Ella


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La nostalgia es un sentimiento que cuando no cabe en el corazón, huye por los ojos. Y así estaba Cristina, sentada, observando en dirección a la nada, con ojos húmedos por un llanto silencioso, mirando sin noción la cresta de los árboles que dificultaban el paisaje desde la ventana de su apartamento.

Estaba llorando desde la noche anterior, pero en ese instante pensaba: ¿por qué todo estaba acabado?

¿Lo de ellos había sido un amor verdadero o sólo un encantamiento sin mayor profundidad? -se cuestionó, al pasar el dedo sobre el párpado para secar una lágrima.

Todo parecía tan cierto entre ellos, combinaban en todo, les gustaban las mismas películas, apreciaban los mismos platos, reían siempre juntos… Y, de repente, el fin.

Él se llevara sus perteneces como si fuese a viajar por unos días, aunque ella notara que sus ojos también sufrían con la separación.

Llorosa, Cristina estaba pretendiendo descubrir lo que realmente había acontecido, quería encontrar en ella o en él, la culpa. Como si hubiese una culpa a ser encontrada.

Habían existido desentendimientos entre ellos, claro está, pero estos siempre duraban poco. Pero es posible que en esos momentos él cediese más que ella, no obstante ella comprendiese que las pequeñas desconformidades se van acumulando lentamente hasta que la última trasborda la copa.

Cristina recordó el día que discutieron sobre una tercera persona. En ese momento ella no renunció a su posición, mientras él, calmamente, procuró mostrarle que estaba equivocada. Ella se exaltó y él, con toda calma, vistió su campera y salió. Sin embargo, una hora después volvió, trayéndole flores, y no tocó más el tema.

No hallaba nada demás que defendiese con coherencia sus opiniones. No pensaba ni un instante que podía haber maneras diferentes de encarar los comportamientos y las actitudes de los otros. Y como él llegara tan alegre y cariñoso, le pareció que había olvidado todo. Fue lo que se le ocurrió pensar ese día, pero ahora estaba percibiendo que no había sido bien así.

Siempre procuró ayudarlo, a veces hasta diciendo cosas que realmente no estaba sintiendo. ¿Será que él percibía su esfuerzo? -se cuestionó, mientras secaba gruesas lágrimas.

-Cuantas cosas que ocurren en una convivencia diaria son desgastantes, no obstante no se perciba… Con certeza fue eso que aconteció entre nosotros: nuestro amor se desgastó -se dijo entre sollozos renovados.

Evidente que habían sobrado muy lindos recuerdos de los momentos vividos bajo un mismo techo, pero eso de nada sirviera para fortalecer la unión de ellos.

Sin duda, a veces es necesario pasar un tiempo sin hablar ni ver a una persona, para saber si en verdad la quieres, la extrañas o era sólo costumbre.

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