a través de la alimentación, por lo que se trata de un mecanismo sumamente primitivo que tiene el bebé respecto del pecho de la madre. Por eso, por más que ellos caminen por la calle y se relacionen con el resto del mundo, están en un estado de alienación. Nada más que imitando una cosa muy primitiva.

Lejos de ser un fenómeno episódico, que se da en un momento aislado, como en el de Miami hace un par de años y el Ibiza ahora, el canibalismo tiende a ser un hábito por parte de quien lo practica. Este tipo de antropofagia se ve en los rituales, igual como se ve en la película “Hannibal”, donde el doctor Lecter ingiere parte del cerebro de alguien vivo e incluso se lo da de comer. Evidente que también es el caso de asesinos seriales o múltiples que comen alguna parte del cuerpo de sus víctimas. Eso más bien tiene que ver con un ritual de actitud macabra.

Volviendo al caso, conforme lo afirmó Kenny: “En cuanto el agresor me golpeaba y me mordía, él gruñía como si fuese un animal salvaje… Fue algo que me asustó bastante -por lo que es de imaginarse como le quedaron los calzoncillos-… Honestamente pensé que fuese morir en aquel momento, fue horrible por demás”, reveló a quienes lo entrevistaron.

Según cuenta éste atemorizado y borrado español, él estaba parado en el hall de un predio cuando de repente fue empujado contra la pared. A partir de ahí ellos -víctima y agresor- se revolcaron por el piso por algunos minutos mientras intercambiaban trompadas, y el provocador intentaba de todas las maneras posibles morder a la víctima.

El caso, que aconteció a fines de setiembre último, sacudió completamente con la farandulera vida de Kenny, al punto de él quedar tremendamente asustado de continuar habitando en el lugar y por eso ahora se mudó para Londres. No obstante él haya quedado con buena parte del rostro deformado a causa de las mordiscadas y golpes que recibió.

Con todo, recomiendo que todos abran los ojos, pues la gran problemática es que el supuesto caníbal sigue suelto por ahí y nadie se anima a dar mayores explicaciones sobre la motivación del bárbaro crimen. La policía sigue con las búsquedas por el sanguinario criminoso, si bien hasta el momento ningún otro caso similar fue registrado.

Por supuesto que mientras permanezco aquí a meditar sobre este tipo de filosofías gastronómicas acompañadas al sabor de un buen vino, es lógico que me entregue a deliberar sobre la corporativa orgía de las campañas “libres de grasas” lo que sea, mientras continúo a observar las obscenas maratones de la inconstancia de algunos que pretenden usar juguetes culinarios… ¡Espantoso!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

Una Virginal Voracidad Por Dinero


No existe cualquier recelo que desde antiguamente la codicia ha sido mal considerada en sociedad. El propio Virgilio la descalificó a través de las palabras: “auri sacra fames”, o, “la maldita voracidad por el dinero”. No obstante sepamos que en algún momento pudo tener su lógica evolutiva cuando la sociedad de antaño pensaba que la riqueza estaba dada, y lo que ganaba uno lo perdía otro; por tanto el acaparamiento individual era una estrategia peligrosa para la supervivencia del resto del grupo.

Hoy, sin embargo, la producción y el comercio, organizados en torno a la división del trabajo, del capital y del conocimiento, permiten que la riqueza ya no sea una tarta dada sino en continua expansión, por lo que todas las partes pueden salir beneficiadas de su cooperación y de sus intercambios.

Con todo, nuestros instintos prevalecen sobre la más elemental racionalidad, y en la actualidad la riqueza ya no procede de disfrutar de un entorno natural abundante del que obtener directamente los bienes de consumo que necesitamos, sino de organizar los recursos para fabricar los bienes que más urgentemente necesitamos en cada momento. Lo que resulta mucho más valioso que disponer de recursos físicos.

Como sea y fuere, puede que la obsesión de ciertos individuos por ganar dinero nos parezca de una vaciedad espiritual insufrible, y la idea de querer ganar dinero a cualquier costo -excepto para los hombres políticos y sus secuaces corruptores- ni siempre resulta en una buena salida para los problemas que ciertas veces tenemos que enfrentar. Vender el cuerpo, literalmente, entonces puede resultar en una situación que al final de cuentas puede convertirse en un escenario bastante peligroso. Que lo diga una joven azerbaiyana de 20 años, que vive en la congelada estepa rusa.

Siendo así, le diré que esta pícara mujer en cuestión, que por motivos obvios se mantuvo su identidad preservada, llegó a vivir momentos de supremo desespero al intentar vender su “virginidad”, cuando tuvo que pasar por la embarazosa situación de requerir escabullirse del apartamento de su cliente por la ventana, única forma de garantir su integridad física.

Del picar al rascar, todo comenzó cuando la joven se vio sin dinero en los bolsillos o en cualquier recoveco que el ingenioso leyente pueda imaginar. Así pues, aprovechando la repercusión alcanzada por la brasilera Catarina Migliorini, en 2013, con la venta de su virginidad, ella no dudó dos veces en apostar en su propia “chichula” para ganar dinero.

En todo caso, lo que ella no sabía, es que esa idea la llevaría a encontrarse con un hombre de índole totalmente dudosa… Los comúnmente conocidos como: “malaleche”.

Resulta que el comprador de la prometida y garantida virginidad, que fue identificado como Mikhail Dnistrian, de 28 años, concordara en pagar 20 mil dólares para la susodicha si la mercancía era de buena calidad. Así que, una vez cerrado el acuerdo comercial, cuando ella ya estaba en su apartamento para entregar en manos la sudorosa mercadería, él dio para atrás. Y lo que es peor aún, mudó completamente el tono de la negociación, obligando a la virginal mujer a tirar fotos desnudas, lo que, según ella, ante cualquier negativa, era punida con agresiones.

Según llegó a relatar la víctima, luego de tirar las fotos, ella habría sido estuprada y aprisionada en el cuarto del agresor. La desvirgada joven, entonces, tuvo que pasar por horas de desesperación hasta que el criminoso cayera en un descuido y la dejase sola. Fue cuando ella decidió fugarse por la ventana usando diversas sábanas atadas como cuerda, al mejor estilo de los escaladores ladrones de joyas.

Con todo, a pesar de haber conseguido realizar la proeza, por no tener la experiencia de un Reinhold Messner y otros tantos alpinistas como él,  no todo corrió bien y la mujer tuvo que arcar con lesiones graves. Eso, porque durante su fuga, se cayó y fracturó la cadera. Por suerte, los curiosos -que siempre existen, y más cuando se trata de ver mujer desnuda- cercaban el lugar la socorrieron a tiempo, a más de llamar a la policía para resolver el caso, cuando Mikhail fue preso, mientras la joven ahora se recupera de la fractura y, claro, del trauma psicológico originado con la perdida gratuita de su tan preciosa joya… ¡Lamentable!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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