Pensamiento Mágico o Apocalipsis Bíblico


Vamos por partes… Es famoso el cuento popular del investigador que se preciaba de lograr que una araña caminara bajo sus órdenes, y que al cortarle las patas y comprobar que no podía hacerlo, concluía que sin estas, la araña se volvía sorda. Esto nada más es que un buen ejemplo de pensamiento mágico de muchos, y de todo aquel que desdeña la lógica y opta por simplificar o tergiversar la verdad, forzando la racionalidad para que se adapte a falsos preconceptos.

En todo caso, el pensamiento mágico puede tener su expresión más típica en las supersticiones y creencias religiosas, que buscan explicar los arcanos misterios del hombre y la naturaleza. El cortocircuito entre sus argumentos y la racionalidad que provee la ciencia, se ha justificado tradicionalmente en un valor no demostrable, pero existente: el de la fe.

Cuando llevamos estas reflexiones al pedestre mundo de la gestión pública, entonces podemos apreciar cuánta influencia ejerce la fe ideológica y partidaria sobre la realidad. Pero ese no es exactamente el caso aquí en cuestión, ya que en realidad, lo que pretendía decir, es que cada vez que uno de esos “teóricos del caos” o de pensamiento mágico se manifiesta, alguien en la Nasa se rasca inmediatamente la cabeza.

Es más, esta semana la agencia espacial norteamericana necesitó volver nuevamente al público para negar que el mundo acabe en breve -mismo que la guerra en Siria e Irak continúe-, descartando así todas las teorías del apocalipsis más reciente.

La más nueva de ellas, por ejemplo, no es compuesta por apenas un sólo evento caótico, y sí por dos. O en verdad, la suma de dos de ellos ya famosos. El primero es el famoso “asteroide de Dios”, en cuanto el segundo es la “Luna de Sangre”.

Mismo que la Nasa ya tenga desmentido anteriormente que el fatídico asteroide primeramente nombrado entraría en colisión con la Tierra al final de setiembre, los teóricos apocalípticos no se dieron por satisfechos. Ahora encontraron en la Luna de Sangre el motivo para desconfiar que la agencia les estuviera mintiendo. Pero pronto veremos que no es así como ellos suponen.

“Lo que podemos decir, es que la Nasa sabe que actualmente no hay ningún asteroide o comenta en rota de colisión con la Terra. En verdad, lo que de mejor podemos hablar para dejar las personas más calmas, es que ningún objeto gigante irá colidir con a Tierra durante los próximos cientos de años”, afirmó un portavoz de la Nasa.

El “asteroide de Dios” volvió a hacer parte de los noticieros por cuenta de los pastores -con un estólido rebaño de mentes huecas- John Hagee e Mark Blitz. Según ellos, los cuatro eclipses lunares consecutivos que comenzaron en abril de 2014 y terminaron hace poco con la Luna de Sangre, tendrían sido descriptos en la Biblia como el inicio del apocalipsis… Lo que de acuerdo con los recientes acontecimientos, puede que restricto al Medio Oriente y la región de los Balcanes.

En realidad, los especialistas explican que lo ocurrido es bastante diferente de esa teoría de caos que ellos pregonan. Según estos expertos, la Luna de Sangre no pasa de un fenómeno raro -aunque no tanto- en el cual la luz del sol es reflejada por la atmosfera de la tierra y llega a la luna de manera cómo nuestros ojos, a vista denuda, ven el satélite, o sea, bañado por un color rojo, que nada más es que el color de la luz solar.

Simples así y sin que se nos venga el fin del mundo, mismo que uno lea la alarmante noticia sobre la penuria económica en que nos encontramos sumergidos, al punto que algunos establecimientos ya llegaron a abrir crédito para comprar bacalao en cuotas. Eso sí que es horripilante, ya que ni en Biafra debió ocurrir algo similar. Imagine: abrir crédito para comprar el tal pescadito, para luego de comerlo rumiar chocolate… ¡Caótico!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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Un Fuego Que no Era Climaterio


Mismo que por aquí los días ya comiencen a acortarse en tiempo y espacio igual a la pisada de un gallo, o viceversa en el hemisferio norte, desde hace mucho los científicos pasaron a acreditar que el impacto de un asteroide en lo que es hoy México, barrió el 80% de las especies de la Tierra, incluyendo los dinosauros, hace 80 millones de años… No necesariamente a los “dinosauros políticos” que vemos por ahí.

¿Qué aconteció exactamente cuando hubo esa colisión cataclísmica, y por qué ella llevó a una extinción en masa, dejándonos con algunos pepinos en la mano? Sin duda que esas preguntas y muchas otras son parte de un complicado quiebra cabezas.

Investigaciones anteriores sugieren que el asteroide tenga provocado terremotos, ondas de choques, intenso calor -igual al de la menopausia- y nubes de polvo sofocantes que bloquearon el Sol y causaron una diminución radical de la temperatura. En 2013, algunos científicos levantaron la hipótesis de que el asteroide también tuviese causado una tempestad de fuego global que sería parte de la explicación de la extinción… Según mi vecino, parcial, ya que los políticos se salvaron.

En todo caso, ahora, un equipo de científicos del Reino Unido apuntó un error en la teoría de la tempestad de fuego. Para ello, usaron un aparato de propagación de fuego para crear impulsos de calor usando poderosas lámparas halógenas. Ellos expusieron materiales vegetales a impulsos de diferentes intensidades y duración, simulando los efectos de impactos próximos y distantes, y observaron si eso sería suficiente para provocar combustión.

¿Sabe lo que aconteció? Impulsos cortos pero muy intensos, que simulaban el calor cerca del punto de impacto, eran breves demás para hacer que las plantas entrasen en combustión. Paradoxalmente, plantas que fueron sometidas a impulsos menos intensos, pero más largos, representando el calor que se propagó por la atmósfera por millares de kilómetros, acabaron pegando fuego.

“Eso nos mostró que el calor tenía mayor probabilidad de afectar ecosistemas muy distantes, de modo que en las florestas en Nueva Zelandia había una probabilidad mayor de sufrir grandes incendios de que en las florestas en América del Norte, más cercanas del impacto”, dijo al “HuffPost” por e-mail Claire Belcher, discursante senior en sistemas de ciencia de la Tierra en la “Universidad de Exeter”.

Según este hablador para plateas ignaras, es evidente que los incendios locales causarían daños, pero es improbable que ellos se desparramasen a punto de crear una tempestad de fuego al redor del mundo, ya que los océanos la mantendrían bajo control.

“El trabajo refuerza que necesitamos reconsiderar lo histórico de sobrevivencia y extinción, pues sabemos que las ondas de calor eran potencialmente más dañinas a grandes distancias”, agrega Belcher… “Pero también sabemos que el calor e incendios localizados son apenas parte del quiebra cabezas de la extinción. Probablemente fue una cadena de eventos mortales, y no solamente el calor”… Lo que suele ser algo así como lo que ocurre en la cama cuando se está a dos.

Como sea, y por si el indocto lector quiere investigar un poco más sobre este tema tan calorífico, la mencionada investigación fue publicada el 22 de enero último en la revista “Journal of the Geological Society”.

Por otro lado, así, y sólo así, la fenomenología podrá ser asimilada como las coliflores, el “cogito” de Descartes descartado como filosofía corriente, para finalmente ser reabierta la temporada de existir, sobre todo para el pseudo-erudito, que meterá la física donde bien entender… ¡Catastrófico!

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Ese Día, ni Noé nos Salvará


Antes, esa multitud claudicante que habita como puede en este orbe pernicioso para la salud mental de muchos, perdía su tiempo mirando hacia el cielo con temor de que a “Ceres”, el más pequeño de los planetas enanos existentes dentro del sistema solar y que se ubica entre las órbitas de Marte y Júpiter, se le ocurriese cometer alguna travesura gigantesca… Un hecho de por si antagónico con su tamaño.

Es que a éste, inicialmente se lo consideró como un cometa, luego como un planeta, para posteriormente ser considerado el mayor asteroide ya descubierto por el hombre, hasta la creación de la categoría de “planeta enano”, en 2006; y ya se desconfía que bien puede refugiar el alma de “Gruñón”, el más intempestivo y cabeza dura de los “Siete enanitos” de Blancanieves… Cosas que sólo pueden ocurrir en la mente imaginativa de Walt Disney.

Sin embrago, eso de que el planeta Tierra puede ser atacado y desaparecer, todos ya lo saben desde antes de nacer. Empero, lo que en realidad muda en esta historia que no es cinematográfica, es el contenido de las diversas teorías acerca de cómo eso acontecería… Ataques de seres desconocidos, cometas, meteoritos y, ahora, explosiones que vendrán de las estrellas… No necesariamente fugaces.

Por lo menos esa es la más nueva teoría construida luego a seguir de desvendado un estudio que fue conducido por el investigador Bailer-Jones, del “Instituto Max Planck”, de Alemania.

Pese a ello no hay que alarmarse con anticipación. Habría tiempo suficiente de uno prepararse, pues de acuerdo con el contenido del estudio, la tragedia solamente acontecería en las próximas centenas de millares de años… O sea, un poquito más que pasado mañana.

No obstante a cuando ocurra la efeméride, ello podría afectar apenas el planeta y no a la humanidad -la que ya se encuentra afectada por el fundamentalismo desquiciado que la rodea-, pues según el sabio perito de Bailer-Jones, con lo que contienen las noticias periodísticas, es imposible prever su continuidad en tanto tiempo.

En todo caso, su tesis se apoya en que el estudio propone que la fuerza gravitacional de algunas estrellas podría empujar en dirección de la Terra muchos cometas de una sola vez… Y ahí, mi diáfano amigo, será un desbarajuste.

Es que como las estrellas están en constante movimiento, Bailer-Jones acredita que dos de ellas pueden “perturbar el orden” y acabar afectando la Tierra. La primera sería la “Hip 85605”, que tiene 90% de chances de llegar a 0.13 años-luz (aproximadamente 15 trillones de kilómetros) de distancia de la Tierra entre 240 mil e 470 mil años. La otra sería la “GL 710”, aunque esta llevaría tres veces más tiempo para aproximarse de nosotros, lo que de por sí la descarta como un posible “agente causador del caos”.

Así como suele suceder en todo cuento infantil, el lado bueno de la historia, es que además del tiempo que esto llevaría para acontecer, es que el propio investigador admite que su estudio llevó mucho tiempo para quedar pronto y por eso fue realizado encima de datos obtenidos en la década de 1990. Por cuenta de ese factor, él considera que puede haber imprecisión en sus números. Por tanto, ahora Bailer-Jones ira rehacer su estudio para dar más precisión a los datos.

Como es fácil de imaginar, tanto la intuición como la habilidad de observación de Sr. Bailer-Jones no es extensa en cantidad ni excelsa en calidad de detalles. Puede que eso se deba a que su biblioteca cuente con dos o tres centenas de libros colocados en la estantería, viejos unos cuantos, en la media edad otros, y éstos son la mayoría, los restantes más o menos recientes, pero todos sin excepción, deben contener fábulas literarias para inglés ver… ¡Imaginativo!

(*) Visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/

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