Ecos de Ayer


Alguno siempre ha de aparecer en medio a las oscuras perspectivas que nos ciñen el alma, y querrá obligarnos a poner condiciones sobre evocaciones que nos pertenecen o ya no son nuestras, las mismas que venimos arrastrando desde el pasado y nadie sabe hasta dónde llegarán un día.

Con sus sonidos opacos, esas voces, esos ecos de un ayer y de otros tantos ayeres malgastados en amores perdidos, de cierta manera sobreviven al pasado entre trazos lineales de un tiempo que poco y nada sirve ya, pues nada son sino una imitación de lo inimitable, visto que el significado que tenía, histórico, magnífico, insólito y por demás original, quedó perdido más allá de la lejanía que nos concede los años, justamente en la raya media apagada de un horizonte donde comúnmente enterramos las penas en el silencio del olvido.

Pero de todo esto poco importa ya, pues a causa de las circunstancias que nos son impuestas, con ellos seguimos adelante, algo desolados, eso sí, porque ansiamos escuchar verdades y no reflejos hechos y no deshechos.

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Unos con Mucho, Otros con Poco


Elemental decirle al amigo lector, que tengo bien claro que el título transcrito es una expresión que hace referencia a la injusticia natural que se produce en muchos ámbitos de la vida (economía, belleza…) cuando determinadas personas son más favorecidas que otras, pero que de acuerdo con otras arbitrajes, también se aplicaría muy bien en otras cuestiones y circunstancias que detallaré un poco después de ensancharme algo más sobre esta epígrafe.

En realidad, el significado de la frase alude a la desigualdad en los bienes, inclusive los anatómicos. Por tanto, suele decirlo quien está falto de bienes a modo de queja, cuando se le ocurre comparar su situación con la de otros que tienen mucho más desahogo. También se menciona en ocasiones con cierta envidia, como si fuese un lamento por una situación que se juzga injusta… Pero como verá, aquí no es el caso.

Hasta hace poco yo mismo me hacia la misma pregunta, pero reflexioné y llegue a la conclusión que solo me estaba fijando más en esas cuestiones, en lo que algunos tenían y otros renegaban, y les confieso que hasta sentí cierta envidia… Pero, claro, siempre que me hago esa pregunta, mi conclusión es que los seres humanos somos individuos injustos, defendemos lo nuestro, tomamos posesión de ello y, lo que es peor, somos codiciosos, puesto que los que tienen mucho no quieren perderlo y los que tienen poco sólo les queda luchar para sobrevivir con lo que les quedó.

Acortando un asunto que se hace tan largo como esperanza de pobre, para ejemplificar todo lo dicho aquí le reproduciré dos casos que ilustran muy bien esos opuestos que menciona el rótulo de cabecera:

En primer lugar, tenemos a una pareja que está siendo buscada por la policía por toda la gélida estepa rusa, nada más por causa de estos haber turbado la vida de los pedestres que circulaban por una plaza pública de la ciudad de Samara… ¿El motivo de la demandada? Es que esos dos angelitos del Diablo decidieron mantener relaciones sexuales sobre el parapeto de la fuente que existe en dicho local, y, lo que parece ser más sorprendente, hacerlo nada menos que durante 15 minutos y en plena luz del día.

De acuerdo con el reportaje del periódico “Life News”, la pareja estaba sentada al borde de la fuente en cuanto se entretenía con besuqueos y manoteos idílicos. Poco después, cuando por lo visto les hirvió la sangre, el hombre se acostó sobre el borde de la fuente y su compañera, ya sin la parte de bajo de su ropa, dio inicio al prosaico acto.

El responsable por realizar el registro en un video casero, Aleksey Doubhov, de 26 años, afirmó que los jóvenes no se mostraron intimidados con la reacción -celosa- de las personas que estaban al rededor en la plaza. No en tanto, después de la divulgación de las sicodélicas imágenes, los agentes de la policía rusa busca encontrar la extraña pareja para que presten los debidos esclarecimientos y, si posible, reconstruir el pecaminoso acto… Que por lo que se imagina, será fantástico.

El segundo ejemplo, y todo lo opuesto al caso anterior, se refiere a un ciudadano norteamericano de nombre Andre Johnson, quien tuvo un pensamiento magnánimo y un tanto diferente para poder dar fin a sus problemas.

Resulta que durante una noche regada a drogas, Andre descubrió que su pene era la raíz de todas sus preocupaciones, por lo que entonces se lo cortó. Una vez repuesto del sangrado suceso, el último lunes 14 habló por primera vez sobre el asunto en una entrevista publicada en el sitio “E!Online”.

“Sí, yo estaba usando drogas en aquel día. Pero estaba en completo control de mis actos… Me lo corté, porque mi pene era la raíz de todos mis problemas. Mi solución radical, fue la percepción de que sexo es sólo para mortales, y yo soy un Dios… Esas actividades extracurriculares ya me causaron varios problemas, y yo estoy aquí para ser un Dios”, afirmó el propio Andre Johnson en la -reducida- entrevista.

Su actividad profesional es la de rapper musical y hasta puede afirmarse que Andre tiene un cierto éxito en su país. Pero por cuenta de su castrador acto, su historia repercutió bastante en los medios. No obstante, en la época de la mutilación, rumores afirmaban que los médicos le habían reimplantado el pene con éxito, hecho que fue negado por Andre… Y confirmado “in loco”.

En la entrevista, anunció: “Los médicos no fueron capaces de reparar nada. Pero el pequeño ‘resto’ que tengo todavía se pone duro… Aún tengo un pedazo de pene que funciona. Pero de cualquier forma, últimamente yo no estaba transando mucho. Mis días de reproducción llegaron a su fin… Ahora soy un hombre renacido”.

Pues bien, puede que para muchos, estos asuntos sean sólo recuerdos que a veces lo asaltan y que, de tanto acariciarlos, de a poco esas mismas evocaciones terminan por tomar consistencia material… ¡Bueno, mi caso ya es otro!

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

La Ilusoria Historia de la Maleta


Nunca quise parecer un individuo penumbroso ni pájaro de mal agüero, mismo que muchos trascendentales bípedes de este sombrío firmamento insistan en rotularme con no muy auspiciosas denominaciones y menos floridos apelativos. Pero en fin, puede que ellos no encuentren el lado cóncavo o convexo de su existencia… ¡Allá ellos!

Pero que más remedio que tener que contarles que finalmente un hombre murió. Y al darse cuenta de lo que le había sucedido, vio que se acercaba Dios y que éste llevaba una maleta consigo.

Fue justo en ese momento que escuchó la voz de Dios diciéndole:

– Bien hijo, ha llegado ya la hora de irnos.

Pero el hombre asombrado le preguntó con voz trémula:

– ¿Ya? ¿Tan pronto? Yo tenía muchos planes…

– Lo siento, pero es el momento de tu partida. -Respondió Dios de manos unidas.

– ¿Que traes en la maleta, Dios? -preguntó el hombre.

Dios lo miró atentamente y le respondió:

– ¡Tus pertenencias!!!…

– ¿Mis pertenencias, Dios? -el hombre exclamó alagado-. ¿Traes mis cosas, mi ropa, mi dinero? -continuó a inquirir.

Dios volvió a mirarlo y le respondió sobriamente y con voz templada:

– Eso nunca te perteneció, eran de la tierra.

– ¿Traes mis recuerdos? -quiso saber el hombre.

– Esos nunca te pertenecieron, eran del tiempo -afirmó Dios.

– ¿Traes mis talentos? -replicó el hombre.

– Esos no te pertenecieron, eran de las circunstancias.

– ¿Traes a mis amigos, a mis familiares? -objetó este.

– Lo siento, -dijo Dios-, ellos nunca te pertenecieron, eran del camino.

– ¿Por acaso traes a mi mujer y a mis hijos? -insistió el hombre.

– Ellos nunca te pertenecieron, -repitió el Señor-, eran de tu corazón.

-¿Entonces traes mi cuerpo? -exhortó por fin el melancólico hombre.

– Él nunca te perteneció, ese era del polvo. -remachó Dios.

– ¿Entonces traes mi alma?

-¡No! Esa es mía.

Entonces, el hombre lleno de miedo, le arrebató a Dios la maleta de sus manos, y al abrirla, se dio cuenta que estaba vacía… Fue entonces que, con una lágrima de desamparo brotando de sus ojos, el hombre señaló:

– ¿Nunca tuve nada?

– Así es, -explicó Dios-, cada uno de los momentos que viviste fueron solo tuyos. ¡La vida es solo un momento…! ¡Un momento solo tuyo! Por eso, mientras estés a tiempo, disfrútalo en su totalidad. Que nada de lo que crees que te pertenece te detenga…. ¡Vive el ahora! ¡Vive tu vida…!!! Y no te olvides de SER FELIZ. ¡Eso e lo único que realmente vale la pena! ¡Las cosas materiales y todo lo demás por lo que luchaste, se quedan aquí­! ¡NO TE LLEVAS NADA! Valora a quienes te valoran, y no pierdas el tiempo con alguien que no tiene tiempo para ti.

Así pues, como no me llevaré nada, el leyente puede regalar esta hermosa reflexión a todas las personas que él quiera en este mundo y disfrutar de cada segundo que viva… Al fin de cuentas, eso es lo único que uno va a llevar.

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