Cómo Olvidarte


Cada día es un comienzo nuevo, porque esa es la hora y el mejor momento para amar y ser amado, cuando todo se asemeja a las eternas rocas que sobresalen mismo estando enterradas en la tierra. Quien las contempla sabe que son motivo de escaso goce, pero al mismo tiempo comprende lo cuanto son necesarias para el equilibrio del mundo.

Pero a mí me persigue su sonrisa… maldita sea. ¿Alguien ha visto alguna vez un atardecer en la playa? Ella tiene esa misma calma, la misma magia, el mismo hechizo, pero en su boca.

Cuando llega la noche la almohada pide que le hable de otras cosas, que le cuente algo más interesante. Perdidos en esas pláticas ahogadas, de a poquito en poquito experimento olvidar lo que por las noches tanto me ha hecho llorar, hasta que el perdón logre borrar lo que el tiempo no pudo.

A bien verdad, en absoluto podremos olvidar totalmente a quien amamos, si es que en algún momento de nuestra vida escuchamos juntos una canción y la hicimos nuestra.

 

 

Un Día Será


Cada día es un comienzo nuevo, y créeme, esa es la hora y el mejor momento, porque no estás sola, y porque yo te quiero. Pero si estás sola por la noche, ya pronta para dormir, quizás escucharás que alguien te llama sin que tú lo sepas, y aprenderás entonces que también hay cosas que son como el viento, que existen pero que no se ven.

Es probable que en una tarde de fastidio, tal cual como florecen las flores, nazca en ti un afán y aprenderás entonces que hay ciertas cosas que son como el río, que se están yendo siempre, pero que en verdad no se van.

Quizás cuando estés por cruzar la calle un día, tu corazón risueño recordará una pena que no tuviste ayer, y aprenderás entonces que hay cosas que son como el sueño, cosas que nunca han sido pero que pueden ser.

Acaso, por más que tú prefieras ignorar ciertas cosas de la vida, sabrás por qué suspiras oyendo una canción, y sólo así comprenderás entonces que hay cosas que son como las rosas, cosas que son hermosas sin saber que lo son.

Una tarde cualquiera sentirás que te has ido y un soplo de ceniza regará tu jardín, y comprenderás entonces que el tiempo y el olvido son las únicas cosas que no tienen fin.

 

Aprendizaje


49-aprendizaje

No me extraña que ciertas personas pierdan su tiempo durante la vida entera luchando contra lo que sea que les amargue la existencia; en cambio, yo nunca he tenido ningún tipo de resentimiento hacia el destino y sus más diversos avatares e infortunios.

En mi caso específico, estimo que algún dios anónimo ha puesto a las personas adecuadas en mi camino, y que algunas de ellas me enseñaron el verdadero significado del amor, en cuanto otras tantas me han mostrado que no debo entregar demasiado el corazón.

Cuanto a éstas primeras, me muestro conforme para afirmar que ellas son como fotografías ambarinas que he conservado en mi mente, y las que me han dejado un poco de amor, afecto, lealtad, cariño, simpatía; personas que de ninguna manera se pueden olvidar.

Incluso, aprendí que los ex amores no fueron errores, y hasta me arriesgo a decir que a pesar de todo, ellos me han dejado sabias lecciones, y que los distintos tropiezos que tuve han permitido que cada vez duelan menos las caídas, porque al final siempre llegan a sanar las heridas y, aunque nada se olvida, debo recordar siempre sólo lo que en un cierto momento alegró mi vida.

Con el tiempo aprendí también que nada puede llegar a golpearme, al menos que yo lo permita. Aunque sobre todo aprendí que antes de amar a alguien debo aprender primero a amarme a mí mismo.

Y así, de pormenor en pormenor he ido descubriendo, además de mi alma, el exterior y la intimidad que me rodea, o quizás debería decir el milímetro de universo que me tocó en suerte cuando Dios hizo el reparto. Como sea, bien sé yo que muchas veces me sentí prisionero de una circunstancia que no busqué sino que ella me buscó. Pero eso ya no me aflige, porque al final acabé descubriendo que varios pormenores al fin suelen convertirse en asuntos pormayores.

Por tanto, concluyo que cuando uno finalmente aprende a amarse, son pocas las cosas que logran lastimarnos, y que hay ciertos amores que mismo que uno desafine de manera grosera la armonía de la melodía, dejan una canción para siempre.

A %d blogueros les gusta esto: