No Vaya Nunca Más a la Playa


Por lo normal, a la gente le gusta ir a la playa para tostarse al sol, pues probablemente se ven mejor con un tono más oscuro de piel, aunque les trae sin cuidado que los rayos del sol en esos días sean tan dañinos como son y no usen una protección solar. Supongo que con el tiempo, cuando ellos empiecen a tener problemas en la piel, se darán cuenta del error que están cometiendo, ya que la piel tiene memoria y nunca olvida.

A otros tantos del gentío les gusta la playa por muchos motivos, sobre todo si para los hombres hay biquinis a vista, y para las mujeres masculinos con cuerpos atléticos, mientras soportan el sol y esperan que la piel coja un tono tostado. Evidente que esa presión de grupo en los individuos es muy difícil -para algunos- de soportar, por lo que finalmente ceden y terminan mirando con los demás simplemente porque es más fácil pertenecer al grupo que enfrentarse a él… Y especialmente porque el panorama les resulta atractivo.

Al margen de la mayoría, es perfectamente posible que a las personas les guste la playa por lo que ofrece o, en muchos casos, por su carácter exclusivo y limitado. Como para la mayoría la playa sólo está disponible apenas unos días al año, el valor que le otorgan es notablemente superior. Lo mismo decir que si vivieran en una playa todo el año durante 20 años quizás acabarían artos de la playa, pero nunca de los biquinis.

Con todo, parece que ese tipo de programa playero está con los días contados, pues un fenómeno que sólo fue visto en la Tierra hace 73 mil años -un poquito antes de yo nacer- puede dar la cara nuevamente y causar una espantosa marejada en todo el globo terráqueo acabando con todo, mismo antes que el Estado Islámico y la Al Qaeda lo logren.

Las catastróficas informaciones sobre este aguado prodigio vienen de un estudio que fue realizado por la “Columbia University”, de Estados Unidos, y la “University College London”, de Inglaterra.

Según los estudios, un “tsunami gigantesco” de proporciones devastadoras, podría ser registrado nuevamente en la Tierra. Para uno tener idea de la dimensión del anunciado fenómeno, los especialistas hablan en ondas con cerca de 245 metros de altura barriendo playas y laderas… Y ni la barca de Noé se salvaría.

Los especialistas cuentan que la primera vez que ese fenómeno fue registrado, hace 73 mil años, -si bien la CNN y el National Geographic no llegaron a registrarlo- una isla de más de 48 kilómetros fue simplemente tragada por el agua. En esa época, el causador de tal desastre fue uno de los mayores y más antiguos volcanes del mundo, localizado en Cabo Verde, África… Aunque Bartolomé Díaz y Vasco de Gama ni se dieron por enterados.

En la época antes de que estos ilustres navegantes pasasen por ahí, el volcán expelió piedras gigantescas que fueron arrojadas al océano de una sola vez, creando las ondas devastadoras.

Según estos científicos, el fenómeno fue imprevisible, una vez que comenzó de manera repentina durante una erupción devastadora, lo que puede acontecer nuevamente, explica el especialista Ricardo Ramalho, de la “Columbia University”, que agrega: “Ese tipo de tsunami, con ondas gigantescas y devastadoras, no acontece con tanta frecuencia, pero necesitamos tenerlos siempre en consideración al pensar sobre el tipo de peligro que un evento de esa naturaleza y porte traería para la vida actual en nuestro planeta”.

Apenas para efecto de comparación, los dos mayores tsunamis recientes acontecieron en la costa del océano Índico, en 2004, y en Japón, en 2011. En ellos fueron registradas ondas de aproximadamente 30 metros. O sea, prácticamente ocho veces menores de las que atingiría la Tierra en un eventual mega-tsunami.

La gran preocupación de los especialistas de las dos universidades, es intentar encajar un proceso de prevención eficaz, con posibilidad de dislocamiento humano en masa caso ese fenómeno vuelva a suceder y muchos se encuentren en la playa. Y como estos científicos, sin embargo, dicen ser imposible prever cuando un evento de esa magnitud acontecería nuevamente, lo mejor es irse para las montañas… No necesariamente a Tanzania, como lo hizo Johannes Rebmann en 1849 para escalar el Kilimanjaro.

Con todo, por ser herederos de lo frenético, se aconseja por ahora dejar de lado estas neurosis persecutorias y las temibles paranoias e histerias apocalípticas que se avecinan, y comprar lo cuanto antes una linda maya, un buen protector solar y un par de gafas verdes… ¡Impresionante!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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¡Opa! Dormir sin Bombacha Hace Bien


¡Asombroso! Pues seguramente el título de este artículo debe estar llamado la atención de la cándida leyente; pero en realidad, lo que les anticipo es que exotéricos estudiosos afirman que dormir sin bombacha, realmente puede ayudar bastante en la salud íntima de la mujer, además de facilitar las cosas en “la hora del vamos ver”.

Ellos afirman que como se vive en países de clima caliente y húmedo, y ellas -las mujeres, claro- están cada vez más propensas al estrés y a problemas que las llevan a la queda de su inmunidad, no es raro que sientan desconformidad vaginal.

Una de los más comunes, es la “Candidiasis Vulvovaginal”, llegándose a estimar que cerca del 75% de las mujeres experimentarán por lo menos un episodio de esta dolencia durante su vida. Por lo tanto, mi amiga, es conveniente que de atención a lo que dice el espasmódico ginecólogo Fábio Muniz para entender este conspicuo problema, y poder zafarse mejor en la intimidad nocturna:

¿Lo qué es la Candidiasis Vulvovaginal y cuáles son sus causas? – Se trata de una infección de la vulva y de la vagina, causada por la proliferación de un hongo no comestible llamado “Cándida albicans”, pero que en muchos casos ya existe en la flora vaginal de la mujer, y no es prejudicial cuando en pequeñas cuantidades. Existen varios factores que predisponen esta proliferación, como la gravidez, la obesidad, la diabetes descompensada, las altas dosis de anticoncepcionales y antibióticos, el contacto con substancias alérgicas (perfume, talco, desodorantes, manos bobas), el uso constante de biquinis mojados, uso de absorbentes diarios y ropas íntimas de tejidos que disminuyen la ventilación de la región vaginal… O sea que, ejercicio en la horizontal, ayuda y no perjudica.

¿Cuáles son los síntomas de esa dolencia? – Los síntomas dependen del grado de la infección y ellos pueden presentarse aislados o asociados. El principal síntoma es la picazón vulvovaginal, pero la persona también puede sentir dolor al orinar y en el acto sexual, rojez en la vulva, tener la vagina cubierta por una placa blanca o cenicienta y percibir en la bombacha un corrimiento blanco sin olor y con aspecto de leche coagulada. Es importante recordar que, al sentir cualquier incómodo, la visita a un ginecólogo es esencial… Además de no rascarse, obvio.

¿Candidiasis es considerada una DST? – No, pues la relación sexual no es la principal forma de transmisión. Aunque es siempre importante preservarse usando preservativos… En este caso, la fidelidad también es súper importante.

¿Cómo es posible evitar la Candidiasis? – Algunas medidas bien simples, relacionadas a la higiene íntima y al vestuario, pueden ayudar a evitar la Candidiasis:

– De preferencia a las ropas íntimas de puro algodón y evite usar absorbentes íntimos diariamente, pues estos perjudican la ventilación local… y le falta aire.

– Adquiera el hábito de dormir con ropas confortables y largas, preferencialmente de puro algodón. Si le es posible, duerma sin bombacha, para que la región íntima permanezca ventilada y menos proclive a la contaminación… A no ser que le tenga miedo al nene.

– Evite usar toallas y ropas íntimas que quedaron secándose en el baño (eso facilita la manutención de los hongos) y, principalmente, aquellas que pertenecen a otras personas. Las toallas deben ser bien lavadas y siempre planchadas antes de su uso… Por tanto, deje de lado la haraganitis.

– Después de evacuar, -obvio-, la higiene local debe ser realizada usando el papel higiénico en el sentido de la vulva para el ano (de frente para atrás), nunca al contrario, evitando así la contaminación de la vagina por gérmenes que habitan en las heces… Y que son muchos y olorosos.

– Evite permanecer durante largos períodos con las mallas o biquinis mojados, porque ellos perjudican la transpiración y dejan el ambiente húmedo y caliente, -que es justamente lo que su pareja adora-, pero que favorece la proliferación de los hongos.

– Duchas del tipo intra-vaginales son absolutamente desnecesarias, pues causan el desequilibrio en la flora vaginal y pueden llevar los gérmenes para otros órganos genitales, como el útero, los ovarios y las trompas…

Cómo es el tratamiento para la Candidiasis Vulvovaginal? – Al sentir los síntomas, la persona debe procurar el ginecólogo inmediatamente, para que sea realizado un examen local. Tratamientos con cremas y remedios vía oral son los más recomendados, recordando que solamente un médico puede prescribirlos… O sea, que los métodos utilizados por su pareja, sólo sirven para solucionar otras cuestiones de cuño íntimo.

Empero, después de lo dicho, pienso que en las extremadas tesis de Sir Francis Galton, aquel eugenista furioso que acreditaba ser trabajo de la ciencia cultivar la sociedad como si fuese un inofensivo jardín, simplemente eliminando las hierbas dañinas… ¿No es fantástico?

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