El Sol da Para Todos


Conforme consta en el “Dios Google”, el Sol es una estrella del tipo espectral G2 que se encuentra plantada en el centro del sistema solar y constituye la mayor fuente de radiación electromagnética del sistema planetario donde estamos ubicados. La Tierra y otros cuerpos (incluidos otros planetas, asteroides, meteoroides, cometas y polvo -como el que se deposita encima de la tv de su casa) orbitan alrededor del Sol; y por sí solo, él representa alrededor del 99,86 % de toda la masa del sistema solar… El resto es algo así como “chiken shit” en el universo todo.

Yo no la medí, pero afirman que la distancia media del Sol a la Tierra fue definida exactamente por la “Unión Astronómica Internacional” en 149.597.870.700 metros[], algo aproximado a 150 millones de kilómetros. Más alígera que un rayo, su luz recorre esta distancia en 8 minutos y 19 segundos; y se sabe que la energía del Sol, en forma de luz solar, sustenta a casi todas las formas de vida en la Tierra -incluidos los holgazanes y los vagos- a través de la fotosíntesis, y determina el clima de la Tierra y la meteorología… Menos en la política, o quizás sí, depende.

Por tanto, siendo éste una la estrella del sistema planetario en el que se encuentra la Tierra, se afirma que es el astro con mayor brillo aparente -mientras otros lo hacen en la farándula-, y su visibilidad en el cielo local determina, respectivamente, el día y la noche -incluso para aquellos que no saben en qué día viven- en diferentes regiones de diferentes planetas.

Es más, en la Tierra, la energía radiada por el Sol es aprovechada por los seres fotosintéticos que constituyen la base de la cadena trófica, siendo así la principal fuente de energía de la vida -la otra depende de plata y está disponible en el supermercado de la esquina-, como también aporta la energía que mantiene en funcionamiento los procesos climáticos.

Esta estrella para allá de lúcida, se formó entre 4567,9 y 4570,1 millones de años -un poco antes del lector y yo nacer- y se habla que permanecerá viva en la secuencia principal aproximadamente 5000 millones de años más -lo que estaría demás decir que ni yo ni el leyente lograremos ir a su entierro.

Muchos científicos acreditan que el Sol está compuesto de hidrógeno, magnesio -no exactamente de la leche- y otros elementos, no obstante un grupo de especialistas haya creado una teoría que ahora puede estremecer los cimientos de la ciencia espacial. En verdad, dicho astro -tal cual como muchos de los que circulan hoy día por la farándula- sería una estrella hueca y abrigaría un mundo gigantesco dentro de él.

Todo tomó volumen para viajar en la mayonesa, cuando una imagen registrada por el “Observatorio Solar de la Nasa” (Soho por su sigla) muestra lo que podría ser una enorme puerta se abriendo para la entrada y salida de naves alienígenas -más o menos como las de la peli Star Wars.

El responsable por tan descocado avistamiento fue el cazador de alienígenas identificado como “The Watcher 252” en “Youtube”. Según él, tal flagrante fue realizado el día 14 de marzo del corriente año del Santísimo. Poco después, Scott C. Waring, creador del portal “UFO Sightings Daily”, compartió el descubrimiento y luego vio su postaje en las redes tornarse viral.

De acuerdo con sus palabras, este evento puede confirmar la teoría de que el Sol es hueco; ya que esa idea viene siendo debatida por astrónomos durante años, los mismos que acreditan que la estrella puede morir y parar de producir luz y calor.

Sin embargo están los otros, los que siempre hacen fe de creer idiotices, quienes acreditan que esta estrella sea nada menos que una estructura artificial creada por alienígenas, mientras acreditan que su camuflaje flameante del lado de afuera es lo que impediría que otros pueblos intentasen invadir su calentito planeta. Como también existe la otra teoría que da cuenta que la supuesta puerta sería en verdad una enorme estructura alienígena de captación solar.

¿Cómo? ¿Que el abuelito de Heidi no se llamaba Dimetú? ¡Toda la vida es un error!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

La Galaxia ya no es Tan Casta


Es muy común oír decir que uno debe estar siempre con la valija pronta, y dispuesto a salir de viaje así que surja la ocasión sin importarse con el destino. Con todo, me siento obligado a recordarle a todo andarín leyente que, con sus más de cien años, no obstante Abraham continúe a ser alabado por la bondad, longevidad y un geriátrico apetito sexual, él nunca logró descubrir donde miércoles estaba ubicado el final del agujero negro.

En todo caso, desde aquella época bíblica y venerable, hasta el día de hoy esa cuestión avanzó lo suficiente y ya se sabe que en una región bastante distante de nuestro planeta Tierra, dos agujeros negros están prestes a chocarse en lo que podría ser definido como un apocalipsis: “el fin de la galaxia de Virgen”… Si es que aún existen incautos que creen que su casta virtud se mantiene incólume en los conturbados días que vivimos.

Pues bien, no dudemos ni un poco de su estado virtuoso, y atengámonos a lo que dicen los astrónomos de la “Universidad de Columbia”, Estados Unidos, pues, de acuerdo con ellos, ese “fin del mundo” inclusive ya puede haber acontecido y aún no lo sabemos… Salvo que sea en Siria o en Irak, y no nos avisaron.

Independiente de estos pensamientos galácticos nada filosóficos, parecería que lo que ellos consideran el “fin del mundo” es muy importante para entender el funcionamiento y las interacciones del cosmos… Si no, pregúnteselo a don Putin.

Ergo, de vuelta al tema, en el artículo publicado por la revista “Nature” y replicado por el periódico americano “The New York Times”, consta que los dos agujeros negros monstruosos llamados de “agujeros negros súper macizos”, estaban, a fines del año pasado, a 20 años luz de distancia. Sin embargo, hoy ellos están a una semana luz y puede que hasta ya se hayan chocado, dependiendo del punto de vista… Y del lugar del mapa donde miremos.

Como sea, el impacto acontecería en 100 mil años, lo que sería una eternidad para nosotros, los humanos, pero prácticamente nada para el universo.

Siendo así, la energía liberada sería igual a la de 100 millones de supernovas (cada una es considerada una explosión de por lo menos 10 astros de masas próximas al Sol), algo que significaría una verdadera serie de “tsunamis gravitacionales” por el espacio-tiempo.

Ya previstos por Albert Einstein en su teoría general de la relatividad, los agujeros negros súper macizos existen en todas las galaxias, en el centro de ellas, y son formados por inmensas nubes de gas y aglomerados de millones de estrellas que entraron en colapso cuando el universo era más joven y denso… Lo que no es de mi tiempo ni el del longevo Abraham, que por causa de su insaciable mujer Sara tuvo que poner las barbas en remojo.

Como decía, cuando esas galaxias entran en actividad, forman explosiones gigantescas llamadas de “cuásares”, distribuyendo enormes ondas gravitacionales por lo espacio. Al todo, veinte pares de esos agujeros ya fueron descubiertos, y el mismo equipo monitora otros 90 objetos que también pueden ser considerados agujeros negros… Sin contar los del cúbito dorsal humano, obvio.

Daniel D’Orazio, uno de los autores de la investigación, es quien explica: “La detección de esas ondas gravitacionales permite sondar los secretos de la gravedad y testar la teoría de Einstein en un ambiente más extremo de nuestro universo, los agujeros negros”… “Asistir ese proceso atingir su ápice, nos puede decir si los agujeros negros y las galaxias crecen a un mismo ritmo, lo que en última análisis es una propiedad fundamental del espacio-tiempo: su habilidad de cargar vibraciones llamadas ondas gravitacionales, producidas en el último, pero violento eslabón de la fusión”, completó el astrónomo Zoltan Haiman.

A bien verdad, los investigadores esperan, a partir de ahora, entender mejor cómo funciona la atracción entre los cuerpos… No necesariamente de géneros opuestos. A lo que D’Orazio concluyó: “La detección de ondas gravitacionales es una prueba directa de esta región y, por tanto, de los secretos de la gravedad”… “Y llegar a ello es el “Santo Graal” de nuestro campo de estudio”… Así como para los fanáticos del Isis tomar Siria e Irak.

Enterado de estas cosas astronómicas, percibo de ojos agrandados que la catarsis persiste y transporta mi mente a la Ciudad Eterna, lugar en que un día esa visión apocalíptica hizo que el obstinado de Michelangelo abandonase definitivamente esas cosas de frescos… ¡Galáctico tema!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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