Un Equívoco Paranormal


Muchas veces, mi apológico leyente, ocurre que ciertos individuos se creen que poseen el sacrosanto derecho de deambular por nuestro planeta pronunciando o produciendo asnerías en franca apología, pero no entienden que eso sólo existe en el interior de sus miserables y desvencijados cráneos. En todo caso, habría que avisarles que, en realidad, tales porquerías sin importancia no pasan de dogmatismos proféticos que ya han sido mencionados un día en “Los Protocolos de los Sabios de Sion”

Por tanto, cuando nos enteramos que un hombre australiano que reside en la isla de Tasmania, tomó la proba decisión de que sería interesante realizar un experimento como los de ese tipo que se ven a menudo en los programas de TV haciendo referencia a fenómenos paranormales que a veces ocurren, nos sorprende esa perturbadora necesidad de querer manipular lo lúdico en vez de lo sagrado.

Por ello, colocándose delante de la edificante y olvidada arte de ser diferente, halló que al instalar una cámara de video en su dormitorio, ciertamente podría captar posibles actividades paranormales y tener con ello sus cinco minutos de fama… Pero resulta que al final se encontró con algo un poco más aterrador.

Y de hecho, lo que él al fin encontró en la filmación, podría calificarse como muy poco normal, ya que en las imágenes podía verse a su mujer en situación muy íntima con un joven, que no era otro que el hijo adolescente de este conturbado hombre con una pareja anterior.

Según consigna el sitio “News.com.au”, el hecho salió a luz en octubre pasado, y tras un largo proceso judicial, la mujer, de 28 años de edad, terminó por quedar en las últimas horas en prisión preventiva y recibirá sentencia el próximo lunes.

En una crónica publicada por el periódico tasmanio “The Mercury”, se detalla que el hijo del frustrado caza-fantasmas tiene 16 años, y si bien en las imágenes captadas no se lo veía teniendo sexo con la actual pareja de su padre, por otro lado ambos se abrazaban y besaban apasionadamente.

Finalmente el ornamentado hombre dio parte a la policía, y en aquella ocasión la mujer alegó que entre ella y el menor no había ocurrido más que los arrumacos que su marido había filmado, y situación íntima a la que habrían llegado durante una charla era “acerca de del permiso de conducir” que el chico tramitaba… Pues parece que ella sólo quería mostrarle como agarrar firmemente la palanca de cambio.

Sin embargo, durante el juicio, el muchacho confesó haber tenido sexo con la concubina de su padre en tres ocasiones. Luego se comprobó que ella también había “visitado” al joven en un hotel durante seis días consecutivos.

Por otro lado, la mujer, que vivió en concubinato con el padre del joven durante once años, dijo al tribunal que estaba muy avergonzada de sus actos, y que creía que 16 años era la “edad de consentimiento”, por lo que su conducta no sería delictiva siempre y cuando el chico estuviera de acuerdo con la relación. Sin embargo, ella se equivocó, porque en Australia la edad de consentimiento es 17 años.

En verdad, considero que lo que me lleva a juntar el grueso de este raciocinio exento de revisionismo, es el extraordinario artículo de Sir Peter Brian Medawar, en el cual busca enfrentar el fantasma insepulto de Freud, llegando a afirmar enfáticamente que la psicoanálisis es el fraude más considerable del siglo XX… ¡Interesante patraña a ser examinada!

(*) Si quiere continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

¿La Marihuana no Perjudica el Cerebro?


No es nada, no es nada, pero descubrí que recientemente una pesquisa llevada a cabo por el King’s College de Londres, y publicada en el “American Journal of Epidemiology”, fue constatado que personas con 50 años que usaron, o todavía usan drogas, no tuvieron el cerebro damnificado… Pero pienso que la verdad sólo se sabrá el día de la autopsia.

No obstante, los investigadores afirman que entre los millares de personas avaluadas, resultó que aquellos que habían usado drogas ilícitas, principalmente la marihuana, tuvieron un desempeño mejor que los demás en los testes de memoria y de otras funciones cerebrales. La relación encontrada en el nivel del estudio –mejor entre los usuarios de drogas, de acuerdo con los peritos– puede explicar ese resultado.

“Nuestras deducciones no excluyen eventuales efectos nocivos en algunos individuos que pueden estar expuestos a drogas durante largos períodos de tiempo”, avisó e investigador-jefe Alex Drugan.

Mismo no guardando relación una cosa con la otra, salvo nuestro sugestivo pensamiento sobre los efectos secundarios que le causó una posible adicción, al verse acuciada por la crisis económica, una joven neozelandesa decidió ganar algo de dinero utilizando su trasero… No de la manera como usted se lo imagina, claro.

Resulta que Tina tiene 23 años de edad y vive en Nueva Zelanda, y debido a la crisis actual, durante los últimos tiempos las cosas no le fueron bien en lo económico. El año pasado se quedó dos veces sin empleo, y dada la escasez de puestos de trabajo y lo inseguro que resulta conservarlos, decidió embarcarse en un emprendimiento propio. Carente de dinero para invertir, la descocada muchacha decidió echar mano a su único capital, “incorporado” literalmente su trasero.

Según consigna la cadena británica BBC, Tina puso un aviso en el sitio de intercambio y ventas “Trade Me”, y… “Tu tatuaje en mi trasero” fue la frase elegida. El éxito no tardó en llegar. Esa semana, Tina anunciaba en Facebook que su anuncio había tenido más de 230.000 clics, y el precio de subasta estaba en torno a los US$10.000.

“Es sorprendente cómo se globalizó mi idea”, afirma la joven, que reconoce que jamás soñó semejante éxito y tanta plata. Fue tanta la repercusión que, apenas la proclama de Tina trascendió en los medios, se contabilizaron más de una decenas de anuncios similares para tatuar traseros, brazos y piernas… (Birgulinos y Chichulas, todavía no han sido ofrecidos).

Cabría al lector preguntarse: ¿Para qué puede querer alguien tatuar el trasero de una persona que no conoce? No sé que decir, pero en su anuncio, Tina ofrece algunas posibles respuestas a esta interrogante, procurando alentar a posibles inversores.

Entre ellas podrían contarse la publicidad, la voluntad de dar a conocer un diseño…o hasta propuestas de matrimonio. En este último punto, vale la pena imaginar a alguien pidiendo la mano a la persona amada, y eligiendo como letrero las flácidas nalgas de una joven… ¡Espectacular! Siempre y cuando acepte que le pasen aquel pedazo de papel que viene en rollo por cima del tatuaje… Obvio.

En fin, quien realicé la mayor oferta al final de la subasta, tendrá total libertad para elegir el dibujo que Tina estampará en su neozelandesa colita… “Sólo espero que no haga nada estúpido”, dijo la chica a la agencia noticiosa Reuters.

De hecho, algunos de los oferentes ya han adelantado qué harán con su derecho en caso de triunfar en la subasta. “Hay gente común que quiere poner un retrato propio. Otros prefieren poner: “propiedad de… y su nombre”, comenta Tina.

Después de realizado el tatuaje, Tina promete que el comprador recibirá por correo una foto enmarcada de la obra. De vivir en Nueva Zelanda o estar dispuesto a viajar, el propietario podrá acercarse personalmente para ver de cerca y quizás tocar su compra… ¿No es fantástico?… Vamos… Anímese… ¡Haga su lance ya!

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