Amor Materno


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-Ya voy, mi amorcito -anunció la madre con voz tierna, porque en la camita su bebé lloraba desconsolado, mientras de pie, al lado de la hornilla, ella cuidaba la leche que hervía. No sabía lo que debía cuidar primero.

Al final del día, extenuada por los cometidos del hogar, en ese instante su voluntad era de acostarse y no levantarse más. Hasta imaginar algo agradable le resultaba difícil.

¿Qué podía pensar de interesante? Alcanzó a cavilar la madre, de ceño arrugado y boca fruncida. A no ser que su pequeño hijo parase de llorar y que la maldita leche hirviese de una vez para poder alimentarlo.

Cuando finalmente pudo aferrar a su niño, lo apretó cariñosamente contra su pecho y por milagro el cansancio se evadió de su cuerpo, la voluntad que tenía de acostarse desapareció y su corazón volvió a latir rítmico.

Cerró los ojos por un segundo y se sintió feliz; ni parecía la misma mujer de instantes atrás. No había duda que aquél diminuto corazoncito que estaba batiendo junto al suyo, era lo que le daba suficiente coraje para enfrentar sus propias desgracias.

Mientras ella saboreaba del momento y se sentía de espíritu elevado, la puerta de su humilde casa fue abierta de pronto de un puntapié. Era su hombre, que notoriamente venía otra vez borracho.

-Dale, haceme un café -ordenó éste, perentorio.

Como ella se demoraba, el marido le arrancó el crío de sus brazos y lo tiró peligrosamente sobre la cama grande. Sin embargo, justo cuando el hombre se preparaba para bajar el puño con furia sobre su hijo, la mujer tomó una cuchilla y, reuniendo fuerzas extrañas, se la clavó en las costillas varias veces hasta que lo vio caer inmóvil. Había sido una leona protegiendo su cachorrillo.

Entre el hijo y su compañero, el amor de madre habló más alto, y en ese momento crucial sólo pensara en cómo defender la vida de su inocente hijo. La cuchilla estaba a mano encima de la mesa, y ésta se transformara en su único recurso.

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Las Razones del “Idiota”


Desde ya, aviso al sensible lector que el contenido de esta página no tiene nada que ver con ladrones o asesinos, aunque el leedor a veces sea víctima y testigo de estos desastres, mientras otros sólo leen las noticias y contempla las fotografías que contienen imágenes de tragedias en los títulos y les cueste trabajo creer… Quizás cosas ocurren y sea impropio o poco delicado preguntar su porqué por una razón por todos conocida, la de no querer mostrar nuestra ignorancia, ya que esta podría ofender a los otros, y uno nunca se sabe cómo va a reaccionar la sensibilidad de aquellos… Pero cómo vamos a tener certeza, si nuestra propia sensibilidad se comporta de manera tantas veces imprevisible para nosotros, que creíamos conocerla.

En definitiva, la fórmula escrita no admite medios términos ya que éste es un acto delicadísimo, donde la distancia y proximidad efectiva o afectiva siempre tienden a una determinación radical que, en un caso u otro, acentuará el carácter, ceremonioso o cómplice, de la relación que la estupidez humana establezca, y lo que acaba por ser, siempre, y en cierta manera decisiva, un modo paralelo a la reacción real, divergentes.

Pues bien, resulta que hace unos días, un ciudadano americano de 58 años, morador de Cleveland, borracho como una cuba, decidió llamar para la seccional de policía. Hasta allí, todo bien, pero su llamada fue rastreada y, en definitiva, el hombre acabó siendo condenado a una pena “alternativa”… Por una semana, tendrá que sostener una placa en la frente del departamento de policía durante tres horas diarias, conforme lo informó el sitio norteamericano “Gawker”.

En todo caso, en la placa que está siendo exhibida por Richard Dameron, están las siguientes palabras: “Yo pido disculpas para la policial Simone y a todos los policías por haber sido un idiota al llamarlos y amenazar con matarlos. Yo lo siento mucho, y eso no va a suceder nuevamente”.

No quiero ni pensar si esto ocurriese aquí, pero ese tipo de escarmiento no es inédito en la referida cuidad, ya que en noviembre de 2012, la misma jueza que condenó Richard, había ordenado que una mujer de 32 años sostuviese una de esas ilustres placas después de ella haber dirigido por la vereda para ultrapasar un ómnibus… “Sólo un idiota dirigiría en la vereda para evitar un ómnibus escolar”, indicaba el mensaje que tuvo que ser expuesto por aquella automovilista experta.

Por otro lado, por causa de esa perspicacia divina que Dios otorga a los idiotas, tenemos que en Qena, a unos 420 kilómetros al sur de El Cairo, Egipto, ocurrió una prisión ornitológica por causa de un vecino que, al ver un dispositivo en la espalda de una cigüeña, pensó que se trataba de un aparato de espionaje e informó a las autoridades. Por consiguiente, la prisión local acabó disfrutando entre rejas la presencia de un preso un tanto cuanto diferente, ya que la zancuda acabó siendo capturada por tener un dispositivo electrónico anexado en sus plumas.

Así pues, la prisión de la volátil zancuda nada más ocurrió por causa de que los concienzudos oficiales de aquel distrito, quienes juzgaron que el dispositivo podría ser un módulo de espionaje, lo que nos lleva a pensar que para las autoridades egipcias, las cigüeñas también pueden ser un James Bond con plumas.

La apenada plumajea, afligida por no poder cumplir con su noble labor -la de trasladar bebes desde París-, en medio de las protestas que sacuden dicho país tras el golpe de Estado contra Mohamed Mursi, provenía de Hungría cuando fue apresada por la sospecha de que el localizador GPS que portaba en su dorso podía ser un aparato para espiar.

La confusión fue resuelta apenas con la llegada de un veterinario, quien afirmó que el ave cargaba un dispositivo francés para monitorear el movimiento migratorio. El ave fue finalmente liberada y pudo así seguir su vuelo migratorio, conforme informó la web del diario “Blikk”.

Después de resolver el mal entendido, la policía “liberto” la cigüeña y la tiró de atrás de las rejas, y esta ahora tendrá que apresurarse ya que acumuló varios días de retraso frente a sus compañeros en su viaje estacional hacia el Sur.

La Asociación de Ornitología y de Protección del Medio Ambiente de Hungría (MME), que había anillado al animal y colocado el geolocalizador, anunció que “las autoridades egipcias analizaron el caso y declararon que el ave no significa un peligro de seguridad nacional”. Por su vez, la MME reconoció a la cigüeña gracias a las fotos publicadas en la prensa, y se puso en contacto con las autoridades egipcias para aclarar el asunto y lograr que se pusiera en libertad al animal.

Por lo tanto, ante la inanidad de algunos caminantes, intuyo que la estupidez contemporánea esté, así como los forúnculos, en el apogeo de su madurez y pronta para explotar de forma pirotécnica… ¡Mejor, abrir el paraguas!

(*) Si es de su interés continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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