Santificado


Han de existir, por supuesto que sí, aunque no sea nada fácil ser un santo en este equívoco mundo en que vivimos.

Pero incluso sin haberlos visto una única vez en carne y hueso ni haber escuchado sus santas palabras ecuménicas, nos basta con ver las innumerables imágenes de madera, piedra y mármol que están expuestas en altares de aquí y allí para que los adoremos.

Es más, algunos de ellos son de barro, con coronilla y todo, lógicamente, que es justificadamente para hacer santo honor al fango de la albardilla de donde surgieron.

Todos, sin excepción, fueron seres bienaventurados que hicieron que sus piadosas palabras y su voz coincidieran con la esperanza de quien de lejos o cerca los miró y aguzó el oído, cuando entonces vieron que tanto las maravillas y las impurezas se ahogaban repentinamente en el olvido y lo normal se convirtió en milagro. Por ende, luego de su muerte los convirtieron en estatua.

Pero no me refiero exactamente a estos, pues intuyo que más santo ha de ser el necesitado humano que ama y no es correspondido. Que si bien sus rezos y rogativas son un tanto diferentes al pragmático modelo eclesiástico, por otro lado no podemos dejar de dar razón a sus apostólicas argumentaciones de amor, las que hilan y rehílan una y otra vez, sentimentales y afables, en un oído sordo.

La concepción del amor y la introspección del lenguaje del apasionado surgen, como en un pase de mágica, de una bolsa de ideas que él tiene escondida en su corazón. Quien un día ya vivió febril de amor, sabe muy bien que esos actos y ruegos responden a una complicada filosofía de sentimientos que no tiene reglas ni se ajusta a criterios de la ley mayor. Es pura pasión.

Con todo, peripatéticamente, éste ya no se tornará un santo hombre ni un día ganará silla en el reino celestial, si en esos acasos de la vida convierte su ilusión en realidad, ya que tendremos entonces un santo viviendo su propio infierno… ¡Ah, el amor, el amor!

Anuncios

La Verdad


113-la-verdad

¡Dime la verdad! Suele ser la expresión que utilizamos en cuanto aguardamos por una confesión creíble.

Sin embargo, con ese clamor olvidamos que la verdad no es más que un concepto abstracto de difícil definición, muchísimo más si éste incumbe al ámbito del amor, visto que el enunciado se encajaría mejor en lo que se atiene a las sapiencias exactas.

Informalmente, el término verdad se usa para significar la coincidencia entre una afirmación y los hechos, o tal vez a la realidad a la que dicha afirmación se refiere, y aún a la fidelidad a una idea. A bien verdad, este término se usa en un sentido técnico en diversos campos como la ciencia, la lógica, las matemáticas o la filosofía.

Tampoco se puede negar que el uso de la palabra abarca asimismo la honestidad, la buena fe y la sinceridad humana en general. Como igualmente se usa en el acuerdo de los conocimientos con las cosas que afirmamos como si estas fueran una realidad dada por cierta: los hechos o las cosas en particular; o la relación de los hechos o las cosas en su totalidad en la constitución del Todo, del Universo.

Sin embargo, lo que se percibe, es que en relación al amor y la verdad del sentimiento estamos lejos.

No digo que el amor no lo sea, pero las cosas sólo son verdaderas cuando son “fiables”, y entonces sólo son fieles porque cumplen lo que ofrecen. Por tanto, el término no tiene una única definición en la que estén de acuerdo la mayoría de los estudiosos, por lo que las teorías sobre la verdad continúan siendo ampliamente debatidas.

El sentimiento del amor es muy enclenque, porque en ese sentido, la verdad supone la concordancia entre aquello que afirmamos con lo que se sabe, se siente o se piensa o imaginamos sentir. De allí surge que el concepto de verdad también abarque valores como la honestidad, la sinceridad y la franqueza.

La emoción causada por el amor es diferente, tenue y hasta pasajera si se quiere, ya que por otro lado, como verdad se denomina todo aquel juicio o preposición que no puede ser refutado racionalmente, cosa opuesta al estado intrínseco del amor. En esta acepción, la verdad tiene un sentido antípoda a la falsedad, a la mentira.

Pero con el término “verdad” podemos referirnos a una realidad o a una preposición, y así hablamos de una verdad ontológica, de la realidad, del ser; o de una verdad lógica, del conocimiento, de la proposición mediante la que se expresa un juicio cualquiera. En el primero de los casos se incluiría el amor, ya que con esta afirmación decimos que lo que sentimos es verdad, o verdadero, para indicar que nuestro sentimiento no se trata de una ilusión o delirio, de una apariencia, siendo entonces la verdad idéntica a la realidad a lo que las cosas son.

Ahora, cuanto al segundo caso, a la verdad lógica, ahí consideramos que la “verdad” es en sí una propiedad del enunciado, de la proposición, no de la realidad, del objeto, y por eso creemos que la verdad consiste en la adecuación o correspondencia de la proposición con aquello a lo que se refiere, con los hechos, con las cosa en sí. Es por eso que afirmamos que si tal correspondencia con lo que nosotros sentimos en relación a lo que el otro ser apasionado siente no se da, su proposición o sentimiento es falso.

Lo que resta entonces, es que en el apego del amor, la concepción de la verdad, o si el sentimiento es verdadero, habría que despojarlo de todos los sentimientos metafísicos y acreditar que la palabra es una teoría semántica de la verdad.

Fantasías


71-fantasia

Nunca ponga en duda que el día que nos acose el amor, pasaremos a vivir la eterna fantasía, pues no nos importará dejar de lado el sentido social de una conmoción que revela todo ese conjunto de prodigios, situaciones, sucesos e ideas que formarán parte de nuestra fértil imaginación, y que nunca tendrán correlato verídico con la realidad.

Mismo que pueda resultar parecido, ese sentimiento que se arraigará pérfidamente en un huequito del corazón, poco tiene a ver con esa prenda de vestir de colores variados que lleva muchos adornos o dibujos demasiado imaginativos y poco corrientes que también llamamos de fantasía, al igual que una aderezo de bisutería más requintada, puesto que el despertar de nuestro amor será más que una alhaja que nos regaló la vida.

Por veces, claro está, esa sensitiva pasión causada por el despertar de un impoluto amor, nos incitará a escribir con frenesí loas, elegías, versos, poemas o coplas. Pero, en tal caso, nuestra alucinante fantasía tampoco hará parte de lo que coloquialmente llamamos literatura fantástica, ya que éste es un tema de contenido extraordinariamente confuso debido a la gran divergencia de criterios respecto a su aplicación.

Cuanto a esto último, hasta puede que pulse parecido en nuestra mente embaucada por un delirio apasionado, pues lo que usualmente conocemos por literatura fantástica, es lo que atañe a cualquier relato en que participan fenómenos sobrenaturales y extraordinarios, por lo que poseerían una diferencia rotunda con nuestra musa inspiradora de carne y hueso, ya que esos prodigios habitan en la magia o admiten la intervención de criaturas inexistentes.

Sin embargo, el hecho de ser estas meras imaginaciones o creaciones del consiente o inconsciente de un individuo, eso no significa que no tenga valor, o que el valor nos falte cuando nos apasionamos. Por el contrario, de acuerdo a lo que establecen diferentes ramas de la psicología, la fantasía es el modo en que un individuo expresa sus incontenidos intereses, deseos, objetivos, miedos, y hasta perversiones.

En esencia, la fantasía siempre tendrá que ver con la creación de situaciones a nivel mental o imaginativo que pueden o no llegar a darse en la vida real, o que ciertas veces han de permanecer reprimidas por causa de ciertas pautas morales o sociales.

No obstante a lo mencionado, en el lenguaje pueblerino común, la idea de la fantasía del amor siempre tiene una connotación sexual, como sucede con la idea de fantasías sexuales o eróticas no cumplidas de un individuo, pero, la verdad, es que la noción de fantasía se puede aplicar a diversos tipos de situaciones o realidades imaginadas. La fantasía deja de ser tal, cuando llevada a la práctica, porque es ahí donde pierde su carácter de imaginación o irrealidad.

Por supuesto que, por las noches, cuando la fantasía del enamorado suele jugarse su principal carta, ésta resulta ser la aliada fundamental de la imaginación y el delirio, ya que eso pertenece a la capacidad cognitiva humana que permite abstraerse y representar imágenes en nuestras mentes a partir de datos o experiencias conocidas, y que dividen la reacción de personajes, objetos, entre otros.

Queda evidenciado pues, que la fantasía es una facultad mental típica y exclusivamente humana del apasionado, que le permite elaborar imágenes que jamás existieron, excepto en su mente febril, y reelaborar cuestiones ya sabidas aportándoles condiciones singulares, o su efecto puede consistir en anticipar situaciones que aún no han sucedido. Y, respetando lo aquí disertado, no puedo decir que ella es la mujer de mis sueños, pero seguro es simplemente la más dulce de mis realidades.

Para el Amor no hay Edad que Valga


No hay caso, pues la complicada y muchas veces intrincada trama de la vida, a veces nos lleva por caminos llenos de curvas, desvíos, tramos gozosos y sendas llenas de obstáculos y, aunque nos empeñemos en no registrar el afuera y nos declaremos prescindentes de toda posición a favor o en contra de la influencia del amor, no hay como negar que el poder de la pasión golpeará un día nuestra puerta como si fuese el lobo malo que se quiere comer a los tres chanchitos que se creen seguros porque no saben que la bestia es muy difícil de engañarla con subterfugios y, tarde o temprano, se las ingeniará para entrar en casa.

Del mismo modo, se puede afirmar que el amor no tiene edad para acontecer, y mucho menos todavía para Musali Mohamed al-Mujamaie, un embobado ranchero iraquí de 92 años, que terminó por casarse hace un par de semanas con una mujer tan sólo 70 años más joven que él.

En todo caso, se sabe que la ceremonia de su casamiento fue realizada en gran estilo, ya que este excéntrico señor decidió casarse al mismo tiempo que lo hacían dos de sus nietos, los que tienen edades entre 16 y 17 años.

“Estoy muy feliz por haberme casado al lado de mis nietos”, llegó a declarar Mujamaie a la agencia AFP… “Yo había adiado varias veces el casamiento de mis dos nietos, para poder encontrar una mujer y me casar con ella, en la misma fecha que ellos”, acrecentó el apasionado nonagenario.

Por su vez, su flamante esposa, doña Muna Mujlif al-Kubari, de 22 años, que también es originaria de la aldea de su marido, Guban, cerca de Samarra (centro del país), declaró al reportero que espera “hacer su marido feliz y ser aceptada por sus hijos”… Aunque al leyente le cueste entender como ella logrará cumplir la primera parte de su deseo.

En tiempo, don Mujamaie, viudo desde hace tres años, ya tiene doce hijos y cuatro hijas de su primer casamiento, que duró 58 años… Y desea aumentar todavía más su prole.

La fiesta, que contó con la presencia de varias personalidades importantes de las tribus de la región, duró más de cuatro horas y fue acompañada por mucha música, danzas y disparos de armas en conmemoración… ¿De qué?… No se sabe aún.

Pues bien, pienso que todos deberíamos hacer un esfuerzo como para tratar de entender la acción y el comportamiento de este pudiente hombre, aunque sepamos que comprender no es lo mismo que justificar ni apañar ni fomentar; ya que eso es nada más y nada menos que abrir una puerta de la razón, conocer la historia y enfrentar las soluciones posibles desde esa conciencia y desde el pequeño-gran esfuerzo de pensar qué hubiera sido de nosotros en semejante entorno…

A no ser, que para soliviantar la tristeza del anciano conyugue, su familia contrate a un flautista para que este, con el místico sonido de su música, logre de alguna manera despertar la adormilada cobra de don Mujamaie

(*) Si quiere continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Hay Cláusulas y Contratos


¿Servicio o negocio? ¿Amor u obstinación? ¿Pasión o sectarismo?… Esa es la cuestión. Ése es el dilema que surge en otras playas alejadas del cono sur de este desprestigiado planeta, donde las confusiones están a la orden del día y cada vez se nota más claramente la globalización de los problemas que ya han dejado de ser modelo exclusivo de tal o cual país.

Aquí nadie pretende decir que puedan igualarse con un rasero absurdo las realidades de Tanzania con las de Francia, o las de Japón con Venezuela, hasta porqué, a don Maduro no le gustarán para nada, y vaya que de repente se le antoje sacar su pajarito invocando al ex todopoderoso bolivariano que ahora pregona en el cielo… Aunque muchos aseveren que es en el infierno.

Pero quizás, olvidándose del sentido primordial de su tarea, es que a la polaca Joanna Krupa, una bella mujer que supo ostentar con despojada elegancia el título de “la modelo de trajes de baño más sexy del mundo” en una hidalga labor, ahora se le ocurrió casarse con su novio, el apasionado Romain Zago.

Hasta aquí, mi diserto lector, no existe nada demás con que una pareja de enamorados decida unir sus trapos aunque para ello tengan que contar vintenes; pero resulta que antes de hacerlo como el más común de los cristianos, ella le exigió que pusiese la firma de un curioso contrato prenupcial, una medida jurídica que está muy de moda en la actualidad.

Pero lejos de ella pretender plantearle a su chico asuntos financieros para garantir su futuro, por si el matrimonio de ellos se hunde, resulta que esta blonda muchacha se le dio por obligar legalmente por contrato, a que su prometido tenga sexo con ella como mínimo “tres veces por semana”… O sea que, con el tiempo, haya stock de pastillitas de Viagra en casa.

Pues bien, como ya mencioné pero vale la pena reiterar, Joanna Krupa supo ostentar con mucha pasión y poquísima ropa, el título de “la modelo de trajes de baño más sexy del mundo”, y ese cansador trabajo terminó por llevarla varias veces a portadas de prestigiosas revistas… Que el ardoroso y febril de Romain colecciona, por si un día necesita de ellas en el baño, o quizás, para cuando le falle el susodicho.

En todo caso, por si el leyente necesita de ayuda imaginativa, agrego que esta rubia ya llevó sus curvas a la portada de la revista para asuntos nada infantiles “Playboy” en más de una ocasión, y además participó en el reality de baile “Dancing with the stars” y fue jurado en “America’s Next Top Model”.

Pues bien, ahora, el diario británico “The Sun” llega a informar que Krupa está por casarse con su novio Romain Zago, y de que ambos acabaron de firmar un contrato prenupcial con el que la jovencita busca garantizar su satisfacción sexual, obligando al boquiabierto de cónyuge a tener relaciones con ella al menos tres veces por semana. 

Pero por si acaso el constreñido lector se haya sorprendido con tales inopias que nos llegan desde las llanuras polacas, agregaré que el feliz contrayente atinó a declarar: “Es una máquina”… No quedando claro si su referencia al “armatoste”, se debe a la bella estética externa de su novia, o a su psicodélico comportamiento debajo de las sábanas… ¡Habría que verlo!

(*) Anímese, mi amigo lector, pues mis libros impresos o en versión e-book, ahora están disponibles a través del sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante … ¡Ah! ¡Y gracias por adquirirlos!

¿Se te Rompió Algo Durante el Sexo?


Pido disculpas, mi estimado leyente, porque sé cuan difícil es andar preguntando cual es su opinión, pero a mi me parece que cuando un enfermo tiene el corazón colgando de un hilo, dígame si la salida, a parte de obvia, para el otro mundo, sería como mentar la soga en casa del ahorcado… ¿No es verdad?

Pero tal como lo comenta “feminis.com”, una encuesta entre adultos de 20 a 59 años de edad, dio a conocer que las mujeres, durante toda su vida, tienen alrededor de cuatro parejas sexuales; mientras que los hombres tienen un promedio de siete.

Claro está que esto depende de la zona geográfica en uno se encuentre, pues por ejemplo, en “tuvida.aol.com”, se menciona que de los países europeos, en España e Inglaterra, es más fácil que después de la primera cita termines en la cama con tu acompañante. Además, los hombres franceses mantienen relaciones en promedio con más de 11 mujeres a lo largo de su vida… En cuanto los esquimales… ¡pobre gente!

Y así, tomando en cuenta estos datos, se puede deducir que muchos de los encuentros sexuales que se tienen en la vida son muy excitantes, y que en la mayoría de las ocasiones nos pueden pasar algún incidente… por ejemplo, ya he hablado de los 10 objetos que más se rompen durante el sexo; donde se mencionan camas, floreros, copas, dientes, etc., etc., pero también se sabe que en un momento de pasión extrema, existe la posibilidad de que las pendas que uno viste pueden sufrir algún desperfecto.

Por lo tanto, todo cuidado es poco, ya que los botones de camisas y pantalones, así como los brasieres y las medias, son algunos de esos accesorios que suelen desgarrarse en un encuentro sexual apasionado…

Con la ayuda “De10.mx”, y del eclecticismo comentario de los lectores, enlistaré las prendas y accesorios personales que en ese momento de placer pueden romperse.

Camisas. O mejor dicho, los botones de las camisas que ostentan los pulcros caballeros. A toda mujer alguna vez le ha pasado por la mente que, al estar con su pareja y justo después de un beso apasionado, le gustaría reaccionar desgarrando la camisa… suena excitante, ¿no? Pues esta acción usualmente termina desprendiendo, si no todos, la mayoría de los broches. Pero que pasa después de ese momento, cuando se tiene que volver a poner su prenda y se da cuenta de que ya no tiene botones. ¿Te ha pasado?… ¿Te preguntaste que dirá su mujer cuando él llegue en casa?

Brasier. Para muchos hombres es la prenda más sensual, pero después de admirarla, el siguiente paso es despojar a su amante de ésta… situación que en ocasiones suele ser complicada para los varones, pues no siempre tienen el control de los broches; por tal motivo, en ocasiones, el sostén termina siendo un obstáculo que hay que eliminar a como sea del lugar… Sino, no tiene gracia.

Cierres. Los zippers también suele ser un gran problema a la hora de tener relaciones sexuales, pues como suele pasar, entre más prisa tienes, más se complican las cosas; pero ¿qué hay de complicado en bajar un cierre? Aparentemente es la cosa más sencilla, pero entre la excitación, la pasión y la prisa, el zipper puede quedarse atorado o hasta se puede romper la manijita que ayuda a subirlo y bajarlo. Sólo ten cuidado al querer desatorarlo, pues no te vayas a agarrar la piel… ¡Ayyy! Como duéeeele.

Calzones. Si la cosa se puso muy extrema y, a parte de la excitación, estás en un lugar prohibido y con el tiempo limitado, pues lo mejor es no quitar la ropa interior. Lo más recomendable es que sólo la hagas a un lado, pues con la desesperación, los boxer o pantys, pueden romperse… Pero si los ensucias, tendrás que irte sin ellos.

Botones del pantalón. Antes de bajar el cierre, primero tienes que desabotonar el pantalón y peor aún si es un jeans con puros botones; ya que la desesperación puede hacer que tú o tu pareja opten por la opción, para no perder tiempo, de reventar dichos broches… El problema es que después, a cada rato el pajarito aparecerá en la ventana.

Faldas. Se ha mencionado que tener relaciones sexuales cuando una mujer usa falda es más sencillo, pero esto también depende del modelo de la prenda, pues si ésta es muy reducida y ajustada, es muy probable que en el intento por subirla, la falda se descosa o desgarre… mas allá de que se pueda ensuciar, claro.

Medias. Estas son una prenda innecesaria y sumamente estorbosa en un momento de pasión no planeado, ya que a parte de lidera con la falda, el zipper, los botones, tienes que retirar las mallas, las cuales normalmente terminan con agujeros y jaladas… Per si él no se las quita, es porque no se lavó los pies.

Tacones. En “estilo.aollatino.com”, mencionan que en promedio, cada mujer gasta 25 mil dólares en comprar zapatos durante toda su vida. Eso es demasiado dinero para que en una noche de pasión, estos ya no sirvan. Recuerda que “dar un mal paso”, siempre trae consecuencias… Quien sabe, usar chancletas no sea mejor.

Lentes. Este accesorio, utilizado tanto por mujeres como por hombres, siempre se lleva la peor parte, ya sea en el momento de tener sexo o en cualquier otra ocasión; ya que son muy fáciles de extraviar y usualmente terminan rotos, ya sea porque hiciste el amor encima de ellos, los pisaste o te sentaste sobre tus anteojos… sin necesidad de decir que, sin ellos, necesitaras usar el tacto y el olfato para poder embocarle al negocio.

Collares o aretes. Cuando las mujeres usan accesorios ostentosos como collares muy largos o con grandes piedras, al igual que los aretes, suelen atorarse en la ropa de su pareja o incluso en el cabello, lo que a parte de romperlos, puede provocar un accidente algo aparatoso. Así que aunque la pasión manda, hay que tener en cuenta estos objetos y tratar de retirarlos antes del forcejeo… ¿Ya pensaste que si de repente te falla el artículo, ella te podrá pegar o hasta ahorcarte con ellos?

Pronto, está creada la escenografía de la credibilidad letárgica, por tanto, recuerdo a Hamlet, de la asnería humana y de Schopenhauer, que un día abrió el cráneo de su adversario le devoró los tuétanos, hallándolos insoportablemente insulsos… ¡Que bizarros!

A %d blogueros les gusta esto: