Limerencia


Limerencia es ese estado mental involuntario resultante del amor obsesivo, lo que dicho en otras palabras, no es más que la derivación de una atracción romántica de una persona hacia otra, que  está combinada con una necesidad imperante y ostentosa de ser respondido de la misma forma.

En suma, es un estado interpersonal que involucra mil pensamientos, sentimientos, conductas obsesivas, invasivas y compulsivas; todo esto sujeto a una percibida reciprocidad emocional por parte del otro ente de interés.

En mi caso, mi mente se pierde entre las diagonales de tu cuerpo maduro, en cuanto mis pasos indecisos te buscan huyendo por esos conductos inmensos que engullen los mil colores de los atardeceres; esos que traspasan como agujeros negros el crepúsculo del último verano entre los sueños de espumas que he dibujado en sueños en los archipiélagos de arena de tus brazos.

Con su encantamiento, nos ha tocado octubre vestido de promesas, noviembre cobijando el temblor de tus caderas frescas que en diciembre hervirán mientras nuestras noches violetas derraman esperas.

Entre Querer y Amar


100-entre-querer-y-amar

Presumo que usted todavía no esté lista para entender cuál es la efectiva diferencia entre amar, querer y estar enamorada, debido a su completa ingenuidad actual y a esa inocencia que los traspiés de la vida ya se han de encargar de destruir. Así como opino que no le basta con que haya escuchado hablar sobre el tema, ya que muchos suelen confundir los términos querer, amar y estar enamorado como si ello se tratara de lo mismo. En primer lugar, le diré que esas palabras son tres cosas distintas.

Por ejemplo, querer es un sentimiento introspectivo que nos impulsa a dirigir nuestro cariño y aprecio hacia una persona, a un objeto, a un lugar e inclusive a una situación. En cambio, amar va mucho más allá del querer, puesto que es un acto, es ser, es principalmente aceptación pura, libre de juicio, por lo que cuando experimentamos el amor, nos elevamos, y como consecuencia, esa práctica nos conduce a un elevado estado de conciencia, cuando no de demencia.

Por supuesto que cuando a uno se le ocurre externar el aspecto sentimental de los humores temporales de nuestro corazón, nos referimos a dos términos que suelen parecer lo mismo, y sin embargo no nos damos cuenta que existen grandes diferencias entre esas palabras que van más allá de los verbos “amar” y “querer” que regularmente envuelven nuestros sentimientos.

Al escuchar esos dos términos, luego los involucramos en cuestiones sentimentales, lo qué, si bien es correcto, al emplearlos para expresar todo el sentir de los profundos afectos, puede hasta sonar muy hermoso a los oídos de un incauto, no obstante el sentimiento a veces nos lleva a cometer un error, y esto nada más es que confundir el significado de los dos vocablos.

Amar, es un verbo que proviene de la palabra “amor”, que significa la acción de expresar un sentimiento intenso, que por su iniciativa busca encontrarse y unirse con otro ser. Es decir, que tiene una innata atracción, inclinación y entrega de una persona hacia otra, cuyo objetivo primordial es procurar la reciprocidad en el anhelo de la unión de dos seres. Y ese empeño implica comunicación, convivencia, complemento y una relación afectiva basada en la decisión y consentimiento de sus propias voluntades.

Por su vez, querer es también un verbo que significa que un individuo pretende cumplir su deseo. O, dicho en otras palabras, que él busca poseer o apetecer algo o a alguien, para su propia satisfacción personal. Es decir, que hay una inclinación, un interés, teniendo una connotación egoísta y posesiva. En suma, tenemos que el acto de amar es un sentimiento altruista y desinteresado, mientras querer es un deseo que implica buscar una satisfacción.

Ahora, enamorarse o estar enamorado, en cambio, es una obsesión que no tiene nada que ver con amar y muy pocas veces con querer. El hecho de alguien enamorarse implica luego en apego e ilusión, una proyección en alguna situación, persona o cosa, donde alguno pretende hacer coincidir artificialmente características de un modelo que fue idealizado en la mente del que sufre la obsesión o enamoramiento y el objeto real.

Es por eso que erróneamente decimos que el amor es ciego. Y no es así, ya que el amor no es ciego. Ciego nos hace estar enamorados porque ensoñamos un sentimiento en lugar de apreciar. Y me arriesgo a decir que a diferencia del enamoramiento, cuando amamos apreciamos las cosas, las ideas o las personas tal como ellas son, sin idealizarlas.

Lo que es muy diferente al querer, porque se aceptan las ideas, cosas o personas sin querer cambiarlas o dominarlas, o sea, que se aceptan con sus virtudes y debilidades. Y lo que es muy distinto del enamorado, que, dada su obsesión, proyecta su ilusión sobre otro ser, haciéndole coincidir artificialmente con las características de alguien que sólo existe diáfanamente en su mente a través de una previa construcción ilusoria, por lo que muchas veces este individuo suele exacerbar los atributos que considera positivos  y, sin otra, justifica, niega o ignora aquellas características que obvia pero que luego, con el tiempo, considerará “defectos”.

Así que, el enamoramiento tiende a durar poco porque el rigor del día a día va desvaneciendo la espesa niebla de la ilusión que impide ver quien lo padece, y, poco a poco, al pasar su “ceguera”, empieza a percibir aquellos aspectos que siempre estuvieron allí pero que habían sido pasados por alto, aquellos que jamás observó o tomó en cuenta.

En fin, los años ya le ensañaran a usted a descubrir esas sutiles diferencias, pero no se olvide que es preciso amor para hacer pulsar el corazón, se necesita paz para poder sonreír, y una lluvia de amor para hacer florecer una rosa como usted.

¿Sabe de Dónde Surge la Traición del Hombre?


Eso de que el compañero, marido, amante, compinche -o como le guste llamarlo- de una mujer sea un típico “patán”, probablemente no es culpa de ella, a no ser por el hecho de haberlo escogido como pareja, evidente. Por tanto, si ella siente que ha sido perjudicada más de una vez por envolverse con ese tipo de hombre zafio y está cansada de luchar contra las traiciones, nunca es tarde para entender las verdaderas raíces de su conflicto en la vida amorosa y colocar un punto final en esa historia con guampas.

Así pues, como a algunos sólidos eruditos en asuntos de encornadura se les ha dado por hablar sobre el estereotipo de mujeres “Magdalenas” que ya fueron engañadas de cien al infinito, puede ser importante que las féminas se enteren dónde es que pueden estar equivocándose… O, en todo caso, por si el masculino lector es de ese tipo de chabacano a que me referí, entonces entérese igual de las cosas que las mujeres con quien usted se envuelve tienen en común.

Sufrió “traición” por su padre – Si el padre de una mujer abandonó la familia, abuso de ella o no le dio mucha atención durante la adolescencia, generalmente eso termina por desencadenar un ciclo nefasto en la mujer adulta, observó la psicóloga Jeanette Raymond… “Ella esperará lo mismo del hombre con quien se relacione”.

Confunde atracción con amor – Atracción simplemente acontece. Amor es algo que se construye con el tiempo y da mucho trabajo. Claro que la atracción puede llevar al amor, pero no siempre… “La atracción de una mujer por un hombre es igual cuando ella tiene 16, 36, o 56 años”, garante Scot Conway, PhD, coach de relacionamiento, y autor del libro “Emotional Genius”… “Una de las cualidades más atrayentes en un hombre es cuando él no necesita de la aprobación de la mujer”… “Esa atracción es una cosa y amor es otra, y ni siempre lo primero lleva al segundo, por eso la mujer tiene allí una gran ventaja”, afirma Scot.

Se envuelve con tipos “errados” – Las mujeres que terminan por ser engañadas varias veces seguidas, es porque en realidad están de ojo en los jovencitos. “Los hombres nomotéticos hasta pueden intentar impresionarla, empero, en verdad, lo que ella quiere para mudar su vida es un bad guy”, explicó Jeanette. Entonces, el objetivo de la mujer es comenzar por hablar lo que piensa, porque él la aceptará como es. Y tire de su cabeza eso de que él la largará por ello (como usted piensa).

No se interesa mucho por sexo – Sin mucho blá blá blá: sexo es muy importante para el hombre. Si ella no está curtiendo el sexo y él lo percibir, se sentirá rechazado y engañado. Sería la misma cosa que ella quisiese ir a un paseo que él no quiere. Por tanto, intente interesarse y hablar con él sobre lo que realmente le gusta en la cama. “Si usted no está ni ahí para satisfacer las necesidades de su pareja, seguramente que esas necesidades no irán simplemente desaparecer. Y, “para evitar que otra persona ocupe su lugar, usted tiene que estar”, afirmó Scot.

Ella es su peor crítica – Si está insegura con su cuerpo y siempre se está quejando sobre ello, él comenzará a verla a través de sus ojos. Muchas mujeres hacen eso sin percibirlo… ¿Será que este pantalón me hace parecer gorda?… ¿Crees que estoy engordando?… Odio mi celulitis… Mis senos se están cayendo. ¡Mujer, usted tiene que parar con eso!, avisa Laurel House, especialista en relacionamientos y fundadora del “ScrewingTheRules.com”… “Deje que él la vea como la mujer linda que usted es. Actúe con confianza. Guste de su cuerpo, independientemente de su formato y edad”.

Desiste de su independencia – “Algunas mujeres se entregan tanto en el relacionamiento, que sus parejas se sienten poco confortables y comprados”, observó Jeanette. Y la ironía, es que al tentar arduamente recuperar el relacionamiento, ella se torna cada vez menos la mujer por quien él se sintió atraído en primera instancia. Si ocurrir de perderse por un hombre -llegando al punto de cancelar sus planes para estar con él, apenas oír las músicas que a él le gusta, sólo postar fotos de ustedes dos en Facebook-, el sujeto se puede sentir preso. Y cuando alguien se siente preso, por instinto quiere estar libre. “Ellos se libertan a través de la traición, porque es la forma más fácil de escapar”, explicó Jeanette.

Ella acredita que el buen conversador es de los “chicos buenos”– Las mujeres que no confían en su propio taco, cuando hay señales de alerta son más propensas a ser engañadas. Pues Jane Greer, PhD, especialista en relacionamiento en Nueva York, y autora del libro “How Could You Do This to Me? Learning to Trust After Betrayal”, afirma que ese tipo de mujer es la tacada cierta para el hombre “patán” que usa y abusa de formas vistosas de mostrar su afección. Pero en verdad, ese sujeto sólo está economizando en decirle en su cara que no acredita. Cuando descubre que eso es lo suficiente para prender la atención de ese tipo de mujer, usa el recurso para desviar el foco de lo que realmente está aconteciendo.

Es workaholic – Si ella está trabajando largas horas y nunca está disponible, en algún momento él se sentirá rechazado, avisa Jane. Si las circunstancias no pueden ser evitadas, entonces compénselo durante su tiempo libre. Mismo que tenga apenas un día por semana libre, use ese día para priorizar su relacionamiento. Reserve el sábado a la noche, por ejemplo, como aquella data “no negociable” para ustedes se aniñaren en el sofá para asistir un filme o salir. Hable abiertamente y frecuentemente sobre cuando usted estará disponible, y cuanto tiempo esa “ausencia” irá durar. Si no lo hace, a lo largo del tiempo, puede que él acabe por engañarla bajo el pretexto de su “abandono”.

No siente orgullo da su apariencia – No cuidar de sí misma da la sensación de desinterés. Según Carole Lieberman, autora del libro “Bad Girls: Why Men Love Them & How Good Girls Can Learn Their Secrets”, los hombres pueden traducir su falta de interés como una amenaza a su autoestima… “Mujeres que fueron engañadas, por lo general, comenzaron a usar el baño, soltar gases y depilarse frente a su pareja”, acrecentó Carole.

Coloca los hijos en primero lugar… Siempre – Si ella nunca da prioridad para su marido, él acabará buscando a alguien que le dé. Un consenso entre muchas mujeres que fueron engañadas, es que el relacionamiento puede esperar, en cuanto sus hijos crecen y las cosas se ponen más fáciles, de acuerdo con Antoniette Coleman, psicoterapeuta y coach de relacionamiento en McLean, EUA… Pero en realidad, ellas no deben dejar que eso ocurra. “Quiebre ese ciclo aprendiendo a ser una buena madre lo suficiente”… Eso, apenas lo suficiente. Como para que quede decretado de una vez que tal episodio tenga un carácter enteramente pedagógico-redundante con un perfil maternal-pos-depurativo… ¡Delirante!

(*) Si le parece, dese una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Al Descornado, el Codo le Duele Más


Ese asunto de que vengan y le digan a uno: “es que a vos te duele el codo”, se apoya en una expresión coloquial que significa que un individuo está sintiendo añoranza de alguien que partió, o porque está con envidia de algo o de otra persona, o hasta quizás porque fue abandonando por algún querido amor. Empero, tal expresión tiene diversos orígenes orales en el vulgo.

Obvio que además de significar un dolor muy fuerte, es un dolor que permanece por mucho tiempo, exactamente como cuando uno se golpea el codo contra algo, pues no para de doler y la molestia persiste por algún tiempo. Sin embargo, el principal significado para el “dolor de codo sentimental”, se basa en las personas van a un bar después de una desilusión amorosa, y allí permanecen durante cierto tiempo llorando apoyados en el mostrador pensando en la persona amada, al punto que el codo le llega a doler de tanto estar afirmado en uno solo.

Incluso, esa expresión que está relacionada a la perdida de alguien, es también muy utilizada para designar a quien tiene envidia de otra persona, por ejemplo, alguien que perdió algo para otra y ahora está sintiendo un dolor de codo. Por consiguiente, es un tipo de dolor proveniente del sentimiento de tristeza cuando uno gusta de alguien y no tiene su sentimiento correspondido.

Empero, a medida que descubrimos más sobre la base neural del amor, más nos aproximamos de una manera de poder curar sus males. En cuanto muchos desconfían de remedios contra el dolor de codo, hay una vertiente letrada que afirma que tales soluciones “antiamor” podrían ayudar a las personas a combatir esos pensamientos delirantes y suicidas por causa de amores no correspondidos, o evitar de cualquiera caer en las garras de un dolor implacable.

Opino que muchos se preguntarán como sería ese tal remedio capaz de curar el “amor del descornado”. No en tanto, la respuesta está en la revista “NewScientist” ya que todo indica que ella tiene un buen palpite sobre este doloroso asunto.

Para comenzar: ¿lo que es el amor? Para Shakespeare es “una marca cada vez más evidente que jamás se abala delante de las tempestades”. Ya para los neurocientíficos, suele ser menos poético: “un fenómeno neurobiológico clasificado en tres subgrupos: lujuria, atracción o afecto. Todos ellos aumentan nuestro éxito reproductivo y el deseo de tener hijos”, garanten los científicos.

De acuerdo con Helen Fisher, de la “Universidad Rutgers” de Nueva Jersey, cada aspecto tiene como base un conjunto de sistemas químicos sobrepuestos en el cerebro. Claro que existen maneras de disminuir cada uno de ellos, pero la científica alerta que ni siempre se trata de una experiencia agradable. Su equipo de estudio fue el primero a ensayar sobre esos “mecanismos neurales” engajados en la manera con que un viejo amor desaparece de la mente. Por tanto, creo que vale la pena conferir algunos pros y contras al manipularlos conscientemente:

Túnel de obsesión – Fisher descubrió que las personas que sufren de ansiedad después de un amor perdido, tienen mayor actividad cerebral en el “pallidum ventral” -región ligada al afecto- de que las personas que están felices en el amor. Esta actividad disminuyó a lo largo del tiempo, sugiriendo que el apego también disminuye.

¿Quién nunca se descubrió estar obcecado con los mínimos detalles de una persona? Los cabellos, por ejemplo, o el número de besos que ella le manda en un mensaje de texto. Esta “visión de túnel” recuerda algunos de los síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Por su causa, Donatella Marazziti, de la “Universidad de Pisa”, Italia, buscó comparar la actividad cerebral de 20 personas con TOC y de 20 otras personas durante sus primeros espasmos de amor.

Fue cuando ella notó que ambos grupos presentaron niveles extremamente bajos de una proteína que transporta serotonina -una hormona que ayuda a regular el humor- en la región periférica del cerebro. Al analizar los apasionados nuevamente un año después, los resultados revelaron que sus niveles de serotonina volvieron a subir. Además, estos contaron no sufrir más con el foco obsesivo sobre sus ex parejas.

Veneno y antídoto – Drogas que impulsan la producción de serotonina pueden ofrecer alivio a personas con TOC, por tanto, hace sentido pensar que ellas también pueden ayudar contra el famoso “dolor de codo del descornado”. Estas drogas incluyen antidepresivos especiales llamados de “inhibidores de receptación de serotonina”, conocidos por atenuar emociones extremas y dificultar la formación de lazos románticos. Este es un efecto colateral destinado para individuos depresivos, pero puede ser la solución para quien está buscando desligarse emocionalmente de alguien.

Controlando lazos – Por otro lado, hay innúmeras otras substancias que vienen ayudando a las personas a crear lazos sentimentales, y estudios con animales nos muestran hasta donde es posible controlarlos. Por ejemplo, el ratón de pradera es un famoso monógamo, o sea, forma apenas un único lazo durante su vida. No en tanto, cuando Larry Young, de la “Universidad Emory” de Atlanta, Georgia, les inyectó una droga que obstruye la dopamina y la ocitocina, ambas cobayas se tornaron polígamos. “Eso nos sugiere que tal vez consigamos bloquear la ocitocina para conseguir soportar una relación de largo plazo”, afirma Young.

Como el amor divide las mismas bases neurales que el vicio, una hora uno tendrá que reabastecer su organismo de ocitocina o dopamina. Daría para hacerlo sin recurrir a píldoras, garante Young. Ejercicios físicos elevan los niveles de dopamina, en cuanto el contacto físico e interacción social pueden aumentar la liberación de ocitocina.

Terapia contra el dolor de codo – Otros grupos de estudiosos están tentando ayudar víctimas de trastorno de estrés pos traumático (TEPT) a substituir una memoria por otra emocionalmente más leve. “Terapias similares para tratar memorias de amor son una hipótesis”, considera Fisher. “Un día será posible estimular el cerebro para reducir la actividad en la región que controla el sentimiento de ligación con otra persona, acelerando así los efectos curativos del tempo”, acrecienta la especialista.

En todo caso, por ahora todavía vale lo que a nuestras madres dicen sobre ese tipo de dolor de codo: “no hay nada que el tiempo y un nuevo amor no pueda apagar”…

(*) Si desea seguir la misma línea y enfoque de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

A %d blogueros les gusta esto: