Privilegio


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Los humanos tenemos una necesidad instintiva de estar cerca unos de otros. A algunos de esos entes los llamamos de amigos, si bien lo que pretendemos decir realmente, es “conocidos”, puesto que en realidad la amistad significa dos sujetos que están comprometidos entre sí durante un tiempo relativamente prolongado que les permite atravesar juntos conflictos, alegrías, tristezas y demás cambios y sentimientos.

Más o menos, todos coincidimos que haber vivido sin tener un amigo verdadero es haber perdido una de las experiencias humanas más satisfactorias y estimulantes que nos concede la vida. Sin embargo, lo que vemos, es que todos los días las personas viven y mueren ante extraños, solos, sin haber tenido jamás un amigo real.

Claro que existe un modo indeliberado de entender la vida, como si fuese un estilo sin bullas ni hurras, sin la huerfanidad de las tinieblas ni el acompañamiento rítmico de las melodías. Pero eso sí, hay que tener cuidado y no avanzar la vía, porque de nada sirve ser vagabundo ni gozar de las primicias de la soledad, pues eso es lo que permite que el cuerpo se vuelva un artefacto y ya no importan vergüenzas ni utopías.

Por supuesto que cada alborada mañanera reclama su indispensable accesorio, donde cada crepúsculo pasa a ser un artilugio inevitable, y cada relámpago una chispa suelta.

Se estima que en el modo mecánico de entender la vida, uno tiene que ser medio maestro y artesano a la vez, por lo que debe adquirir una herramienta sin perdón, un serrucho de angustia, un cincel de rabieta.

Yo, por ejemplo, todos los días enfrento mis monstros internos y nadie se entera de ello. Sin duda hay días en que el cansancio me arranca lágrimas, pero hay otros en que la esperanza me recoge en risas. Por tanto, necesitamos que ser gentiles unos con los otros, y a su vez respetar lo que no conseguimos entender. Cada uno sabe las batallas que vence dentro de sí.

Cada instante que uno pase disgustado, desesperado, angustiado, furioso o dolido, a causa del comportamiento de otra persona, es un instante en el que renunciamos al control sobre nuestra vida.

Ah, pero cuidadito con desanimarnos si algún tonto nos dice que nos falta un tornillo.

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Las Amigas


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Existen cuentos que se perpetúan ad infinitum por la tradición oral, cuya trama es protagonizada por un grupo reducido de personajes y que puede dar cuenta de hechos reales o fantásticos, pero siempre partiendo de la base de ser un acto de ficción, o una mezcla de ficción con hechos reales y protagonistas reales, como es el caso a seguir.

…Ellas salían siempre juntas. Antonia era una mujer divorciada. Luisa era arquitecta y aún tenía la pretensión de hallar quien la consolara afectivamente. Perla, profesora universitaria, ya había vivido muchos amores en su vida. Marieta, la más joven de las cuatro, tenía un novio que no siempre daba su aire de gracia.

Este cuarteto era muy unido; ninguna hablaba mal de quien quiera y fuese. Ellas iban juntas a los cafés, a las discotecas, danzaban en las noches de sábado, y siempre, siempre, estaban prontas para levantar el astral de quien de ellas comenzase a dar señales de depresión.

No era de dudar, porque la de ellas era una amistad que ya duraba cinco años, más bien, desde que Antonia había sido abandonada por el marido por una chica diez años más joven. Fue, justamente en esa ocasión, que las otras tres amigas, que por entonces eran meramente conocidas, se unieron para dar algo de consuelo a su repudiada amiga.

Con el paso del tiempo, Antonia y Luisa comenzaron a tornarse cada vez más íntimas, al punto que una ya no salía de la casa de la otra. Entonces, un bello día comunicaron a las otras dos amigas que ellas pasarían a vivir juntas.

Y si una gustaba de la otra, por qué no asumir esa unión que se tornara muy importante en sus vidas, que llenaba sus instantes vacíos y las hacía sentir muy felices…

-¡Que se vayan al diablo las convenciones! -insistieron en decir-. Lo principal, para nosotras, es el placer de estar juntas -afirmaban con convicción desmedida.

Fue así que el viejo cuarteto viró dueto. Evidente que Marieta y Perla quedaron impresionadas por causa de tan prodigiosa alianza, pero las dos estaban acostumbradas a no realizar cualquier comentario. Inclusive, cuando alguien hablaba cierta cosa fuera de contexto, ellas disfrazaban su aturdimiento explicando que continuaban amigas, porque a veces los caminos se separan.

No demoró mucho, y Marieta se fue definitivamente a vivir junto con su novio, y todo indica que hasta el presente continúan juntos.

Por otro lado, Perla, la que era profesora, continuó a experimentar sus muchos amores de siempre. Como en los viejos tiempos, solía apasionarse perdidamente cada vez que alguien surgía en su vida, e, invariablemente, a causa de su buen presagio, pensando que ese sería un amor definitivo. Sin embargo, luego de un corto tiempo de amorío, ella se desilusionaba y continuaba a procura del príncipe de sus sueños… Nunca desistió.

Haciendo Uso de la Reserva Técnica


No suele ser común, pero una británica murió 16 días después de dar a luz a su tercer hijo. Claro que de inicio vinieron los llantos, luego la tristeza, hasta que un día la mejor amiga de ella y el marido viudo viraron amigos y se casaron dos años después… O sea, los menguados dicen que el enlutado hombre pasó a hacer uso de la llamada “reserva técnica”.

La trayectoria del romance de Sarah Lee, de 39 años, con Dareen Taylor -un tema que pronto se convertirá en libro, película, mini serie, telenovela-, es inusual y poco común. Todo, porque la asistente -en todo sentido- de salud conociera a su mejor amiga, Alison Darren, en el local de trabajo y la sintonía entre las dos luego floreció.

Sarah tenía la costumbre de llevar a su hijo Max, de 10 años, para jugar con los hijos de Alison, una adolecente de 12 años y un niño de 10. Empero, el lector no debe pensar mal, pues fue cuando Ali, como la amiga era más conocida, tuvo su tercer hijo que la situación mudó de rumbo.

Luego después que Yvie Mae naciera en marzo de 2010, la amiga de Sarah comenzó a sentir fuertes dolores en las piernas. Durante una salida con los hijos al cine, esta británica acabó haciendo una promesa que inúmeros opinan que acabó probando ser fatídica… Otros, todo por lo contrario.

“Estábamos conversando banalidades, cuando ella me dijo: ¿tú me prometes que si algo acontecer conmigo, cuidarás de mis hijos? Yo pensé que ella estaba bromeando y me reí, pero me hizo prometer que yo lo haría”, recuerda Sarah en su entrevista al periódico “The Mirror”.

Dos días después, Ali pasó mal y murió. Tenía un coágulo sanguíneo que no fue diagnosticado. Fue cuando Sarah se dio cuenta que la promesa que no imaginaba necesitar cumplir se tornó realidad, pues sabía que precisaba apoyar al viudo y sus hijos en ese momento difícil… Principalmente las noches del enlutado hombre.

“Yo mal lo conocía, estaba siempre en el trabajo”, contó Sarah. Inicialmente, ella lo encontró irritante e irresponsable. “Él dejaba al bebe conmigo sin llevar nada, ni al menos pañales, y desaparecía por días”. En un principio no percibía lo cuanto Darren, un ingeniero técnico, estaba consumido por el luto.

“Yo no me sentía nada bien”, confesó Darren durante la entrevista. “Me sentaba en mi auto por horas y dirigía para cualquier lugar. No salía de la cabeza la idea de que no tendría perdido Ali si no tuviésemos encomendado otro hijo”.

Eventualmente Sarah perdía la paciencia y confrontaba a Darren, que de a poco comenzó a recuperarse. Y a partir de ahí, siempre que ella se ofrecía para llevar los niños a hacer alguna actividad, él pasó a ir con los hijos… “La gente conversaba sobre Ali el tiempo todo. Era lindo tener a alguien que estaba pasando por el mismo dolor que yo estaba”, relata Darren.

¿Sabe de aquella historia: tanto va el cántaro al agua que al final se rompe? Pues a los pocos el compañerismo y la amistad entre ellos creció y se transformó… “Ese sentimiento me sorprendió. Yo no estaba a procura de nadie, pero me pareció normal lo que yo sentía por Sarah”, asume públicamente el ex viudo. Entonces, en abril de 2011, un poco más de un año de la muerte de la esposa, el carente ingeniero tomó coraje y convidó a Sarah para un encuentro a solas durante un paseo con los niños.

Soltera hacía seis años, la británica se sorprendió con la invitación -al menos aparentemente-… “Yo no lo veía de aquella forma, y no estaba en busca de un relacionamiento”. Pero esa duda la atormentó por días -y por noches también-, hasta que Sarah finalmente concordó en salir para tomar un café con Darren y conversar sobre la situación… “Él la llevó para un aeropuerto de la ciudad, donde Sarah ya le contara que su padre tenía por costumbre llevarla en la infancia para observar los aviones”. Tocada con el gesto -luego vendrían los toques más íntimos-, ella aceptó salir nuevamente con él. Fue en ese encuentro que ella percibió que podría sentir algo más por el viudo de su mejor amiga… Si es que el leyente entiende eso de “sentir” en un sentido más profundo.

Y así, el romance continuó lentamente, de forma casi platónica. “Nosotros no quedábamos de manos dadas o nos besamos hasta que pasó un buen tiempo”, aclaró Sarah -para las chusmas-. Con todo, los hijos de Darren y Sarah descubrieron de manera eventual que los dos se habían tornado una pareja, y conmemoraron la noticia.

La cautela dio lugar al amor pleno cuando Darren se dio cuenta que quería casarse con Sarah. “No sé por qué, pero conseguía verme a su lado para siempre”, recordó el astuto y famélico ingeniero. La parte más difícil fue contar a los amigos y la familia, especialmente a la madre de Ali.

No en tanto, la ex suegra comprendió y dio su bendición a la pareja de ex amigos. “Claro que yo perdí algunos amigos. Algunas personas llegaron a acusarme de yo haber sido amante de Darren mientras Ali estaba viva, y eso me dolió”, analiza Sarah. Verdad o no, pese a todo, ellos se casaron en diciembre de 2012.

Hoy, Sarah dice que llegó a cargar con un sentimiento de culpa por haberse apasionado por el viudo de quién fue su amiga por mucho tiempo. “Demoró bastante, pero finalmente me perdoné”, admitió la británica. Por supuesto, Darren dice que no se importa mucho con lo que los otros piensan de ellos… Principalmente por tener quien le caliente las sábanas en el invierno.

“Las personas siempre van acreditar en lo que quieran. Pero Sarah y los niños son lo que importa para mí. Estoy convencido de que Ali iría querer que yo siguiese en frente, y si la situación fuese a la inversa, a mí también me gustaría que ella hiciese lo mismo”, declaró Darren. “Ali era maravillosa, única e insubstituible -hasta cierto punto- Y sé que ella estaría feliz por mí”.

No sé, pero todo este relato me pareció muy similar cualquier novela mexicana, especialmente aquella: “El derecho de nacer”. No obstante, como decía el filósofo: oyendo cuentos sobre paisajes interiores hasta el punto de desfallecer de lágrimas, seremos consumidos virtualmente por lo que los franceses llamarían simplemente de “rien, bon-songes”… ¡Muy oportuno!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: http://www.bubok.es/

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