Nostálgica


Justamente ese día, ella percibió que se encontraba algo cercana, y resolvió seguir adelante para echar un vistazo en la antigua casa de su niñez. Detuvo el auto en la acera de enfrente y por cortos minutos la miró absorta. Notó que las paredes estaban descascaradas. Donde aún quedaba algo de pintura, ésta se mostraba escarnecida. Las ventanas tenían las persianas sueltas o simplemente faltaban.

Una punta de congoja le apretó el pecho y decidió bajar del coche para ver. El inclemente pasaje del tiempo había dejado gravado allí cicatrices profundas. Esa casa que ella tanto había amado estaba cerrada. Con certeza ya nadie vivía en ella.

Para su sorpresa, imprevistamente se abrió la vigía que existía en el portón, y allí apareció el rostro arrugado de un hombre viejo, indagando lo que ella quería.

-Todos se han marchado ya; unos murieron, otros deben andar por el mundo echando sus plagas por ahí -le explicó el hombre, con voz agrietada.

-Es lo único que sé -agregó carraspeando-. Un cierto día me dejaron quedarme a vivir aquí como casero, pero no me pagan nada.

-Ya le he dicho. No sé dónde anda esa gente. ¿Ve cómo el jardín está abandonado? Yo ya no tengo condiciones de limpiarlo. Mis fuerzas son pocas ahora, y paso casi todo el día acostado -le explicó compungido.

En realidad, la casa parecía adormecida en algún punto del tiempo. Allí no se oía barullo alguno, y, como no había viento, ni las hojas de los árboles se movían.

Los recuerdos afloraron. Ella recordó su cuarto, y de las bajadas, tan prohibidas en su época, por el pasamano de la escalera. Incluso, de la mesa amplia siempre llena de platos de comida y de gente alegre a su alrededor.

Perdida en esos devaneos, emergió en su memoria la imagen de su madre, tan austera; su padre, comprensivo y cariñoso. Le resonaron también las pequeñas discusiones con sus hermanas, la visita de los primos, tan alegres. Todo le venía a los borbotones, un recuerdo tras otro. Eran tantas las evocaciones, que ella no se fijó en ninguna. Era como si una película estuviese pasando ahora por su cabeza con las innúmeras cosas hermosas que había vivido allí.

De pronto ella dio un suspiro mustio al recordar de su primer novio, Carlos, que acabara casándose con su mejor amiga. Nunca más llegara a gustar de otro hombre como había gustado de Carlos…

-¿Será que en verdad fue amor, o pasión de adolecente? -se cuestionó abatida por sus recuerdos, mientras sus ojos bajaron al suelo.

De a poco se vio invadida por una tristeza que la llevó a las lágrimas. Recordar es lindo, pero también es triste, dijo para sí al volver la espalda a la casa.

-Tal vez no debiese haber venido hoy, ni nunca -llegó a reprocharse entre dientes.

-Con certeza, -murmuró mientras cruzaba la calle-, esas mismas cicatrices que tiene la casa yo también las tenga en mí, porque es evidente que los años igual han pasado por mi cuerpo.

Al entrar en su coche, dio partida rápidamente y se alejó de prisa, antes que el mundo se le cayera en los hombros.

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Alma Huraña


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Esto no es un sofisma científico, pero cuando la mujer es solitaria por su propia elección, no es porque esté a la espera de la inminente llegada de un príncipe azul, sino, más bien, por estar a la espera de alguien que la entienda y la comprenda tal cual es. Espera por uno que la acepte sin cuestionar su pasado y todas las cicatrices que ella lleva repujadas con miles de lágrimas de dolor en la piel.

Por ésta debida razón, sea correcta o no, se tiene por costumbre decir que cuando el corazón de una mujer está cerrado para balance o sencillamente ella no está a fin de pensar en la posibilidad inmediata de enamorarse, se torna complicado para un hombre intentar conquistar su corazón.

Es como si su alma huraña hubiera colocado todos sus sentimientos adentro de un arnés impenetrable para no volver a sentir y amar jamás.

Frente a este tipo de alma femenina impía y escéptica a todo y cualquier resquemor que causa el amor y la infalible pasión que la seguirá a donde quiera como cola de cometa, el hombre que realmente se apasione por este estereotipo necesitará tener valor para enfrentarla, cuando entonces sus sublimes palabras y no sus actitudes, en ocasiones, podrán hacerla sentir todo lo que él siente.

Aunque, asimismo, puede que toda y cualquier súplica romántica le resulte insatisfactoria si es que ella tiene una soledad muy concurrida, donde probablemente se la podría organizar como si ésta fuese una procesión: por tamaños y promesas, por época y por colores, por tacto y por sabor.

Lo que sí es cierto, es que hay desmayos de vértigo que ocurren al momento que nos enfrentamos al abismo de la pasión, no obstante los peores surjan cuando pretendemos inaugurar un amor junto a un alma solitaria, que en estos casos pueden ser un vahído, una angustia, una vibración enloquecida que nos dominará por completo.

Sin embargo, cuando surge ese tipo de vértigo, éste se lleva consigo la melancolía y nos deja más encantados y ya no seremos tan estables y serenos. Aunque eso sí, cuando se nos mete furtivamente en los sueños, nuestras pesadillas buscarán como locas la salvación del despertar.

Ufanidad


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Solemos escuchar que la nostalgia engaña al incauto, al inculcarle el ufano deseo de simplicidad y una inocencia inalcanzable. Esos sortilegios de la palabra ajena me llevan a cuestionar: ¿Cómo haré para dejar de lado los sombríos atributos dominantes que gobiernan mi solitaria vida en la actualidad?

En realidad, ella y yo somos cobardes que a la distancia se quieren, pero por prejuicios de amores pasados y de las cicatrices que tenemos en el corazón, no nos arriesgamos a amarnos con locura, esa misma locura que causa ímpetu y arrebato, y nos negamos a darnos todo este amor.

Como no hay solución, uno necesita aprender a llevarse bien con la soledad. Es necesario hacerlo, sin duda, porque en el aislamiento de mi corazón, que se sabe condenado a morir sin sus besos, necesito de su compañía, y es cuando percibo que la soledad resulta buena amiga. No miente, me escucha inerte en silencio y hasta muestra su valentía, esa valentía que un día pensé que no existía.

Mis avenidos pensamientos pretenden, de manos dadas, llevarme al sacrificio, y aunque en mi alma hay un pozo y en mi sangre habita un náufrago, mis sentimientos por ella pagan el rescate y yo me escapo abrazado a mi sueño con el que al acaso cruzo el mundo, sin pensar de dónde vengo, ni a dónde mis pasos me llevarán.

No niego que por veces la veo como la imagen que en un sueño pasa, como un rayo de luz tenue y difusa que entre las tinieblas nada. ¿Será verdad que, huésped de las tinieblas, de la brisa nocturna, un tenue soplo alado me hará subir a una región vacía para encontrarme con ella?

A veces me pregunto si todas las palabras que me han quedado presas en la punta de la lengua, de haberlo hecho hubiesen cambiado nuestras vidas… Mientras no descubro la respuesta, la seguiré soñando eternamente.

Los Cómicos Anteojos del Borrachín


Considero que no se necesita ser un genio para suponer que un simple chiste o broma puede llegar a tener graves consecuencias en terceros, y hasta en cuartos y quintos también. Sin ir más lejos, en internet, cualquiera puede encontrar con facilidad videos, fotos, dibujos y lecturas graciosas que, con un solo clic, luego compartimos con amigos para reírnos juntos o por acaso tomarles el pelo.

Con gran facilidad también podemos hacer bromas a amigos y conocidos cuando nos reunimos para festejar lo que sea y en donde sea. Sin embargo, cuando esto ocurre, es importante pensar en algo que puede acontecer: “la línea que diferencia un chiste o una broma, de un insulto o amenaza, es muy delgada”.

Es decir, algo que para uno puede ser una broma sin mucho significado y por ende sin consecuencias aparentes, a veces suele ocurrir lo contrario y puede llegar a significar algo muy diferente para la persona sobre la cual recae esa broma, ya que para ésta la broma puede resultar en algo problemático y doloroso.

Evidencias sobre lo que se ha dicho, es un triste caso registrado recientemente en Inglaterra, donde un sujeto acabó resultando víctima de una broma muy pesada, por la cual sufrió serias consecuencias.

Me refiero a un hombre residente en Swansea, en el Reino Unido, que tuvo una sorpresa muy desagradable luego que despertara a continuación de participar de una despedida de soltero. Como el individuo exagerara con la bebida -ya que era gratis-, sin darse cuenta permitió que le tatuasen una grotesca armazón de lentes en su rosto… Evidente que con aros, patillas, pero sin vidrios.

Este libado hombre que no quiso por nada de este mundo ser identificado, contó en una entrevista que concedió al periódico “Daily Mail”, lo siguiente: “Yo no recuerdo cuando fue que comenzaron a tatuarme porque había bebido bastante… Con todo, cuando me desperté y me enfrenté al espejo, luego pensé que alguien hubiese dibujado el par de lentes con alguna lapicera”.

Su primer intento fue lavarse muy bien el rostro con agua y jabón, pero como el maldito dibujito no salió, de inicio no hizo más que mantener ese diseño bizarro en su rostro. Sin embargo, como lo cargaron tanto y tanto le llenaron la parte inferior de su anatomía, el hombre no resistió a las bromas que escuchaba por todo lugar donde pasaba, y tomó la decisión de retirar ese escroto tatuaje.

“En verdad, yo no quise que mis familiares y amigos tuviesen que avergonzarse por mi causa. Por eso que decidí remover ese tatuaje ridículo”, anunció el hombre sin nombre pero con un dibujito horroroso en el rostro.

Para lograr su objetivo, el hombre tuvo que pasar por seis secciones de remoción hasta que el escroto grabado fuese completamente removido del rostro y laterales del cráneo. Por supuesto que una vez finalizado el trabajo, lo único que dijo fue: “Todo lo que tengo a decir, es que el proceso fue maravilloso”… Aunque uno se imagine que haya pensado para sí: ¡gracias a Dios que me quitaron esa mierda de la cara!

Donnalle Alford, el dueño de la clínica de remoción, señaló que quedara espantado cuando encontró al hombre por primera vez en su consultorio… Mismo que después se haya reído como media hora.

“De inicio, él me dijo que tenía recelo de tirar ese risible tatuaje, porque conocía amigos que quedaron con cicatrices luego de concluido el proceso. Con todo, conseguimos convencerlo y, como puede notar, el tratamiento acabó siendo un éxito”, completó Alford, sin llegar a comentar cuanto atesoró con su trabajo… Aunque es de imaginar que le haya cobrado los ojos de la cara.

Así pues, para el asombro de los tolos y el espanto de los lánguidos decadentes frente a la perplejidad de los burgueses domésticos, debo recordar a cualesquier, que a pesar de su intransitable raciocinio analítico, Ortega y Gasset frecuentemente reportaba al hombre de genio, como aquél con capacidad de inventar su propia ocupación… ¡Hip… Salú!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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